Jardín japonés: 10 plantas perennes emblemáticas

Jardín japonés: 10 plantas perennes emblemáticas

Crea un jardín zen

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Modificado el 13 de agosto de 2025  por Alexandra 6 min.

Los jardines japoneses, con su estilo sobrio y depurado, invitan a la contemplación. Estos jardines, que imitan los paisajes naturales, realzan el relieve, las texturas de las plantas, lo mineral con la presencia de rocas y grava, así como el agua gracias a cascadas y charcas. Los árboles y arbustos (a menudo arces japoneses, pinos podados en forma de nube, rododendros, guindas en flor…) que estructuran estos jardines suelen ir acompañados de plantas más bajas, para completar el cuadro. Descubre nuestra selección de plantas perennes, ideales para jardín japonés.

Dificultad

Hakonechloa macra

Hakonechloa macra es una gramínea japonesa muy bella, de follaje lineal, elegantemente arqueado hacia el suelo. La especie tipo presenta hojas verdes, uniformes, pero las variedades hortícolas pueden adoptar distintos tonos: algunas son doradas, otras son verdes marginadas de blanco o de amarillo crema. Algunas adquieren un color anaranjado en otoño (por ejemplo, Hakonechloa macra ‘Nicolas’). Hakonechloa forma matas muy densas, compuestas por multitud de hojas que caen hacia el suelo en cascada. Es una planta muy resistente, que aprecia la sombra y los suelos frescos y fértiles. Crece bastante despacio y no supera los 50 cm de altura. Recomendamos en particular la variedad Hakonechloa macra ‘Aureola’ por su magnífico follaje dorado.

Gramínea Hakonechloa macra 'All Gold'

Hakonechloa macra ‘All Gold’

Anémona del Japón

Magnífica planta perenne rizomatosa, la Anémona del Japón ofrece en otoño grandes flores blancas o rosas. Se aprecia su floración luminosa, ligera y romántica. Las diferentes variedades alcanzan entre 50 cm y 1,20 m de altura. Para un jardín zen, opta por las variedades de flores blancas, como ‘Honorine Jobert’, su floración sobria y elegante se integrará mejor en este tipo de jardín que la de flores rosas. Ofrecen flores de un blanco puro, con un ramillete de estambres amarillos en el centro de los pétalos. La Anémona del Japón es una planta muy resistente y fácil de cultivar, que requiere poco mantenimiento. Prospera en media sombra, en un suelo húmedo, fértil y fresco. Una vez establecida, vuelve a florecer cada año sin requerir mantenimiento.

La floración blanca de una Anémona del Japón

Anemone hupehensis (foto Acabashi)

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Hostas

¡Las hostas ofrecen una diversidad excepcional en cuanto al follaje! Sus hojas pueden ser verdes, azuladas, doradas, abigarradas de blanco, de amarillo crema o de gris… Algunas tienen hojas grandes, mientras que otras son mucho más pequeñas. Además de su magnífico follaje, las hostas ofrecen en verano una floración delicada, en forma de racimos de campanillas blancas o malvas. Son plantas perennes robustas, muy resistentes y longevas. Se desarrollan bien a la sombra, en suelo fresco. Pueden integrarse en un macizo de plantas perennes, en sotobosque o en una rocalla, y son perfectas como plantas cubresuelos.

El follaje de una hosta

Hosta ‘Cadillac’

Sagina

Sagina, Sagina subulata, es una pequeña planta vivácea tapizante, que se extiende cubriendo el suelo con su follaje verde, muy fino, persistente. ¡No supera los 5 cm de altura! Su aspecto verde, tapizante y uniforme la hace parecer un musgo… Sin embargo, se distingue por las encantadoras flores blancas que luce a finales de primavera y comienzos de verano. Sagina es ideal como planta tapizante entre las juntas de un enlosado, o en rocalla entre rocas. Se adapta perfectamente al relieve. En cambio, no tolera ser pisoteada, así que evita colocarla en zonas de paso. Crece con bastante lentitud y agradece las exposiciones de media sombra. No requiere realmente mantenimiento, salvo regar cuando esté seco.

En un estilo muy parecido, también puedes elegir la Soleirolia (Soleirolia soleirolii), una planta tapizante que forma un tapiz uniforme compuesto de hojas pequeñas verdes.

