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¿Cómo combinar espinos?

¿Cómo combinar espinos?

¡Descubre todos nuestros consejos para combinar estas bellas plantas espinosas en el jardín!

Contenido

Modificado el 15 de octubre de 2025  por Sophie 4 min.

Los espinos, estos pequeños árboles campestres, caducos y con tallos espinosos, lucen una bella floración en mayo, seguida en septiembre de bayas muy apreciadas por las aves. El espino silvestre se encuentra con frecuencia a lo largo de los caminos o en los setos vivos, ya sea el espino blanco: Crataegus monogyna, o el espino rosa como Crataegus laevigata ‘Paul’s Scarlet’.

Desde siempre se la reconoce por sus propiedades medicinales y la infusión de flores y hojas secas posee, en particular, propiedades relajantes para combatir el estrés.

Los espinos tienen a su favor una facilidad de cultivo que gustará a todos los jardineros, aficionados o expertos, y pueden encontrar su lugar en el jardín en múltiples situaciones.

Crataegus monogyna y laevigata en flor

Dificultad

En un seto campestre

La tendencia es la plantación de setos naturales, que ofrecen cobijo y alimento a insectos, aves y pequeños mamíferos. Estos setos aportan al jardín un aire bucólico, sirven de refugio de biodiversidad y también pueden cumplir una función de cortavientos. Argumento nada desdeñable: el manejo natural de las plantas que los componen permite limitar el mantenimiento y evitar al jardinero tediosas sesiones de poda.

Los espinos en flor atraen a los insectos polinizadores y sus bayas comestibles hacen las delicias de multitud de aves. Se pueden cultivar en asociación con otros arbustos campestres, tales como:

Crataegus monogyna, Cornus mas, Amelanchier canadensis, Syringa vulgaris y Laurus nobilis

Crateagus monogyna y Crataegus coccinea (espino escarlata) soportan muy bien los periodos de gran sequía estival y son particularmente resistentes a condiciones difíciles, por lo que se podrán plantar en un seto libre en clima más mediterráneo y en suelos más secos con:

Crataegus, Lagestroemia indica, Arbustus unedo y Punica granatum

En la composición de este estilo de setos, es preferible elegir “secuencias” de plantas que se repitan, sobre todo si su desarrollo lineal es importante. No se trata de escoger todas las plantas disponibles en el catálogo y plantarlas en alineación, sino de seleccionar algunas cuyas flores armonicen entre sí, y elegir follajes que pongan en valor esas flores. Los perennes (aproximadamente un tercio de las plantas del seto) permitirán estructurar el conjunto y conservar un atractivo invernal.

Crataegus laevigata alcanzará en el seto una altura de 2 a 6 metros, con una bonita floración blanca muy luminosa en primavera, y el espino escarlata (Crataegus coccinea) tomará un color otoñal de amarillo luminoso a anaranjado. Sus frutos del bosque, muy llamativos y atractivos, son de un bonito rojo escarlata.

Por su abundante fructificación, rica en vitamina C y que permite elaborar mermeladas, gelatinas y compotas, el Espino (Crataegus pinnatifida ‘Big ball’) encontrará su lugar en un seto campestre comestible.

En un seto defensivo

El seto espinoso sirve tanto para proteger la intimidad del jardín como para evitar intrusiones, ¡ya sean de animales de dos o de cuatro patas! Es la densidad de la vegetación y su carácter espinoso lo que le permite proteger el jardín o parte de él. Tradicionalmente, suelen encontrarse piracanto y berberis, pero se puede combinar espino con:

Ilex aquifolium, Quercus ilex, Poncirus trifoliata, Prunus spinosa, Maclura pomifera

Más información Espino - Crataegus

Para poner acentos y estructurar un macizo

Espino puede considerarse un árbol de pequeño porte porque su tamaño rara vez supera los 8 a 10 metros. Puede formarse como arbolito de tronco único, suprimiendo las ramas laterales a medida que crece. Así, puede plantarse al fondo de un macizo y será perfecto para jardines pequeños. La ventaja del espino es que es muy resistente y poco exigente. Por tanto, se puede plantar en múltiples condiciones: en suelo calizo, arcilloso, a pleno sol o en media sombra, en entornos urbanos o en zonas rurales e incluso boscosas, ya que tolera bien la competencia radicular.

