Asociar Exochorda
5 ideas de asociaciones para acompañar tu Baya de nieve
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Exochorda es uno de los arbustos de floración primaveral más bellos. Se hace notar desde la aparición de sus Yemas florales, a modo de pequeñas perlas de blanco nacarado que le han valido también los nombres de ‘árbol de las perlas’ o ‘arbusto de las perlas’. Cuando esas corolas se abren, entre los meses de abril y mayo, el arbusto se convierte en una nube de flores igualmente inmaculadas y de gran delicadeza. Caduco, su follaje verde es bastante discreto el resto del año, pero puede adquirir tonos más cálidos en otoño. Fácil de cultivar, resistente a las enfermedades y muy resistente, acumula cualidades, y más aún porque sus dimensiones contenidas permiten acogerlo en todo tipo de jardines, e incluso en maceta en una terraza. Es un arbusto que agradece las exposiciones luminosas, pero no abrasadoras, o la media sombra, y los suelos frescos, drenados, sin exceso de cal. Si Exochorda macrantha ‘The Bride’ es sin duda el más conocido, otras especies y variedades merecen igualmente un lugar en un jardín o en un balcón. Es la ocasión de acompañarlo con plantas compañeras, ya se utilice en un seto florido, en un macizo colorido o monocromático, en un bosquete de arbustos de bajo mantenimiento, o para embellecer un balcón. Descubre algunas de las plantas que puedes utilizar en estas 5 ideas de asociaciones.
¡Una explosión de colores primaverales!
Cuando se trata de asociar plantas entre sí, el Exochorda ofrece dos grandes ventajas. Para empezar, florece entre abril y mayo, cuando muchas otras plantas también lo hacen, por lo que la elección es muy amplia. Además, el blanco de sus flores es neutro y combina con todos los demás colores. Eso sí, evita mezclar demasiados tonos y apuesta mejor por los matices de un mismo color. Exochorda racemosa ‘Niagara’ (1,5 m x 1,5 m) ofrece un porte llorón de lo más romántico. Puedes reforzar ese efecto acompañándolo de compañeros como las lilas, el viburno de Burkwood, el Naranjo de Méjico o la Azalea amarilla, todos muy perfumados. En cuanto a las vivaces, Dedaleras, valerianas de jardín, corazones de María, consueldas o euforbias forman una nube de flores en medio del macizo, al igual que el Baptisia, un pariente de los lupinos menos exigente que estos. El primer plano lo ocupan vivaces bajas y plantas cubresuelos que contribuyen a ese espectáculo primaveral. También aquí, la elección es amplia entre los canastillos de oro, Aubrietes, Iberis y otros geranios vivaces. Intercala algunas matas de gramíneas de follaje perenne (como los Carex, las Stipa o las Deschampsia, por ejemplo) o caducas (Miscanthus, Panicum, Pennisetum), que, según el género, aportan ondulaciones relajantes, un decorado permanente y tonos ricos. Por supuesto, imposible imaginar un macizo primaveral lleno de color sin los bulbos, como tulipanes tardíos, narcisos, ajos ornamentales, anémonas de Caen, ajedrezadas o iris. Con una selección así, ¡casi 2 meses de flores garantizados!

