El calor se instala muy pronto este año, con un episodio que ya ha dejado huella en gran parte del país. En el jardín, estas temperaturas inusuales para la estación no están exentas de consecuencias: el suelo se seca rápido, las plantaciones jóvenes sufren, las macetas se deshidratan y algunas hojas pueden quemarse en pocas horas. Antes de que los daños se instalen, unos gestos sencillos permiten proteger las plantas más frágiles y ayudar al jardín a atravesar mejor este periodo. Aquí tienes 10 consejos prácticos para aplicar ya mismo y proteger tus plantas del calor.

1. Crea sombra para proteger las plantas y el huerto

Coloca un tejido de sombreo durante el día sobre los ejemplares menos tolerantes, como los helechos, hostas, impatiens… durante las horas más calurosas. En el huerto, una simple cajita de madera protegerá de forma eficaz lechugas, espinacas y todas tus siembras jóvenes.

2. ¡Presta mucha atención a las plantas en macetas!

Vigílalas por la mañana y por la tarde y riégalas de forma moderada, pero con frecuencia, 1 a 2 veces al día. Agrupa tus macetas a la sombra para protegerlas mejor del calor. No dudes en colocar un platillo debajo de las macetas, que retirarás una vez haya pasado la ola de calor. Por último, mezcla en tu sustrato un retenedor de agua en superficie: así podrás espaciar los riegos.

3. Trabaja la tierra con la azada antes de regar

Esta acción hará que se rompa la costra de tierra dura e impermeable que se forma en la superficie y, de este modo, permitirá una mejor difusión del agua en el suelo.

4. Riega a última hora de la tarde o bien temprano por la mañana para conservar un ambiente húmedo

Concentra los riegos durante las horas menos calurosas del día (por la mañana hasta las 8:00 o por la tarde a partir de las 20:00). Así ahorrarás entre un 10 y un 20% de agua en comparación con un riego realizado a pleno mediodía y aportarás un ambiente húmedo que tanto les gusta a las hojas.

5. Coloca una alcachofa de riego en tus regaderas y en los aspersores

El agua, difundida en pequeñas gotas, no resbalará sobre la tierra y penetrará de manera más eficaz hasta las raíces.

6. Evita regar las hojas y concentra el agua en la base, a nivel del suelo

Esto también evitará la aparición de quemaduras, que algunos llaman “efecto de lupa”, pero que se debe a un choque térmico entre el agua fría y el follaje caliente.

7. Coloca acolchado en la base de tus plantas

Aplica acolchado con un grosor de 6 a 8 cm para mantener la frescura del suelo, impedir la evaporación y favorecer que el agua se infiltre hacia las raíces. Además, en caso de lluvia tormentosa, el acolchado amortiguará la caída del agua y reducirá considerablemente el escurrimiento.

8. Corta las flores marchitas

Para que las plantas no gasten sus recursos de forma innecesaria. Corta con la tijera todas las flores viejas y, en caso de una deshidratación intensa, corta una flor de cada dos.

9. ¡Deja las malas hierbas!

Poda las varas florales para evitar que las malas hierbas se siembren solas, pero déjalas en su sitio. Forman una cubierta vegetal que protege el suelo de los rayos del sol y, por lo tanto, de la evaporación.

10. Poda las ramas de las plantas vivaces y las dalias para reducir la evaporación

Algunas vivaces acostumbradas a recibir mucha agua crecen demasiado y, cuando el agua empieza a faltar, “se echan hacia delante” y acaban sufriendo. Con la ayuda de una tijera de podar, corta las vivaces arbustivas de floración estival (la famosa Chelsea Chop), como las asters, los phlox, las lysimachia o las dalias.