¡Ilumina las zonas de sombra con los bulbos de primavera!
Para un jardín primaveral colorido y en flor, incluso a la sombra
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Los bulbos de primavera no tienen rival para anunciar la inminente llegada del final de la temporada fría y devolver la vida al jardín. Pero no están reservados para jardines luminosos o soleados. Algunas especies de bulbos pueden desarrollarse perfectamente en zonas sombrías, donde aportarán colores y luz con facilidad. Veamos cuáles son sus diferentes ventajas y cómo integrarlos en el jardín sin problemas.
Las zonas de sombra: a veces difíciles de vegetalizar
Las zonas de sombra parcial o densa son lugares que pueden desanimar fácilmente al jardinero a primera vista. Es cierto que las condiciones parecen no ser las ideales para el desarrollo de las plantas, y sobre todo para la producción de flores. Pero la falta de luz no impide que ciertos vegetales se desarrollen: al contrario, muchas plantas prefieren huir de la luz del sol para exposiciones más sombrías o tamizadas.
Son situaciones que se pueden encontrar tanto en el jardín urbano (los espacios son reducidos y las construcciones cercanas tardan poco en generar sombra) como en jardines en los que los árboles grandes aportan un sombreado, a veces durante todo el año si son persistentes. La exposición puede estar constantemente tamizada o ser luminosa solo durante una pequeña parte del día (a menudo solo por la mañana).
Si las zonas de sombra pueden parecer tristes, en realidad basta con algunos acondicionamientos para volverlas luminosas y alegres. Efectivamente, tendrás que renunciar a ciertas plantas con flores que requieren un mínimo de sol, pero existen vegetales, a veces poco conocidos, que pueden florecer perfectamente en estas condiciones. Si la elección será más limitada, ¡no por ello deja de existir!
Y no olvidemos que un jardín o unas zonas sombreadas también tienen sus ventajas, sobre todo en verano, cuando el calor puede ser intenso. Entonces disfrutarás de un rincón fresco natural, que requerirá menos riego y, en general, menos mantenimiento, ya que los vegetales tienden a desarrollarse con menos rapidez.

Sombras, pero color con los bulbos de primavera (jacinto silvestre)
¿Por qué elegir bulbos de primavera a la sombra?
Los bulbos de primavera tienen múltiples ventajas para el jardín.
- Anuncian con poesía el final del invierno y el regreso del buen tiempo, pero también pueden asegurar la transición entre la primavera y el comienzo del verano. Al asociar bulbos de primavera de floración temprana y bulbos de primavera de floración tardía, disfrutarás de un espectáculo que durará así durante largos meses.
- Los bulbos de primavera nos brindan una gran diversidad de colores de flores, formas de flores o de follaje. Pueden integrarse así en todo tipo de jardín, ya sea de estilo romántico, campestre, exótico o contemporáneo.
- Por lo general, son muy fáciles de cultivar, con pocos requisitos en cuanto a las condiciones de cultivo. Muchos de ellos pueden naturalizarse y volver fielmente cada año sin ninguna intervención humana.
- Se prestan a múltiples usos : en macizos, en bordillos, en macetas, en rocallas, en un césped demasiado tranquilo, etc.
- Muchas floraciones son melíferas, por lo que también tendrán un impacto positivo en la biodiversidad, especialmente al alimentar a los preciados insectos libadores. Los bulbos de floración temprana son aún más valiosos, ya que están disponibles en una época en la que todavía escasea la comida, al final del invierno.
¿Cómo asociar los bulbos de primavera a la sombra?
Para lograr el diseño de un jardín sombrío o de zonas con poca luz, no hay ningún secreto: es esencial elegir plantas que toleren bien la sombra densa o la baja luminosidad. Al mismo tiempo, piensa en tus limitaciones de cultivo: suelo seco o húmedo, intensidad de las heladas invernales, sustrato pesado o drenante, tamaño de las áreas que vas a acondicionar, etc.
En jardín de sombra, dado que las floraciones y los colores suelen estar más limitados, es importante jugar también con las formas o las texturas del follaje para aportar relieve y dinamismo.
Piénsalo especialmente en los follajes abigarrados, muy ornamentales y perfectos para aportar un toque de luz, como los de las hostas o las coralitos. También ocurre con algunas variedades de hiedras.
En jardín exótico, apóyate, por ejemplo, en plantas con follajes exuberantes, como en el caso de la Aspidistra elatior, los ophiopogones o la Astilboides tabularis. En cuanto a los arbustos, si tu suelo es ácido, recurre a las plantas de tierra de brezo (azaleas japonesas, rododendros…) o también a los sarcococcas. No olvides las helechos, que aportan ligereza, pero también estructura gracias a sus bonitas frondas gráficas.
Como complemento, añade, por supuesto, arbustos y vivaces con floraciones ornamentales, como los rosales para la sombra o las heléboros.
Para que los espacios sombreados no sean demasiado tristes en invierno, instala algunas plantas de follaje perenne (arbustos, cubresuelos…), como la Aucuba, el acebo, el Pachysandra terminalis o incluso el boj.
Diferentes colores de flores en los bulbos de primavera para la sombra
Blanco, rosa, amarillo, malva, azul e incluso multicolor… ¿Pensabas que te ibas a aburrir al acondicionar tu zona de sombra? Es poco probable, teniendo en cuenta la magnífica diversidad de colores de flores que ofrecen los bulbos de primavera.
Un bonito blanco realzado con estambres dorados en la anémona de bosque, las campanillas colgantes de un blanco inmaculado en el perce-neige, un blanco puro en el Cyclamen coum ‘Blanc’ o también un blanco ligeramente matizado de verde en la escila de Siberia ‘Alba’. Y aún más en las zonas de sombra, el blanco será indispensable para aportar luz y claridad. Puedes crear una verdadera escena monocroma o bien añadir toques de colores más vivos.
Para dar un toque solar, adopta el Eranthis hyemalis, que florece en un amarillo intenso, al igual que el aconit de invierno y el Erythronium ‘Pagoda’.
En cuanto a las flores rosas, mencionemos el Corydalis solida con su floración rosa violácea, la jacinto de los bosques rosa, la escila campanulada rosa y el ciclamen de Persia.
Hablemos también del bonito azul intenso de la escila de Siberia o de la jacinto de España.
Citemos asimismo la Corydalis solida ‘Purple Bird’, con sus flores tubulares moradas reunidas en bonitas espigas, o también el lirio de los bosques, un raro bulbo sudafricano que puedes cultivar en terreno abierto en las regiones suaves y en maceta en otros lugares. Produce magníficas espigas florales rosas, con un aire muy exótico.
No olvidemos las floraciones multicolores, que aportarán originalidad en las zonas de sombra:
- el perce-neige doble Galanthus nivalis ‘Dionysus, con su corola doble y abombada, blanca por fuera y jaspeada de verde oscuro por dentro;
- el Erythronium tuolumnense ‘White Beauty’, cuyas campanillas blancas están teñidas de amarillo y de rojo;
- el Cyclamen x persicum ‘Djix Red’, una planta poco resistente al frío, que suele cultivarse más como anual, pero cuya floración ilumina las zonas tamizadas con su color rosa fucsia y blanco;’
- la Anemone nemorosa ‘Bracteata Plena’, con flores de aspecto exótico, blancas y semidobles, rodeadas de brácteas petaloides verdes.

