
Asociar acantos
6 ideas para tu jardín
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Escultural y majestuosa con sus largos bohordos floridos de aspecto bicolor, tan característicos, y su soberbio follaje dividido, el acanto es una planta que no deja indiferente. Utilizada desde tiempos inmemoriales, emblema de los capiteles corintios, tiene cabida en numerosos tipos de jardines, de lo natural a lo más exótico, desde suelos secos hasta los más frescos, y además tiene la ventaja de prosperar tanto al sol como en sombra ligera. Muy resistente, persistente durante mucho tiempo en clima suave, forma una mata suntuosa, de un verde oscuro y brillante, que conserva todo su atractivo incluso una vez pasados los bohordos. Si el acanto puede utilizarse solo como punto focal, resulta muy bello en compañía de otras vivaces, plantas cubresuelos y arbustos. Basta con realzar su silueta gráfica sin competir con las demás plantas.
¡Descubre nuestras ideas de asociación con los acantos, una vivácea tan espectacular como dinámica!
Más información sobre el acanto en nuestra ficha completa: Acanto, plantar, cultivar y cuidar
En un macizo exótico
Con sus grandes hojas profundamente lobuladas, los acantos son una auténtica fuente de inspiración en el diseño de un macizo exótico: su amplio follaje brillante realmente hace maravillas entre plantas exuberantes. Las inflorescencias blancas, sostenidas por una vara alta y rígida, se cuentan entre las más originales, con ese particular matiz bicolor malva muy suave aportado por las brácteas superiores dentadas. Así, los acantos exhiben un fuerte carácter que encaja perfectamente con el porte de otras plantas exóticas.
El follaje muy recortado del acanto (se habla de hojas palmatizadas) se combina bien con follajes más bajos, redondos o lisos, incluso acintados, para contrastar, y el porte erguido de la flor con otras flores atípicas para responderles sin ocultarlas: unos penachos de Eucomis en tonos púrpuras o las espatas blancas de las calas los realzan especialmente bien. Una bonita mata de Alstroemeria aporta un tono cálido esencial en un macizo exótico, cuyo follaje lineal destaca especialmente, como el de Indian Summer’ de color bronce.
En cuanto a los follajes, algunos Farfugiums de hojas redondeadas abigarradas contrastarán con gracia con el recorte de las hojas de acanto en una exposición a media sombra. Se puede añadir un único arbusto algo más alto, como un Fatsia japonica o un helecho arborescente. Unos Hakonechloa macra de un verde más tierno, por su parte, avivarán el verde oscuro del acanto.

Zantedeschia aethiopica, Farfugium ‘Argenteum’, Fatsia’Green Fingers’, Alstroemeria ‘Inca Coral’
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Acanto: plantar, cultivar y cuidarEn un macizo de follaje
Las dimensiones generosas del acanto y su follaje espectacular lo predisponen a ocupar un macizo donde el follaje tiene el papel protagonista. Para este uso, basta con procurar no hacer chocar las formas de follaje, sino diferenciarlas para realzar las del acanto, y jugar con volúmenes distintos. Así, por ejemplo, se pueden combinar con Acanthus mollis las encantadoras hojas pequeñas con nervaduras púrpuras de Epimediums versicolore ‘Sulphureum’, que servirán de cubresuelo; las amplias hojas de Hostas, que elegiremos claras, como el verde tierno de la Hosta ‘Honeybells’ o bien la Hosta fortunei ‘Twilight’ o el tono azulado de la Hosta ‘True Blue’; y el soberbio follaje palmeado de la Rodgersia Aesculifolia ‘Irish Bronze’. Por su parte, las Hojas redondeadas persistentes de la Asarum europaeum aportarán una bonita presencia todo el año.
En clima frío, donde el follaje del acanto desaparecerá por completo, conviene instalar plantas estructurantes y persistentes como, por ejemplo, un Pittosporum heterophyllum, una Aucuba japonica ‘Crotonifolia’, que mantendremos podada a un tamaño razonable y que aportará luminosidad, una Nandina domestica cuyo follaje alargado creará un bonito contraste, una Mahonia que recordará el lado espinoso del acanto, o bien una Fatsia japonica, e incluso un Phormium o un Dasylirion, más al sol.
Integra algunas notas de follaje ornamental púrpura con un Pseudopanax lessonii ‘Dark Star’, un Cotinus coggyria ‘Royal Purple’ o bien un Loropetalum. Unas Cimicifugas simplex ‘Brunette’, con hojas de color pardo púrpura y largas espigas blancas, completarán muy bien un macizo grande.

