Los rosales siempre han sido las estrellas indiscutibles de los jardines, simbolizando tanto el amor como la belleza. Pero para que estas reinas del jardín desplieguen sus pétalos de forma espléndida, la plantación requiere un cuidado especial. Uno de los métodos más extendidos y eficaces es plantar rosales a raíz desnuda, una técnica que promete un crecimiento vigoroso y una floración abundante. En este artículo detallaremos los pasos cruciales para lograr una plantación exitosa de su rosal a raíz desnuda, servido en un cepellón de sustrato: desde los secretos del pralinado hasta las claves del riego perfecto. ¡Siga nuestra guía para transformar su jardín en un refugio de rosas deslumbrantes!
¿Rosas a raíz desnuda o en cepellón? Aquí se pierde el “latín”
" ¿No pide sus rosales a raíz desnuda? - Bueno, sí. ¡Mire! - Ah no, ahí, están en cepellón. - Sí, pero siguen siendo raíces desnudas… pero en cepellón. - Ah. Pues si yo fuera usted, habría comprado rosales en raíces desnudas. - ¡Oh, muy gracioso! Eso sí que es listo…"
Los rosales entregados a raíz desnuda, pero envueltos en un cepellón de sustrato, constituyen una opción excelente para todos los jardineros. Esta propuesta combina las ventajas de los dos tipos de suministro de plantas más utilizados: a raíz desnuda y en contenedor.
Cuando un rosal (u otra planta) se entrega a raíz desnuda, significa que se envía sin tierra alrededor de las raíces. Este sistema tiene varias ventajas, entre ellas un coste de transporte reducido y una mejor recuperación de la planta una vez plantada. Sin embargo, exige que la planta se entierre rápidamente tras recibirla para minimizar el estrés y los riesgos de desecación de las raíces.
La adición de un cepellón de sustrato alrededor de las raíces durante el transporte ofrece un compromiso inteligente. Este cepellón hidrata las raíces en el trayecto, reduce el estrés asociado al transporte y aumenta las probabilidades de que la planta se recupere con éxito. Además, permite a los jardineros ganar algo de tiempo (¡pero no abusemos, por favor!) antes de tener que plantar su nuevo rosal.
¿Cuándo pedir? ¿Cuándo plantar?
Los rosales a raíz desnuda suelen estar disponibles para la compra entre noviembre y marzo, lo que coincide con su periodo de latencia. Esto permite minimizar el estrés en la planta y aumenta las probabilidades de una recuperación exitosa una vez plantada. El mejor momento para plantar estos rosales también es durante su periodo de latencia, cuando la planta es menos propensa a sufrir un choque térmico o estrés hídrico.
¿Cómo plantar un rosal a raíz desnuda?
En primer lugar, desenvuelva el cepellón retirando el plástico que lo mantiene en su sitio. Cuando lo quite, se llevará parte del sustrato de los pies o incluso dentro de las botas: es totalmente normal (¡a mí también me pasa cada vez!) y, de todas formas, ya no lo necesitará. No obstante, puede guardarlo para la plantación si su suelo es muy pesado.
- Elección de la ubicación : seleccione un lugar bien soleado y con un suelo bien drenado. Los rosales prefieren al menos seis horas de sol directo cada día.
- Revisión de las raíces : antes de nada, inspeccione cuidadosamente las raíces de su rosal. Elimine las partes dañadas o podridas con unas tijeras de podar afiladas y desinfectadas. Las raíces sanas son esenciales para que la planta se recupere bien.
- Hidratación y pralinado : sumerja las raíces del rosal en un cubo de agua durante unas horas para hidratarlas. También puede hacer un pralinado de las raíces. Esta operación consiste en remojar las raíces en una mezcla de tierra, si es posible arcillosa, compost o estiércol y agua, formando una especie de barro espeso. Este paso favorece la recuperación y el crecimiento de las raíces al mejorar el contacto entre las raíces y la tierra.
- Preparación del hoyo de plantación : excave un hoyo lo bastante grande para albergar las raíces extendidas de la planta; por lo general, 50 cm de profundidad y 60 cm de anchura son suficientes.
- Enmienda del suelo : mezcle la tierra extraída con compost bien descompuesto para mejorar el suelo, aportando así nutrientes esenciales a la planta.
- Colocación del rosal : coloque su rosal en el centro del hoyo, procurando que las raíces queden bien extendidas. El punto de injerto, identificable como un abultamiento en la base del tallo, debe quedar a nivel del suelo o ligeramente por encima.
- Relleno y compactado : rellene el hoyo con la mezcla enriquecida de tierra y compost, apisonando ligeramente con la mano para eliminar las bolsas de aire.
- Riego : realice un riego abundante inmediatamente después de la plantación para establecer un buen contacto entre las raíces y la tierra.
- Mulching (acolchado) : coloque una capa de acolchado, como paja o virutas de madera, para conservar la humedad y limitar el crecimiento de las malas hierbas.
- Cuidados posteriores a la plantación : mantenga el suelo húmedo, pero no encharcado, durante las primeras semanas, y contemple una aportación de abono específico para rosales cuando aparezcan los primeros signos de crecimiento.
Los rosales siempre han sido las estrellas indiscutibles de los jardines, simbolizando tanto el amor como la belleza. Pero para que estas reinas del jardín desplieguen sus pétalos de forma espléndida, la plantación requiere un cuidado especial. Uno de los métodos más extendidos y eficaces es plantar rosales a raíz desnuda, una técnica que promete […]
¡Ah, la jardinería! Ese dulce arte de la paciencia, la precisión y el saber hacer. Pero, esperad un momento: ¿quién ha dicho que todo el mundo quería un jardín digno de una revista de decoración? Si siempre habéis soñado con transformar vuestro espacio verde en una jungla salvaje o en un desierto árido, entonces estáis en el sitio adecuado. Sí, habéis leído bien, vamos a enseñaros cómo fastidiar la plantación de los arbustos !
Desde la mala elección de especies hasta el riego al azar, descubriréis cómo asegurarlo para que vuestros arbustos no sobrevivan más allá de su primera temporada, y quizá ni siquiera más allá de la primera semana. Así que, sin más demora, aquí tenéis vuestra guía definitiva para fastidiar la plantación de arbustos en 5 lecciones inolvidables.
Lección n°1: ¡plantad lo que sea!
Quizá penséis que cualquier arbusto servirá, pero ¡no tan rápido! Si de verdad queréis fastidiar la plantación, tenéis que escoger las especies o variedades menos adecuadas para vuestro jardín. Las especies exóticas de rusticidad media (o, directamente, ¡ninguna!) suelen ser inadecuadas para el clima local, lo que garantiza un fracaso sonoro.
¡Pero el suelo también importa! Elegid arbustos que odien vuestro tipo de suelo. Si vuestro suelo es ácido, elegid arbustos que prefieran un suelo alcalino, y viceversa. ¿El resultado? Arbustos que luchan por sobrevivir y que acaban “rindiéndose” en los plazos más breves.
Para aseguraros de plantar sin “meteos en líos”, probád nuestra aplicación Plantfit.
Si queréis que el jardín parezca una jungla incontrolable, elegid arbustos de crecimiento rápido. No solo ahogarán a las demás plantas, sino que además se volverán rápidamente ingobernables. ¡Doble fracaso! Siguiendo esta misma lógica, elegid especies que se harán muchísimo más grandes de lo que permite vuestro pequeño jardín.
Por último, el último consejo para fastidiar de verdad la elección de vuestros arbustos es sencillo: no pidas consejo a nadie. Ignorad a los vendedores de vivero, los artículos sobre consejos de jardinería e incluso a ese tío que siempre ha tenido “mano verde”. Al fin y al cabo, el fracaso es un camino solitario.
Lección n°2: ¡plantad cuando sea!
¿Quién necesita esperar a la primavera o al otoño para plantar arbustos? ¡Vosotros no! Coged el valor con las dos manos y salid a plantar en pleno invierno. La helada del suelo añadirá una dificultad extra al crecimiento de vuestros arbustos, lo cual es perfecto para un fracaso garantizado. Pero si el frío intenso no os tienta, ¿por qué no elegir el extremo opuesto? Plantad vuestros arbustos en pleno verano, bajo un sol de justicia. Las altas temperaturas y la falta de agua asegurarán el estrés hídrico de vuestras plantas, llevándolas directamente al desastre.
¿Se prevé una tormenta para mañana? ¡Perfecto, ese es el momento ideal para plantar! El exceso de agua combinado con una mala preparación del suelo (ver Lección n°3) convertirá vuestro jardín en un auténtico lodazal.
Por último, ¿para qué planificar si podéis hacerlo todo en el último minuto? Comprad los arbustos el mismo día y plantadlos sin pensar. O mejor todavía, esperad semanas antes de plantar finalmente vuestros arbustos de raíz desnuda, guardados de manera negligente en el fondo de un garaje. La falta de preparación siempre es una receta excelente para el desastre.
¿Otoño o primavera? Para elegir el mejor momento, podéis ayudaros con estas dos fichas de consejos: ¿Qué plantar en primavera? & ¿Qué plantar en otoño? así como Los buenos periodos de plantación
Lección n°3: ¡plantad como os dé la gana!
Si habéis seguido las dos primeras lecciones, ya sabéis que la prisa es vuestra mejor amiga. Así que no perdáis tiempo preparando el suelo. Cavad un hoyo a toda prisa, meted ahí vuestro arbusto y esperad lo peor.
¡Olvidad el drenaje del suelo! Un mal drenaje garantiza que vuestros arbustos tendrán los “pies mojados”, sobre todo en invierno, lo cual es excelente para favorecer las enfermedades y la pudrición de las raíces.
También pasad completamente del pH del suelo: ácido, alcalino, neutro... todo eso es para jardineros que quieren acertar. Si ignoráis el pH de vuestro suelo, tendréis todas las papeletas para elegir arbustos totalmente inadecuados, lo cual es perfecto para un fracaso memorable.
Las clases de química a veces quedan lejos. Para saber más sobre el tema, leed: El pH del suelo: ¿qué es?
¿Vuestro suelo es pobre, compacto, con poca materia orgánica... ? No intentéis arreglar la historia aportando materia orgánica, estiércol, compost, sangre seca... Así, vuestros arbustos lucharán por conseguir los nutrientes que necesitan, lo que los hará débiles y enfermos. ¡Muy bien!
Echad un vistazo a La fertilidad del suelo: ¿rico o pobre?, cómo saberlo?
¿Habéis logrado elegir los arbustos equivocados, ignorar el calendario de plantación y descuidar la preparación del suelo? ¡Enhorabuena! Pero no os apoyéis en los laureles, porque todavía hay formas de sabotear vuestro proyecto de jardinería. Una de las más eficaces es plantar las raíces al revés. ¡Sí, habéis leído bien! Coged vuestro arbusto y plantadlo con la parte superior hacia abajo, metiéndolo en la tierra “al revés”. Resultado garantizado. (ndlr: no os riáis; nosotros ya hemos vivido este caso concreto con un cliente que plantó rosales de raíz desnuda...).
Para añadir una capa extra de fracaso, utilizad las herramientas equivocadas para plantar vuestros arbustos. Una cucharita pequeña o una pala de playa harán perfectamente el trabajo. ¡Cuanto más inadecuado sea, mejor!


Lección n°4: ¡olvidad el riego!
Ya habéis hecho un excelente trabajo saboteando las etapas anteriores de la plantación de vuestros arbustos. Pero, ¿por qué parar justo a tiempo? El riego es otra oportunidad de oro para garantizar el fracaso de vuestro proyecto de jardinería.
Un día, convertid el jardín en un lodazal y al día siguiente dejad que se transforme en un desierto árido. Vuestros arbustos no sabrán qué esperar y sufrirán estrés hídrico. O simplemente olvidad regar vuestros arbustos jóvenes durante varios días, incluso semanas. Cuando os acordéis, probablemente será demasiado tarde, y podréis añadir este fracaso a vuestra lista de éxitos fallidos en jardinería.
Ah, y olvidad la regadera o un sistema de riego adaptado: el tubo de riego a alta presión es muchísimo más divertido.
Regar no es tan sencillo. Jean-Christophe os cuenta todo sobre el arte del riego en su artículo: Riego del jardín: ¿Cómo hacerlo?


Lección n°5: ¡ignorad el mantenimiento!
¡Enhorabuena! ¡Casi habéis conseguido fastidiar por completo la plantación de vuestros arbustos! Pero no cantéis victoria demasiado pronto. Aún queda un último paso para sellar el destino de vuestro jardín: ignorar totalmente el mantenimiento de vuestras plantas. Aunque la mayoría de los arbustos, si se han elegido bien, crecerán sin demasiado cuidado, no cuidarlos nunca (no podarlos, no mimarlos, ni siquiera mirar cómo están) añadirá siempre un pequeño extra al fracaso general de vuestro jardín. Al fin y al cabo, el mantenimiento es para los flojos, ¡y vosotros sois jardineros en modo hardcore!
Por último, si alguien os pregunta por qué vuestros arbustos no crecen correctamente (¡qué más le da a ese, por Dios!), negad toda responsabilidad. ¡Seguid en la negación total! Echad la culpa a la meteorología, a los pájaros, al viverista que os vendió las plantas e incluso a la luna. Al fin y al cabo, no es culpa vuestra que no crezca nada donde vosotros...
¡Ah, la jardinería! Ese dulce arte de la paciencia, la precisión y el saber hacer. Pero, esperad un momento: ¿quién ha dicho que todo el mundo quería un jardín digno de una revista de decoración? Si siempre habéis soñado con transformar vuestro espacio verde en una jungla salvaje o en un desierto árido, entonces estáis […]
Una amiga parisina, además célebre cronista de jardinería (y aun así excelente jardinera, lo que marca dos diferencias importantes entre nosotros), me decía recientemente: «Me pone de los nervios, no consigo mantener lavanda…»
Fue, hay que decirlo, un inmenso alivio para mí: no era el único que llevaba este secreto vergonzoso: fracasar, de manera repetida, con una de las plantas reputadas como más fáciles en el jardín, la lavanda.
Eso me decidió a hacer un coming out público y a compartir con los jardineros ávidos de sensaciones nuevas este saber hacer específico: ¡cómo fracasar con una lavanda en 5 lecciones!

Claro que no todos partimos en igualdad de condiciones: quienes tienen, como yo, la suerte de vivir en un clima frío y lluvioso, con tierra pesada, tendrán mucha más facilidad para estropear bien una lavanda que quienes tienen la desgracia de vivir bajo el sol de la Provenza.
Pero siguiendo atentamente estos consejos sencillos y prácticos, al alcance de todos, estoy seguro de que muchos lograrán también matar sus lavandas.
Lección n.º 1: para matar lavanda, ¡asfíxiala!
Lavanda viene del sur; le gustan las tierras del sur, pedregosas y drenantes. Detesta los suelos pesados, que hacen pudrir sus raíces en invierno, razón por la cual los buenos jardineros prefieren una plantación en primavera antes que en otoño.
Puede plantarse en terreno pesado, pero entonces requiere un trabajo de drenaje: hoyo de plantación de al menos el doble del tamaño de la maceta, añadido de gravilla o de arenas de río, en su defecto turba.
Así que, para fracasar con tu lavanda, plántala en la temporada equivocada (entre noviembre y febrero, por ejemplo) en una arcilla pesada, que no habrás aligerado ni descompactado, idealmente en un hoyo de plantación demasiado pequeño (si hace falta, da unos furiosos golpes de talón para que entre);
Es un método muy fiable para fracasar con la lavanda, que he practicado mucho en nuestras tierras patateras del Norte.
Una variante bastante perversa de este método consiste en poner tus lavandas en situación de gladiadores de los juegos del circo: planta las lavandas muy apretadas, digamos a 15 cm una de otra: se harán mutuamente sombra y, a fuerza de competir, se debilitarán entre sí; una parte (al menos) de tus plantas acabará muriendo, las otras ennegrecerán, con un efecto de lo más vistoso.
Lección n.º 2: para fracasar con la lavanda, ¡ahógala!
Lavanda no aprecia los excesos repetidos de riego: es una planta de clima mediterráneo.
Para matar la lavanda, riega abundantemente, no solo después de la plantación (lo cual le gusta, como a todas las plantas), sino también a lo largo de toda su (corta) vida: desaparecerá ya en el primer invierno. Para acelerar la ejecución, forma un alcorque de riego que mantenga el cepellón húmedo durante la temporada muerta, ¡éxito garantizado!
Lección n.º 3: para fracasar con la lavanda, ponla a la sombra
Lavanda ama el sol… A la sombra se etiolará, alargará tristemente sus ramas en busca de la luz, no florecerá, o apenas, y morirá rápido.
Plantándola a la sombra (una sombra marcada de verdad; acepta bastante bien florecer en sombra ligera) llegarás a un resultado muy parecido al de la lección anterior. De hecho, puedes combinar las lecciones 1, 2 y 3 para un mejor resultado.
Lección n.º 4: para fracasar con la lavanda, ¡atibórrala!
Acostumbrada a suelos pobres, lavanda se comporta muy mal en un medio rico: come demasiado, engorda, engorda… Y muy pronto se derrumba lamentablemente, dejando un feo agujero negro en el centro.
Este método, menos conocido, está especialmente recomendado a las almas sensibles; permite fracasar con la lavanda (y con muchas otras cosas) con toda la buena conciencia, por exceso de cuidado: plántala en un sustrato rico, generosamente enmendado con compost, completado con una sobredosis regular de abono, a ser posible químico: quizá no la mates, pero sin duda le darás un aspecto bastante monstruoso, de Chernóbil vegetal.
Por lo general, basta con plantarla mal para fracasar. Aun así, por seguridad, en caso de que tu lavanda haga gala de resistencia, aquí va un consejo de mantenimiento:
Lección n.º 5: para fracasar con la lavanda, pódala regularmente en modo «para»
Como la gran mayoría de plantas de follaje perenne, lavanda no aprecia una poda demasiado fuerte ni demasiado corta.
Por supuesto, se pueden cortar sin problema, una vez al año, los bohordos florales secos (y hacer con ellos bonitos ramos perfumados), o algunas ramas jóvenes demasiado exuberantes. Pero no hay que podar la madera: nunca vuelve a brotar sobre la madera vieja.