Crataegus prunifolia – espino de flores blancas – es un arbolito con las ramas principales erguidas, que en otoño toma un color rojo anaranjado espectacular. Para componer un macizo de flores, fácil de mantener y prolífico, se pueden espaciar dos o tres por encima de una plantación en masa de bulbos y vivaces poco exigentes como los Allium, las valerianas blancas (Centranthus ruber ‘Albus’) y las Nepeta ‘Six Hills Giant’. Para un efecto más elaborado y estructurado, el primer plano del macizo puede puntuarse con bolas de boj o de Myrsine africana, o con aligustre de hojas pequeñas (Ligustrum delavayanum) de media talla en forma de bola.

Con su floración doble de un bonito rosa intenso y luminoso en mayo-junio, Crataegus laevigata ‘Rosea Flore Pleno’ puede estructurar un macizo que borde un camino lineal, pavimentado o de gravilla, bordado de rosales antiguos (Rosa ‘Cuisse de Nymphe’), de artemisas blancas (Artemisia ludivisiana ‘Silver Queen’), de campanillas (Campanula persicifolia), de geranios vivaces (Geranium sanguineum y himalayense ‘Derrick Cook’) y de lavandas (Lavandula angustifolia ‘Munstead’).

Sucesión de flores: Crataegus laevigata ‘Flore Pleno’, Rosal ‘Cuisse de Nymphe’, Artemisia ludovisiana ‘Silver Queen’, Campanula persicifolia, Geranium sanguineum y G. himalayense ‘Derrick Cook’ y Lavandula angustifolia ‘Munstead’

Formados en multitronco, Crataegus lavallei ‘Carrierei’, de floración blanca, o Crataegus laevigata ‘Paul’s Scarlet’, de floración rosa oscuro, encontrarán su lugar en un macizo de jardín silvestre, acompañados de gramíneas plantadas en masa al pie (Pennisetum alopecuroïdes ‘Japonicum’).

En seto recortado

A menudo se utiliza el espino o espino albar (Crataegus monogyna) en seto recortado. Se puede plantar en seto de doble hilera, asociado con carpe (Carpinus betulus), por ejemplo. Ambos follajes, uno pequeño y lobulado en el espino y otro ovalado y de mayor tamaño en el carpe, se complementarán armoniosamente, y la floración primaveral del espino ofrecerá un bonito efecto. La poda deberá realizarse después de la floración para no comprometer la del año siguiente, aunque en detrimento de la fructificación.

Espino y carpe forman bonitos setos recortados

En una composición otoñal

En otoño, los espinos se visten de hermosos colores vistosos, realzados por sus frutos rojos que permanecen parte del invierno. Una buena ocasión para combinarlos con otras plantas y lograr una preciosa composición de final de temporada.

Crataegus lavallei ‘Carrierei’ es un gran arbusto o pequeño árbol de 5 a 7 m que adopta un porte redondeado, con ramas densas. En otoño, lleva multitud de frutos de un rojo anaranjado vivo que permanecen durante parte del invierno. Las aves aprecian enormemente esta despensa. Se puede asociar:

  • al Avellano mágico – Hamamelis mollis ‘Pallida’, que empieza por iluminar el jardín con su follaje amarillo dorado en otoño para ofrecer después una incomparable floración perfumada de color amarillo anaranjado en pleno invierno,
  • al Evónimo alado – Euonymus alatus, que, por su parte, es un pequeño arbusto de 2 m, de porte esférico, cuyo follaje caduco se tiñe de rojo púrpura,
  • y al Telefío – Sedum spectabile ‘Septemberglut’, que aportará contraste en primer plano gracias a la masa de sus tallos con hojas carnosas de verde tierno, que desde finales de verano hasta las heladas llevan bellas inflorescencias planas de un rosa intenso. Es una vivácea muy fácil de cultivar que embellecerá los macizos a final de temporada.
asociar los espinos

Crataegus lavallei ‘Carrierei’, Sedum spectabile ‘Septemberglut’, Euonymus alatus, y follaje otoñal de Hamamelis mollis ‘Pallida’

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