
Utilizar arbustos de follaje perenne en el jardín
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Valiosos por más de un motivo, los arbustos de follaje perenne son, por su carácter perenne, imprescindibles en el jardín. Decorativos todo el año, aportan a los espacios una gran diversidad de formas, colores y flores. Por el volumen que aportan incluso en invierno, el follaje perenne contribuye en gran medida a la estructura de un jardín. Su uso, en definitiva, es bastante sencillo. Descubre todo lo que se puede hacer con los arbustos de follaje perenne y, sobre todo, cómo utilizarlos de la mejor manera según las zonas del jardín y tus necesidades… del jardín a la terraza, ¡no podrás prescindir de ellos!

Los arbustos perennes permiten mantener líneas marcadas en invierno: aquí laurel, boj y lavandas
Elementos estructurales
Cuando se desea remodelar o crear un jardín, los arbustos de follaje perenne son, al igual que los árboles, muy útiles como elementos de estructura: actúan como una verdadera columna vertebral vegetal creando una composición permanente de volúmenes, colores y alturas. Estén podados o no, según el estilo natural o más clásico de tu jardín, los follajes perennes modelarán formas, especialmente interesantes en periodo invernal, cuando los arbustos caducos y muchas vivaces están en periodo de latencia.
Crear volumen
El porte de los arbustos tiene una importancia capital: el volumen nace no solo de la presencia de follaje todo el año, sino también del contraste al jugar con las distintas siluetas de los arbustos. Al elegir diferentes portes, se pueden crear composiciones dinámicas o suaves: portes extendidos, rastreros, erguidos o redondeados; la elección es amplia e imprescindible para aportar relieve al jardín y crear estratos vegetales.
Para equilibrar una composición, conviene combinar arbustos con portes distintos: columnares o fastigiados (como el ciprés o Cupressus sempervirens, y muchos coníferos), con portes en bola o arbustivos (Hipéricos, Abelias, Ceanotos…), y con portes rastreros (Juniperus, algunos ceanotos, hiedras, Cotoneaster…)

La verticalidad de las coníferas podadas ofrece un contraste real con los parterres de vivaces
Crear separaciones o particiones
Los arbustos perennes son muy útiles para crear subespacios en un jardín grande o, al contrario, aportar efectos de sorpresa en un jardín pequeño. Permiten crear particiones y delimitar zonas que se desean reservar, por ejemplo, para usos específicos: un huerto, una entrada de casa, una zona de juegos, el área de compostaje, etc. Para lograr este efecto de separación «suave» dentro del jardín, utiliza arbustos de entre 1 m y 2,5 m de altura.
Estos arbustos de altura media también pueden tener función de pantalla de privacidad o cortavientos (ver más abajo).
Madreselvas arbustivas perennes, Evónimos, Hipérico ‘Hidcote’, Loropetalum, Mirtos, Drimys, Cotoneaster… ¡la elección es muy amplia!

A la izquierda, una partición entre dos jardines, a base de Abelias y Viburnum tinus; a la derecha, un rincón de descanso delimitado por evónimos enanos y algunos Pittosporum.
Marcar un recorrido, un murete
Los arbustos perennes también estructuran los paseos y los muretes, que subrayan con su follaje. Bien elegidos, en armonía con los materiales utilizados en recorridos y pequeñas construcciones, aportan un grafismo marcado, por lo que deben seleccionarse con cuidado. Lavanda y piedra caliza son, por ejemplo, una bonita combinación; del mismo modo, los tonos pastel se mezclan delicadamente con la pizarra, y las flores azuladas con el ladrillo.
Topiarios y Niwaki
La célebre poda en Niwaki (o en nube) y la formación de topiarios solo pueden realizarse en arbustos perennes: estas formas geométricas o de inspiración japonesa son verdaderas obras vegetales esculpidas. Aportan muchísima estructura al jardín cuando se colocan en lugares estratégicos, como puntos de mira, alineaciones o en efecto de masa. Sin embargo, se reservan para estilos de jardín clásicos, contemporáneos o zen, y para jardineros expertos en esta técnica delicada. El boj y el tejo son los mejores sujetos, pero también el aligustre, el laurel (Laurus nobilis) y el Acebo japonés (Ilex crenata), que se prestan magníficamente.

Una geometría casi perfecta para estos topiarios de boj
Ver también
Árbol y arbusto de follaje perenne: ¿qué es?En setos
En un seto libre
Numerosos arbustos perennes presentan un porte natural suelto y requieren poco mantenimiento. Las especies de más de 2 m son perfectas para el establecimiento de setos libres de separación, de estilo campestre, en jardines grandes.
El seto libre se presta a la constitución de un seto pluriespecífico (seto mixto): se asocian varias especies diferentes (4 o 5, de forma repetida) con follajes distintos (verdes, abigarrados, dorados, azulados…), lo que crea una bonita impresión natural y contribuye a la biodiversidad del jardín.
Entre los numerosos arbustos perennes que se prestan al seto libre, Eleagnus ebbingei,(el Eleagno), además de su acción cortavientos y su resistencia al salitre, luce bonitos reflejos plateados o abigarrados. La clásica y a veces demasiado utilizada Fotinia tiene el mérito de cubrirse de un follaje rojo especialmente atractivo en primavera; integrada con moderación en un seto libre, resulta interesante. Incorporar algunos arbustos espinosos y floríferos es útil para aportar, además, un aspecto de seguridad y flores a menudo primaverales (Osmanto, Laurel (Laurus nobilis), o variedades altas de Ceanotos (Ceanoto Edinburgh). En climas suaves, ¡atrévete también con arbustos menos utilizados para este fin como Grevillea! Las Retamas también se prestan a una ambientación muy natural dentro de un seto libre.
Para el uso de arbustos perennes en seto libre, evita aquellos cuyo crecimiento puede ser anárquico, como las piracantas, o bien inclúyelos con moderación en tu seto.