Así que para fracasar con la lavanda, pódala salvajemente y lo más corto posible: como mínimo la afearás considerablemente y le impedirás florecer correctamente; en el peor de los casos, la matarás. Cabe señalar que incluso en Saint Rémy de Provence este método funciona bien.
Pequeño extra para quienes hayan tenido el valor de leerlo todo, con un método de perezosos que recomiendo especialmente por su sencillez: también se puede fracasar con la lavanda en maceta. Basta con plantarla en una maceta pequeña (digamos de menos de 20 cm) y no regarla. Ciertamente, lavanda no aprecia los excesos de riego, pero no es un cactus: necesita agua, que busca gracias a un sistema radicular profundo. Por esta razón, se establece mal en una maceta pequeña (y detesta por encima de todo ser trasplantada).
Así que puedes fracasar con ella manteniéndola simplemente en el minúsculo macetín en el que venía cuando la compraste, limitándote a olvidar los riegos.
Por último, y para consolar a los torpes que, incluso siguiendo estos sabios consejos, conservan una bonita lavanda perfumada en el jardín: incluso en buenas condiciones de cultivo —sol, terreno drenante, riego moderado—, lavanda no envejece muy bien. Rara vez supera los 10 años, sobre todo en nuestros jardines del norte, y por lo general se vuelve bastante fea tras 5 años: ¡probablemente tendrás ocasión de verla morir algún día!
Descubre todo lo que hay que saber sobre la lavanda para elegir bien, tener éxito en su cultivo, multiplicarla por esqueje o incluso secarla.
Una amiga parisina, además célebre cronista de jardinería (y aun así excelente jardinera, lo que marca dos diferencias importantes entre nosotros), me decía recientemente: «Me pone de los nervios, no consigo mantener lavanda…» Fue, hay que decirlo, un inmenso alivio para mí: no era el único que llevaba este secreto vergonzoso: fracasar, de manera repetida, […]
Quizá ya se habrán dado cuenta, pero, la primavera pasada, los artículos se volvieron más escasos en el blog… Hay que decir que vivimos lo que llamamos, con pudor, "un periodo de fuerte crecimiento", lo que significa que hacía calor, ¡muy calor incluso! Para decirlo claramente, tuvimos la impresión de que todos los jardineros de Francia y Navarra se habían puesto de acuerdo para encargar frenéticamente. Mejor dicho, todo el mundo estaba a tope y hasta el jefe preparaba los paquetes. Por efecto dominó, aquellos que estaban, como yo, algo "escondidos" detrás de sus fichas de consejos, se encontraron respondiendo a los correos de jardineros preocupados, e incluso desesperados ante sus plantas que se mueren. Esta experiencia, a veces agotadora, fue rica en enseñanzas, porque, puedo affirmarlo, ahora sé cómo nuestros clientes hacen morir sus plantas en sus jardines!
Aquí, concretamente, están las cosas como se hacen !
1) Utilizan tierra de brezo, pura, preferentemente.
Usar tierra de brezo, por supuesto, con buena intención: la de dar un sustrato adaptado a las plantas acidófilas (como arces japoneses, rododendros y hortensias...), que necesitan un suelo con tendencia ácida (pH entre 4 y 6,5) para desarrollarse bien. También es una elección lógica porque en la expresión "plantas de tierra de brezo" aparece "tierra de brezo". Además, si la tienda de jardinería de la esquina la vende, es porque hay que usarla. Y, ¡figúrense! no, porque la tierra de brezo es un sustrato que parece haber sido inventado para hacer morir a las plantas.
De hecho, la tierra de brezo, que contiene una parte importante de turba rubia, es ciertamente ácida pero también es muy pobre en nutrientes. Por otra parte, cuando está empapada suele retener a menudo demasiada humedad, y cuando está seca, es casi imposible volver a hidratarla, el agua se desliza por encima pero ya no penetra en el corazón de la planta. Resultado: es imposible regar bien una planta en tierra de brezo pura. Y peor aún, la planta que logre crecer, acabará vegetando y morirá por falta de nutrientes consistentes.
Para saber todo sobre la plantación de arbustos de tierra de brezo, descubra el artículo de Michael:
2) Regan todos los días, un poco... o todos los días, mucho... o, si no, nunca.
El 80% de los problemas de establecimiento se deben al riego excesivo o al riego insuficiente
El problema es que una planta regada en exceso muestra aproximadamente los mismos signos que una planta que no recibe suficiente agua : hojas que se marchitan y acaban cayéndose. Ante estos síntomas, el primer impulso de los jardineros todavía poco experimentados es regar de nuevo, con más frecuencia y de forma más abundante... hasta que la planta muera, o casi. Aquellos que no riegan no suelen hacerse notar: suelen darse cuenta de su negligencia cuando ya es realmente demasiado tarde y no es posible hacer nada para reanimarla. En verdad, creo que sienten algo de vergüenza.
Nuestro consejo para regar correctamente es sencillo: para saber si tu planta necesita ser regada, ¡toca la tierra! Si la tierra está húmeda y tu dedo sale mugoso, es que tiene demasiada agua, detén el riego. Si, por el contrario, tu dedo sale seco y sin tierra, riega, está demasiado seca. Lo ideal es mantener un suelo siempre fresco y flexible donde tu dedo salga ligeramente húmedo con algo de tierra adherida. Y cuanto más caliente y seco, más hay que no regar, sino verificar la humedad a la base de la planta. Ten en cuenta también las necesidades de tus plantas: una lavanda no necesita un suelo siempre húmedo, mientras que las Petasites, plantadas en suelo clásico, sí.

3) Instalan plantas gélidas... donde hiela, con frecuencia y con fuerza.
La noción de rusticidad a veces da lugar a interpretaciones muy personales, al límite de lo fantasioso. Para gran parte de los jardineros, una planta rústica es una planta sólida (un poco como los muebles de nuestros abuelos... hasta aquí todo va bien) capaz de resistir al frío siberiano, en toda Francia (es ahí donde las cosas se complican). En efecto, existen varios grados de rusticidad y una planta no reaccionará del mismo modo en todos los jardines... porque su edad, la exposición y la naturaleza del suelo, el drenaje también tienen su importancia.
Con frecuencia sucede que jardineros optimistas que viven en climas duros como Alsacia, Vosgos o el Aveyron concretan sus sueños de jardín exótico con gran énfasis en Callistemons, Musa basjoo o Gunnera... Generalmente, nos llaman en primavera para avisarnos de la no reanudación de su planta. Y, por supuesto, no podemos hacer nada.
Para evitar este tipo de percances, tómese el tiempo para leer bien las informaciones contenidas en las fichas de las plantas: la rusticidad está claramente indicada. Y para saberlo todo sobre las plantas rústicas y la noción de rusticidad, no dude en consultar nuestro dossier completo:
4) En macetas y jardineras, utilizan tierra de jardín y cuentan con el cielo para regar.
A veces funciona. Frecuentemente, no funciona.
Cultivar plantas en maceta puede parecer más sencillo. En la práctica, no lo es tanto. No solo se requieren recipientes adecuados, sino que hay que, sobre todo, un sustrato de calidad.
¿Qué mejor, entonces, que la tierra del jardín? En efecto, cuando es rica y ligera, funciona. Cuando es pesada, un poco asfixiante o pedregosa y entonces muy drenante, es una historia completamente distinta. En maceta, las plantas deben conformarse con poco: un volumen de tierra reducido y el agua que se les pueda dar, mediante riegos. Por otra parte, su sistema radicular está forzosamente un poco constreñido. Estas plantas son, por tanto, más sensibles a posibles carencias de nutrientes y de agua. Para tener hermosas plantas en maceta, la calidad del sustrato es, por tanto, crucial. En lugar de cavar por aquí y por allá para embellecer tu balcón o terraza, invierte en un sustrato de calidad, nutritivo y que retenga bien el agua. Si es posible, elige gamas de calidad profesional (como Klasmann), y utilízalo puro, sin intentar mezclarlo con combinaciones improbables como: la tierra del jardín de la tía Brigitte + la arena de la obra de al lado + el viejo sustrato para geranios de la vecina de abajo.
Para saber todo sobre los distintos tipos de sustrato y su uso, descubra nuestra ficha de consejos:
Con respecto al riego, no cuentes con el agua que cae del cielo. Aunque inunde tu jardín, hay pocas probabilidades de que eso sea suficiente para cubrir las necesidades esenciales de tus plantas en maceta. ¿Por qué? Porque, con frecuencia, las hojas forman una barrera que impide que el agua de lluvia penetre hasta la tierra y, además, a diferencia del suelo del jardín, las macetas no retienen la humedad durante mucho tiempo. Las plantas en maceta deben regarse, sin exceso, pero cuando lo necesiten (véase más arriba) y, sobre todo, durante todo el año, incluso en invierno, tras un gel severo o si el tiempo está seco.
5) Plantan a toda prisa (mal hecho), en un suelo cementado o, por el contrario, demasiado trabajado y fertilizado.
Confiamos en nuestros clientes, pero, como conocemos bien nuestras plantas, algunos fracasos nos dejan perplejos. Para tenerlo claro, solicitamos una foto de la planta moribunda, en situación. Por decirlo de alguna manera, tenemos una colección de imágenes que nos permitiría abrir un verdadero pequeño museo de horrores jardineros: plantas perennes instaladas en un suelo compacto, visiblemente duro como el cemento, plantas de sotobosque en un suelo pedregoso, arbustos plantados en el césped para los que solo se ha cavado un hoyo del tamaño de la maceta...
Al contrario, algunos se esfuerzan mucho y fertilizan a base de carretadas de estiércol, a veces fresco. El infierno está empedrado de buenas intenciones.
Recordemos una vez por todas: aparte de algunas hortalizas muy golosas como las calabazas, las plantas no necesitan ese tipo de aportes. Y cuando una planta prefiere suelos ricos, hablamos de tierra húmeffera... rica en un húmus que será el fruto de la descomposición lenta de un compost equilibrado, de un buen acolchado de hojas o de residuos verdes... pero, en ningún caso fertilizaciones brutales o demasiado ricas en nitrógeno que, al contrario, las debilitan haciéndolas crecer demasiado rápido o, en el peor de los casos, queman sus raíces.
Las plantas, para desarrollarse bien, necesitan un medio acogedor: tierra, más o menos rica (pero nunca demasiada) al menos bien descompactada. Hay que hacer un agujero cómodo, lo suficientemente ancho, donde pueda extender sus raíces. Piensa, a este respecto, en desenredar ligeramente la maraña radicular antes de plantar. Este gesto simple permitirá a las radículas tomar contacto con su tierra de acogida. Atención también a la competencia: si se recomienda plantar en suelo desherbado, no es solo para hacerte sudar, es para permitir a tus plantitas tomar fuerzas antes de tener que hacer su lugar en el medio, a veces hostil, que es el jardín.
Et si vous pensez qu'il est vraiment difficile de rater la plantation de ses vivaces, n'hésitez pas à prendre quelques leçons !
6) Plantan rododendros en suelo calizo, agaves en suelo húmedo...
Al menos, eso pasa a la gente que intenta todo sin mirar las condiciones: los asesinos de plantas con múltiples fracasos tienen un punto en común: sueñan con lo que no pueden cultivar en casa, como hortensias en suelo calizo, Gunnera o un Sauce japonés de hojas variegadas en suelo seco, agaves en suelo húmedo. El problema es que ejecutan la acción y plantan de todos modos (a veces añadiendo tierra de brezo, cf. punto 1...). Fatalmente, en el mejor de los casos, la planta apenas sobrevive luchando contra la clorosis o el pudrimiento radicular, en el peor, muere. Normalmente es en ese momento cuando llaman a la ayuda al servicio de atención al cliente, para un reemplazo (sí, sí, lo juro).
Errare humanum est, perseverare diabolicum.
Si un tipo de planta no se adapta a tu suelo, a tu clima, deja de empeñarte y adopta La buena planta en el lugar correcto como mantra!
Como para la rusticidad, la información sobre la naturaleza del suelo necesario para cultivar las plantas figura en la ficha de nuestras plantas. Léalas, tíñelas en cuenta o tómese un poco de tiempo para consultar una obra de referencia como "Todas las plantas, para todas las necesidades y todas las situaciones" de Didier Willery.
7) Se entusiasman con una vivácea o un arbusto sin saber exactamente dónde instalarlo.
Una variante leve del punto anterior, este error suele cometerse por jardineros experimentados cuyo jardín ya está a tope… porque ellos también, suelen caer… por una nueva variedad muy encantadora, una especie rara o un flechazo en una feria de plantas. Tres clics y 48 horas después, estos mismos jardineros recorren el jardín, la nueva planta en la mano, en busca de un pequeño hueco. El camino, tras unos 20 minutos de vueltas y desvíos, suele terminar con que encuentran unos pocos centímetros cuadrados para encajarla. En el trayecto, habrán olvidado cuáles son sus exigencias y, a pesar de su experiencia, habrán plantado una planta de sombra, a pleno sol (o viceversa). La planta no morirá necesariamente, pero su follaje podría lucir triste o no florecerá… lo que nos valdrá, sin duda, una pequeña observación.
Moral de la historia: no plantar una planta en el lugar correcto no es patrimonio de los principiantes. Jardineros avisados también pueden hacerlo muy bien...
8) Plantan el día de la entrega, incluso en periodos de canícula o de frío severo… o esperan, mucho.
Nuestras plantas se envían, durante todo el año, en macetas o en godets. Los caprichos del tiempo hacen que lleguen a veces en un periodo poco conveniente: frío severo, calor fuerte o tierra empapada. A riesgo de sacar el pico de hielo y la linterna frontal (se hace de noche temprano en invierno), algunos plantan de todos modos. Vale decir que eso compromete la recuperación.
También vendemos plantas en reposo vegetativo (explicamos por qué en este artículo), sin rastro de vida aparente o con solo algunas hojitas. No voy a extenderme sobre quienes las arrojan al compost con rabia (son raros… y estimo que forman parte de los casos en los que definitivamente no podemos hacer nada) para detenerme en los jardineros ansiosos, que, aunque las condiciones sean idóneas, temen plantar cosas tan pequeñas en el jardín y deciden dejarlas “fortalecerse”. Una vez más, dejar crecer las plantas parte de una buena intención. El problema es doble: las macetas en las que se venden las plantas se quedan rápidamente demasiado pequeñas, los nutrientes se agotan rápidamente y, sobre todo, las plantas en maceta requieren riegos casi diarios. Resultado: las plantas se mueren. Mi consejo: no plantee necesariamente al recibir, sino plantee tan pronto como sea posible.
Por favor, ya no queremos oír de "sé que es rústica, pero aun así voy a esperar a que terminen las Fiestas de la Nieve para plantarla en el jardín" o "Pido ahora, sé que no es el momento, así que la mantendré en maceta y la plantaré en octubre"… o, prométenos, 1) trasplantarla a una maceta mucho más grande, 2) usar un buen sustrato, 3) regarla regularmente, cada vez que haga falta y hasta el trasplante a terreno abierto.
Por último, y por anécdota, sepan que no, dejar que plantas permanezcan en un garaje durante sus vacaciones, incluso con la luz encendida, no es posible!
9) Podan, sin saber ni por qué ni para qué, pero podan !
Para algunos, es una obsesión: hay que podar. No importa cuándo, por qué ni cómo; nada debe exceder entonces, recortan a ras. Si el arbusto es del tipo simpático (Carpe, boj, Lonicera nitida...), las cosas suelen salir bien. Donde la poda plantea problemas, es:
- cuando se poda a ras de arbustos que no lo soportan (como los arces japoneses, los Dafnes, los Forsítias...),
- cuando se poda en el mal momento: al final del invierno para arbustos de floración primaveral o al final de la primavera para arbustos de floración estival u otoño.
Para ser totalmente honestos, una mala poda o una poda excesiva rara vez mata una planta, pero este massacre a la cizalla priva de floraciones y hace perder al arbusto la armonía de su porte natural, lo que es, un poco, lo mismo.
Recuerda: la poda de un arbusto no es necesariamente indispensable. Si no sabes podar, no hagas nada sin informarte.