En el sentido de las agujas del reloj: Anemone nemorosa, Eranthis hyemalis, Lirio de los bosques, Escila de Siberia, Corydalis solida ‘Purple Bird’
Bulbos para florecer las zonas de sombra desde finales de invierno hasta finales de primavera
Ya lo hemos dicho: los bulbos de primavera son capaces de vestir el jardín durante muchos meses. Al combinarlos con bulbos de floración temprana, que empieza ya a mediados del invierno, y con bulbos tardíos, que florecen hasta finales de la primavera, lograrás fácilmente un espectáculo de colores, constante y en continua renovación, en las zonas sombreadas.
Entre los bulbos de primavera más tempranos, mencionemos por supuesto la campanilla de invierno, pero también los Ciclámenes coum o las escila siberiana, que florecen desde enero o febrero.
Entre los bulbos de primavera más tardíos, hablemos de las anémona de bosque, las corydales bulbeosas, Ajo de oso o la celidonia menor, que se dejan ver a partir de abril o de mayo.

Ajo de oso, una idea ornamental y gourmet a la sombra
Bulbos de primavera para la sombra y muy aromáticos
Para alegrar una zona de sombra, también apostemos por el olfato. Algunos bulbos de primavera desprenden un perfume suave, que ayudará a hacer el espacio más agradable y a añadir un toque de encanto extra. Para ello, instala por ejemplo el Galanthus nivalis ‘S. Arnott’, cuya floración exhala notas de miel, o el Cyclamen pseudibericum, cuyas flores tienen un perfume a violeta. Piensa también en el jacinto silvestre o en la anémona amarilla, ambos con un aroma ligeramente perceptible.

Cyclamen pseudibericum
Bulbos de primavera para la sombra, con hojas ornamentales
A la sombra, es aún más importante variar los tonos de verde, para crear un conjunto más dinámico y alegre. Para ello, instala Cyclamen coum con su bonito follaje redondeado, a menudo moteado y argentado, que aparece desde el otoño hasta finales de la primavera. Estos follajes aportarán un toque de luz real, incluso en las zonas oscuras. También podrás elegir entre bonitos colores, con floraciones que pueden ser blancas, malvas, rosa pálido o rosa fucsia.
Hablemos también del Erythronium dens-canis, un pequeño bulbo de flores rosadas que recuerda a los caninos. Su follaje abigarrado combina púrpura y verde.

El follaje del Erythronium dens-canis
Los bulbos de primavera para la sombra que toleran fuertes heladas
Si vives en una región con inviernos duros y no tienes la posibilidad de cultivar en macetas plantas que estarán resguardadas durante la estación fría, elige desde el principio bulbos de primavera bien rústicos. Por suerte, muchos de ellos son capaces de resistir heladas superiores a -15 °C, como los ciclámenes Cyclamen coum, las Anémona de bosque, los jacintos de España o la campanilla de invierno.
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