¿Cómo mejorar de forma natural las cosechas en el Huerto?
Todos nuestros consejos para enriquecer tu Huerto
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¿Para un jardinero existe una felicidad mayor que la de cosechar los frutos (y las verduras) de su trabajo? Los primeros rábanos o las primeras ensaladas de la temporada siempre tienen un sabor especial, igual que las fresas o las frambuesas que vamos picoteando según nos apetece. Más allá de esa alegría tan sencilla, a menudo es el orgullo lo que impulsa al jardinero que alimenta a su familia con productos sanos, cultivados de forma natural, nutritivos y que permiten (re)descubrir el sabor de las buenas frutas y verduras. Cultivar el huerto se convierte, por tanto, en una actividad enriquecedora, gratificante y, a veces, incluso en un acto militante para proteger su salud y/o el medioambiente.
Sin embargo, el éxito no siempre está garantizado. Y el jardinero también puede sentir una gran decepción ante unas plantas hortícolas que se quedan estancadas, otras que fructifican poco o mal, o incluso un cultivo totalmente invadido por plagas. Le presentamos los principales consejos para mejorar el suelo, alimentar sus plantas y crear una barrera frente a los ravageurs.
Conocer bien el Huerto para cultivarlo correctamente
Tanto si empiezas tu huerto como si lo cultivas desde hace tiempo, ¿has tomado el tiempo de observarlo atentamente? Porque ahí está la base. Para cultivar bien un huerto, hay que conocerlo. Y, sobre todo, conocer sus distintas partes, es decir, el suelo, la exposición, la influencia de los vientos y las zonas menos fértiles…
Comprender la naturaleza de la tierra
Para empezar, observar el suelo es muy importante para no solo entender su estructura, sino también su naturaleza. Así, no se cultiva de la misma manera en un suelo pesado y arcilloso que en un suelo ligero y arenoso, o bien pedregoso. Del mismo modo, el suelo puede ser ácido, calcáreo… y no será posible plantar los mismos vegetales con el mismo nivel de éxito.
Por lo tanto, se pueden hacer varios tests para entender la naturaleza y la textura del suelo :
- El test de la pala (para hacer en primavera o en otoño) consiste en sacar una porción de tierra y romperla en terrones. Si miras con atención, descubrirás restos vegetales, indicios de la presencia de lombrices a través de sus materias fecales… Además, si la tierra se rompe fácilmente en terrones, tu suelo está vivo. En cambio, si los terrones se separan mal, los microorganismos están poco activos o no están presentes. Una tierra oscura también es una señal de una tierra rica en humus.
- El test del “churro” permite conocer la textura de un suelo. Solo tienes que coger un puñado de tierra y humedecerla ligeramente. A partir de ahí, podrás saber si es limosa y arcillosa o granulosa y arenosa
- El test del vinagre consiste en verter unas gotas sobre un poco de tierra. Si se forman burbujas, es alcalina y contiene caliza, con un pH superior a 7,5. Si no aparece nada, es neutra o ácida
- El test del bicarbonato de sodio permite ver si la tierra es ácida. Hay que humedecer la tierra y añadir un poco de bicarbonato de sodio. Si se forman burbujas, la tierra es ácida con un pH inferior a 6,5
- El test del agua oxigenada permite saber si tu tierra es rica en materia orgánica. Olivier te explica cómo hacerlo en su artículo La fertilidad del suelo: ¿rica o pobre, cómo saberlo?
Piensa también en observar el suelo después de una lluvia intensa para medir el drenaje. Si se quedan charcos, el suelo no drena bien. Quizá haya que añadir un poco de arena.
Observar la exposición de tu huerto
Es fundamental conocer la exposición de tu huerto para optimizar los cultivos y, por tanto, las cosechas. Y esta observación se realiza a lo largo de las cuatro estaciones del año.