Iberis sempervirens ‘Pink Ice’ (foto Leonara Enking), Exochorda racemosa ‘Niagara (foto Nadiatalent), Tulipán ‘Match Point’, Syringa ‘Bloomerang Dark Purple’ (© Proven Winners ColorChoice), Narciso ‘Rosy Cloud’, Deschampsia cespitosa
Un jardín blanco
¿Qué hay más luminoso que el blanco? O, mejor dicho, ‘los blancos’, porque es un tono que se despliega en numerosos matices. Explora esta paleta comenzando, por ejemplo, por el Exochorda ‘Snow White’ (3 m), y después decántate por arbustos como el espino albar (a veces considerado arbolito), el Cornejo japonés ‘Ascona’, un lila perfumado como Syringa ‘Dentelle d’Anjou’, o un Magnolia stellata, que todos florecen en el mismo periodo. No olvides aportar flores en las demás estaciones, gracias, entre otros, a ciertos Hydrangea y, por supuesto, a los rosales de flores blancas. El follaje también es importante, y puedes crear bonitos degradados entre el verde oscuro de un Skimmia ‘Fragrant Cloud’ y el claro, casi dorado, de un Ilex ‘Golden Gem’. Los follajes abigarrados de Fatsia ‘Spider’s Web’, Nandina ‘Twilight’ u Osmanthus ‘Variegatus’ tienen, por supuesto, cabida en este tipo de ambientación. Algunos arbustos de follaje gris o glauco ayudan a evitar la monotonía, y esos tonos realzan las flores blancas. También tienes a tu disposición numerosas vivaces de flor blanca entre los Lirios africanos, Lirios, gaura, dedaleras o dalias, por citar solo algunas. El follaje de las hostas y de Carex puede igualmente aprovecharse en este conjunto, al igual que el de una Eulalia ‘Variegatus’. Punto de interés todo el año, la corteza blanco puro de un Betula utilis jacquemontii desafía la grisura del invierno. Si tienes ocasión, instala una trepadora (rosal, glicinia)… de flores blancas, por supuesto, y, en cualquier caso, disemina algunos bulbos de floración blanca como los que se encuentran entre las campanillas de invierno, narcisos, tulipanes, ajos ornamentales o incluso los ciclámenes.

Magnolia stellata, Exochorda serratifolia ‘Snow White’, Hydrangea paniculata ‘Diamantino’, dalia ‘Gallery Art Fair’, Miscanthus sinensis ‘Variegatus’, campanillas de invierno y Fatsia japonica ‘Spider’s Web’
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¡Un seto florido (casi) todo el año!
Exochorda se utiliza a menudo en setos libres y floridos. Puedes asociarle arbustos que ofrezcan sus corolas en el mismo periodo, pero también conviene plantar compañeros que animen el seto en otros momentos del año, para que se convierta en pieza clave de tu jardín durante muchos meses. A principios de la primavera, Forsitias y Membrilleros del Japón son, por supuesto, apuestas seguras y aportan colores vivos muy temprano en la temporada. Exochorda macrantha ‘The Bride’ toma después el relevo, pero no es el único: las Deucias, Lilas, espireas de primavera (por ejemplo, la Spiraea ‘Van Houttei’), Weigelia, Naranjo de Méjico, Celindo, Berberis o bien los Physocarpus (¡algunos con un follaje de tonalidades excepcionales!) son todos buenos candidatos, por no hablar de las fragancias que desprenden ciertos viburnos en esta época, como Viburnum burkwoodii, que además luce colores estupendos a finales de temporada. Con el verano asomando, les toca el turno a los Callicarpa (también llamados ‘árboles de los caramelos’ por las bayas de colores que adornan las ramas tras la floración), al igual que a algunos Ceanotos, así como a las Rosas de Siria, las espireas de verano, Adelfas rosas, Árboles castos, Árboles de Júpiter y los célebres Hydrangea. A medida que avanza la temporada y los primeros colores tiñen el follaje, algunos arbustos, llamados ‘trepadores’, vuelven a florecer (por ejemplo, el Naranjo de Méjico), pero también es el periodo en que los Eleagnos liberan el intenso perfume de sus discretas flores a varios metros a la redonda. El invierno tampoco se queda atrás, gracias a pequeñas joyas como las Mahonias sin espinas, Durillo o Viburnum bodnantense. Por supuesto, debes pensar en insertar algunos arbustos de follaje perenne, otros de frutos decorativos o de madera decorativa. Por último, algunos rosales también resultan suntuosos en un seto mixto.