10) Se angustian.
"No te preocupes, solo tuvo un poco de calor, dale agua""Sí, va a crecer, te lo aseguro" "no, manchas blancas, no es una enfermedad grave", "Es solo un parásito, hay muchos este año".
No, no estás en la consulta de un pediatra, sino en el SAV de Promesse de Fleurs. Como los padres jóvenes, los jardineros desarrollan, todas las clases de angustias. Tienen especialmente miedo a las enfermedades.
Sin embargo, muchos de las “enfermedades” como el oídio en un joven Aster o Bergamota silvestre, un poco de Marsonia en hojas de rosal son como un resfriado en la guardería: normales y benignas. Inútil correr a pulverizar, tratándolas bajo el sol, por ejemplo, ya que harás peor que mejor. Recuerda, las plantas son como niños: necesitan ser criadas en buenas condiciones para crecer, necesitan cariño... pero déjalas vivir su vida, ¡nada peor que estar demasiado mimadas o demasiado cuidadas!
Quizá ya se habrán dado cuenta, pero, la primavera pasada, los artículos se volvieron más escasos en el blog… Hay que decir que vivimos lo que llamamos, con pudor, «un periodo de fuerte crecimiento», lo que significa que hacía calor, ¡muy calor incluso! Para decirlo claramente, tuvimos la impresión de que todos los jardineros de […]
Plantar los bulbos de primavera es una «rutina» de otoño que llevo a cabo concienzudamente cada año. No es lo que más me gusta en el jardín, pero sé que mi constancia será ampliamente recompensada por los primeros días llenos de color.
Si el periodo ideal para plantar bulbos de primavera ya empieza desde hace algunas semanas, prefiero esperar a noviembre para ponerme… En primer lugar, porque aprovecho, los años buenos, los días festivos, pero sobre todo porque, en esa época, una vez que las vivaces menos presentables han sido recortadas (aplico la cabezas de semillas selectivas), lo veo todo más claro. Y, si tengo suerte, consigo encontrar en casa a un niño medio aburrido durante las vacaciones, que me pueda echar una mano.
Veamos, pues, hoy todo lo que hay que saber, o casi; para plantar bien bulbos.
→ Descubra también nuestros consejos de plantación en nuestro podcast de audio:
Consejo n°1 : para plantar bulbos fácilmente : elegir la herramienta adecuada

Durante mucho tiempo me enfadaba al usar la primera plantadora de bulbos que me caía a mano. Ya sabes, esa cosa llamada «automática» cuyo mango de plástico suele deshilacharse al tercer agujero, si trabajas en suelo un poco firme, ¿verdad?
Y entonces, un día, tras ver esta selección, apunté en mi lista de Navidad un verdadero plantador que pudiera terminar con mis 200 agujeros sin romperse… ni romperme la espalda: un plantador de mango largo con un borde sobre el que apoyar el pie. Y ahí todo cambió.
Si plantas de forma menos intensiva, dirígete, al menos, hacia una herramienta bastante gruesa y que sea de una sola pieza. Un buen plantador clásico, usado para las vivaces, puede funcionar muy bien. Siempre será mejor que una herramienta de pacotilla!
Consejo n°2 : para una abundante floración : plantar en el buen momento
El final del verano y el otoño (de septiembre a noviembre) es la mejor época para plantar bulbos de primavera. Para bulbos de floración precoz, como las campanillas de invierno, las Croco, el principio es simple: cuanto antes plantes, mayor será la probabilidad de ver aparecer sus flores temprano en el primer año.
Bulbos de finales de primavera y comienzos del verano, como las Camassias o las Alliums, también pueden plantarse a finales de invierno, pero, plantados en otoño, tendrán más tiempo para establecerse y florecerán mucho mejor.
Para todos aquellos con la planificación de plantación un poco cargada en otoño o que aprovechan las promociones de fin de temporada, sepan que es totalmente posible ampliar un poco la periodo de plantación de bulbos hasta principios del invierno, especialmente si vives en climas suaves.
Por supuesto, la floración será menos espectacular el primer año, pero funciona. Para saber todo, os invito a consultar nuestra ficha de consejo: Plantación tardía de bulbos de primavera
Consejo n°3 : para un verdadero efecto, no escatimar en la cantidad
El interés de los bulbos de primavera, además de calentarnos el corazón al acercarse el fin del invierno, es su capacidad para avanzar el interés de un massif estival. También son muy útiles para florecer sin complicaciones y sin mantenimiento espacios naturales como praderas y huertos. Pero para que sea eficaz, el impacto visual debe ser lo bastante fuerte.
Para los bulbos pequeños, solo existe una solución: plantar en cantidad y en masa. Es válido para los Croco (en español, crocos), los muscari, pero sobre todo para las campanillas de invierno que nunca son tan encantadoras como cuando se mantienen muy apretadas unas contra otras, como un grupo de pequeños pingüinos en la banquisa.

Para saber cuántos bulbos plantar, consulte las distancias de plantación recomendadas en cada una de nuestras fichas de plantas. Es posible que los números parezcan un poco locos, pero corresponden a lo necesario para obtener un efecto real. Este dato se expresa como el número de bulbos por metro cuadrado, pero, por supuesto, no es obligatorio plantar un metro cuadrado de campanillas de invierno. Como seguramente verás en la imagen de arriba, una mancha de 30 cm² (es decir, 60 bulbos) ya ofrece un muy bello impacto visual.
Los bulbos más imponentes como los Allium de flores muy grandes, las Fritillarias imperiales pueden plantarse con menor densidad, ya que son notables de lejos y a menudo ganan al ir acompañados de otras plantas. Si plantas en un macizo existente, estas distancias de plantación tienen menos importancia, pero cuidado con formar grandes manchas plantando tus bulbos de forma agrupada, entre las plantas ya en marcha.

Si plantas en una pradera, lo ideal es optar por bulbos que se naturalizan fácilmente como Narcisos botánicos, Scillas, tulipanes botánicos, fritillarias pintadas… Aquí también podrás plantar algo menos apretado porque año tras año se multiplicarán y entonces crearán un efecto de masa con poco costo. Recuerda la consigna de Pierre: Pequeños bulbos, grandes efectos!

Consejo n°4 : Para una plantación más rápida : elegir la buena méthode
Los bulbos, plantados de 20 o de 200, no se plantan exactamente de la misma forma si queremos ganar tiempo. Si plantas dentro de un macizo ya instalado, estarás obligado a usar un plantador y a plantar de forma aislada. Por el contrario, si quieres crear una bordura específicamente dedicada a estas plantas, te recomendamos más bien este método que consiste en eliminar la hierba en una amplia zona en lugar de plantar de forma aislada:
En este vídeo verás que la hierba se vuelve a colocar. No es obligación: también puedes acolchar con hojas secas o astillas de poda.
Consejo n°5 : Contra la pudrición, cuidar el drenaje y no fertilizar demasiado
No lo repetiremos bastante y, aunque a algunos les gusten suelos húmedos, las plantas bulbosas temen suelos saturados de agua, lo que provoca irremediablemente su pudrición. Por ello, en suelos muy húmedos que retienen el agua, es esencial mejorar el drenaje. Para ello, es muy sencillo: dispones al fondo del lecho o del agujero de plantación una capa de grava o de arena, de unos dos centímetros aproximadamente.
También hay que tener en cuenta que una tierra abonada demasiado recientemente, en exceso o con compost o estiércol no suficientemente maduro también puede favorecer la pudrición de tus bulbos. Si tu suelo es pobre, puedes hacer una aportación de abono, pero deberá:
- ser adecuado (utiliza un fertilizante específico para bulbos; un fertilizante demasiado rico en nitrógeno favorecería el desarrollo del follaje en detrimento de las flores),
- ser moderado, ya que las plantas bulbosas no son "glotonas".
Consejo n°6 : Planter un bulbe en el buen sens, a la buena profundidad, c'est mieux...

El bulbo plantado al revés, es un clásico entre los jardineros novatos. No es nada dramático, porque en la mayoría de los casos, el bulbo es contorsionista y terminará por girarse por sí solo. Es lo que llamamos el géotropismo… pero, si se puede, mejor evitar ese esfuerzo. Para saber en qué sentido plantar tus bulbos, observa cuál es la punta: debe situarse hacia arriba y la plataforma, desde donde partirán las raíces, hacia abajo. Lógico 🙂
Respecto a la profundidad de plantación de bulbos, se suele oír que la profundidad de plantación corresponde a tres veces el diámetro del bulbo… pero también que los bulbos deben plantarse a una profundidad igual a dos veces su altura. Y, por supuesto, existen excepciones que confirman estas reglas.
En lugar de medir bulbos y sacar calculadoras, consulta las indicaciones que se encuentran al final de cada ficha de planta… o conserva las bolsitas hasta el momento de plantar: ¡está anotado!
Consejo n°6 : Gare aux mulots !
Cada año, en primavera, recibimos algunas llamadas de clientes que aseguran que sus bulbos de tulipán no han florecido. Y en la mayoría de los casos, cuando les pedimos que verifiquen el estado de los bulbos, no los encuentran. Y cuando ocurre, aparecen parcialmente roídos. ¿Quiénes son los culpables? ¡Los topillos!
Si tú también tienes que lidiar con los roedores, no corras riesgos: elige bulbos que generalmente no sean atacados o aplica las medidas de protección necesarias. Para saber cómo hacerlo, descubre los consejos de Virginie: “Cómo proteger los bulbos de los roedores”
Y tú, ¿sabes plantar bulbos? ¿Cuál es la moda en tu zona? ¿Quizá tienes trucos para hacer esta tarea un poco menos tediosa... No dudes en compartirlos en los comentarios.
Plantar los bulbos de primavera es una «rutina» de otoño que llevo a cabo concienzudamente cada año. No es lo que más me gusta en el jardín, pero sé que mi constancia será ampliamente recompensada por los primeros días llenos de color. Si el periodo ideal para plantar bulbos de primavera ya empieza desde hace […]
Los tulipanes son, entre los bulbos de floración de primavera, los más fáciles de lograr: bulbos calibrados, normados y prácticamente siempre homogéneos en calidad: son los bulbos fáciles por excelencia; y, sin embargo, también es fácil, con un poco de atención, de frustrar su plantación.
Sigan nuestra guía minuciosamente establecida gracias a una sólida experiencia de primera mano del autor en fracasos diversos y variados, y, de paso, gracias también a la ayuda de numerosos clientes ingeniosos que, por teléfono o correo, me han explicado con vigor sus pequeños secretos que conducen al fracaso.
Lección número 1 : para estropear tus tulipanes, plántalos a finales de la primavera o en verano
Viviendo en Flandes, paso regularmente fines de semana (culturales) en Ámsterdam, y siempre me ha sorprendido ver, en mayo-junio, una plétora de bulbos de tulipanes a la venta en el mercado de flores de Ámsterdam… Durante mucho tiempo me pregunté qué podría salir de eso. Así que finalmente decidí intentar plantar tulipanes holandeses a finales de la primavera, entre otros cultivos locales.
El resultado fue bastante lamentable: un tercio de los bulbos no germinaron, el resto floreció, aproximadamente al mismo tiempo que mis dalias, y la mayoría de mis bulbos no soportó el invierno siguiente.
La abuela y la sabiduría popular dicen: «Los tulipanes se plantan en otoño, preferiblemente en septiembre u octubre».

¡Los tulipanes se plantan en otoño!
Series de pruebas realizadas en la vivero matizan este resultado: los bulbos de tulipanes se instalan mejor si se plantan en otoño; los resultados son aceptables en una plantación invernal, pero se vuelven francamente aleatorios a partir de marzo-abril.
Entonces, para estropear tus tulipanes, plántalos cuando te venga en gana, en abril-mayo cuando están en flor en la casa del vecino y eso te ponga verde de envidia. El resultado será, como máximo, mediocre.
Variante para jardineros distraídos y perezosos: cómpralos en otoño, olvídalos en el garaje durante un año y plántalos al otoño siguiente, fracaso asegurado al 95% ! A menudo recomendamos, a los clientes que nos llaman en enero tras encontrar un paquete de bulbos mal escondido por la mujer de limpieza al fondo del trastero, plantarlos de inmediato: la floración se retrasará un poco, pero será completamente adecuada.
Lección numero 2: para estropear tus tulipanes, clasifica tus bulbos de forma muy rigurosa -y deséchalos todos… o no los clasifiques en absoluto!
Tan adecuada como la primera lección para jardineros latinos, perezosos y procrastinadores como yo, la segunda se recomienda a maniáticos del orden, de la organización, preferiblemente con origen alemán.
Los bulbos de tulipán de cultivo se arrancan mecánicamente, por máquinas con una especie de rastrillos. No es extraordinariamente poético, pero sí eficiente (y es lo que permite no pagar el bulbo a diez euros por unidad).
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Recolección mecánica de bulbos de tulipanes
En el proceso, muchos bulbos pierden su pequeña película protectora color cobre (sin importancia), y algunos quedan ligeramente rallados, a veces superficialmente entallados, sin ninguna consecuencia nefasta para la reanudación del bulbo.
En cambio, el moho es un enemigo muy serio del bulbo de tulipán: en otoño, los bulbos, especialmente si se almacenan en condiciones húmedas, tienden a desarrollar una capa de moho. Si este daño es superficial, basta con pasar un paño para quitarlo, y la recuperación será perfecta. En cambio, si este moho alcanza el interior del bulbo (señal: el moho no se va con un paño), especialmente en la zona del basamento radicular, el bulbo no tiene ninguna posibilidad de recuperación. Peor aún: el moho podría extenderse a otros bulbos de tulipanes cercanos. De hecho, esa es la razón por la que clasificamos manualmente todos nuestros bulbos de tulipanes durante su acondicionamiento; razón por la cual también se recomienda plantar tulipanes en septiembre u octubre: a esa época los bulbos están prácticamente exentos de ataques de moho.
Entonces, para estropear tus tulipanes, desecha todos los bulbos por no conformidad antes de la plantación… O, por el contrario, deja un paquete de bulbos en un lugar húmedo, o, con un poco de suerte, los bulbos se pudrirán en unas semanas.
Lección numéro 3 : para estropear tus tulipanes, plántalos en un lugar inadecuado: sombra profunda, pantano, terreno extremadamente pesado, o zona pedregosa donde no crece nada
El tulipán, fiel a sus orígenes otomanos ama el sol y suelos relativamente drenantes, que no retienen demasiada agua, pero relativamente ricos, para permitir al bulbo rehacer sus reservas tras la floración.
Florece sobre las reservas acumuladas por el bulbo; incluso si las condiciones de cultivo son mediocres, es difícil fallar la primera floración. En cambio, si las condiciones son lo suficientemente malas, el bulbo no podrá rehacer adecuadamente sus reservas después de la floración: así, ya en el segundo año, las flores serán escasas, o inexistentes.
Si bulbo se planta en un sombra total (menos de dos horas de sol al día), las flores serán débiles.
Si bulbo se planta en un terreno muy pesado y húmedo, una parte de los bulbos podría pudrirse ya en el primer año, y el resto en años siguientes.
Si bulbo se planta en un suelo excesivamente seco en primavera, los tulipanes serán enanos, con el follaje amarilleando precozmente, y no volverán a florecer.
A tener en cuenta: no es necesario intentar estropear tus tulipanes plantándolos en un suelo muy ácido o calcáreo: bulbos de tulipán soportan todos los pH; no podrás fallar con este método clásico.
Para los aficionados a la técnica, es interesante notar que no todos los tulipanes resisten por igual a condiciones difíciles.
Los tulipanes botánicos (pequeñas tulipanes que mantienen un parentesco lejano con sus antepasados naturales) son muy resistentes. Duran muchos años incluso en una situación de sombra en tierra pesada. Se naturalizan tan pronto como las condiciones son adecuadas. Muy difícil de fallar, ¡un verdadero reto!
Los tulipanes hortícolas antiguos (p. ej.: Flores de Lis, Triunfo) son bastante resistentes. Duran 3 años aproximadamente en condiciones de cultivo mediocres, 7 a 10 años en buenas condiciones de cultivo. Difícil de fallar.
Los tulipanes dobles (tulipanes con flores de peonía) suelen ser globalmente frágiles, su durabilidad va de 2 a 5 años según las condiciones de cultivo. Bastante fáciles de fallar.
En síntesis, para estropear tus plantaciones de tulipanes:
- Si vives en la mitad norte de Francia: planta variedades recientes de flores dobles en un terreno pesado y húmedo en sombra muy densa. Y si el invierno es seco, riega abundantemente para garantizar el fracaso.
- Si vives al sur: planta las mismas variedades, en un terreno pobre y pedregoso, sin apenas riego, y cruza los dedos para un primavera muy seca; garantía de fracaso.
Lección numéro 3 : para estropear tus tulipanes, plántalos al revés, o demasiado profundo, o no lo suficiente
Los tulipanes tienen un punto alto (la pequeña punta) y un base (la zona aplanada desde la que partirán las raíces); plantados al revés, punta hacia abajo y raíz hacia arriba, tendrán muchísima dificultad para asomar… En toda honestidad, debo admitir que no he practicado nunca este método. Pero sé que funciona, habiendo tenido que atender a un cliente furioso por la mala calidad de nuestros bulbos. Había plantado cuidadosamente sus bulbos cabeza abajo…