Dos setos libres un poco menos «convencionales»: a la izquierda Grevillea y Berberis, a la derecha Abelia y Pittosporum.
En un seto recortado
La poda es muy adecuada para arbustos perennes con hojas pequeñas coriáceas, que soportan bien cortes repetidos 2 a 3 veces al año. Para este uso, se priorizarán la forma y el color del follaje, así como el carácter compacto del mismo para obtener una pantalla perfecta, evitando los arbustos de flor cuya floración quedaría comprometida.
Para levantar un seto separador entre tu casa y la calle, o con el jardín del vecino, puedes optar por un seto monoespecífico, es decir, compuesto por la misma especie para un efecto visual uniforme y un estilo clásico.
El seto de tuya tan utilizado en los años 70 ha sufrido especialmente en los últimos años por los ataques de varios parásitos (escarabajo joya y Phytophtora). Orienta más bien tu elección hacia arbustos poco sensibles a los parásitos, de altura media, para lograr un efecto decididamente clásico en un jardín a la francesa, o muy elegante para aportar un toque contemporáneo.
Da prioridad, por último, a los arbustos de crecimiento lento (Eleagnus, Evónimos…) o a aquellos que se prestan especialmente bien a la poda (Ligustrum o aligustre, Taxus baccata, piracantas…). Las coníferas siguen siendo valores seguros para un bonito seto recortado, entre ellas el Cedro blanco o Chamaecyparis lawsonia Elwoodi.

Un seto de aligustre recortado a cordel
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Arbustos cortavientos, pantallas de privacidad
Los follajes perennes tienen la gran ventaja de poder servir como pantalla de privacidad para una casa, una terraza o una zona del jardín que se quiera ocultar (un cuarto técnico, un muro deteriorado…).
El carácter opaco de su follaje crea pantallas de privacidad naturales, y también cortavientos cuando se colocan en zonas poco resguardadas o a orillas del mar. Los arbustos se elegirán de distinta altura según se busque formar un seto medio o alto, en función de la vista que se quiera ocultar.
Entre los arbustos que se prestan bien a crear cortavientos: Olearia, Eleagnus, y Prunus lusitanica (Laurel portugués)
Los bambús son una opción rápida y exótica cuando se desea bloquear una vista. Conviene, no obstante, elegirlos cespitosos (es decir, no rastreros, como los Fargesias) e instalar de manera preventiva una barrera antirrizoma.

Una hiedra trepando por un porche que disimula perfectamente la entrada de una casa, un Prunus lusitanica formado en seto denso y, a la derecha, bambús que permiten obtener rápidamente una auténtica pantalla de privacidad.
En macizos
Los arbustos perennes aportan volumen y estructura en un macizo. La disposición es importante: se pueden insertar al fondo del macizo para aportar altura y una dinámica visual a una platabanda de vivaces. Apuesta por una armonía en la paleta vegetal: follajes exóticos como Fatsia japonica se integran bien en un macizo de inspiración exótica, mientras que un Madroño (Arbutus unedo) hará buena pareja con otro arbusto de inspiración mediterránea como el Granado.

Arbutus unedo (a la izquierda) y Fatsia japonica (a la derecha)
También se pueden crear macizos agrupando pequeños arbustos y componer macizos gráficos o contemporáneos. Así puedes crear mini-bosquecillos de variedades similares modelando efectos de masa (Pittosporum tobira, Pittosporum ‘Tom Thumb’ y tenuifolium) o jugar con el contraste entre las texturas del follaje, como aquí con Phormiums y Hebe Verónica enanas.