Así, un huerto expuesto al sur o al oeste es ideal. En caso contrario, si tu suelo recibe al menos 6 horas de sol al día, también es perfecto. Observa además las sombras que se proyectan, que en verano, durante las olas de calor, pueden ser muy útiles para los vegetales sensibles a la sequía. En invierno, identifica las zonas expuestas a vientos fríos o empapadas de agua.
Enriquecer el suelo para obtener buenas cosechas
Un buen suelo, rico y fértil, es la garantía de tener unas verduras o frutas preciosas. Pero, con los años, una tierra puede agotarse rápidamente. Por eso, es primordial enriquecerla y fertilizarla para alimentar el suelo y los microorganismos que forman parte de él. Ahora bien, es importante tener presente que la aportación de materia orgánica debe estar bien equilibrada: es fundamental fertilizar el suelo tanto con materias carbonadas como con materias azoadas.

Unos enmiendas para un huerto fértil
Existen multitud de formas de enmendar el suelo:
- El compost procedente de residuos orgánicos de origen vegetal, transformados por bacterias, hongos e insectos, es un fertilizante muy bueno para el huerto. Ingrid te explica cómo hacer compost en 5 puntos, mientras que Olivier trata, en un vídeo, el compostaje en superficie.
- El estiércol, rico en elementos minerales, permite completar los aportes de compost. Eso sí, hay que elegir el estiércol adecuado y el momento correcto para esparcirlo… Te explico todo sobre el uso correcto del estiércol y respondo a las 10 preguntas que te haces sobre el estiércol. Y, en cuanto a Virginie T., te advierte sobre los errores que no debes cometer con el estiércol
- La ceniza de madera, rica en potasio, calcio, magnesio y silicio… también puede incorporarse al huerto, pero en dosis medidas. Descubre cómo usar la ceniza de madera en el huerto con Virginie D.
- Los abonos verdes se siembran en primavera o en otoño para enriquecer el suelo. Después se siegan y/o se incorporan al suelo para liberar elementos minerales y actuar como fertilizante. Todo sobre los abonos verdes con Ingrid. Las leguminosas cumplen el mismo papel al aportar nitrógeno. Te cuento todo aquí.
- Los purines de ortiga y de consuelda tienen efectos estimulantes y fertilizantes, no sobre el suelo, sino sobre las plantas. Te compartimos las recetas del purín de ortiga y del purín de consuelda.
- Las hojas secas y los recortes de césped, al descomponerse, aportarán materia orgánica al suelo. Ingrid te muestra cómo usar las hojas secas en el jardín.
- Los micorrizas designan una simbiosis entre un hongo y una planta que permite un intercambio de elementos nutritivos. Actúan como fertilizantes. Descubre el universo extraño de las micorrizas y para qué sirven con Alexandra
- Los fertilizantes naturales, como la cuerno triturado, la sangre seca y el guano marino, permiten nutrir el suelo de forma duradera. Virginie T. te cuenta más sobre los fertilizantes naturales en el huerto
- La orina resulta ser un buen fertilizante azotado y fosfatado. Olivier te detalla las distintas utilidades de la orina en el huerto
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Adopta las buenas prácticas en el Huerto
Para tener éxito con su huerto, hay gestos que son imprescindibles. Y que se resumen en unos cuantos verbos: trabajar la tierra con medida, acolchar, regar, podar… para recoger los frutos de su trabajo.
Trabajar la tierra con medida
Cuanto menos seas violento con la tierra, mejor te lo devolverá. Y ¡mejor te sentirás tú! Lejos de echar la culpa a los jardineros que labran profundamente su suelo, lo ideal es trabajar la tierra sin darle la vuelta para preservar la pequeña fauna y las bacterias que allí trabajan. Con una grelinette (también llamada biohorquilla), la tierra se trabaja a fondo, pero sin violencia. Y también sin esfuerzo. La azada también puede ser útil a la hora de trabajar la tierra, igual que la horca-borquilla.
Olivier nos explica cómo funciona la biohorquilla y cuáles son sus ventajas.
En cuanto al binado, al escardado y al aporcado, pueden evitarse gracias al acolchado, el segundo mandamiento para conseguir un huerto fértil.
Acolchar el suelo, un gesto con múltiples ventajas
En la naturaleza, el suelo nunca se queda desnudo durante mucho tiempo. ¿Por qué iba a ser diferente en su huerto?
El acolchado, por tanto, guarda muchas ventajas:
- Limita la evaporación en la superficie, por lo que permite espaciar los riegos y mantener cierta humedad
- Frena la proliferación de las malas hierbas
- Mantiene una temperatura constante y limita el sobrecalentamiento en caso de ola de calor
- I evita la formación de costra y el apelmazamiento del suelo
- Protege las hortalizas de las salpicaduras del agua de lluvia, que causan suciedad y también favorecen la propagación de enfermedades criptogámicas como el mildiu o el oídio
- Alimenta a las lombrices mientras se descompone
- Crea un ecosistema favorable para los insectos auxiliares
- Evita el binado y el escardado
¡Todo dicho! Solo queda descubrir los mejores acolchados para el huerto.