Sagina

Sagina subulata (foto Agnieszka Kwiecień, Nova)

Helechos

¡Con sus frondas ligeras y bellamente recortadas, los helechos son plantas de un grafismo inigualable! Forman en primavera encantadoras prefoliaciones circinadas, que luego se despliegan para crear grandes coronas abiertas compuestas de frondas divididas. Pueden ser caducifolias o persistentes. En conjunto, los helechos se dan bien a la sombra, sobre un suelo fresco y fértil. Forman un grupo muy diverso, en el que se encuentran miles de especies. Para un jardín japonés, te recomendamos por ejemplo el Cyrtomium falcatum, que presenta frondas persistentes, de verde oscuro y brillantes, parecidas al follaje de Mahonia sin espinas. Descubre también el Polystichum polyblepharum, también llamado Helecho, que presenta grandes frondas de verde oscuro, muy extendidas. Más pequeña, el Athyrium niponicum es un helecho encantador que se presenta en diferentes tonos: plateado, púrpura… Si quieres un helecho realmente original, descubre el Coniogramme emeiensis (helecho bambú), que presenta frondas verdes estriadas de amarillo.

El helecho Coniogramme emeiensis

Coniogramme emeiensis (foto Cephas)

Los lirios japoneses

Iris ensata se distinguen por su floración de verano particularmente elegante. Las flores pueden presentar distintos tonos: blanco, azul, violeta, rosa, malva… Están formadas por seis pétalos, a veces marcados por estrías más oscuras. El centro está delicadamente manchado de amarillo, lo que hace que la flor resulte aún más cautivadora. Alcanzan entre 60 cm y 1 m de altura y poseen hojas verdes largas y finas, erguidas. Aprecian suelos frescos o húmedos, con un pH ligeramente ácido. Puedes colocarlos sin problema en las orillas de una charca. Poseen rizomas que les permiten extenderse. Las especies Iris laevigata, Iris confusa e Iris japonica también se integran muy bien en jardines japoneses.

Lirio japonés

Iris ensata

Los bambúes enanos

Los bambúes encajan, por supuesto, en los jardines zen, pero ¿sabías que existen variedades enanas? ¡Algunas no superan los 30 cm de altura! Te recomendamos en particular Pleioblastus pygmaeus ‘Distichus’. Forma un tapiz denso, con hojas pequeñas verdes y alargadas, de un bonito verde intenso. Salvo una poda anual a finales de invierno para renovar el follaje, requiere poco mantenimiento. Puede plantarse al sol o a la sombra, y tolera la sequía. Puedes utilizarlo para formar un tapiz en el sotobosque, para crear un bordillo denso y bajo, o para cubrir un talud. Colócalo en un lugar donde pueda extenderse sin invadir otras viváceas, o instala una barrera radicular para contener su desarrollo.

Bambú enano Pleioblastus pygmaeus

Pleioblastus pygmaeus ‘Distichus’

 

Los astilbes

En verano, los astilbes despliegan espectaculares inflorescencias plumosas, blancas, rosas o rojas. ¡Aportan volumen y luminosidad a los macizos! Ofrecen una vegetación impresionante, bien densa y tupida, con elegantes hojas recortadas, divididas en folíolos dentados. Algunas variedades tienen hojas coloreadas: rojas, púrpuras, chocolate… Las hojas son caducifolias y desaparecen en otoño. A los astilbes les gustan los suelos frescos y las situaciones sombreadas. Prosperan en suelos pesados y pantanosos. No dudes en plantarlos al borde de una charca. Son plantas que crecen rápidamente y viven mucho tiempo.

La floración de un astilbe

Astilbe ‘Pink Lightning’

El Ophiopogon

Ophiopogon es una pequeña vivácea tupida de hojas lineares que se parece mucho a las gramíneas. Según las variedades, sus hojas son verdes o negras. Prospera a la sombra, en suelo fértil, y puede integrarse en un macizo de viváceas o en una Rocalla. Es ideal para aportar un estilo contemporáneo y gráfico. Además, es muy fácil de cultivar.

Se aprecia especialmente Ophiopogon planiscapus ‘Nigrescens’ por su magnífico follaje oscuro. No dudes en crear contrastes combinándolo con plantas de hojas verde claro o doradas, como Hakonechloa macra.

El follaje de un Ophiopogon

Ophiopogon japonicus ‘Variegatus’

→ Descubre el vídeo de Olivier sobre Ophiopogon planiscarpus ‘Nigrescens’

Las prímulas asiáticas

Las prímulas asiáticas son muy diferentes de las pequeñas prímulas de jardín, más conocidas. A diferencia de estas últimas, las variedades asiáticas ofrecen una floración erguida : las flores se agrupan en ramilletes sobre tallos erguidos. Descubre en especial Primula japonica, que ofrece flores en distintos tonos de rosa. Los pétalos son más oscuros en el centro de la flor, lo que aporta profundidad a la floración. Las prímulas bulleyana también resultan interesantes de cultivar. Presentan inflorescencias anaranjadas, muy luminosas. Muy elegante, Primula secundiflora, por su parte, presenta en la parte superior de tallos erguidos inflorescencias formadas por campanillas inclinadas hacia el suelo.

La floración de una prímula asiática

Primula japonica (foto Alpsdake)

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