Exochorda, Forsythia intermedia ‘Spectabilis’, Viburnum bodnantense ‘Dawn’, Physocarpus opulifolius ‘Diable D’Or’ y Vitex agnus-castus ‘Latifolius’
En macetas, en una terraza o un balcón
Da la bienvenida a una Baya de nieve como Exochorda ‘Lotus Moon’ aunque no tengas jardín. Cultivada en una maceta grande (50 cm en todos los sentidos como mínimo), esta variedad reciente y compacta (aprox. 1,50 m) encuentra su lugar en una terraza o un balcón, que alegra con su floración muy generosa. Como el espacio es limitado, prioriza plantas acompañantes que aporten interés durante un largo periodo o en distintos momentos del año. El Cultivo en maceta te permite considerar todo tipo de plantas, la única limitación es respetar la exposición adecuada y gestionar el riego. Así, la elección es casi ilimitada. Viste su base de Geranios vivaces, de Aguileñas enanas ‘Ministar’ de flores de un delicado azul, de Bergenia cuyo Follaje perenne a veces se tiñe de púrpura en invierno, de Margaritas de floración sin fin, de Coralitos que ofrecen un follaje perenne bonito todo el año, de Pulmonarias cuyo follaje a veces parece escarchado o de Menta de gato compactas como la variedad ‘Cat’s Pajamas’. Algunas matas de carex de porte lánguido también pueden caer ligeramente por el borde de tu maceta. De esta mezcla ya alegre, haz que destaquen bulbos de floración primaveral: para el inicio de la temporada, unos pocos Crocos o muscaris funcionan a la perfección, seguidos después por narcisos y tulipanes, en tonos pastel o más vivos según tus gustos. En macetas colocadas al lado de tu Exochorda, opta por bellos follajes, eligiendo por ejemplo el de Physocarpus ‘Lady in Red’, cuyos tonos púrpura realzan el blanco puro de tu arbusto. Algunos Cornejos de corteza colorida calientan el ambiente gracias a su follaje de final de temporada y animan el invierno con sus tallos de tonos casi fluorescentes. Por último, macetas de gramíneas como los Pennisetum se mantienen bonitas cerca de 10 meses al año, y la gracia de su follaje se acentúa aún más con sus espigas, que se despliegan con suavidad entre el final del verano y el otoño, y después siguen decorativas durante toda la «mala» estación.

Exochorda ‘Lotus Moon’ (foto F.D. Richards – Flickr), Erigeron ‘Rosa Juwel’ (foto Wikipedia), Muscari, Carex ‘Feather Falls’ y Aquilegia flabellata ‘Ministar’
Un macizo de arbustos de bajo mantenimiento
Entre las numerosas cualidades de los arbustos, su bajo mantenimiento seduce a muchos jardineros. Una poda anual suele ser la única intervención que requieren. Plantados en bosquete, pueden marcar la esquina de una parcela o de una terraza. Exochorda ‘Magical Springtime’ es de esas plantas de mantenimiento mínimo, y ni siquiera requiere poda para que sus ramas de porte erguido florezcan en abundancia. Colocado junto a un muro, puede destacar sobre el follaje verde oscuro de un Falso jazmín, cuyo perfume embriagador es irresistible, o de una Hiedra, a menos que prefieras que le suceda una glicinia, cuyos racimos perfumados pueden, a elección, recordar el blanco de sus corolas o, por el contrario, aportar un toque malva. Nada te impide, además, asociarlo con otras trepadoras como las clemátides, que pueden florecer en todas las estaciones según la especie elegida. Como vecinos, ofrece a tu Exochorda arbustos de follaje excepcional, coloridos y decorativos. Para follajes de púrpura intenso, incluso casi negros, piensa en Sambucus ‘Black Lace’, que además se cubre de umbelas de color blanco rosado a finales de primavera, o en Weigelia ‘Alexandra’, un gran arbusto con flores rosas en mayo (si falta espacio, decántate en ese caso por Weigelia ‘Minor Black’, mucho más compacto). Enriquece la paleta de colores con un Berberis como ‘Orange Rocket’, que pasa del naranja al verde vivo, antes de volver a encenderse en otoño; con el amarillo dorado de una conífera enana como Thuja ‘Golden Tuffet’ (su follaje perenne mantiene una bonita estructura con matices bronce en invierno), o con el azul metálico de Picea pungens ‘Glauca Globosa’, también de poco desarrollo. Para suavizar y unir los tonos entre sí, intercala algunos follajes grises o plateados, como los que proponen las Santolinas, que crean un marco para tu composición. Así, además de las flores, tu bosquete adquiere aires de ramo con tonos que evolucionan a lo largo de las estaciones.

Wisteria floribunda ‘Houberi’, Exochorda ‘Magical Springtime’ (© Kolster), Picea pungens ‘Glauca Globosa’, Berberis thunbergii ‘Orange Rocket’ y Weigela florida ‘Minor Black’ (foto Denolf)
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