Phormiums acompañan un bonito bordillo de Hebe Verónica enanas
Se pueden implantar también de forma más clásica entre vivaces que las acompañen, mezclando perennes y caducos para aportar dinamismo a grandes platabandas muy desnudas durante largos meses.
Unos arbustos gráficos o de porte original, incluso en árbol multitronco (de troncos múltiples), se instalarán en aislado en medio del macizo para realzarlos, como un Arbutus unedo, un Ceanoto conducido sobre tronco, o una pequeña conífera enana. Los follajes perennes suelen ser de menor tamaño que los caducos, por lo tanto conviene apostar por la gran diversidad de formas de follaje, de colores y de flores: hojas estrechas, redondas, dentadas, color verde Luminoso (Choisya ‘Sundance’), glauco (Pinus mugo, Yucca), manchado (Aucubas, Evónimos, Osmanthes…), o púrpuras (Berberis), floración de las Escalonias o de las Choisyas, etc.
Por último, los arbustos perennes de porte rastrero o tapisante resultan prácticos para formar Plantas cubresuelos perennes: no solo garantizan una cubierta vegetal atractiva todo el año en los Bordes de césped del macizo o entre los distintos espacios, y además te ahorran la pesada tarea de desherbar: Cotoneasters, Juniperus, Ceanotos, Cistes de dimensiones modestas son todo un acierto. ¡Descubre una selección de arbustos!
En bordillos
Crear bordillos densos en el perímetro de macizos, o en un huerto, es fácil con numerosos arbustos de follaje perenne, de porte bajo, asimilables a plantas cubresuelos tapizantes. Necesitan poca poda, pues crecen lentamente; las Hebe Verónica enanas (Hebe Verónica ‘Green Globe’) son muy prácticas y con un bonito efecto compacto.
Imitando al boj, Ilex crenata, o Euonymus japonicus ‘Microphyllus’ (Evónimo enano) son perfectos para componer bordillos en el huerto, o en un jardín clásico, y resultan ideales para este uso de delimitación de macizos.

Bordillos de evónimos enanos en la rosaleda del castillo de Le Lude (foto: jardines del castillo de Le Lude)
El equilibrio adecuado
En lugar de la regla de 1/3 de perennes y 2/3 de caducos, a menudo prescrita para la armonía visual del jardín, prefiere tu propia composición, procurando mezclar siempre perennes y caducos (los colores otoñales los aportan los follajes caducos). Date el gusto con los arbustos que te gusten y, sobre todo, que se adapten a tu clima, tu suelo y la exposición elegida.
En medio urbano, puedes permitirte un conjunto todo perenne en una pequeña terraza para ocultarte de un vecindario demasiado presente. Juega entonces con el escalonamiento de las flores y la diversidad de texturas y colores del follaje. Lo mismo vale para un pequeño jardín de ciudad donde quieras ocultar un muro antiestético.
Una rocalla de aire mediterráneo también se recomienda en modo 100 % perennes, que aseguran un decorado todo el año y un espíritu de Jardín seco. Mezcla Romeros, Jaras, y algunas coníferas rastreras como el Juniperus squamata ‘Blue Carpet’.
En el caso específico de una piscina, recurre generosamente a arbustos perennes que evitan la tarea de recoger hojas del agua: la elección se inclina de buen grado por especies de Pleno sol, donde por lo general se ubica la piscina (Adelfas, romeros, jaras, lavandas, mirtos, e incluso palmeras o Phormium, yucas para un aire exótico…). Por último, evita las especies espinosas.
Una selección de arbustos perennes imprescindibles
Imposible citarlos todos aquí, pero te propongo mi selección de arbustos perennes: algunos valores seguros y especies más originales, adaptables a numerosas situaciones, para jardines pequeños o grandes.
- En un seto libre: Eleagnus ebbingei ‘Limelight’, Ligustrum delavayanum, huso japonés ‘Bravo’
- En un seto recortado: El Cedro blanco o Chamaecyparis lawsonia elwoodi
- De follaje púrpura: el Loropetalum Pipa’s Red,
- En un macizo de tierra de brezo: los rododendros majestuosos en primavera, el Kalmia latifolia con encantadoras flores rosas, la Camellia sasanqua ‘Fukusutsumi’.
- Floración de invierno: los berberis, la Mahonia sin espinas ‘Sweet Caress’, la Clemátide armandii.
- Floración primaveral: el Berberis thunbergii, osmantos, ceanotos de deslumbrante floración azul, lavandas stoechas de larga floración perfumada, jaras deliciosamente arrugadas.
- Floración de verano: todas las escalonias, adelfas, Hebes Verónica, el clásico y encantador Abelia ‘Edward Goucher’, el Hoheria ‘Snow White’
- Floración perfumada: todas las lavandas, la Mahonia sin espinas ‘Soft Caress’, el Osmanthus fragrans auriantiacus
- Follajes exóticos y gráficos: Cordilines, Phormiums y Yuccas, Melianthus, Fatsia japonica, Choisya ‘Aztec Pearl’
- Para un jardín de aromáticas: salvias grises o púrpuras, el romero rastrero
- Trepadoras: el insustituible Trachelospermum jasminoides, el Hydrangea seemani hermoso incluso en invierno y la madreselva Henryi ‘Copper Beauty’, la clemátide armandii.
- Pequeños árboles elegantes: los madroños con encanto sureño, el Níspero japonés por la presencia de su follaje rugoso insustituible, los Hoherias, el Magnolia grandiflora ‘Little Gem’.

Muestrario de flores con el Drimys aromatica (a la izquierda), el Osmanthus fragrans aurantiaca (arriba a la derecha), y una versión cubresuelos de Cotoneaster con innumerables flores blancas: Cotoneaster dammeri ‘Evergreen’.

Romeros, Kalmias, Fatsias, durillos: los arbustos perennes poseen flores y un follaje muy diverso.
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