Variantes de estropear:
- Versión maniaca: plantar sus bulbos demasiado profundos (resultado: tulipanes enanos… o incluso ninguna tulipa). Es un método clásico, que requiere trabajo, hay que cavar profundo, unos treinta centímetros, pero vale la pena: te quedas con tulipanes de aspecto bastante ridículo.
- Versión perezosa: plantar sus bulbos demasiado superficiales (bulbo aflorando casi), método muy económico en tiempo y esfuerzo, razón por la cual me gusta mucho. No obstante, es más aleatorio: a veces las tulipanes se instalan de todas formas, ya se sabe por qué.
Para bien plantar tus tulipanes, voici ce qu’écrirait un bon jardinier :
- Hacer un agujero de 4 veces el diámetro del bulbo (aproximadamente 20 cm)
- Rellenar un cuarto del agujero (es decir, la altura de un bulbo) con tierra suelta, incluso tierra de cultivo o tierra mezclada con arena gruesa de río si tienes una tierra pesada. Así se prolonga eficazmente el número de años de floración.
- Colocar el bulbo, punta hacia arriba, en el fondo del agujero (aproximadamente 15 cm)
Cubrir con tierra. Si no te equivocas en estos cálculos complicados, el bulbo debe quedar cubierto por el doble de su altura con tierra (unos 10 cm).
Entonces, para estropear tus plantaciones de tulipanes, póntelos cabeza abajo, muy profundos, al menos 20 cm de profundidad, o superficialmente, menos de 5 cm, en una tierra sin descompactar.
Lección numéro 4 : para estropear tus tulipanes, planta en un jardín infestados de roedores
Los ratones y otros roedores adoran roer bulbos de tulipanes que para ellos son una golosina de elección que van a rastrear por el jardín en otoño, cuando las cosas buenas escasean. Es, de hecho, la razón oficial por la que mantenemos una pequeña tropa de gatos en la vivero, como expliqué el invierno pasado a la inspectora de hacienda que, mirando con aire un poco tenso a los 3 gatos acurrucados sobre varios radiadores de la oficina, me pedía justificar las facturas de compras industriales de croquetas y las finas notas del veterinario...

Tenga también en cuenta el interés de los sangliers (en Córcega, orientaos hacia los cerdos salvajes; y en Bretaña, un cerdo robado a la cría local puede hacer el caso) : algunos clientes con jardín abierto cerca de un bosque han tenido la agradable sorpresa una mañana de encontrar el macizo que habían plantado recién laborado por estos simpáticos compañeros que, parece ser, también aprecian bulbos de tulipanes.
Si tu terreno está infestado de roedores, cinco soluciones:
- Traga tu orgullo y vuelve a ver a la chica de la vecina que había intentado venderte un cachorro de la decimoquinta camada de su horrible gata, que suele arruinar tus hermosas Nepetas.
- Utiliza jaulas para bulbos (o fórralas con malla lo bastante fina); es trabajoso, pero protege eficazmente los bulbos.
- Planta tus bulbos de tulipán en maceta. Los ratones no podrán alcanzarlos.
- Vive como un castillo, plantando entre tu macizo de tulipanes las ajedrezadas imperiales, que, además de alejar en cierta medida a los roedores, darán a tu jardín un aire de jardín de castillo a la francesa.
- Cambia de táctica y planta en su lugar narcisos: los roedores no se los comen.
Para estropear tus tulipanes, eleva jabalíes, o para jardines pequeños, instala una colonia de ratones de campo o un criadero de cerdos en el jardín
Si, a pesar de todos estos esfuerzos, tus tulipanes logran florecer, seguramente contemplarás tu magnífico parterre en flor, al borde de la desesperación… Pero no todo está perdido. Aún puedes, con algunos esfuerzos, boicotear la reflorescencia de tus tulipanes el año siguiente:
Lección numéro 5 : cómo estropear la reflorescencia de tulipanes: desenterrar o cortar pronto, hambruna o muerte por la sed
La naturaleza es mal hecha: los tulipanes en el jardín necesitan un poco de atención justo en el momento en que dejas de ocuparte de ellos, después de la floración, cuando estas bellezas se marchitan y se transforman en tallos y hojas poco estéticos que tienden a ponerse amarillos.
El periodo post-floración, generalmente abril-mayo o mayo-junio, es el momento en el que los bulbos de tulipán reconstituyen sus reservas para poder reflorescer al año siguiente: necesitan su follaje, un poco de agua (particularmente si están plantados en maceta), y valoran entonces el abono. Se puede sin daño cortar las inflorescencias, pero un buen jardinero no corta el follaje hasta su coloración completa. Al contrario, lo estimula, con un poco de abono, y riega en caso de sequía primaveral. El citado buen jardinero también planta, delante o entre sus tulipanes, plantas perennes de floración primaveral, como Brunnera, que permiten ocultar el follaje desluce de tulipanes tras la floración, sin haber de cortarlo prematuramente.
Por lo tanto, como ya habrás adivinado, para impedir que tus tulipanes reflorescan adecuadamente, hay que contrarrestar esta regeneración. Lo más fácil es pasar la cortadora justo después de la floración en tu macizo de tulipanes: los bulbos no volverán a florecer, o lo harán muy poco. Y si repites el corte en cada floración durante el segundo año, terminarás con las últimas sobrevivientes.
A tener en cuenta: era tradición entre jardineros veteranos desenterrar bulbos de tulipanes a finales de la primavera para replantarlos a comienzos del otoño. Esta costumbre cayó en desuso, porque no mejora significativamente su duración. En teoría, desenterrar y almacenar en estantería reduce el riesgo de enfermedad criptogámica (del tipo Fusarium); en la práctica, suele haber más riesgo asociado a condiciones de almacenamiento deficientes (humedad excesiva, presencia de roedores,…) que al mantenimiento en tierra en un jardín adecuadamente drenado. En claro: no es dejando tus bulbos en tierra que aumentarás significativamente tus probabilidades de fallar.
En síntesis, para impedir que los tulipanes reflorescan en el segundo año, rasura tus macizos inmediatamente después de la plantación.
* * *
En bono especial para premiar a los lectores que han tenido la paciencia de recorrer con una mirada distraída todas estas largas líneas:
Regalo Bonus: cómo hacer un macizo de tulipanes feo
Se puede lograr que crezcan tulipanes y, sin dificultad, obtener un resultado sumamente feo. Es muy fácil, aquí tienes algunos truquitos de especialista para ayudarte:
- Mezclar muchos colores no complementarios
Se dice que un bonito macizo juega con dos colores, máximo 3. Si mezclas bulbos de 4 o 5 colores no complementarios, obtendrás un resultado generalmente chillón que te recordará los catálogos de venta por correo de plantas de tu abuela (no, no citaremos nombres).
- Plantar varias variedades lado a lado sin mezclar
Te haces con, por ejemplo al azar, la magnífica colección de tulipanes «Carnaval de Venecia» de Promesse de fleurs (nuestra mejor venta desde 30 años), y en lugar de mezclar bien las 5 variedades que componen esa colección para un resultado armonioso, planta cada variedad por separado. Aún mejor: en lugar de plantar de forma natural, es decir, algo irregular, haz bonitas líneas de plantación, absolutamente rectas, como en un huerto. El resultado será… ¡extraño!
- Plantar con densidad insuficiente
Los jardineros experimentados plantan los tulipanes con una densidad bastante alta para obtener un bonito efecto de grupo. Sin plantar necesariamente en grandes cantidades, se logra un bonito efecto con 10 bulbos plantados en forma de “patata” sobre 20 cm², o incluso con 5 bulbos agrupados en “paquetes” en un mismo gran agujero de plantación, con un espaciado entre bulbos de unos 10 cm.
Leyendo en promessedefleurs.com, que se pueden plantar cientos de bulbos de tulipanes por m2, como mínimo 50, y tu suegra presume con sus macizos de 150 tulipanes por m2, pero como no te la juegas, como conoces la mente mercantilista generalmente deshonesta de Promesse de fleurs y los gastos desorbitados de tu suegra cuando no se trata de tu regalo de cumpleaños, te sueles reír y plantas tus bulbos de forma económica, 10 bulbos por m2; suena bien y da... un bulbo cada 40 cm.
¡Bravo!
El resultado será extrañamente feo: tendrás la visión de una pequeña selva de tallos (los tallos de la tulipán siempre resultan antiestéticos). Y si acumulas con los consejos anteriores, te aseguro que los vecinos y transeúntes se detendrán frente a tu jardín para contemplar tu macizo.
Te lo aseguro, porque recuerdo con nitidez, pese al pasar del tiempo, una especie de reunión de vecinas riéndose ante la espléndida primera floración de mi primer macizo de tulipanes.

Los tulipanes son, entre los bulbos de floración de primavera, los más fáciles de lograr: bulbos calibrados, normados y prácticamente siempre homogéneos en calidad: son los bulbos fáciles por excelencia; y, sin embargo, también es fácil, con un poco de atención, de frustrar su plantación. Sigan nuestra guía minuciosamente establecida gracias a una sólida experiencia […]
Tanto si eres jardinero principiante como experimentado, seguro que has oído hablar de los famosos « Santos de Hielo ». ¿Cuándo pasan? ¿Conviene atenerse a los dichos populares y esperar a que hayan pasado para empezar el Huerto e instalar las Jardineras? ¿Qué hay que temer de este periodo? ¡Te lo contamos todo!
Encuentra también este artículo en nuestro pódcast sobre los Santos de Hielo:
¿Qué son los Santos de Hielo?
Los « Santos de Hielo » designan un periodo del mes de mayo tradicionalmente asociado a la luna roja, que tiene lugar después de Pascua. En la práctica, son unos días algo delicados en el jardín, durante los cuales pueden producirse heladas tardías.
¿Cuándo es? La fecha de los Santos de Hielo
¡No hace falta buscar cuándo caen los Santos de Hielo este año! Es todos los años en las mismas fechas: 11, 12 y 13 de mayo. Estas tres fechas corresponden respectivamente, en el antiguo calendario, a San Mamerto, San Pancracio y San Servacio. En las regiones más frescas, se añade un último compañero: San Urbano, que se celebra el 25 de mayo.

¿Se puede plantar antes de los Santos de Hielo o conviene esperar?
Por supuesto, es posible plantar antes de este periodo todos los vegetales que resisten las heladas: árboles, arbustos y vivaces resistentes.
En cambio, evita instalar en el jardín las flores anuales sensibles a las heladas (petunias, impatiens...) y todas las hortalizas sensibles al frío como los tomates, las berenjenas, los calabacines, los pimientos. Otro factor a tener en cuenta es, por supuesto, la región donde se encuentra tu jardín. Los riesgos de heladas tardías son mucho menores en Niza que en Estrasburgo, donde tendrás que esperar a finales de mayo para salir totalmente de la zona de peligro.
Dicho esto, en la práctica, estadísticamente, parece que el riesgo de heladas no es tan alto.
Así que, si llevas 10 días trabajando en el jardín en camiseta y estás impaciente por empezar tu Huerto, nada te impide poner unas tomateras. No obstante, mantén un ojo en las previsiones meteorológicas, y también en el cielo, porque las noches despejadas son propicias a las heladas. Prepara algo para proteger tus siembras y plantas del frío… por si acaso… y todo debería ir bien.

En cambio, si formas parte de quienes son más bien inquietos, poco dados a jugársela o algo despistados: ¡ten paciencia! Al fin y al cabo, cada cosa a su tiempo… y, plantadas más tarde pero con el suelo bien templado, las hortalizas puestas a finales de mayo o principios de junio alcanzarán pronto a las plantadas mucho antes.
Tanto si eres jardinero principiante como experimentado, seguro que has oído hablar de los famosos « Santos de Hielo ». ¿Cuándo pasan? ¿Conviene atenerse a los dichos populares y esperar a que hayan pasado para empezar el Huerto e instalar las Jardineras? ¿Qué hay que temer de este periodo? ¡Te lo contamos todo! Encuentra también este artículo […]
La tela de acolchado o lona de plantación se ha convertido, en pocos años, en un clásico del paisajismo. Ya sea en dominio público o en los jardines de particulares, es raro que el suelo no esté cubierto. ¿Por qué? Para que las plantas crezcan más rápido, sin mantenimiento, sin deshierbe y sin riego.
¡Qué plan tan bonito! Pero, ¿la lona realmente cumple sus promesas? ¿Hay que ponérsela? No me voy por las ramas y, por riesgo de enemistarme con todos aquellos cuyos jardines así sean: la respuesta es no y te explico por qué.
¿La tela de acolchado favorece el crecimiento de las plantas?
Cuando se planta sobre lona, por lo general se observa un buen crecimiento de las plantas durante los dos o tres primeros años. Las cosas se deterioran progresivamente después. En efecto, para conservar su fertilidad, el suelo necesita ser enmendado regularmente. En el bosque, es un proceso natural de una simplicidad infantil: las hojas caen de los árboles, se descomponen y así se forma humus.
Sobre un suelo cubierto de lona, el proceso está bloqueado ya que la tela actúa como barrera a los elementos en descomposición. Resulta en un empobrecimiento de la tierra que desencadena, a medio o largo plazo, una falta de elementos nutritivos para las plantas. A medio o largo plazo, el suelo pierde su vida y, puesto a régimen estricto, árboles y arbustos acaban por debilitarse. Algunos caen enfermos… y mueren prematuramente.
En cuanto al riego, sí, la lona retiene la humedad, pero no más que el acolchado orgánico… e incluso menos, porque el agua de las lluvias tiende a deslizarse e infiltrar más despacio, lo que priva a la tierra de los beneficios de una buena tormenta.
¿La lona de acolchado es eficaz contra las «malas hierbas»?
Lo experimento cada día. En mi calle, dos macizos se plantaron al mismo tiempo: el mío y el de la municipalidad. Yo cubrí con astillas de poda y ellos colocaron una lona.
El primer año, tuve algo de trabajo, eso sí (se rieron...). Pero ya hace dos años que casi no intervengo, mientras el equipo de espacios verdes de mi municipio pasa al menos una hora al mes (¡y ahí soy yo quien se ríe!). ¿Por qué? Simplemente porque en mi macizo, el deshierbe es fácil: basta con tirar de las intrusas para arrancarlas con sus raíces. Mientras tanto, mis amigos de la comuna luchan para extraer las que se infiltran en el menor intersticio.
Finalmente, al observar lo que sucede en la tela de acolchado a largo plazo, se aprecia que rápidamente las hojas que caen, al descomponerse en la superficie, forman un sustrato listo para acoger la menor semilla: si las adventicias tienen algo de dificultad para crecer bajo la lona, se abren paso con facilidad y crecen incluso muy bien encima!

