Francoa: 6 ideas de asociaciones acertadas
¡Para macizos coloridos y armoniosos!
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Francoa es una vivácea magnífica originaria de Chile y que a comienzos del verano ofrece racimos de flores de color rosa suave. Están formadas por cuatro pétalos dispuestos en cruz, de color rosa claro, manchados con manchas más oscuras. Es una planta aún poco conocida y cultivada, pero que merece de sobra un lugar en el jardín. ¡Su floración posee una ligereza y una delicadeza incomparables! Francoa prospera en media sombra o con sol no ardiente, y agradece suelos húmedos, frescos y drenantes. Sus flores se integran fácilmente en distintos estilos de macizos: románticos, campestres, bucólicos, muy coloridos… Descubre nuestros consejos e inspiraciones para combinar Francoa y crear con ella macizos espléndidos.
En un jardín romántico
Con su floración muy delicada, de rosa suave, Francoa es ideal para crear un jardín de estilo romántico. Así puedes acondicionar en tu jardín un espacio íntimo, propicio para soñar, con flores suaves y perfumadas. Para ello, prioriza las flores rosas y blancas, con toques de malva y quizá algo de rojo oscuro para aportar intensidad, por ejemplo con la floración de un rosal Ingrid Bergman o de Le Grand Huit. En efecto, los rosales, con sus flores refinadas, serán la pieza central de este espacio romántico… elegir una variedad con un tono más marcado que el de las demás flores hará que destaque de verdad. No dudes en instalar un pequeño salón de jardín, cubierto por una pérgola por la que trepe una clemátide o un rosal trepador: creará un lugar acogedor y muy cálido, que invita a sentarse y disfrutar del jardín. A ambos lados, compón macizos exuberantes gracias à la floración muy elegante de las dedaleras, los geranios vivaces, las gypsophilas, las astrancias, las malvarrosas, Phlox paniculata y lupinos. Piensa también en el follaje decorativo de las alquemilas. Por último, aporta suavidad con el follaje plateado y muy recortado de las artemisas blancas, por ejemplo la Artemisia stelleriana ‘Silver Brocade’ y las hojas aterciopeladas de Stachys byzantina.

¡Francoa se integra fácilmente en un jardín romántico con otras flores delicadas! Astrantia major ‘Ruby Star’, Rosal ‘Red Ballerina’, Cleome ‘Violet Queen’, Francoa sonchifolia (foto Jean-Michel Moullec), Artemisia stelleriana ‘Silver Brocade’ y Digitalis purpurea ‘Alba’
En un jardín de estilo cottage
Francoa también encajará perfectamente en un jardín de estilo cottage. Este estilo de jardín, típicamente inglés, reúne una abundancia de plantas en macizos de líneas irregulares, con un resultado silvestre y exuberante. Muy adecuado para realzar las antiguas casas de campo de piedra, este jardín reúne, en un espacio cerrado frente a la casa, una multitud de vivaces, anuales, plantas de huerto y aromáticas. Para crear una sensación de frondosidad, instala plantas de follaje generoso: hostas, helechos, rodgersias, acantos, Macleaya… ¡y no dudes en plantar tupido! Para las flores, elige tonos suaves: blanco, azul, malva, rosa suave, naranja claro… Piensa, por ejemplo, en clemátides, delphiniums, amapolas orientales, lupinos, geranios vivaces, malvarrosas… Puedes incorporar pequeños toques de azul oscuro, con moderación, por ejemplo cultivando la hermosa clemátide ‘Hudson River’. Y no dudes en mezclar en tus macizos algunas plantas de huerto y aromáticas.

¡Compón con Francoa un magnífico jardín de estilo cottage! Aquí, una escena con dedaleras ‘Suttons Apricot’, iris ‘Jane Phillips’ y amapolas orientales ‘Patty’s Plum’ (foto Clive Nichols – MAP – The Old Rectory, Haselbech, Northamptonshire), Francoa appendiculata (foto Peter A. Mansfeld), clemátide ‘Hudson River’, Delphinium ‘Pacific Summer Skies’ y Lupino ‘Mini Gallery Blue’
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En un jardín naturalista
Porque ofrece una floración ligera y delicada, en tonos suaves, Francoa tiene todo el encanto de las plantas silvestres. Así, se integrará sin problema en un macizo de estilo naturalista. Las reinas de este tipo de jardín son las gramíneas, como Pennisetum y Stipa: con sus hojas finas y sus espigas que se mecen al viento, evocan las praderas silvestres y campos de hierbas espontáneas. A su lado, elige vivaces que lleven flores pequeñas en la parte superior de tallos largos y erguidos, a ser posible ramificados, porque aporta un efecto muy silvestre y aireado, desenfadado. Además de Francoa, opta por ejemplo por gauras, campanitas, verbenas de Buenos Aires, Buphthalmum salicifolium, Allium sphaerocephalon… Descubre también la Cephalaria gigantea, una escabiosa espectacular que puede alcanzar 2 m de altura. Puedes realzar especialmente estas flores delimitando los macizos con bordillos limpios, pasos donde el césped esté perfectamente segado, o bordillos de arbustos recortados con precisión, como boj, Ilex crenata, evónimo… Creará un contraste muy bonito.

