Flecha de cupido, Flecha de cupido: asociarla en el jardín
5 ideas de asociaciones para 5 ambientes diferentes
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Flecha de cupido es una encantadora vivácea mediterránea apreciada por su generosa floración de verano, con flores estrelladas azules o blancas, en lo alto de tallos finos que sobresalen sobre una mata de fino follaje perenne verde glauco. Muy adaptable, resistente a la sequía y al salitre, sus brácteas translúcidas la convierten en una planta decorativa durante mucho tiempo y también utilizada en ramos secos. De crecimiento rápido, bastante resistente, prefiere el sol y los suelos drenados, incluso calcáreos. Todas estas cualidades, sumadas a su aire natural y desenfadado, la convierten en una planta fácil de integrar en numerosos diseños paisajísticos. En este artículo, te propongo descubrir 5 ambientes construidos en torno a la Flecha de cupido azul, con plantas compañeras que la realzan o la acompañan, para macizos llenos de alegría y color.
–> Todos nuestros consejos para plantar, cultivar y cuidar la Flecha de cupido, así como nuestras distintas variedades de Flecha de cupido
Macizo calcáreo, soleado y seco
No siempre es fácil jardinar en suelo calizo, y menos aún cuando el suelo es seco y el sol aprieta. Por suerte, la Flecha de cupido no es la única que puede conformarse con estas condiciones, en principio, poco atractivas. En cuanto a los arbustos, la Lavanda es un gran clásico y desprende perfumes que recuerdan a las vacaciones. Otra opción interesante, aunque de Follaje caduco, la Perovskia, una vivácea arbustiva con largas varas erguidas de un gris plateado, subrayadas por flores de un azul que recuerda al de algunas lavandas. El Romero, de floración más temprana, puede servir de introducción y forma matorrales más o menos erguidos o postrados según las especies. El follaje gris de una Artemisa blanca como Artemisia ‘Silver Queen’ muestra una bonita neutralidad que permite enlazar los demás colores entre sí, y su floración blanca también armoniza con todos los tonos. Para un follaje más ancho, igualmente muy gráfico, Senecio ‘Angel Wings’ conviene reservarlo a regiones con inviernos poco rigurosos. Las vivaces ofrecen gran cantidad de ejemplares interesantes junto a la Flecha de cupido, como los cardos azules, cardos decorativos y arquitectónicos apreciados por sus inflorescencias cinceladas de un azul eléctrico y un aspecto inimitable. Para salir del azul y del gris, apuesta por otras vivaces de sol y de suelo seco, como las milenramas, que se presentan en una amplia paleta de colores y cuyas inflorescencias aplanadas crean un bonito contraste; las Valerianas, de floración larga y generosa; o los verbascos, auténticos acentos verticales en un macizo. En primer plano, opta por vivaces de porte bajo y extendido, como los Flox musgosos, el césped de España y los Sedums rastreros. Por último, crea movimiento con las espigas ligeras de las gramíneas : los clásicos Cabellos de ángel son perfectos para este uso, pero prueba también gramíneas más altas, como Ampelodesmos mauritanicus, que merece utilizarse más.
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Verbascum híbrido ‘Southern Charm’, Catananche caerulea, Achillea millefolium ‘Peachy Seduction’, Rosmarinus officinalis ‘Prostratus’ (foto pixabay), Ampelodesmos mauritanicus (foto Xemenendura) y Perovskia ‘Blue Spire’ (foto pixabay)
Un macizo naranja y azul
El azul y el naranja son dos colores complementarios que combinan muy bien, cada uno realzando al otro. La flecha de cupido ya ofrece flores azules, pero no dudes en acompañarla con otras vivaces de tonos similares. Juega con las formas de las flores, la altura de las plantas y también con las gamas disponibles, desde el azul más oscuro hasta el más pálido, pasando por los tonos intermedios como el lila. Entre las vivaces de flores azules, podemos citar algunas Aguileñas (de flores simples o dobles), el Áster ‘Goliath’, muchas Campanillas (para usar como plantas cubresuelos o como plantas estructurantes según las especies), los Geranios vivaces (‘Azure Rush’ o el incansable ‘Rozanne’, por ejemplo), la Buglosa de Italia ‘Loddon Royalist’ (un azul saturado e intenso), el Baptisia ‘Blueberry Sundae’ (mucho más acomodadizo que los lupinos), los Eryngiums (espinosos, sí, pero de un grafismo incomparable), algunos iris (que ofrecen una amplísima paleta de azules distintos), la Escabiosa de los prados (floración en pompones de aspecto muy natural), los imprescindibles mentas de gato y lavandas o también numerosas salvias. El azul también puede estar presente solo en parte y mezclarse con blanco, como en el bellísimo lirio africano ‘Fireworks’, u emerger de un follaje variegado para crear sorpresa, como es el caso de la Verónica del Cáucaso ‘Variegata’. Luego llegan los anaranjados, también muy variados en sus reflejos e intensidad. La Agastache ‘Kudos Mandarin’ ofrece flores tubulares de un bonito naranja cobrizo con un aire algo exótico. Prueba también el naranja crema de la milenrama ‘Terracotta’, el albaricoque de la Hierba del Clavo ‘Totally Tangerine’ con flores dobles, los tonos de atardecer de la Echinacea ‘Sundown’ o el naranja luminoso de un lirio de día. A esta lista se podría añadir el Iris ‘Good Show’, de un naranja puro o el follaje cambiante de un Coralito ‘Timeless Orange’, cuyas flores incluso respetan el código de color.