Un aspecto poco agradable / del sustrato que se forma en la superficie / un arbusto muerto dejó un hueco enorme pronto ocupado por un diente de león oportunista !
De la implementación y de la estética de la lona de plantación
Habiendo probado la instalación de lona, siguiendo las reglas del arte, durante una pasantía con un paisajista (los quince días más largos de mi vida), os digo: es particularmente difícil. A pesar de mis ligeros conocimientos de costura, adaptarla a la forma del macizo, disponerla de modo que toda la superficie quede cubierta está lejos de ser una tarea de placer. Lo peor es seguramente tener que plantar dentro de ella: hay que dejar una abertura en cruz con la ayuda de un cutter, pero no debe ser demasiado grande... Se desliza el cepellón y es imposible verificar que la planta está en contacto con la tierra y al nivel correcto!
Finalmente, por motivos económicos, las telas de acolchado rara vez están cubiertas con un acolchado decorativo. Y, por supuesto, ¡es feo... sobre todo cuando se deshilachan!
¿Cómo prescindir de la tela de plantación?
Cuando se tiene poco tiempo para dedicar al jardín y no se es un gran aficionado al deshierbe, ¿qué hacer? Es bastante sencillo: primero, no te saltes la preparación: deshierba y descompacta cuidadosamente la zona de plantación extrayendo el máximo de raíces (tienes permiso para maldecir al chiendent). Añade un poco de compost, planta, riega y luego cubre generosamente con una gruesa capa de acolchado orgánico (de comercio, tipo Fibralgo, corteza para plantas de brezo, astillas, paja...). Se descompondrá tranquilamente fertilizando la tierra. Pasado un año, renueva el acolchado si es necesario y, una vez las plantas estén bien instaladas, podrás, a elegir:
- Plantas cubresuelo formarán un bonito tapiz a los pies de árboles o arbustos,
- Si se trata de un seto recortado o de vivaces, dejar sobre el terreno los residuos que ayudarán a mantener la cobertura del suelo,
- Dejar crecer la flora espontánea... En jardín natural, ¡es totalmente aceptable!
Así, no tendrás más mantenimiento que si hubieras colocado una lona y tus plantas se desenvolverán a la perfección.
La lona biodegradable: ¿una buena alternativa?
Acolchar una gran superficie o una larga valla requiere desplazar un gran volumen de acolchado. Si no eres aficionado a la carretilla, la lona de acolchado biodegradable es una buena alternativa. Sigue siendo más cara, pero ofrece la ventaja de ser más estética, más respetuosa con el medio ambiente y, sobre todo, se descompone naturalmente! En fibra de coco o en yute, permite un buen crecimiento de las plantas. También, en asociación con plantas perennes adaptadas, arbustos cubresuelo, una buena solución para vegetalizar lugares difíciles como taludes.
Para concluir, sepan que si tienen lona en su jardín, nunca es tarde para hacerlo bien: no duden en retirarla y colocar un acolchado nutritivo en su lugar… ¡sus plantas se lo agradecerán!
La tela de acolchado o lona de plantación se ha convertido, en pocos años, en un clásico del paisajismo. Ya sea en dominio público o en los jardines de particulares, es raro que el suelo no esté cubierto. ¿Por qué? Para que las plantas crezcan más rápido, sin mantenimiento, sin deshierbe y sin riego. ¡Qué […]
Febrero marca la vuelta al huerto. La helada de enero, unida al claro deshielo de estos últimos días, ha dado a la tierra una textura ideal. ¡Una auténtica delicia! Casi parece primavera y por fin pueden empezar las primeras plantaciones. En casa, el ajo, la cebolla y la cebolla chalota abren el baile… ¡plantarlos es tan fácil que solo hay que elegir sus variedades!
Ajo, cebolla, cebolla chalota: antes de comprar, elegir la variedad adecuada
Estas tres hortalizas de bulbo, todas de la familia de las aliáceas, se presentan en un gran número de variedades. De colores y formas diversas, se diferencian también por su periodo de plantación: en otoño o en primavera. La elección se hace principalmente en función de este criterio.
Detengámonos, pues, en las variedades que podemos plantar desde hoy en clima suave y, en cualquier otro lugar, hasta marzo/abril.
Ajo
En primavera, se da prioridad al Ajo de culebra. Se dice que es algo menos productivo que las variedades de otoño, pero tiene la ventaja de conservarse durante más tiempo. Flavor, Printanor, Gayant, Arno… ¡todas estas variedades se conservan bien, e incluso muy bien!
Junto al ajo clásico (Allium sativum), citemos también una especie vivácea o "perenne" muy interesante, pues se instala para siempre, o casi: el Ajo de oso (Allium ursinum). Se cultiva a la sombra o en media sombra y se naturaliza fácilmente si el emplazamiento le conviene. Presenta hojas grandes y estrechas y luce, de abril a junio, una encantadora floración en umbelas blancas. Es una planta condimentaria y también medicinal. Y en él se come todo: el bulbo, las yemas florales y las hojas.
Cebolla: blanca, roja o amarilla
Blancas, amarillas, rosadas o rojas, la cebolla también te hará ver de todos los colores…
Al igual que el ajo, la cebolla puede plantarse en otoño. Yo nunca lo hago porque, en mi suelo pesado, la pudrición estaría asegurada. Y este año, las temperaturas bajo cero de comienzos de año han reforzado mi prudencia.
En casa cultivamos tres tipos:
- las cebollitas blancas que, recolectadas pronto, acompañan de maravilla las primeras jardineras de finales de primavera,
- la cebolla roja Red Karmen para dar sabor a las ensaladas veraniegas,
- la cebolla amarilla Paille des Vertus, de pulpa blanca, que consumimos todo el año porque se conserva muy bien.
En cuanto a las viváceas, ¿por qué no probar la cebolla de árbol (Allium cepa proliferum) ? Es una hortaliza antigua muy bonita, un poco alocada, que lleva en la parte superior de su Tallo floral unas bonitas Campanillas. También se consumen sus hojas.
Cebolla chalota
Larga, semilarga o redonda, una vez más, ¡la elección es amplia! La cebolla chalota gris se reserva para el otoño, mientras que la rosa se planta a finales de invierno/principios de primavera. En casa nos gusta la tardía Jermor… pero si buscas una variedad más precoz, inclínate mejor por Longor. ¡Ambas variedades se conservan muy bien!
¿Dónde y cómo plantarlas?
Ajo, cebolla y cebolla chalota se cultivan de la misma manera. Se colocan al sol, en suelos no demasiado ricos (¡no hagas en absoluto un aporte de compost previamente!) y que no retengan el agua. Si el drenaje deja que desear, colócalos sobre un caballón para evitar todo riesgo de pudrición que perjudicaría su buena conservación. Por último, para quien solo disponga de un balcón o una terraza para instalar su huerto, sabed que estas tres hortalizas también pueden cultivarse en jardinera o en maceta.
La plantación es muy fácil; encontrarás toda la información útil en nuestra Ficha: "Plantar el ajo, la cebolla chalota y la cebolla".
Pero en casa, nada de florituras: los plantamos con el pulgar… ¡que no vamos a privarnos de meter por fin las manos en la tierra!
Febrero marca la vuelta al huerto. La helada de enero, unida al claro deshielo de estos últimos días, ha dado a la tierra una textura ideal. ¡Una auténtica delicia! Casi parece primavera y por fin pueden empezar las primeras plantaciones. En casa, el ajo, la cebolla y la cebolla chalota abren el baile… ¡plantarlos es […]
Las temperaturas refrescan, la luz se vuelve dorada y se vela con las primeras brumas de otoño; a lo lejos, en los macizos, irradian las flores estrelladas de los ásteres de otoño que se abren en grandes matas en los macizos dejados por las flores estivales. El género Aster cuenta con varios cientos de especies y variedades; la oferta es tal que a menudo resulta difícil elegir. Descubre nuestra pequeña guía para elegirlos, combinarlos bien y tener éxito en su cultivo.
1) La elección: naturales o sofisticados, cuestión de gusto y estilo
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Para escenas naturalistas y silvestres: los Aster cordifolius y ericoides
Los Aster cordifolius y ericoides son LAS vivaces de pradera por excelencia: resisten el viento sin tumbarse, su follaje permanece indemne de oídio y su ramaje ligero pero robusto porta nubes de flores finas en pleno otoño. Forman un matorral de 80 cm a 1 m de altura al que tradicionalmente se asocian grandes gramíneas como Miscanthus o Pennisetum.

1) Aster cordifolius Blutenregen 2)Aster ericoides Herbstmyrte 3) Aster cordifolius Blue Heaven 4) Aster ericoides Blue Wonder 5) Aster cordifolius Ideal 6) Aster ericoides Lovely
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Para tus borduras mixtas: los Aster novi-belgii y novae-angliae
Los ásteres más exuberantes y coloridos son los de la familia de los novi-belgii y novae-angliae, que forman grandes matas llenas de color en pleno otoño. De media, su tamaño va de 70 cm a 1,20 m de altura, lo que los convierte en excelentes candidatos para los fondos de macizos, pero, por desgracia, los hace vulnerables al viento. No es raro verlos caerse como espigas tras una lluvia intensa. Puedes prevenirlo colocando en agosto ramillas ramificadas de al menos 50 cm de altura entre las matas. Luego, oculta por los ramos de flores, esta estructura discreta mantendrá las matas con más flexibilidad que los clásicos bambúes. También puedes pinzarlos en mayo para mantenerlos más compactos y ramificados.

de arriba abajo y de izquierda a derecha: Aster novae angliae-Andenken an Paul Gerber - Aster novi-belgii Marie Ballard - Aster novae-angliae Violetta - Aster novi-belgii Weisses Wonder - Aster novae-angliae Alma Potschke - Aster novi-belgii Schone von Dietlikon - Aster novi-belgii Porzellan - Aster novi-belgi Karminkupel - Aster novi-belgii Fellowship
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Para tus bordillos bien ordenados: los Aster dumosus
Hay suficientes variedades de ásteres enanos como para no tener que buscar otras plantas con las que adornar los bordillos de otoño. Los mejores en cuanto a compacidad y nivel de floración son los Aster dumosus. No superan los 40 cm de altura (20 cm los más compactos) y su crecimiento es relativamente contenido. Plántalos en bordillos o al pie de arbustos y sepáralos en la plantación 20–25 cm.

De arriba abajo y de izquierda a derecha: Aster dumosus Tonga, Kristina, Rosenwichtel, Silberblaukissen y Starlight
2) Combinar los ásteres: reglas de buen vecindario
Los ásteres son vivaces fáciles de asociar, pero si algunos tienen fama de tomar al asalto los macizos y desplazar a sus compañeras menos vigorosas, otros, demasiado voluminosos, se desploman al menor golpe de viento.
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Los más vigorosos, juntos
Las variedades muy vigorosas (Aster novi-belgii, novae-angliae y ageratoides) pueden, en pocos años, ocupar varios metros cuadrados y ahogar todo lo que haya alrededor. Cultívalas en grandes manchas monocromas donde puedan autorregularse, o bien con pequeños arbustos coloridos, como los cornejos (Cornus alba 'Siberian Pearls', Cornus alba 'Sibirica'...) o los Physocarpus ('Lady in Red', 'Diable d'Or').

Aster novi-belgii en mezcla

Bonita combinación, toda suavidad, entre las pequeñas flores diáfanas de Aster Porzelain y las grandes flores dobles malvas de Aster Marie Ballard.
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Dúo con encanto con vivaces de porte silvestre
A los ásteres les encanta la proximidad de las anémonas del Japón, que introducen naturalmente sus raíces en los tocones y se mezclan con las grandes matas algo rígidas de los ásteres. Los Aster ericoides y cordifolius acompañan también a los sedums, cuya floración prolongarán. Se asocian con grandes vivaces estructurantes como las agastaches, las artemisas blancas, persicarias o los cimicifugas. Por último, un maridaje otoñal feliz con gramíneas: mezcla algunos Panicum, Miscanthus o Pennisetum con tus matas de ásteres para un efecto de pradera muy sofisticado.

Ásteres en mezcla con artemisas blancas y pennisetums - Dúo entre la agastache Blue Fortune y el Aster-novi-belgii Porcelaine
3) ¿Cómo tener éxito con los ásteres? Sol y un suelo ligero
Los grandes ásteres novi-belgii y novae-angliae se desarrollan al sol. Una buena Tierra de jardín es todo lo que necesitan para ser felices. No desprecian los suelos compactos y arcillosos siempre que la tierra se mantenga fresca en verano. Como emiten chupones incansablemente, acaban clareándose en el centro: es entonces necesario Dividir matas cada 3 años aproximadamente, en primavera o en otoño tras la floración.
Los demás ásteres prefieren un suelo ligero y fresco, pero nunca encharcado. Todos, en cambio, aman las situaciones abiertas y aireadas; evítales un macizo rodeado de árboles o muros: el riesgo de desarrollo de oídio será mayor; a los ásteres les gusta tener aire para florecer abundantemente y conservar un follaje sano. Ya lo ves, los ásteres son vivaces fáciles, muy resistentes y poco exigentes; son, como los phlox o las persicarias, vivaces imprescindibles de las que no se puede prescindir para hacer florecer un jardín a final de temporada.
Y tú, ¿cuáles son tus variedades preferidas, tus combinaciones más bonitas, tus trucos y consejos para mantener ásteres sanos toda la temporada?
Para saber más, descubre nuestro dossier completo dedicado a los ásteres
Las temperaturas refrescan, la luz se vuelve dorada y se vela con las primeras brumas de otoño; a lo lejos, en los macizos, irradian las flores estrelladas de los ásteres de otoño que se abren en grandes matas en los macizos dejados por las flores estivales. El género Aster cuenta con varios cientos de especies […]
Las fresas son una de las frutas del jardín más apreciadas. Además de su delicioso sabor, los plantas de fresa se instalan fácilmente en el jardín, se multiplican con facilidad por división de estolones y a menudo ofrecen una cosecha generosa. Ahora bien, ¿te has dado cuenta de que casi siempre es en primavera, cuando hay mil cosas que hacer en el huerto, cuando nos preocupamos por plantar las plantas de fresa? El final del verano y el otoño (de finales de agosto a octubre) son periodos más favorables para su plantación; ¡te contamos por qué!
Favorecer un mejor enraizamiento
A finales de verano y en otoño, el suelo aún está lo suficientemente cálido, lo que favorece el desarrollo radicular. Un buen enraizamiento es esencial para que las plantas de fresa puedan absorber eficazmente el agua y los nutrientes del suelo. Cuanto más fuertes y profundas sean sus raíces, mejor resistirán los periodos de sequía y las condiciones climáticas adversas, como las olas de calor veraniegas.
Una plantación otoñal está en consonancia con el ciclo de la planta de fresa que, en este periodo, se instala espontáneamente en el jardín si no te has tomado la molestia de eliminar los estolones. Esto dará a las plantas de fresa todo el tiempo necesario para desarrollar una red de raíz robusta antes de la llegada del frío. Una vez pasado el invierno, ya llevarán ventaja y estarán listas para crecer con más vigor en primavera.
Para maximizar el enraizamiento de las plantas de fresa en otoño, procura preparar bien el suelo antes de la plantación. Asegúrate de que esté bien drenado y enriquecido con materia orgánica (no dudes en aportar compost o estiércol bien descompuesto). También te aconsejamos plantar las plantas de fresa dejando un espaciado de 30 a 40 cm entre cada planta para que tengan suficiente espacio para desarrollarse correctamente.

Limitar el estrés hídrico
La planta de fresa puede aprovechar las lluvias regulares en otoño e invierno para enraizar. Por lo tanto, necesitará muchos menos riegos que si se plantara en primavera. De hecho, una planta de fresa plantada en primavera tiene que enfrentarse antes a temperaturas elevadas, lo que aumenta sus necesidades de agua. Entonces es vulnerable al estrés hídrico, que puede ralentizar su crecimiento y limitar la producción de fresas.
Te aconsejamos acolchar el suelo tras la plantación de tus plantas de fresa: esto limitará el crecimiento de las malas hierbas y, al mismo tiempo, conservará la humedad del suelo.
Disfrutar de una cosecha más temprana y abundante
Si plantas las plantas de fresa en otoño, fructificarán ya el primer año porque habrán tenido tiempo de enraizar y, por tanto, reanudarán el crecimiento más deprisa en primavera. En cuanto las temperaturas se templen lo suficiente, podrán empezar a producir flores y, después, frutos. La cosecha también será más generosa. Por el contrario, si las instalas en el jardín en primavera, tendrás que conformarte con una primera cosecha más bien escasa. Y es que las plantas de fresa no pueden hacerlo todo a la vez: ¡enraizar y fructificar en abundancia!
Como las plantas de fresa plantadas en otoño florecen antes, a menudo permiten escalonar la cosecha durante un periodo más largo. Esto te dará la posibilidad de saborear fresas caseras durante varias semanas, e incluso varios meses, según las variedades que elijas.
Para saberlo todo sobre el cultivo de las plantas de fresa, no dudes en consultar nuestra ficha completa: "Fresa: plantar, cultivar y cuidar"
Las fresas son una de las frutas del jardín más apreciadas. Además de su delicioso sabor, los plantas de fresa se instalan fácilmente en el jardín, se multiplican con facilidad por división de estolones y a menudo ofrecen una cosecha generosa. Ahora bien, ¿te has dado cuenta de que casi siempre es en primavera, cuando […]
¿Un rincón verde en un espacio pequeño? ¡es posible! Las combinaciones son muchas para crear un bonito balcón florido, pero los resultados no siempre están a la altura de nuestras expectativas... Hay varios puntos que respetar, igual que en el jardín, para quedar plenamente satisfechos con tu creación: exposición, espacio disponible, etc. Por mi parte, me apetecía darme un pequeño capricho: una clemátide en el alféizar de mi ventana.
Pero ¿cómo elegir bien la clemátide?
Ante todo, hay que pensar en el tamaño que alcanzará de adulta: conviene elegir de preferencia una variedad de poco desarrollo. Es el caso, por ejemplo, de la clemátide 'Baby Star', que no supera 1,5 metros de altura y resulta ideal en maceta en un balcón. Porque cuanto mayor sea el desarrollo del ejemplar, mayor tendrá que ser la maceta que acoja a tu nueva protegida. En el sitio de Promesse de Fleurs, una selección de clemátides para maceta está disponible... pero la elección es amplia y, para decidirse, hay que saber jugar con los colores y el follaje. Por ejemplo, la clemátide 'Early Sensation' está bien adaptada al cultivo en maceta y tiene la ventaja de lucir un follaje perenne. Otras tienen una floración muy larga, otras incluso son perfumadas...
En la plantación, procura drenar bien el fondo de la maceta; a las clemátides no les gusta el agua estancada... mejor un sustrato bien fértil, incluso enriquecido con compost. Después, hay que prever un soporte para tu trepadora: por ejemplo, una espaldera de madera o una pirámide de bambú. Si tienes espacio, déjala correr a lo largo de las ramas de un arbusto plantado muy cerca... Por mi parte, simplemente instalé cables de acero inoxidable sujetos a ganchos: los zarcillos de la clemátide encontraron sin problema el modo de agarrarse.
Luego, como en el jardín: los pies a la sombra y la cabeza al sol. La mayoría de las veces, el sol es la clave del éxito de una bonita floración, siempre que respetes riegos regulares. La clemátide también agradece tener las raíces frescas: todos conocemos el truco de la teja vieja que protege la base, pero lo mejor es probar combinaciones de plantas que cumplan esa función. Por ejemplo, vivaces bien tupidas y poco exigentes pueden convivir con la clemátide en la maceta y proporcionarle la sombra necesaria. ¿Lo mejor para mí? ¡los geranios vivaces, por supuesto! Fáciles de cuidar y muy floríferos, son los compañeros ideales de la trepadora en maceta.
He probado: combinación clemátides y geranios
- A la sombra: la clemátide 'Sweet Summer Love' junto a una ventana más sombreada ha florecido bastante bien. Su tamaño medio se adapta al cultivo en maceta y, la guinda del pastel, sus flores desprenden un dulce aroma azucarado... La combiné con el conocido geranio vivaz 'Orion', incansable. El conjunto es muy bonito, incluso a la sombra. Añadí incluso una fucsia pequeña, y los tres parecen convivir sin demasiados problemas. Aun así, creo que habrá que cambiar la maceta (menos de 30 cm de diámetro) el año que viene.
- Al sol: la clemátite 'Dancing Dorien' se ha instalado en una maceta de zinc, con otro geranio, 'Dragon Heart', que me entusiasma desde hace ya un mes, sin interrupción. La floración se ralentizó a mediados de junio (me salté uno o dos riegos...) para volver con más fuerza. Combina de maravilla con las flores dobles y blancas de 'Dancing Dorien', que acaba de iniciar su floración.
¿El balance? Dos rincones de ventana floridos que, espero, aguantarán todo el verano...
¿Un rincón verde en un espacio pequeño? ¡es posible! Las combinaciones son muchas para crear un bonito balcón florido, pero los resultados no siempre están a la altura de nuestras expectativas… Hay varios puntos que respetar, igual que en el jardín, para quedar plenamente satisfechos con tu creación: exposición, espacio disponible, etc. Por mi parte, […]
Meconopsis betonicifolia es el nombre latino de la célebre Amapola del Himalaya. Considerada por muchos el Santo Grial del jardinero, su cultivo, aunque delicado, sigue estando al alcance de cualquiera. Para cultivarla con éxito, hay que reunir 2 condiciones en tu jardín: un emplazamiento y un suelo adecuados.

