Diseñar un jardín campestre
para un estilo campestre y natural
Contenido
¡Ah, el campo! ¿Quién no ha deseado alguna vez cambiar de vida, reconectar con la naturaleza y lo vivo, y bajar el ritmo frenético impuesto por las ciudades? La idea se ha afianzado con fuerza ante la pandemia y los problemas del calentamiento global. Últimamente, muchos urbanitas han optado por fijarse en el campo, para devolver sentido a su vida, cultivar hortalizas y tomarse tiempo para vivir… Puede que tú también, entre tantos neojardineros, seas feliz propietario de un jardín en el campo. Y seguramente te preguntas cómo diseñar ese jardín, respetando la naturaleza y tu propia salud, pero también sin convertirte en su esclavo. Elección de plantas y grandes principios: sigue estos consejos para diseñar tu jardín campestre.

Un pequeño remanso de paz, muy bucólico…
La campaña es múltiple
Geográficamente, Francia quizá sea el país más diverso de Europa. Se estima que el campo francés cambia aproximadamente cada treinta kilómetros. La arquitectura cambia, y también las tipologías de jardines: grandes extensiones herbosas y generosas, bordeadas de setos del paisaje de boscaje, antiguas restanques parcialmente derrumbadas, pequeño jardín amurallado y llano, o gran extensión ondulada y boscosa… no existe, por tanto, una única tipología de jardín campestre, sino varias en función de:
- del terruño
- del clima local
- del tipo de suelo
- de la flora del lugar
- de los materiales disponibles
- de las prácticas locales

Tu jardín campestre reflejará el terruño en el que se integra
Cuando hablamos de jardín campestre, inevitablemente ligado a los recuerdos de la infancia y a los viejos tiempos, pensamos de inmediato en los jardines de la abuela o en los pequeños jardines amurallados. De ahí surge una concepción del jardín a la vez muy antigua y muy actual: las abuelas y los curas a menudo tenían pocos recursos y no desperdiciaban nada. Y, aun así, sus jardines alimentaban el cuerpo y el espíritu.
Así, el jardín campestre es:
- un jardín adaptado al lugar
- un jardín con una paleta vegetal simple y local (evitaremos, por tanto, la palmera plantada en Aveyron o el olivo en tallo en Alsacia…)
- utiliza y reutiliza con mesura los recursos locales y procura ser no ostentoso
- es de subsistencia, frutal, ofrece refugio y alimento a la fauna y prescinde totalmente de insumos químicos
- por último, su sencillez permite al jardinero que lo cuida celosamente tomarse el tiempo para vivir
Ver también
Seto para aves: ¿qué arbustos elegir?¿Qué árboles para mi jardín en el campo?
Para plantar árboles en tu jardín campestre, apuesta por las especies locales. Adaptados y resistentes, estos árboles constituirán la base de tu rincón natural. Empieza por hacer balance de los árboles existentes y verifica su estado. Puede que sea necesario realizar una poda ligera para eliminar la madera muerta y detectar posibles indicios de enfermedades. Las distancias de plantación deberán definirse en función del desarrollo futuro de tus árboles y del efecto buscado: creación de bosquetes o plantación de ejemplares aislados.
En clima continental o incluso en zona de montaña, planta:
- Arce real o Acer platanoides
- Abedul pubescente o Betula pubescens
- Avellana, Corylus avellana
- o Aliso común, Alnus glutinosa
En el sur o en el litoral Atlántico, podrás permitirte especies algo menos resistentes, pero también más resistentes a la sequía, especialmente para el entorno mediterráneo:
- Árbol del amor o Cercis siliquastrum
- Madroño o Arbutus unedo
- Aliso napolitano o Alnus cordata
- Carpe lúpulo u Ostrya carpinifolia
- Bellota o Quercus ilex
- y, por supuesto, ¡el imprescindible Olivo en tallo del sur!

Acer platanoides, Betula, Cercis siliquastrum, Alnus cordata y Olea europea
Arbustos y plantas para setos
En el sur y en la costa Atlántica, forma tus setos a partir de arbustos fáciles de cuidar. Deja que su porte natural se exprese plantando setos libres: Taray catina, Olivos de Bohemia Elaeagnus angustifolia, Eleagno (Eleagnus), Abelias… etc., deberán plantarse a una distancia que respete su desarrollo hasta la madurez para evitar trabajos de poda. Estos deberán limitarse al máximo y tendrán como objetivo densificar tus arbustos incitándolos a ramificar.
Piensa en las imprescindibles adelfas (Nerium), que tienen la ventaja de florecer con facilidad y durante mucho tiempo sobre un follaje perenne, pero también en los durillos (Viburnum-tinus y Viburnum tinus ‘Variegatum’, de follaje variegado), que ofrecen sus flores blancas en pleno invierno.
En clima continental y en zona de montaña, podrás plantar para delimitar tu jardín con un aire campestre o rústico:
- Espino, espino blanco – Crataegus monogyna
- Carpe común, Carpinus betulus, para constituir setos de carpe
- Haya roja o Fagus sylvatica ‘Atropurpurea’
- La mimbrera blanca o Salix viminalis
- El serbal de cazadores o Sorbus aucuparia
- Los árboles de las mariposas (Buddleias)
- los Cornus o cornejos: de ramas coloreadas o de flor
- los Acebos (Ilex)
- y, por supuesto, algunos rosales para setos, que elegirás según tus gustos.

