Con el calentamiento climático, los periodos de sequía son cada vez más largos y precoces. Los rosales no se libran y, a veces, sufren la falta de agua durante un periodo prolongado, lo que puede hacer que se vayan debilitando progresivamente si no se actúa a tiempo. Por lo tanto, es importante gestionar bien el riego y aplicar ciertas técnicas para proteger los rosales. Descubre cómo reconocer un rosal sediento y cómo salvarlo !
1 - ¿Cuáles son los síntomas de un estrés hídrico?
No todas las plantas reaccionan igual ante la sequía. Algunas respuestas fisiológicas indican que la planta sufre la falta de agua. Es importante saber reconocer cuando un rosal tiene sed, para poder actuar con rapidez :
- Las hojas se marchitan, cuelgan hacia el suelo y empiezan a ponerse amarillas. Se secan y luego se desprenden y caen. Si no se hace nada, las ramas se van quedando desnudas de forma progresiva.
- Los brotes jóvenes también se marchitan. Pueden volverse pardo-verdosos y dejar de crecer.
- Las flores y los botones florales también se secan y se vuelven marrones. Las flores y la parte superior de los tallos se ponen blandas y cuelgan hacia el suelo.
- Si no se hace nada, el rosal se va secando progresivamente, empezando por la parte terminal de las ramitas: al dejar de recibir agua, se vuelven marrones y quebradizas.
La falta de agua puede confundirse eventualmente con una clorosis : el follaje se amarillea, pero entre las nervaduras; mientras que en el caso de la sequía, el follaje amarillea de forma uniforme. Del mismo modo, el rosal puede verse afectado por la podredumbre (enfermedad criptogámica); en ese caso, se secará de manera brusca. Sin embargo, es evidente que si tu región atraviesa una ola de calor o un periodo de sequía, y otras plantas muestran signos de estrés hídrico, tu rosal también estará sufriendo esa sequía.

2 - Anticipar las situaciones de riesgo
Ciertas situaciones hacen que tu rosal sea más propenso a sufrir la sequía. Estas son algunas de las situaciones de riesgo :
- Periodo de ola de calor: un periodo prolongado de calor intenso puede resecar rápidamente el suelo y privar a tu rosal del agua que necesita para sobrevivir.
- Cultivo en maceta: los rosales en maceta también corren riesgo, ya que el sustrato se seca mucho más rápido que en los rosales plantados en el suelo.
- Plantación reciente: los rosales plantados recientemente tienen un sistema radicular menos desarrollado, lo que los hace más vulnerables a la sequía. Por eso es importante estar atento y regar con regularidad durante el primer año.
Lo mejor es anticiparse a los periodos de sequía, vigilando el tiempo y regando el jardín en consecuencia. Si vas a ausentarte, pide a un vecino que riegue tus plantas, o instala un riego automático o oyas. No dudes tampoco en colocar una capa de acolchado en la base de tus plantas, y en sombrear si es posible los rosales que están a pleno sol. Si tu rosal está en maceta, el trasplante a una maceta más grande, mejor en plástico que en barro cocido, le ayudará a resistir mejor la sequía.
Ten en cuenta además que algunos rosales son especialmente adecuados para el calor y la sequía. Ese es el caso, por ejemplo, del rosal de Banks, del rosal 'Old Blush', del rosal chinensis 'Mutabilis', así como los rosales rugosos (Rosa rugosa).
3 - ¿Cómo salvar un rosal que sufre la sequía?
Ahora que has identificado el problema, pasemos a las soluciones. Para proteger tu rosal del calor y de la sequía, estas son algunas medidas que puedes tomar :
- Regar abundantemente: Evidentemente, lo más importante es regar en cuanto te des cuenta de que tu rosal tiene sed. En periodos de mucho calor, aumenta la frecuencia del riego. Te recomendamos regar temprano por la mañana o tarde por la noche para reducir la evaporación. Dirige el chorro hacia la base de la planta, evitando mojar el follaje. En efecto, las gotas de agua sobre las hojas crean un efecto de “lupa”, que puede quemar la planta al amplificar la radiación solar. Además, favorece las enfermedades criptogámicas.
Mejor un riego abundante que varios riegos superficiales. Así el agua penetra más en profundidad en el suelo y la planta se ve impulsada a formar raíces profundas; mientras que, en el caso de los riegos superficiales, el agua queda cerca de la superficie y el suelo se seca también más rápido.
- Acolchar: El acolchado es una forma excelente de retener la humedad del suelo. Coloca en la base de tus rosales una buena capa de acolchado orgánico (con un grosor de al menos 6 cm). Puedes usar, por ejemplo, hojas secas, paja, astillas de madera, corteza o BRF (madera ramial fragmentada). El acolchado también limita la escorrentía del agua en caso de lluvias intensas o si el terreno tiene pendiente.
- Podar: Una poda ligera puede ayudar a tu rosal a gestionar mejor la sequía. Elimina los tallos quemados y las hojas secas o dañadas. Esto permitirá a la planta ahorrar energía.
- Retirar las flores marchitas: En efecto, la floración y, después, la formación de frutos (cynorrhodons) requieren mucha energía por parte del rosal. Eliminarlas le permite centrarse en su supervivencia. En cuanto a las flores abiertas que todavía no están marchitas, si hay un gran estrés hídrico puedes eliminar una de cada dos. Es mejor sacrificar parte de la floración para preservar el rosal. ¡Esto le ayudará a recuperarse!
- Sombrear: Estar expuesto durante mucho tiempo al sol en una ola de calor puede ser especialmente perjudicial para los rosales. Puedes protegerlos instalando velos de sombreo. La idea es cubrirlos del pleno sol al menos durante las horas más calurosas de la tarde. Si tus rosales se cultivan en macetas o jardineras, simplemente muévelos a la sombra.

Para ir más lejos
- No dudes en consultar nuestros artículos : "Ola de calor: 10 consejos para proteger tus vegetales" y "Regar un jardín durante una ola de calor"
- Nuestra ficha de consejos : "El riego de las plantas durante o después de una sequía"
- "¿Cómo salvar las plantas del jardín después de una sequía?"
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