Meconopsis betonicifolia, la célebre Amapola del Himalaya
La Amapola del Himalaya se presenta en una multitud de formas y colores; algunas son vivaces, otras anuales y otras, además, monocárpicas (crecen durante uno o varios años antes de florecer una sola vez y mueren inmediatamente después). Entre las decenas de especies e híbridos que reúne este género, la más conocida de todas es Meconopsis betonicifolia y, en menor medida, Meconopsis grandis, con sublimes flores azul cielo adornadas con un ramillete de estameñas doradas. Originaria del Himalaya (del Nepal hasta China), esta vivácea de montaña crece en el borde de sotobosque húmedo, sobre terrazas de humus, en compañía de prímulas y helechos, en un ambiente húmedo y fresco durante toda la temporada cálida.

Meconopsis lancifolia, Balang Shan, Sichuán, in situ
Aunque el cultivo de Meconopsis sea delicado, no es imposible y es importante respetar 2 puntos clave que resultan determinantes para conseguirlo y hacerlas florecer varios años. Pero antes de abordar estos 2 puntos, aquí tienes una pequeña prueba que te permitirá saber si esta planta es para ti; responde sí o no:
- Hostas, prímulas asiáticas y hortensias crecen muy mal en mi jardín.
- En verano mi suelo está seco, se agrieta y me paso todas las tardes regando.
- En cambio, en invierno mi jardín se inunda con regularidad.
- Cuando no es el suelo el que está seco, es el viento el que reseca las plantas.
Si respondes "sí" a todas estas afirmaciones, Meconopsis no estará en su mejor forma en tu jardín y no superará el verano; si "no", cultivar con éxito esta planta mítica está totalmente a tu alcance.
1- El lugar de plantación condicionará en un 80 % el éxito de la Amapola del Himalaya. Debe ser luminoso, en exposición de media sombra y resguardado del viento. Evita el sol directo en las horas más calurosas del día y, en su lugar, prioriza una situación fresca. Una de las claves del éxito es la higrometría. Cuanto más alta sea en verano, más posibilidades tendrán las Meconopsis de vivir mucho tiempo. Nada de viento, poco sol y mucha humedad ambiental en verano garantizan el éxito de esta planta. En mi caso, están protegidas por grandes árboles centenarios y rodeadas de arbustos perennes (Trochodendron, Rhododendron, Osmanthus...). Están plantadas de cara al oeste, cerca de una charca que les aporta la humedad ambiental indispensable en verano.
2- La calidad del suelo es primordial. Debe ser ligero, ácido y fresco; es decir, nada o muy poca arcilla, 0 % de caliza, pero sí mucho compost de hojas y humus. El suelo debe poder cavarse con la mano, sin pala, pero mantener una textura densa para conservar la frescura en verano. Si no se dispone de un suelo así, se puede mejorarlo añadiendo en la plantación: sustrato, turba, compost, arena y vermiculita. En mi tierra pesada, rica y húmeda, la proporción que mejor conviene a las amapolas del Himalaya es la siguiente: 50 % de compost de hojas, 20 % de turba (preferiblemente parda), 20 % de tierra franca y 10 % de arena. Estos valores pueden ajustarse según la naturaleza del suelo. El hoyo de plantación debe tener un volumen 4-5 veces superior al de la maceta; no hace falta excavar una fosa de 1 m³, pero, idealmente, un hoyo de 35-40 cm de ancho por 20-25 cm de profundidad ya está bien.
Si se reúnen todas estas condiciones, las Meconopsis crecerán y florecerán cada año en tu jardín. No obstante, su vida es corta: viven de media 3-4 años en nuestros jardines, pero cuando las condiciones son óptimas, se siembran de manera natural y con el tiempo forman hermosas colonias, como estos Meconopsis grandis en mi jardín...

Meconopsis grandis en mi jardín
Meconopsis betonicifolia es el nombre latino de la célebre Amapola del Himalaya. Considerada por muchos el Santo Grial del jardinero, su cultivo, aunque delicado, sigue estando al alcance de cualquiera. Para cultivarla con éxito, hay que reunir 2 condiciones en tu jardín: un emplazamiento y un suelo adecuados. La Amapola del Himalaya se presenta en […]
Calabazas y calabacines son una auténtica gozada en el huerto: son muy fáciles de sembrar, casi no requieren mantenimiento, de crecimiento rápido y, sobre todo, muy productivos.
La siembra de calabazas y calabacines: de lo más sencillo, perfectamente infalible
La siembra se realiza en terreno abierto o en maceta y, para ello, sigue las instrucciones de nuestra ficha de consejos. En nuestro jardín rural, auténtico « place to be » (o sea: el sitio donde hay que estar para montar la fiesta, sobre todo si hay cerveza) para los gasterópodos y también para la fauna menuda, optamos por la prudencia. Los plantones de calabazas y calabacines se preparan a salvo de sus apetitos. En abril/mayo, ando un poco desbordada, así que se encarga mi hija de 8 años y, si no me preocupa, es porque fallar es imposible, ¡salvo que se haga adrede!
Para las calabazas, que son exigentes, los jardineros más perezosos pueden conformarse con tirar unas cuantas semillas sobre la pila de compost; también funciona muy bien, siempre que los topillos no se las coman todas antes de que germinen. En cambio, desaconsejo aprovechar la siembra natural: las calabazas se cruzan entre sí —es decir, hay hibridación natural— con pasmosa facilidad. Obtendrás entonces lo que yo llamo la variedad « Sorpresa ».
Y, como en toda sorpresa, puede salir bien:
¡Yupi, diez calabazas gratis sin ningún esfuerzo!
o mala:
¡Mecachis!, diez calabazas okupas que han ocupado el terreno todo el verano y resultan perfectamente incomestibles...
En cuanto al calendario, intenta, en la medida de lo posible, ajustar la siembra a tus fechas de vacaciones (si te vas en julio, siembra tarde…) o pasa el relevo a un vecino para las cosechas de ese periodo: una vez pasado el chiste, no hay nada más molesto que descubrir auténticas porras llenas de semillas plantadas en medio del jardín en lugar de los deliciosos calabacines, de carne fina y fundente, que tanto esperabas.
¿Cultivar calabacines y calabazas? Sencillísimo: sol, aire y tierra rica
Calabazas y calabacines crecen al sol, en todo tipo de suelos, siempre que sean ricos y relativamente frescos. Si no pensaste en hacer un aporte generoso de compost en otoño, aún estás a tiempo: en la plantación, abre hoyos grandes en los que mezclarás compost, aunque no esté del todo maduro, y Tierra de jardín.
Calabazas y calabacines no tienen realmente plagas (salvo las babosas, en fase de plántula), pero, como buenas Cucurbitáceas, a menudo padecen oídio. Esta enfermedad criptogámica, causada por un hongo, se desarrolla con Tiempo caluroso (27 °C es su temperatura preferida) y húmedo. La afección se manifiesta con manchas blancas y pulverulentas. Contaminadas por el “blanco” y sin tratamiento, las hojas acaban secándose, la producción cae en picado y, finalmente, la planta muere.
Esta enfermedad no es inevitable; como prevención:
- separa bien las matas en la plantación, 80 cm para variedades no rastreras y al menos un metro para las demás, porque necesitan aire para secarse rápido tras la lluvia,
- evita los abonos nitrogenados; estimulan el crecimiento del follaje, sí, pero también lo vuelven más frágil,
- utiliza variedades recientes, híbridos F1, a menudo más resistentes.
Las Cucurbitáceas, una multitud de variedades
Si hay un género que ofrece gran variedad, es el de las Cucurbitáceas.
Cada año tengo que apelar a la razón para limitarme, en particular con el número de plantones de calabacines. Y es difícil, porque los querría todos: verdes, amarillos, largos, redondos… Solo que producen en abundancia y, en pleno verano, apenas si mis vecinos me abren ya la puerta cuando me ven llegar con el cesto a rebosar, decidida a repartirlos.





Me gustan especialmente:
- Temprano Vilmorin, porque produce pronto en la temporada y sacia, antes de tiempo, nuestras ganas de hortalizas de verano,
- Ronde de Nice y Tondo di Toscana, dos variedades esféricas, ideales para rellenos,
- Gold Rush, por su sabor pero también por su piel amarilla (a los niños les asusta menos el amarillo que el verde…),
- Belor F1, una variedad tan productiva que no me da ningún reparo cosechar sus flores para preparar sabrosos buñuelos,
En cambio, sin restricciones con las calabazas, salvo por el espacio disponible, porque se conservan de maravilla y se consumen hasta comienzos de primavera.
En nuestro top 5, encontramos:
- la Calabaza Jack O'lantern; dono los ejemplares más grandes a la escuela infantil para sus tradicionales farolillos de Halloween y también para su taller de cocina anual,
- la Calabaza Azul de Hungría y su precioso color, muy original,
- la Calabaza Giraumon Turban, tan decorativa como sabrosa,
- la Calabaza Uchiki Kuri, un poco por su nombre —que recuerda a «Los calcetines de la archiduquesa...»—, pero sobre todo por su formato pequeño, antidesperdicio: un fruto = una crema,
- la Calabacita amarilla Butternut, por su sabor característico, muy fino.





Este año también habrá porongos. No son comestibles pero da igual, porque pienso usarlos con fines ornamentales. Primero, me gustaría hacerlos trepar por una estructura hecha con barras de hierro para hormigón. Y sí, ¡las calabazas también se pueden cultivar en vertical! La primavera que viene, una vez secos, y quizá pintados (me los imagino en rojo vivo), irán ensartados, a modo de brocheta, en un gran tutor y decorarán el jardín. Dicen que también se pueden grabar, cortarlos para hacer platos y toda clase de objetos… ¡Tendremos entretenimiento para todo el invierno!
Para ir más allá :
- nuestro dossier completo: "El calabacín: sembrarlo, plantarlo y cultivarlo en el huerto"
- el artículo de Sophie: "Calabazas gigantes: ¡a la siembra!"
- Nuestro tutorial: ¿Cómo poner en espaldera las calabazas?
Calabazas y calabacines son una auténtica gozada en el huerto: son muy fáciles de sembrar, casi no requieren mantenimiento, de crecimiento rápido y, sobre todo, muy productivos. La siembra de calabazas y calabacines: de lo más sencillo, perfectamente infalible La siembra se realiza en terreno abierto o en maceta y, para ello, sigue las instrucciones […]
Ya ha vuelto a pasar, me he impacientado. Supongo que conocen esa sensación, ¿ustedes también apasionados de flores? En promesse de fleurs, vendemos bulbos, por decenas, por centenas... Para soñar. Me sorprendo pensando en la llegada de la bella 'Angélique' y del delicado 'Dark Eyes'. Porque claro, como muchos jardineros, soy un poco impaciente. Las flores, los colores y los perfumes... Me susurran en el Auriculares que no es para nada el momento: para los bonitos vestidos de los tulipanes y las caritas de los muscaris, habrá que esperar todavía algunas semanas. Pero, además de ser impaciente, soy un poco testaruda. Y tengo ganas de flores, ¿qué quieren….
Pequeño manual del jardinero impaciente:
Rodearse de objetos bonitos que solo piden recuperar una segunda vida:
Algunos bulbos ya han sufrido un forzado (aquí Narciso y muscaris), se añaden algunas ramitas de vegetales recogidos en la naturaleza:
Se colocan los bulbos en las "macetas", rellenando de tierra si es necesario.
Y se rodea de hiedra y rafia, se manipula, se hacen nudos, se reajusta. Se decora según la inspiración, aquí una rama de symphorine rosa:
¡Luego se espera hasta la floración!
Ya ha vuelto a pasar, me he impacientado. Supongo que conocen esa sensación, ¿ustedes también apasionados de flores? En promesse de fleurs, vendemos bulbos, por decenas, por centenas… Para soñar. Me sorprendo pensando en la llegada de la bella ‘Angélique’ y del delicado ‘Dark Eyes’. Porque claro, como muchos jardineros, soy un poco impaciente. Las […]
Camellia sasanqua, pronunciado "Ça sent quoi", se destaca ahora en jardines por su floración tardía... y su fragancia embriagadora. Conocido también como camelia de otoño, florece sin interrupción hasta diciembre. Pero atención, para beneficiarse de su larga floración y su dulce fragancia hasta las puertas del invierno, aquí hay 3 puntos clave a conocer:


- ¿Para qué región?
Camelia de otoño se comporta mejor en clima suave y templado que en regiones frías donde su rusticidad a veces falla, y su floración se destruye por heladas tempranas. Su rusticidad media se sitúa entre -10°C y -15°C durante períodos cortos. Tradicionalmente se encuentran camelias de otoño cultivadas en Bretaña, Normandía y en toda la costa atlántica. En otros lugares, su cultivo es totalmente posible pero requiere exposición resguardada y protegida de vientos fríos.


- ¿Para qué suelo?
Como buena parte de plantas de tierra llamada "de brezo", Camellia sasanqua se encuentra bien en todo buen suelo ácido y ligero. Requiere suelo a la vez rico y drenante, nunca encharcado de agua en invierno. Su follaje coriáceo y grueso le permiten soportar cortos episodios de sequía, esto siendo, si no le falta agua en verano, sus yemas florales se formarán rápidamente y floración será más abundante.
¿Para qué exposición?
- Exposición es clave de bóveda de cultivo exitoso. Camelias gustan ante todo lugares protegidos, especialmente de vientos fríos y dominantes. También gustan de exposición a media sombra, luminosa y cálida. Calor es indispensable para obtener floración abundante y cuanto más calor dure, más larga y perfumada será floración.
Para quienes no tienen ni suelo, ni clima para plantar camelia de otoño, sepan que este arbusto de crecimiento lento crece muy fácilmente en macetas, ¡sería lástima privarse de tan bella floración otoñal!
Camellia sasanqua, pronunciado «Ça sent quoi», se destaca ahora en jardines por su floración tardía… y su fragancia embriagadora. Conocido también como camelia de otoño, florece sin interrupción hasta diciembre. Pero atención, para beneficiarse de su larga floración y su dulce fragancia hasta las puertas del invierno, aquí hay 3 puntos clave a conocer: ¿Para […]
Cada año buscamos el bulbo raro imposible de encontrar, tan codiciado y que te sorprenderá. Entre el lote de novedades propuestas este año en nuestro catálogo de primavera, hemos encontrado para ti algunas joyas.

