La preparación del suelo en primavera: las acciones esenciales en el jardín
Nuestros consejos para ayudar a que tu jardín salga del invierno con suavidad
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La primavera es una época de renovación y de renacimiento para todo el mundo, incluido el jardín. Después del invierno y su séquito de inclemencias y heladas, la tierra se va calentando poco a poco, se reactiva y vuelve a la vida. Y necesita ser nutrida y aireada para dar la bienvenida a nuevas plantaciones. Por eso ha llegado el momento de preparar el suelo, para garantizar a las plantas un crecimiento vigoroso, una mejor Resistencia a las enfermedades, una floración óptima o cosechas abundantes.
Descubramos juntos los pasos clave para preparar el suelo del jardín de ornamentación o del huerto a la vuelta de la buena estación.
Limpiar y desherbar el suelo para dejarlo bien despejado
Antes de abordar los primeros gestos que conviene hacer en primavera en el jardín, quizá haga falta recordar algo importante: no hay urgencia. En resumen, espera a que el suelo se haya escurrido del todo, es decir, que se haya evacuado el exceso de agua. Del mismo modo, evita intervenir si el suelo aún está helado. Y sobre todo, ten paciencia hasta que se haya calentado lo suficiente. Según la región y las condiciones climáticas del momento, podrás empezar a preparar el suelo durante el mes de marzo, o incluso a principios de abril.
Cuando las condiciones estén dadas, ponte los guantes: ya puede comenzar el trabajo del suelo. Y antes de sembrar o plantar cualquier cosa, es esencial dejarlo todo limpio. De hecho, el invierno pudo dejar tras de sí hojas muertas en descomposición, ramas rotas o incluso adventicias resistentes. En primer lugar, tendrás que hacer:
- Retirar las hojas en descomposición, que potencialmente pueden albergar enfermedades o parásitos. Si parecen sanas, pásalas al cubo de compost; si no, llévalas al punto limpio
- Eliminar también los restos de acolchado que no se haya descompuesto y llevarlos al compost
- En el huerto, es el momento de segar y/o triturar con la cortadora los abonos verdes (veza, alubia fava, trébol, centeno) sembrados en otoño
- Eliminar las malas hierbas que han resistido el frío invernal: a mano para las más superficiales, con la azada colineal o con la horca si el suelo está más compacto. Hay que asegurarse de quitar bien las raíces rastreras, sin romperlas, de la campanita morada y del grama. Si tu suelo está realmente invadido por malas hierbas, puedes desherbar mediante ocultación con una lona.
Para ir un paso más allá: El deshierbe… de forma natural
Ver también
Cuidar su Huerto en primaveraAirear y mullir el suelo para preservar la vida
Pequeña pausa antes de hablar del trabajo del suelo. No olvides que el suelo está vivo, es decir, que todo un mundo de fauna microscópica se arremolina en los primeros 30 centímetros. Lombrices de tierra, pequeños invertebrados, bacterias, hongos… Todos estos organismos vivos son útiles para la buena salud del suelo: excavan galerías, se alimentan de materia orgánica, hacen sus deposiciones; en definitiva, alimentan y airean el suelo durante todo el día. Y por eso es esencial preservar esta vida subterránea, aunque sea invisible, pero de una eficacia enorme.
¡Ahora, manos a la obra! Después del invierno, el suelo a menudo queda compactado por las inclemencias meteorológicas y las frecuentes fases de heladas. Hay que descompactarlo y airearlo para favorecer la penetración del agua y los nutrientes, permitir que los microorganismos se multipliquen y ayudar a las raíces a penetrar profundamente en el suelo para extraer lo que necesitan las plantas. En resumen, para asegurar el crecimiento óptimo de tus plantas.

Segunda etapa: descompactar el suelo preservando los microorganismos
¿Qué herramientas para descompactar el suelo?
En cuanto al trabajo del suelo, hay dos corrientes: quienes defienden el uso de la pala para voltear la tierra, y quienes solo confían en la biohorquilla o grelinette®. Para contentar a todos, la horca excavadora es ideal para airear suelos pesados y compactados y romper los terrones, y la biohorquilla es perfecta para suelos más ligeros. Pero la elección es tuya.
También necesitarás un croc o rastrillo de púas y un râteau.
¿Cómo proceder?
- Actuar cuando el suelo esté ligeramente húmedo (ni demasiado seco, ni encharcado)
- Airear el suelo con la biohorquilla o la horca excavadora a 10 a 15 cm de profundidad, evitando si es posible voltearlo demasiado para preservar los microorganismos
- Trabajar retrocediendo para no pisar en exceso el suelo ya descompactado
- Pasar un golpe de croc para romper los terrones y eliminar las piedras y los restos de malas hierbas
- Terminar dando un pase de râteau para igualar la superficie.
Para ir más lejos :
Enriquecer y abonar para cultivar mejor
Después del invierno, el suelo ha perdido una parte de sus nutrientes. Para devolverle vitalidad, es indispensable enmendarlo con materia orgánica. Este aporte de materia orgánica no solo alimenta el suelo, sino que también mejora su textura. Estas enmiendas van a enriquecer la composición y la estructura del suelo, pero también a mejorar su capacidad de retener el agua y permitir que las plantas se enraícen bien.
Entre las enmiendas más habituales, el compost se impone. En efecto, es a la vez una enmienda y un fertilizante que siembra el suelo con micro-organismos, aligera los suelos pesados, aporta “cuerpo” a los suelos ligeros y proporciona los elementos nutritivos para el crecimiento de las plantas.

Tercer paso: enmendar el suelo con compost o estiércol para enriquecerlo
También se puede aportar duestiércol bien descompuesto, que es ideal para suelos pobres. Además, el compost de hojas constituye una valiosa enmienda.
Tanto si optas por una enmienda u otra, no la entierres demasiado en profundidad. Basta con extenderla en una capa fina sobre el suelo y mezclarla ligeramente con el cultivador. Los organismos vivos del suelo se encargarán de lo demás.
Para ir más allá :
Proteger para plantar y cuidar mejor
El suelo de tu jardín está trabajado y enmendado, listo para acoger las siembras o las plantaciones. Sin embargo, el trabajo de preparación aún no ha terminado. Porque, en el jardín o en el huerto se recomienda no dejar el suelo desnudo. Siguiendo lo que ocurre en la naturaleza, el suelo debe ser mulchado para reducir la germinación y la implantación duradera de las malas hierbas. Pero el mulching también es útil para limitar la evaporación del agua y, por tanto, conservar cierta frescura, evitar la erosión y la formación de una costra por el batido, y, por último, aislar la tierra del calor o del frío. Sin olvidar que un mulching nutre el suelo y los microorganismos al descomponerse en humus.
Así que, mulchea sin reparos el suelo, al pie de los setos, arbustos y árboles, en los parterres y bordes, en el huerto…

Cuarta etapa: mulchar para no dejar el suelo desnudo
Algunos consejos sobre el mulching :
- Esperar a que el suelo esté bien recalentado para mulchar
- Variar los mantillos orgánicos que se venden en el comercio (corteza y agujas de pino para las plantas de suelo ácido, virutas de cáñamo, de lino o de miscanthus, cáscaras de alforfón o de cacao…) y los mulchings caseros (paja, cortes de césped secados, ramitas trituradas (BRF)…). En cambio, los mantillos minerales se reservan para plantas suculentas, para plantas de rocalla o para plantas alpinas
- Controlar con bastante regularidad el mulching orgánico, que se descompone más o menos rápido.
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