Achillea millefolium ‘Terracotta’, Catananche caerulea (foto Wikipedia), Echinacea purpurea ‘Sundown’, Eryngium bourgatii ‘Big Blue’, Anchusa azurea ‘Loddon Royalist’ y Geum ‘Totally Tangerine’ (foto PBK)
Más información Catananche - Hierba Cupido
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Jardín mineral, para la serenidad y la sencillez
Los xerojardines tienen la ventaja de requerir poco mantenimiento, ningún riego y ofrecen condiciones de drenaje que convienen a la flecha de cupido, pero también a otras vivaces y arbustos de suelo filtrante. La Mariposa perfuma el aire con sus aromas melosos todo el verano y sus espigas densas atraen a los polinizadores. Algunas variedades son estériles y no se siembran de manera natural, como por ejemplo Buddleia ‘White Chip’, de racimos blancos, o Buddleia ‘Unique’, azul por su parte, ambas son variedades enanas. Floreciendo un poco antes, los Ceanotos se presentan en azules, blancos y rosados, y la diversidad de sus siluetas es una baza para estructurar una composición. Los pinos también son excelentes sujetos para los jardines minerales. Postrados, como Pinus strobus ‘Horsford’ (35 cm), o más erguidos (Pinus nigra ‘Green Tower’ presenta una silueta cónica y esbelta de 4 m), se mantienen decorativos todo el año, y sus follajes permiten jugar con texturas y colores. En cuanto a las vivaces, la elección es amplia. Para flores que coincidan con las de la flecha de cupido, prueba las gauras, los claveles con encanto de antaño o bien las salvias. Salvia ‘Blue Note’, arbustiva, es de un increíble azul real, mientras que Salvia ‘Knockout’ ofrece una floración blanco lila que forma un bonito contraste con su follaje muy oscuro. Más temprano en la temporada, las Cestas de plata, las Aubrietes, algunas euforbias y los Flox musgoso aseguran colores alegres y vibrantes. Para cerrar la temporada y aportar color en otoño, apuesta por los sedum: además de los imprescindibles, como Sedum ‘Autumn Joy’ y sus bellas inflorescencias aplanadas, hay variedades de follaje muy oscuro (Sedum ‘Purple Emperor’ es un magnífico ejemplo) pero también especies tapisantes, como el orpín de Oregón. Ásteres, como Aster ‘Asrugo’ y su encantadora floración rosa acidulado, completan fácilmente la paleta de colores, sin olvidar las siluetas elegantes de las gramíneas ornamentales, algunas de las cuales revelan toda la belleza de sus espigas en esta época.
–> ¿Cómo diseñar un jardín mineral o sobre grava? Todos nuestros consejos y plantas adaptadas.