Pleione forrestii: Las flores amarillo limón de esta orquídea terrestre revelan un sutil aroma especiado. Resistente hasta -5°C, se cultivará en macetas o en una rocalla de sombra, protegida.

Calanthe discolor: Originaria de las montañas japonesas, esta orquídea terrestre con follaje perenne es completamente resistente en nuestros bosques. Es resistente hasta -12°C

Sanguinaria canadensis Flore Pleno: Esta pequeña planta cubresuelos vivácea revela magníficas flores dobles, de un blanco inmaculado. Su tocón viene con chupones en suelos ricos, frescos y ligeros.
Planta rara no siempre es sinónimo de "planta incultivable", los bulbos raros no son necesariamente los más difíciles de cultivar, son raros por su forma, su cruce, su color, su aroma... Pero todos poseen un toque de originalidad. No les gustan los excesos: ni demasiada sombra, ni demasiado sol, ni demasiado viento, ni demasiada agua ni demasiada sequía.
Lo ideal para cultivarlos durante mucho tiempo es poder disponer de un suelo ligero, fresco y rico en humus con tendencia neutra o ácida. Se plantarán idealmente en una rocalla de sombra fresca o en un macizo expuesto al norte o al oeste, adosado al muro de la casa cuyo suelo se habrá enmendado con sustrato.
Tranquilízate, si no posees estas condiciones, los bulbos raros aceptan muy bien el cultivo en maceta, de hecho los más frioleros se plantarán exclusivamente en macetas, simplemente asegúrate de no regarlos demasiado cuando estén en periodo de latencia porque no soportan el exceso de agua. Un truco: al plantar coloca tu bulbo sobre una capa de 5 cm de grava o arena para así permitir un buen drenaje y asegurarles una gran longevidad.
Cada año buscamos el bulbo raro imposible de encontrar, tan codiciado y que te sorprenderá. Entre el lote de novedades propuestas este año en nuestro catálogo de primavera, hemos encontrado para ti algunas joyas. Planta rara no siempre es sinónimo de «planta incultivable», los bulbos raros no son necesariamente los más difíciles de cultivar, son […]
La suavidad inusual que conocemos desde hace algunas semanas tiene consecuencias directas sobre vegetación, si algunas plantas florecen antes, otras siguen en flor, es lo que ocurre ahora en Camélia sasanqua 'Yume'.
Para un arbusto bautizado Camélia de otoño, camélia sasanqua Yume tiene de qué desconcertar. Su floración se extiende en tiempo ordinario de octubre a diciembre, pero con esta suavidad que no termina, las flores hacen resistencia y se abren 1 mes más.
Esta variedad nos gratifica además con un agradable perfume, típico de camelias sasanqua y para aprovechar el juego de palabras, ¿camélia, a qué huele? El perfume es una mezcla sutil de jazmín y lirio, un verdadero regalo para la nariz.
Camelias son arbustos persistentes bastante resistentes. No obstante, si soportan frío, sus flores pueden a veces abortar, ya sea por falta de humedad, ya sea por vientos fríos, para disfrutarlas plenamente en invierno, aquí algunos consejos de plantación:
1- Exposición no es importante sino capital. Camelia es un arbusto de sotobosque, por consiguiente soporta sombra pero tolera más o menos bien viento, es por tanto importante encontrarle un lugar, bajo grandes árboles, en borde de sotobosque o contra un muro, al abrigo de vientos fríos y secantes.
2- Suelo es también muy importante, debe ser fresco, es decir, no secante en verano pero no encharcado en invierno. Debe ser rico en humus, con tendencia ácida o neutra y bastante ligero, camelia no gusta de suelos pesados, y no ¡camelia no soporta caliza!
Si a pesar de todo eres fan de camelias y otras plantas de tierra de brezo, existe una solución radical para cultivar estos vegetales en suelo calizo: Cava una fosa de plantación de al menos 1m³ y reemplaza tierra por una mezcla de sustrato, pozzolana y tierra de brezo. Arbustos pueden crecer y sus raíces colonizar fosa hasta ser suficientemente fuertes para poder afrontar caliza. Este método ha dado sus pruebas en numerosos jardines y en particular en Vastérival en Alta Normandía, un jardín con subsuelo cretáceo, que debe su reputación a su gran colección de arbustos de tierra de brezo.
La suavidad inusual que conocemos desde hace algunas semanas tiene consecuencias directas sobre vegetación, si algunas plantas florecen antes, otras siguen en flor, es lo que ocurre ahora en Camélia sasanqua ‘Yume’. Para un arbusto bautizado Camélia de otoño, camélia sasanqua Yume tiene de qué desconcertar. Su floración se extiende en tiempo ordinario de octubre […]
Plantas perennes tienen reputación de ser generalmente fuertes (normal, son perennes….), y si las compras a un viverista serio, su recuperación es casi segura.
Por tanto, no es realmente fácil fallar en plantación de vivaces. Pero, tranquilo, con algunos gestos apropiados, todo jardinero razonablemente dotado puede sin embargo fallar, casi con seguridad, sus plantaciones.
Aquí está nuestra guía razonada, compuesta de 6 lecciones: síguela paso a paso, ¡no te decepcionarás!
Lección número 1: Planta vivaces en época incorrecta
Es muy fácil plantar en época incorrecta: basta con escuchar instinto, y plantar… cuando se tiene ganas de estar fuera, generalmente cuando hace buen tiempo y agradable en jardín: de junio a septiembre en mitad norte, y en un rango un poco más amplio al sur. Grandes calores vendrán a debilitar plantas jóvenes ya irritadas por un traslado desde su acogedor vivero.

Jardineros experimentados, esos que nos irritan al tener éxito en todo, plantan vivaces bien resistentes de finales de septiembre a noviembre y de febrero a abril. Las más frágiles, como mediterráneas, se plantan de marzo a principios de mayo: se instalan así suavemente, al fresco, sin choque térmico o hídrico, es casi imposible entonces fallarlas.
Como en esta época no hay vegetación visible, hacen ese gesto extraño de rascar delicadamente superficie de tierra para verificar presencia de tocón radicular bien duro bajo superficie y de sacar cepellón de su maceta para verificar que cepellón está bien sujeto por estructura radicular sana.
Una variante consiste en plantar en pleno invierno, de finales de diciembre a mediados de febrero. Es un método mucho menos seguro para fallar: mayoría de las plantas perennes sobrevivirán, tranquilamente dormidas. Pero si eliges un periodo de helada dura y variedades un poco frágiles, tienes sin embargo posibilidades no despreciables de conseguir matar tus plantas si te has cuidado de no acolcharlas.
A notar: este método de plantación en invierno es poco utilizado, porque supone dejar rincón del fuego para enfrentar viento frío, y demanda cierto utillaje para romper capa de tierra helada en regiones frías del este, del norte, o regiones montañosas: pico o martillo neumático para jardineros ocasionales.
Y si por descuido has olvidado respetar esta primera lección, puedes aún recuperarte olvidando marcar lugar de plantación: mayoría de las plantas perennes siendo no persistentes, son invisibles hasta finales de febrero o marzo; tendrás por tanto oportunidad de dar un buen golpe de pala justo sobre tocón al voltear tu parterre.
Resumen de lección 1: para fallar correctamente plantas vivaces, plántalas entre finales de primavera y principios de otoño.
Lección número 2: Planta vivaces cuando están en flor (si posible forzadas).
Naturaleza hace bien las cosas: es justo en momento en que están en flor cuando se tiene ganas de plantar vivaces; y es justo momento en que no es bueno plantarlas. Se trata por tanto de un medio muy intuitivo de fallar plantación: poniendo toda su energía en adornarse, estas bellezas tienen tendencia, como una honesta modelo de moda, a descuidar su alimentación y a vivir de sus reservas. Debilitadas, tendrán más dificultad para instalarse en jardín.
Si haces elección juiciosa de plantar magníficas flores forzadas en invernadero caliente, tal como las encuentras desde marzo o abril en numerosas jardinerías o comercios, aumentas considerablemente tus posibilidades de fracaso. En efecto, criadas en algodón a 28°C, plantas van a enfrentar un choque térmico en momento de plantación, que, si heladas son tardías, tienen buenas posibilidades de serles fatales. ¿Cómo reconocer flores forzadas, me dirás? Es simple: no están (para nada) en flor en jardines del vecindario, y son (un poco) demasiado bellas para ser del todo verdaderas.
Viejos jardineros experimentados, te acuerdas, esos que tienen éxito en todo, tienen manía desagradable de plantar macetas de tierra vacías (con raíces en periodo de latencia, bajo superficie), compradas a buenos viveristas, y, si es tan irritante, es porque funciona.
Pero, decimos esto para consolarte, incluso ellos caen, a veces, ante estas adorables plantas musculadas de jardinería de la esquina…
A recordar de lección número 3: para fallar a todos los golpes o casi, planta vivaces forzadas, bien en flor.
Lección número 3: Planta en cualquier lugar
Un rosal sería tan bonito para iluminar ese rincón tan sombrío que nunca ve sol… o un bello hosta en rocalla seca, formaría un tan bello contraste con cactus en jardín de casa de Saint Raphaël… ¡Bravo! Como rosales aman sol y hostas suelo muy fresco, morirán con seguridad.
Plantar en cualquier lugar es método más eficaz para fallar: a raras excepciones, plantas perennes tienen un biotopo definido, en términos de soleamiento y de tipo de tierra.
Sigue tu instinto, y no leas indicaciones de cultivo dadas por etiqueta o nota de cultivo: exposición y tipo de suelo. Planta una planta de tierra de brezo en suelo calizo, y desaparecerá después de haber lamentablemente amarilleado durante algunos meses. Planta una planta perenne de suelo fresco (un suelo fresco es una tierra de sotobosque bien negra que no se seca demasiado incluso en verano) en arcilla pura o en pedregal de una tierra a vid, y tendrás aproximadamente mismo efecto.
Y si deseas alargar agonía de planta, lo que puede ser un agradable ejercicio de sadismo en toda buena conciencia, añade una pequeña puñada de sustrato adaptado, un mantillo por ejemplo, a tu tierra inadaptada: planta, encantada de encontrarse en terreno conocido, comenzará una bella instalación…. antes de chocar con medio hostil después de algunos días o algunas semanas.
Si instalas una planta vivaz de sombra en pleno sol, esperará primeros grandes calores para morir. Y si plantas una vivace de sol a sombra, hay un riesgo de que no muera. Por contra, prohibirás prácticamente con seguridad una floración digna de ese nombre.
Si tienes mala suerte de carecer de instinto para fallar (esto puede ocurrir con una larga práctica de jardinería), elige únicamente variedades que no ves prosperar en jardines alrededores. Privilegia variedades admiradas durante tu viaje a Marruecos o Suecia, y plántalas respectivamente a sombra fresca y a sol seco….
No rías, intentamos cada primavera disuadir a clientes mediterráneos de plantar delicadas amapolas del Himalaya que han admirado en jardines de turbera de Escocia...
Recuerda esta lección número 3: mejor es comprar al azar, en función de belleza de flores forzadas y olvidar plantas adaptadas a clima, a tipo de suelo y a soleamiento de lugar donde las plantarás.
Lección número 4: No respetes distancias de plantación
En general, plantas se entregan con una indicación de envergadura a madurez: por ejemplo, ←→ a 40 cm
Esto significa que expansión de planta, a término, será de aproximadamente 40 cm, y que, por consiguiente, para obtener un macizo denso, hay que plantarlas a aproximadamente 20 cm de distancia unas de otras.
Para correctamente fallar, no respetes distancias preconizadas por tu viverista. Pega bien cepellones unos contra otros, esto hará un efecto muy bonito a plantación… y hará morir a término una buena parte de tus plantas que estarán bien demasiado ocupadas en matarse entre sí para tener tiempo de crecer. Efecto indirecto: tu cónyuge u otro heredero/a corre riesgo de sufrir un ataque al calcular precio por m2 de tu macizo... Pero, te lo concedo, esto puede ser un efecto secundario apreciable, a veces.
Puedes también, para hacer economías, espaciar plantaciones en exceso. Esto será feo, pero en sí no hará morir tus vivaces, que estarán cómodas. Entonces, anota este truco: basta con dejar crecer malas hierbas, como dicen gente sabia: en lenguaje simple, hierbas malas. Estarán aquí en su casa, en un terreno que les conviene perfectamente bien y asfixiarán rápidamente intrusas en una forma de nacionalismo teñido de xenofobia, sobre todo primera primavera. Una vez tu planta perenne instalada, formará parte de paisaje y será respetada de flora local. Esos que como nosotros tienen antepasados italianos saben de qué hablamos…
No olvides lección número 4: para fallar tus vivaces, hay que plantar muy denso o, para pequeños presupuestos, dejar malas hierbas asfixiar tus jóvenes pies correctamente espaciados.
Lección número 5: no te canses en plantación
Ventaja con las vivaces, es que macetas son generalmente pequeñas; basta por tanto con hacer un pequeño agujero, no es demasiado cansado. Y luego, en peor de casos, si has visto realmente demasiado corto, basta con empujar un poco para hacer entrar cepellón. Y ¡hop, ¡qué pena si sobresale un poco!
Jardineros experimentados, no se presentan más, pretenden que hay que hacer un agujero equivalente a 3 veces anchura de maceta y 2 veces su altura, y incluso un poco más para variedades con raíces grandes o raíces pivotantes, para que planta pueda empujar sus jóvenes raíces en tierra tierna. Por misma razón, dañan voluntariamente planta deshaciendo suavemente nudo radicular (raíces que en algunas variedades vienen a enrollarse en bordes y en fondo de macetita, y dejan parte superior de cepellón a ras de suelo o cubierto de algunos milímetros de tierra).
Variante para esos que no tienen suerte de tener un jardín para fallar: plantar una planta con fuerte desarrollo radicular en una maceta pequeña. ¿Cómo reconocerlas? En general, son esas que son más altas a madurez.
Resumen de lección número 5: haz un agujerito de plantación y empuja bien fuerte si cepellón no entra.
Lección número 6: cuida ausencia de riego
Nos gusta mucho este método, porque es espontáneo: basta con no hacer nada para aplicarlo. Lo hemos practicado mucho, y lo utilizamos aún ocasionalmente, aunque naturaleza bastante lluviosa de nuestras Flandes lo complica un poco.
Expliquémonos: una planta sin agua muere. Para un cactus, esto puede tomar varios años. Pero para mayoría de variedades de nuestras regiones, basta con olvidar maceta antes de plantación durante una semana al sol para hacer daños serios o de olvidar riego semanas siguientes a plantación, sobre todo si hace calor.
No hagas por tanto como viejos jardineros, que después de haber quitado cepellón de maceta, lo hacen remojar algunos minutos en agua, y vierten luego algunos buenos litros de agua sobre planta recién plantada incluso cuando tierra está húmeda.
A notar, este método tiene un éxito cercano a 100% en momento de plantación, porque todas las vivaces, incluso esas de terreno seco, necesitan agua en plantación. Por contra, método se vuelve muy aleatorio después: una vez planta bien enraizada, después de 3 a 6 meses, será difícil hacerla morir de sed (excepto si la has plantado en lugar incorrecto, ver lección 3): una vez su sistema radicular desarrollado, resistirá a tu mala voluntad yendo a buscar sola su agua más en profundidad.
Una variante interesante para zonas muy regadas es ahogo: a excepción de plantas de borde de agua, equipadas para gran baño, vivaces no aman tener raíces sumergidas durablemente en tierra totalmente encharcada. Esto es particularmente verdad para plantas de terreno bien drenado (tierra que no retiene agua, o no hay nunca charco incluso después de una gran tormenta, a menudo pedregosa, arenosa, o muy ligera), que morirán asfixiadas bajo un riego muy regular y muy considerable en terreno pesado. Es una técnica que demanda más esfuerzos, porque hay que pensar en regar muy a menudo y mucho para realmente ahogar una planta, lo que es difícilmente practicable en clima mediterráneo. En cambio, funciona como guinda del pastel si has respetado bien lecciones 3 y 5 en región lluviosa, terreno pesado, tomando cuidado de plantar en hondonada, para amueblar una pequeña piscina.
Lección número 6 es simple: olvida riegos…o ahoga tu planta.
En conclusión
Si aplicas razonablemente bien al menos mitad de estos consejos, sobre todo esos concernientes a plantación y riego, deberías conseguir hacer desaparecer en algunos meses mayoría de tus plantaciones.
Y, nota para espíritus quejosos que encogerán hombros ante estos anti-consejos «evidentes»: ¿están bien seguros de haber, siempre, plantado convenientemente planta correcta en lugar correcto en un momento razonablemente favorable, con un riego adaptado? Que se manifiesten, los contratamos. ¡En el acto!
Plantas perennes tienen reputación de ser generalmente fuertes (normal, son perennes….), y si las compras a un viverista serio, su recuperación es casi segura. Por tanto, no es realmente fácil fallar en plantación de vivaces. Pero, tranquilo, con algunos gestos apropiados, todo jardinero razonablemente dotado puede sin embargo fallar, casi con seguridad, sus plantaciones. Aquí […]
Para mí, el atardecer y el amanecer son los mejores momentos para admirar flores del jardín. Los colores son más suaves, menos apagados por luz solar y los contrastes se refuerzan aún más. Esto se verifica aún mejor con flores blancas, cuando flores están expuestas a plena luz es mejor llevar un buen par de gafas de sol para poder disfrutar plenamente de floraciones sin quemarse los ojos.
Color blanco debe utilizarse con moderación y cuando se desea crear todo un jardín blanco, exposición entonces debe planificarse cuidadosamente. Los jardines blancos más bellos son aquellos expuestos a media sombra o incluso a sombra completa porque blanco no salta a la vista, es suave y se logra discernir mejor los matices. En este momento hay una planta que me gusta mucho, es la forma blanca de lirio martagon (Lillium martagon 'Album'). Las bulbosas tienen ese gran interés de poder surgir, casi de la noche a la mañana, de un macizo y aportar rápidamente un toque de color. Este lirio florece temprano pero sobre todo, florece durante período de transición, es decir, cuando floraciones primaverales terminan y las estivales apenas comienzan. Permite hacer transición suavemente de primavera a verano.
En este jardín blanco con media sombra, abedul de Manchuria (Betula costata) estructura el macizo y floraciones se articulan alrededor de él, las bulbosas de flores blancas (Narcisos, Trillium, Cardiocrinum y lirios) puntúan el macizo y lo animan, están respaldadas por gran número de viváceas: hostas, anémonas, astilbes, prímulas, strobilanthes, etc., que tienen mayor presencia.
Cultivo de lirios martagon es sencillo, crecen al sol o a media sombra y se conforman con suelo rico en humus, fresco y ligero. Hay que tener cuidado con una cosa, el escarabajo del lirio que tiende a perforar hojas, como se puede apreciar y para quienes no conocen este insecto, aquí hay un pequeño video que explica cómo deshacerse de él eficazmente:
http://www.youtube.com/watch?v=m_zD2Xb8yA4
Para mí, el atardecer y el amanecer son los mejores momentos para admirar flores del jardín. Los colores son más suaves, menos apagados por luz solar y los contrastes se refuerzan aún más. Esto se verifica aún mejor con flores blancas, cuando flores están expuestas a plena luz es mejor llevar un buen par de […]
Muy populares en Estados Unidos, los hostas tienen dificultades para abrirse paso en nuestros jardines. En efecto, estas plantas tienen fama de atraer babosas y por tanto se descuidan en favor de vegetales reputados más robustos. Sin embargo, cuando se habla de planta robusta, los hostas figuran entre las mejores plantas de suelo pesado. Son hiperresistentes al frío y crecen en las zonas más sombrías del jardín. Así que sí, hosta es una planta sedienta, sí, hosta es voraz, pero no, hosta no se come sistemáticamente por babosas si se disponen las condiciones adecuadas. Aquí está nuestra guía práctica para arruinar tus hostas en 4 lecciones:
Lección número 1: planta hostas en seco, se secarán.
Es de dominio público que a los hostas les gusta la sombra, sí, pero la sombra fresca incluso húmeda, no al pie de árboles, donde en verano la tierra desnuda se agrieta. Si nada crece en la parte sombría y seca de tu jardín, los hostas no lo harán mejor.
Variante posible de fracaso: planta tus hostas en una maceta muy bien drenada, y olvídala algunas semanas sin regar en el jardín... ¡Resultado garantizado! Los hostas crecen bien en macetas... en una mezcla rica, no demasiado drenada, y con riego regular incluso en época de lluvia. En efecto, el secado de una planta en maceta es mucho, mucho más rápido que en terreno abierto, y las plantas de terreno fresco necesitan imperativamente riego regular de primavera a otoño.
Para jardineros perezosos y procrastinadores, aquí hay otra variante, simple y elegante, para matar tus hostas: retrasa plantación de los bonitos pies en maceta que acabas de adquirir, dejándolos algunos días en el jardín, al sol y sin riego... Se secarán, simplemente.
→ Para arruinar tus hostas, plántalos bajo árboles o en macetas, sin regarlos nunca
Lección número 2: drena, drena para secar... Se secarán.
A veces se recomienda plantar hostas en un macizo de tierra de brezo, filtrante y ligera. En efecto, tierra de brezo puede ser un excelente soporte para hortensias, rododendros y camelias pero muy a menudo se encuentra más turba que verdadero sustrato proveniente de la descomposición del brezo y cuando se deshidrata, esta tierra llamada "de brezo", es muy difícil rehidratarla, el agua resbala sobre ella y no penetra.
→ Para arruinar tus hostas, plántalos en una tierra llamada de brezo o mejor aún en un suelo pobre y bien filtrante.
El follaje de hosta aquí se utiliza en contraste con el de Geranium pratense Midnight Reiter
Lección número 3: abre un bar abierto a babosas
Planta un solo hosta en medio de un césped o de un macizo, es anunciar la próxima apertura de un bar para babosas y caracoles. Sí, a las babosas les gustan las hojas de hostas y por extensión todos los gasterópodos del jardín se dirigirán directamente hacia ella, sobre todo si esta última es pequeña y enclenque. Si un pie está aislado, si es joven y si ranas, pájaros y erizos, están ausentes del jardín entonces sí, tus hostas serán devorados. Verás las hojas encogerse, agujereadas, y si la población rastrera es suficientemente abundante, desaparecer completamente a excepción de un troncho de tallo más resistente.
→ Para arruinarlo, planta un hosta joven solitario, en medio de un gran macizo despejado en un jardín exento de fauna natural o de antibabosa bio tipo Ferramol.
→ Descubre nuestro artículo:"9 Hostas resistentes a babosas"
Lección número 4: ¡tira un hosta bien vivo que crees muerto!
Cada otoño, tenemos algunas decenas de llamadas de clientes que acaban de recibir los hostas pedidos y nos hacen la observación, con más o menos amabilidad, de que no están absolutamente satisfechos de recibir un hosta muerto... Y cada inicio de primavera, recibimos llamadas de clientes un poco sorprendidos de tener una maceta de tierra vacía en lugar del simpático hosta que debía serles entregado. También ocurre que nuestros clientes estén desolados de haber visto su hosta, plantado en otoño, no reaparecer.
Entonces, les recordamos que hosta es vivácea (que vive muchos años y forma una gran mata) pero que no es persistente. Su follaje otoñal se seca progresivamente para tomar un tono grisáceo y colgar lamentablemente antes de desaparecer... para no reaparecer hasta tarde en primavera, en abril, incluso en mayo... Y nos ha ocurrido, a nosotros también, durante una limpieza de primavera, dar un golpe de pala desafortunado partiendo en dos un pobre hosta cómodamente dormido bajo algunos centímetros de tierra.
Si tienes dudas, un pequeño gesto simple en la compra, que vale para prácticamente todas las viváceas de follaje caduco: saca el cepellón de su maceta y verifica el estado raíz. Los hostas portan raíces grandes blancas carnosas. Su presencia permite verificar en un abrir y cerrar de ojos la salud de la bella dormida. En el jardín, si tienes dudas en primavera, puedes cavar delicadamente para recuperar el tocón duro o el inicio del tallo. Pero, una vez más, los hostas no temen al frío pero tienen el sueño pesado: ¡dales tiempo para despertarse!
→ Para arruinar tus hostas, no marques su emplazamiento en el jardín en otoño, y mátala salvajemente a grandes golpes de pala... O tira furiosamente la maceta "vacía" conteniendo la planta adormecida bajo algunos centímetros de tierra.