Tamaris, Abelia, Crataegus, Sorbus aucuparia y seto campestre
Los setos de sauces también aportan un encanto especial a los jardines campestres. Para adoptarlos, sigue nuestros consejos en la ficha: «¿Cómo plantar y cuidar un seto vivo de mimbre?
Vivaces y trepadoras
Los jardines de clima suave y seco lucirán y desprenderán las fragancias de las lavandas, santolinas, romeros y curry. En otros lugares, las salvias arbustivas formarán masas floridas muy fáciles de cultivar. Ojo, no obstante: algunas, como la Salvia greggii ‘Alba’, son muy resistentes y pueden soportar temperaturas invernales de hasta -15 °C; otras, como la magnífica Salvia involucrata ‘Bethelii‘, capaz de formar un arbusto denso de casi 1,50 m en una temporada, no resisten por debajo de -5 °C. Piensa también en las milenramas, con umbelas floridas que van del rojo al blanco pasando por el naranja y el rosa… ¡son fáciles, resistentes y robustas! Todas las vivaces de pequeño jardín amurallado y las gramíneas se adaptan a estos jardines campestres, ¡tendrás mucho donde elegir!
No olvides sembrar semillas de flores campestres: amapolas, cosmos, lino o nigella de Damasco permitirán crear ramos preciosos y harán las delicias de todo tipo de insectos.

Vivaces y anuales, ideales para jardines campestres
Viste tus muros, tu carpa de jardín o unos bonitos arcos de madera que marcan el paso de los senderos de grava, con trepadoras volubles o para poner en espaldera: las madreselvas, de fragancia suave, cubrirán rápidamente los soportes; las glicinas señalarán la primavera con sus racimos incomparables y los rosales trepadores encantarán tanto a jardineros aficionados como a los más expertos. En el sur, las trompetas trepadoras encajarán fácilmente en el aire sencillo y natural de una masía de piedra junto a los rosales de Banks amarillos (Rosa banksiae ‘Lutea’) o rosados (Rosa banksiae ‘Rosea’). En regiones más frías, las clemátides lucirán de maravilla en la Pérgola.
→ Para asegurarte de plantar lo más adecuado, introduce en unos clics las características de tu jardín o incluso de cada uno de tus macizos en nuestra aplicación web Plantfit!
Huerto
Lugar imprescindible del jardín campestre: el huerto. Se rodea con setos bajos e informales, a ser posible, compuestos por arbustos de frutos del bosque (frambuesas comunes, grosellas negras, etc.). No hace falta lanzarse a una producción intensiva, sobre todo si no tienes mucho tiempo que dedicarle. Para empezar, limítate a los “clásicos” (lechugas, tomates, calabacines, freseros, etc.) y luego adapta tus cultivos en función de tus posibilidades. Los cuadros de huerto son una buena alternativa al huerto en terreno abierto.

Para tu huerto, consulta los valiosos consejos de nuestras fichas dedicadas:
Fomentar la biodiversidad y no desperdiciar nada
En los jardines de campo se recupera cierta mesura y sobriedad, y se entra en sintonía con lo vivo. Los setos rurales o campestres y los espacios de praderas floridas favorecen la biodiversidad. Las pilas de leña acogen a toda una fauna que se alegra de encontrar allí cobijo y alimento. Construye e instala cajas nido para aves y hoteles de insectos.
Por supuesto, hay que desterrar cualquier producto químico: insecticidas, pesticidas, fertilizantes químicos… olvídate de todo eso y practica jardinería natural… ¡la naturaleza te lo agradecerá!
En la misma línea, recupera y reutiliza todo lo que puedas: los palés se transforman en bancos o en cajones para compost, las macetas de barro en ollas, las viejas regaderas de zinc en maceteros, las ramas en vallas o cabañas para niños… ¡nada se pierde, nada se crea, todo se transforma!

La reutilización permite decorar de forma sencilla y fabricar todo lo que hace falta en el jardín
- Suscribirse
- Contenido
Comentarios