Gaura lindheimeri ‘Snowbird’, Catananche caerulea, Arabis alpina caucasica ‘Roselite’, Ceanothus thyrsyflorus ‘Repens’ (foto Kousvet2) y Pinus strobus ‘Horsford’
Ver también
Cultivar flecha de cupido en macetasEn un jardín a orillas del mar
Los jardines a orillas del mar se benefician de un clima a menudo suave y húmedo (salvo el lado mediterráneo, más seco), pero pueden ser bastante ventosos y estar sometidos a las salpicaduras salinas. Flecha de cupido puede tumbarse bajo el efecto de un viento demasiado fuerte, pero si su emplazamiento está resguardado, o rodeándola de plantas que la sostengan, encaja perfectamente en un jardín a orillas del mar. Puedes así ofrecerle un bonito telón de fondo compuesto de un Naranjo de Méjico, cuyo Follaje perenne, al igual que su floración remontante, desprenden perfumes de cítricos. Los Pittosporum presentan follajes verdes, abigarrados e incluso casi negros (Pittosporum ‘Tom Thumb’), y también son perennes. Permiten crear puntuaciones en forma de bolas de gran efecto. Puedes asociar estos dos arbustos a ejemplares más grandes y de porte más erguido, como por ejemplo los Taray catina (blancos o más o menos rosados, florecen en primavera o en verano según las especies) o los Lagestroemia, grandes arbustos interesantes tanto por su floración colorida de finales de verano como por su follaje otoñal y su corteza, decorativa incluso en pleno invierno. Si te tienta lo exótico, déjate seducir por las Grevillea o los Callistemon, dos arbustos que te transportan a Australia… Delante de estas plantas resistentes, planta tu Flecha de cupido, acompañada de Lirios africanos con bellas inflorescencias azules, blancas o bicolores, llevadas en lo alto de tallos robustos. Intercala grandes vivaces de grafismo igualmente marcado como los Eryngium de tonos azulados o metálicos, así como vecinas más vaporosas, que aligeran el conjunto, como las gauras (blancas o francamente rosas) y las verbenas de Buenos Aires, ¡ellas también en flor durante un periodo muy largo! Completa con algunas gramíneas o afines, como los grandes Panicum erguidos (algunos son deslumbrantes a finales de temporada) o con matas de Carex, de follaje perenne en forma de fuente. Si quedan espacios vacíos en primer plano, ¿por qué no rellenarlos con armérias marítimas o verónicas arbustivas (algunas son de dimensiones muy modestas)? Para finalizar, despierta la primavera plantando aquí y allá algunos grupos de bulbos de floración precoz.
–> Jardines a orillas del mar: limitaciones, ventajas, soluciones…te lo contamos todo en nuestra ficha-consejo.

Choisya ‘White Dazzler’ (foto peganum), Catananche caerulea, Callistemon viminalis ‘Hot Pink’, Verbena bonariensis, Panicum virgatum ‘Dallas Blues’, Tamaris tetrandra y Pittosporum tobira
Ambiente romántico al estilo inglés
Muy versátil en sus usos, Flecha de cupido puede, de hecho, entrar en escena en un macizo de inspiración inglesa y de acentos marcadamente románticos. Inevitablemente, un ambiente así conviene especialmente a los rosales. Elige rosales como ‘Novalis’, ‘Blue Girl’ o bien ‘Nautica’, cuyos tonos Parma dialogan con los, bastante cercanos, de Flecha de cupido. Otra opción consiste en jugar con colores complementarios con rosales de floración anaranjada o salmón, como ‘Westerland’, ‘Calizia’ o el célebre rosal inglés de flores muy dobles, ‘Pat Austin’. Por último, si prefieres la neutralidad, apuesta por el blanco con el gran clásico ‘Iceberg’ o, para jardines pequeños, ‘Schneeküsschen’, un rosal enano de 40 cm de altura.
Completa la escena con vivaces con flores en espigas como las de Agastaches, Delphiniums, Dedaleras, Persicarias, o algunas Verónicas, que todas aportan un bonito contraste de formas, muy verticales. Para seguir creando contrastes, disemina algunas matas de Lirios africanos o de Ajos ornamentales de bellas cabezas redondeadas así como plantas cubresuelos como Geranios vivaces (de nuevo, elige azul o blanco según la paleta de colores que hayas elegido). Las vivaces de follaje decorativo resultan interesantes a menudo durante mucho más tiempo que las de flor. Así, a media sombra, puedes optar por Coralitos, que ofrecen una gama de colores increíble. Las plantas de follaje gris o plateado, como las Artemisas blancas, las Orejas de Oso, o las Orejas de Ratón permiten realzar las flores y también enlazar los colores entre sí, para evitar un efecto desordenado. En un macizo romántico, las gramíneas también tienen su papel. El primer plano es ideal para los Carex y Festucas, que forman bonitos cojines de porte lánguido y de tonos variados. Al fondo del macizo, apuesta por las Eulalias, Pánicos erguidos, Calamagrostis, Molinias o por la Stipa gigantea, bellas durante mucho tiempo, de fácil mantenimiento y gráciles tanto con viento como bajo la luz rasante. Por último, haz que aparezcan los primeros colores en primavera gracias a los bulbos: campanillas de invierno, narcisos, crocos y tulipanes cuentan con gran aceptación por su facilidad de cultivo y las pinceladas alegres que crean en los macizos, antes de que vivaces, arbustos y gramíneas despierten.
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Delphinium ‘Pagan Purple’ (foto FD Richards), Catananche caerulea ‘Alba’, Allium ‘Pinball Wizard’ (foto Mike Peel), Crocus vernus ‘Vanguard’, Cerastium biebersteinii (foto Wikipedia), Rosa floribunda ‘Novalis’ y Stipa gigantea
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