Acantos en compañía de follajes notables: Epimedium versicolor ‘Sulphureum’, Aucuba japonica, Rodgersia ‘Irish Bronze’ y Hosta ‘True Blue ‘
Más información Acanthus - Acanto
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En un jardín natural
Realmente versátil, el acanto se integra en pradera espontánea con mucho encanto. Se adapta muy bien a pleno sol y a suelo seco. Asociado a flores silvestres, se presta de buen grado a composiciones muy naturales, y se convierte en planta tótem en compañía de gramíneas altas como Pennisetum orientale y de hierbas espontáneas como Stipas. Conviene priorizar vivaces de porte muy suave y ligero para crear un pequeño batiburrillo vegetal muy natural: Milenramas, Lychnis coronaria, Gladiolo, Astrancias, Cosmos, Valeriana, Lisimaquias, Persicarias, etc.

Una escena muy natural para acantos acompañados de Achillea millefolium ‘Paprika’, de Gladiolus callianthus, de Pennisetum orientale ‘Tall Tails’ y de claveles lanudos
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¿Cómo acertar con un macizo de follaje?En un macizo de sombra
Indiferente al sol o a la sombra, el acanto puede instalarse sin problema en un macizo sombreado (siempre que la sombra no sea densa, lo que reduciría considerablemente su floración). Aporta a estas zonas algo apagadas una verticalidad y un volumen especialmente interesantes. Para rodear tu acanto, que formará una mata de unos 80 cm a ras de suelo, tienes donde elegir, teniendo siempre presente el uso de láminas foliares de formas más simples para no robarle protagonismo y para suavizar el conjunto. Unos Geranios plantas tapizantes formarán un tapiz precioso, unas Hostas aportarán redondez y mucha exuberancia, una azalea en tonos blancos como la magnífica Azalea japonica ‘Schneewittchen’ alegrará la zona en primavera justo antes de la floración de los acantos. Instala también algunos lirios hediondos, crean un contraste de follaje interesante y una floración simultánea en suaves tonos malva, mientras que una Skimmia aportará volumen y una bonita presencia todo el año.
También se pueden añadir a este ambiente sombreado algunas tonalidades rosadas, como heléboros, las magníficas Astrances major ‘Primadonna’, y un poco de púrpura para subrayar esas floraciones delicadas con el Coralito ‘Plum Pudding’. Unos carex que prosperan a la sombra, como la magnífica cárice abigarrada Carex siderosticha ‘Variegata’, acabarán formando con el tiempo un bonito tapiz luminoso.

Acanto ‘Whitewater’ acompañado de la Azalea Japónica ‘Schneewittchen’, lirio hediondo, Hosta ‘Julia’, coralito púrpura, Carex siderosticha, Astrantia major ‘Primadonna’
En un macizo bicolor o monocromo
La floración malva de los acantos combina muy bien con el amarillo o con una paleta vegetal del rosa al púrpura, lo que permite componer macizos muy armoniosos o, por el contrario, dinámicos.
Pueden así modernizar una masa amarilla de Hypericums ‘Hidcote’ o de Achillea filipendulina ‘Golden Plate’ en suelos pobres, o bien mezclarse delicadamente con las inflorescencias de Phlomis fructicosa.

Una asociación en tonos amarillos con salvias de Jerusalén y aquileas…
También se pueden plantar al fondo del macizo con Iris, Eupatoriums y Dedaleras en suelos más frescos para una escena azul y rosa. También crearás una escena muy hermosa en tonalidades azuladas con algunas Liatris spicata para un dúo gráfico de flores en espigas erguidas, o con las bolas de lirios africanos. El dúo acanto-Papaver también funciona de maravilla, que hace contrastar la prestancia del acanto y la ligereza de las amapolas de Oriente.
Por último, el blanco le sienta de maravilla al acanto. Podrás imaginar numerosas combinaciones para un jardín blanco con matices de blancos puros, cremas y verdosos, por ejemplo en situación soleada con Alliums ‘Mount Everest’ , Phlox maculata ‘Omega’, Hydrangeas arborescens ‘Annabelle’, lirios africanos blancos Gauras blancas, o una versión ligeramente anisada con Equináceas ‘Green Jewel’.

Acanthes spinosus en un jardín blanco con: Hortensia ‘Annabelle’, Phlox paniculata, lirios africanos y Gaura blanca
En un sotobosque
Un acanto destaca en el borde del sotobosque, donde encuentra condiciones favorables de suelo y de exposición: la variedad ‘Whitewater’, de follaje variegado color crema, iluminará esta zona y se asociará fácilmente con algunos Sellos de Salomón, elegantemente arqueados y con campanillas crema. Dedaleras moteadas como las Digitalis purpurea, Serpentinas, algunas matas de jacintos del bosque y helechos Dryopteris filix ‘Mas’ que prosperan en este suelo rico en humus serán las compañeras perfectas del acanto arquitectónico.

Acanto ‘Whitewater’ en el centro, acompañado de dedaleras púrpuras, de Sellos de Salomón, algunos helechos filix ‘Mas, y de Liriopes muscari
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