Acolchar y regar, dos gestos esenciales
Regar con buen criterio
Obviamente, no hace falta precisar que el agua es vital para el huerto. Si no cae del cielo, el riego se vuelve imprescindible. Ahora bien, no se riega a ciegas ni a cualquier planta del huerto, ni del mismo modo ni con la misma cantidad. En efecto, algunas verduras son muy exigentes en agua; otras, prácticamente no la necesitan.
Además, hay periodos ideales para regar, pero también gestos que conviene evitar.
Descubra todos nuestros artículos para entenderlo todo sobre el riego del huerto:
- Riego del huerto: nuestros consejos
- Lograr el riego de las siembras: guía para principiantes
- El riego del jardín: ¿cómo hacerlo?
- Restricción de agua y riego: ¿cómo gestionar la crisis en el jardín?
- Regar un jardín en época de ola de calor
Podar las verduras
Sin ser obligatorio, la poda de las verduras de verano permitiría obtener cosechas más rápidas, más equilibradas y más abundantes. Algunos jardineros no podan nunca y aun así obtienen cosechas igual de generosas. Le dejo que haga sus propias experiencias y le explico cómo podar las verduras de verano para que elija con total conocimiento de causa.
Ver también
10 consejos para jardinear sin gastar demasiadoCultivar para poner todas las probabilidades de tu lado
En el huerto, dos reglas predominan para conseguir unas hortalizas bonitas: la asociación y la rotación de cultivos. Dos principios que requieren algunos conocimientos, un poco (mucho) de rigor y paciencia.
La asociación de cultivos consiste en plantar al lado (o no) especies diferentes para que se protejan mutuamente frente a los depredadores. El ejemplo más claro sigue siendo la asociación entre la zanahoria y el puerro (o la cebolla), cuyos olores alejan a los depredadores de cada una, a saber: la polilla del puerro y la mosca de la zanahoria. Para saber más sobre la asociación de hortalizas en el huerto, lee el artículo de Ingrid.

Asociaciones entre puerros y zanahorias que se protegen mutuamente
En cuanto a la rotación de cultivos, se define como la alternancia, año tras año, de cultivos de familias diferentes en una misma parcela. Esta técnica resulta un poco compleja en una superficie pequeña, pero permite evitar muchos inconvenientes relacionados con la presencia de ciertas enfermedades o con el agotamiento del suelo.
Dos artículos para entenderlo todo sobre la rotación de cultivos:
Proteger el Huerto contra las enfermedades y las plagas
Una enfermedad o una plaga puede, en unos pocos días, arrasar una plantación de hortalizas, cuidadosamente cultivadas, regadas, acolchadas… y mimadas. Y como en el huerto, mejor prevenir que curar, la prevención es lo primero.
Contra las enfermedades, algunos gestos de prevención son útiles en muchos casos:
- Separar las plantas para favorecer la circulación del aire y evitar que las plantas hortícolas se transmitan enfermedades
- Evitar mojar el follaje para reducir el riesgo de muchas enfermedades criptógamas. El regador es ideal, igual que el riego por goteo o la manguera porosa
- Cultivar las hortalizas más sensibles a la lluvia bajo cubierta o bajo invernadero
- Fortalecer las plantas con purín de ortiga, purín de cola de caballo o purín de consuelda para que sean menos propensas a las enfermedades
- Retirar las plantas que muestran los primeros signos de enfermedad.

Algunos depredadores útiles en el huerto
Contra las plagas, puedes instalar en tu jardín soluciones perfectamente naturales como las barreras anti babosas, los mallas antiinsectos o también los nematodos y los insectos auxiliares. Sin olvidar el simple hecho de atraer a los depredadores naturales que son las aves, las musarañas, los erizos… multiplicando los comederos y las cajas nido, o los refugios naturales.
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