Francoa es ideal en un jardín naturalista con plantas de porte muy libre y aireado. Pennisetum setaceum ‘Rubrum’, Francoa sonchifolia (foto Virginie Douce), Buphtalmum salicifolium ‘Alpen Gold’ (foto C.T. Johansson), Penstemon ‘Plum Jerkum’, Cephalaria gigantea y Stipa barbata
En una rocalla fresca, en semisombra
Francoa crece de forma natural en zonas montañosas, en medios rocosos y por ello aprecia sustratos bien drenantes, que no retienen demasiada agua. Así, resulta especialmente adecuado para un cultivo en rocalla fresca, a media sombra, por ejemplo en el borde de sotobosque. Crea un macizo elevado, por ejemplo sobre un talud o una pendiente ya existente en tu jardín, y coloca allí un sustrato drenante, pedregoso, así como piedras grandes para retener la tierra. Planta Francoa entre las piedras y, para acompañar, piensa en la encantadora Alquemila, en las flores estrelladas de Saxifraga arendsii ‘Pixie’ o en las espigas vaporosas de las Tiarellas, que además harán eco de las del Francoa. Descubre también el helecho original Coniogramme emeiensis y la floración rosa malva de la genciana ‘Little Pinkie’.

Francoa encuentra sin dificultad su sitio en una rocalla. Francoa sonchifolia (foto Stan Shebs), Alchemilla alpina (foto Udo Schmidt), Gentiana ‘Little Pinkie’, Saxifraga arendsii ‘Pixie’ y Coniogramme emeiensis
¡En un arriate mixto, con flores muy coloridas!
¡También puedes componer con la francoa un macizo muy colorido! Para un macizo lleno de vitalidad, piensa en las majestuosas flores rojo vivo del gladiolo Gladiolus primulinus ‘Atom’. Acompáñalo con chispas, lirios de día, verbascos, tritomas, bergamotas silvestres, milenramas, campanitas… La francoa, con su tono suave, aportará un poco de ligereza entre estas flores de colores vivos, que de otro modo podrían resultar abrumadoras, asfixiantes (sobre todo en espacios pequeños). Unos toques de blanco malva serán perfectos para equilibrar el conjunto y aportar matices. Armoniza a la perfección con las flores de la campanita ‘Harlequin Magenta’. Para aportar color, también puedes contar con el follaje de los coralitos, que presenta una amplísima gama de tonalidades según las variedades.

¡No dudes en componer con la francoa un macizo muy colorido! Gladiolus primulinus ‘Atom’, Francoa appendiculata, Achillea millefolium ‘Feuerland’, Verbascum ‘Costowld Queen’, Crocosmia crocosmiflora y Penstemon ‘Phoenix Magenta’
¡Para un macizo lleno de dulzura y ligereza!
Como ofrece una floración ligera que recuerda a pequeñas plumitas blancas rosadas, puedes componer con Francoa un macizo muy original, suave y reconfortante, a imagen de nuestra inspiración « Tendencia mimos y algodón de azúcar ». Para ello, prioriza las flores vaporosas, ligeras y aireadas, así como las tonalidades pastel: rosa suave, pero también blanco crema y anaranjado… Piensa también en las gramíneas, cuyas hojas y flores finas se mecen con gracia al menor soplo de brisa. Elige plantas muy suaves al tacto, ya sea por el follaje o por las flores. Piensa en el follaje con pelusa de Stachys byzantina o de Senecio ‘Angel Wings’, y en las encantadoras pequeñas espigas de la gramínea Lagurus ovatus, tan bien apodada « Lágrimas de la Virgen ». Disfruta también de la floración vaporosa de la gipsofila paniculada, y de las grandes inflorescencias redondeadas de la hortensia ‘Sweet Annabelle’. Estas plantas crearán juntas un ambiente poético, un jardín propicio para la ensoñación, como un capullo donde apetece refugiarse. Evita, por supuesto, en este tipo de macizo todas las plantas espinosas o ásperas (rosales, pyracantha, tojos, berberis…) para favorecer texturas suaves y sedosas.

También puedes componer un macizo original en tonos blanco – rosa suave, con plantas de formas redondeadas y suaves al tacto. Gipsofila ‘Pink Flamingo’, Stachys byzantina (foto Jean-Pol Grandmont), Sanguisorba obtusa, Francoa appendiculata, Lagurus ovatus (foto Krzysztof Ziarnek), hortensias ‘Annabelle’ y ‘Sweet Annabelle’ (foto Visions Pictures – Biosphoto)
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