En un suelo pesado su follaje estructurante permite bellas realizaciones, puede utilizarse en una mezcla de tonos armoniosos, aquí Hosta Patriot se asocia con Montia sibirica y Brunnera Jack Frost.
Consejo extra para lectores que nos han acompañado hasta aquí: ¿cómo no hacer florecer un hosta?
Algunos hostas, en particular la variedad grandiflora, portan flores grandes y perfumadas. Si y solo si se benefician de un poco de sol: a la sombra completa, incluso densa, tus hostas crecerán y te ofrecerán hojas bonitas. Pero, si no tienen una o dos horas de sol por día, no florecerán.
→ Para no hacer florecer un hosta, plántalo a la sombra completa, bien densa.
Si a pesar de mis palabras el cultivo de hostas te tienta y que ni tu suelo ni tu clima se prestan, cultívalos en maceta vigilando el riego. Así es como los pruebo, algunas novedades son muy atractivas pero crecen lentamente o son verdaderos imanes para caracoles. Para no perderlos, los cultivo a la sombra en mi terraza de forma a poder observarlos de cerca y cuando me canso de una variedad, la planto en el jardín. Dado que el tocón es adulto, las babosas comen algunas hojas pero no despejan totalmente la planta de su follaje.
Muy populares en Estados Unidos, los hostas tienen dificultades para abrirse paso en nuestros jardines. En efecto, estas plantas tienen fama de atraer babosas y por tanto se descuidan en favor de vegetales reputados más robustos. Sin embargo, cuando se habla de planta robusta, los hostas figuran entre las mejores plantas de suelo pesado. Son […]
Se habla cada vez más de ella, es LA estrella de jardines simples y naturales desde hace algún tiempo, pero ¿qué es Alcalthaea?

En flor gran parte del verano, esta malvácea es sin duda uno de los mejores híbridos del momento. Aquí Alcalthaea 'Freedom' con sus magníficas flores rosa pálido semidobles con corazón rizado, granate claro.
¿Por qué un nombre tan extraño para una lavatera?
Esta planta de familia de malváceas, de nombre completo (x) Alcalthaea suffrutescens, es en realidad resultado de cruce intergénero entre malvavisco en árbol (Altea) y malvarrosa (Alcea), lo que da Althaea x Alcea, bautizada (x) Alcalthaea.
Cuando se observan bien variedades, se distingue claramente follaje, porte arbustivo y ramificado de Altea y colores llamativos de malvarrosa sin tener defectos de esta última, a saber hojas manchadas de óxido. Por el momento solo se proponen 3 variedades 'Freedom' con flores rosa pálido degradadas de granate claro, 'Parkrondell' con flores rosa-malva con reflejos grises y 'Parkallee', de lejos mi preferida por el momento, con coloración bastante indefinible, mezcla de albaricoque claro, gamuza y amarillo crema con ramillete arrugado al centro de estambres y pétalos.
¿Dónde plantarla y para qué uso?
Como todas malváceas, Alcalthaea ama sol y suelos ligeros, se adaptan muy bien a tierras calcáreas y pobres y toleran bastante bien sequía... ¡del norte! Resisten a muchas cosas: viento, heladas, relativa sequía estival, en resumen, crecen en todas partes, excepto en sombra, en suelo pesado y húmedo.
Son plantas muy simples de usar, son menos estructurantes que malvarrosa y ocupan mucho menos espacio que lavatera, por lo que se pueden usar en jardín romántico con Lychnis coronaria o yunnanensis, campanillas 'Kent Bell', umbelíferas o simplemente rosales, o como yo, en jardín de gramíneas, al estilo natural. La uso desde hace algunos años con gramíneas y tengo verdadera pasión por Alcalthaea asociada simplemente con Allium christophii o 'Globemaster' y Pennisetum alopecuroides que también pueden ser reemplazados por Stipa tenuissima o Stipa barbata en masa. Es muy simple, pero funciona bien y durante mucho tiempo.

Si como yo tienes tierra pesada y arcillosa, añade un buen tercio de arena y grava en plantación, e instala tocón sobre montículo o talud. Último consejo, después de 2-3 años, Alcalthaea tiene molesta tendencia a tener porte erecto, pellizca a mediados de mayo-junio, serán más rechonchas, más floríferas y en sur, sufrirán menos de sequía estival.
Se habla cada vez más de ella, es LA estrella de jardines simples y naturales desde hace algún tiempo, pero ¿qué es Alcalthaea? ¿Por qué un nombre tan extraño para una lavatera? Esta planta de familia de malváceas, de nombre completo (x) Alcalthaea suffrutescens, es en realidad resultado de cruce intergénero entre malvavisco en árbol […]
A diferencia de setos regulares, a menudo monótonos y monocromáticos, el seto florido anima jardín y cambia de color a lo largo de estaciones y floraciones. Asocia arbustos cuya floración puede ser primaveral, estival, otoñal o incluso invernal. Así que adiós a setos de tuya, tristes e impenetrables, y ¡viva el seto florido, libre, campestre, sinónimo de biodiversidad, encanto y mantenimiento fácil!
¿Por qué preferir seto libre y florido?
En primer lugar porque este tipo de seto ofrece a lo largo de estaciones atractivos decorativos variados, interesantes por tanto para integrar plenamente en concepción de jardín, con efectos de follajes caducos y persistentes, de flores, de fructificaciones.
En segundo lugar, porque arbustos plantados están menos expuestos a ataques de enfermedades o parásitos, debido a su diversidad. Si una de plantas está enferma, vecinas no lo estarán, a diferencia de setos uniformes.
Por su diversidad, seto mixto contribuye a atraer a jardín toda una fauna útil, aves por supuesto que vienen a buscar refugio y alimento, pero también insectos auxiliares, polinizadores o depredadores de parásitos.
Finalmente, porque no es fijo. Puedes intervenir mediante poda para controlar especie demasiado vigorosa, decidir reemplazar otra que no se adaptaría o carecería de vigor...
¿Qué plantar para componer hermoso seto?
Regla de oro: retener solo plantas robustas, adaptadas a condiciones de cultivo de jardín, tanto a nivel de clima como de suelo. Seto no es lugar para intentar aclimatar rododendro en suelo calizo o arbusto en límite de rusticidad que podría congelarse irremediablemente desde segundo invierno.
Piensa también en observar flora silvestre local, setos de jardines vecinos: es excelente indicador para detectar qué crecerá bien en tu hogar.
Por supuesto, elige también según tus gustos y busca efecto decorativo renovado a lo largo de estaciones. Para que seto conserve atractivo en invierno, no descuides follajes persistentes (proporción 1/3 de persistentes para 2/3 de caducos es ideal) y piensa también en Carpe (Carpinus betulus) que conserva casi todo invierno sus hojas secas.
¿Qué especies y variedades plantar?
Para elegir bien tus arbustos para seto florido, ten en cuenta tu clima pero también exposición y tamaño de jardín...
- Al sur de Francia:
pittosporum, madroño, choisya, adelfa, granado, laurel, buddleia, mirto, durillo... plantas deben seleccionarse por su resistencia a sequía y por supuesto sus cualidades ornamentales. - Al norte de Francia:
rosal antiguo, berberis, kolkwitzia, evónimo, forsitia, celinda, membrillero de flor, carpe, espino de fuego, laurel cerezo, laurel cerezo, acebo, durillo, eleagnus, avellano, aligustre, espirea, veigela... - A sombra:
puede ser caso en jardín urbano sombreado por construcciones vecinas, o cuando grandes árboles proyectan sombra. A retener: berberis, espino de fuego, mahonia sin espinas, aucuba, kerria, sinforina, espino amarillo, laurel cerezo, durillo, aligustre. - En jardín pequeño:
combina útil con agradable y planta seto florido (en solo una fila por supuesto) como macizo de arbustos, eligiendo tus arbustos favoritos, simplemente plantados en línea de propiedad.
Para romper efecto de alineación, apoya otras plantaciones aquí y allá contra seto.
¿Cómo asociar arbustos en seto?
En pequeña longitud de seto, puedes colocar arbustos a tu gusto, evitando en lo posible repetición regular de secuencia.
En gran longitud a plantar, suele ser más sencillo para compra de plantas como para plantación concebir "secuencia" a repetir. Imagina secuencia de al menos 5 arbustos diferentes, en número impar para efecto más armonioso y durante plantación, no dudes intercambiar ciertas especies para romper efecto de repetición y privilegiar siempre más libertad.
¿Cuándo y cómo plantar seto florido, qué distancias de plantación?
Respecto a época de plantación, todo depende de acondicionamiento: para ejemplares en contenedores, es posible casi todo año si cuidas riego. Árboles y arbustos caducos en raíces desnudas se colocarán, ellos, entre finales de octubre y finales de marzo.
Recursos útiles
- Descubre nuestra amplia gama de arbustos y de kits para setos floridos
- Para saber todo sobre diferentes acondicionamientos de arbustos: "Arbustos para setos: raíces desnudas, cepellones, macetas, arbustos en maceta... ¿Qué elegir?"
- Para plantar bien tu seto: "Cómo plantar seto"
Adiós a los setos de tuya, monótonos e impenetrables, que requieren poda regular y terminan por marchitarse… ¡Viva el seto mixto, libre, florido, campestre, sinónimo de biodiversidad, carpe y mantenimiento fácil!



































