Enfermedades y parásitos del abedul
Identificación, prevención y tratamientos naturales
Contenido
El abedul es un árbol caducifolio fácilmente reconocible por su corteza blanca y luminosa, su silueta esbelta y los gatitos que adornan con gracia sus ramas en invierno.
Se aprecia por su facilidad de cultivo, su rusticidad y su crecimiento rápido, lo que permite vestir un jardín en solo unos años. Aunque se considera poco sensible a enfermedades y plagas, unas malas condiciones de cultivo pueden hacerlo más vulnerable.
Hagamos un repaso de los principales parásitos y enfermedades del abedul: cómo identificarlos, qué medidas preventivas seguir y las soluciones naturales para tratar este árbol.
Como complemento, consulta en la ficha dedicada todos nuestros consejos para plantar, podar y mantener un abedul.
Taladro del abedul
El barrenador es un pequeño insecto coleóptero que ataca a todas las especies de abedules alimentándose de su follaje. De verde oscuro a negro, presenta reflejos bronceados y tiene la cabeza cuadrada. Son sobre todo sus larvas las que afectan al árbol, excavando galerías bajo la corteza. La circulación de la savia disminuye poco a poco y el sistema vascular se ve alterado.
Los síntomas se identifican por la decoloración de las hojas y su caída prematura, fuera del periodo otoñal habitual. El árbol entonces parece ralo y algunas ramas también se ven afectadas, se secan antes de morir. En el tronco, pueden observarse perforaciones o abultamientos en forma de media luna o de D, a veces acompañados de exudación de savia.
Las hembras del barrenador del abedul ponen primero en las grietas de la copa del árbol, antes de descender poco a poco e infectar una zona cada vez mayor. Si el ataque es importante, el abedul puede decaer en uno o varios años.

Barrenador del abedul
Prevención
Los árboles estresados o los ejemplares viejos suelen ser más sensibles a los ataques de esta plaga. Demasiado calor, un suelo poco fresco, deshidratación… son factores que debilitan al abedul. Heridas por una poda mal realizada, viento fuerte o un episodio de helada también debilitan los árboles.
Cuida tus abedules ofreciéndoles buenas condiciones de cultivo, favorables para un desarrollo saludable: riego en caso de sequía, fertilización anual para evitar carencias nutritivas, poda adecuada, etc.
Soluciones naturales
Ante los primeros síntomas, corta y quema las ramas afectadas y moribundas. Si la infestación es reciente, el resto del árbol podrá regenerarse por sí solo.
Cabe señalar que los insecticidas parecen ineficaces, ya que las larvas se esconden bajo la corteza del árbol.
En caso de infestación demasiado importante, por lo general habrá que considerar una tala.
Cancro
El cancro que afecta a los abedules es un hongo que ataca la madera. Las ramillas se secan, la corteza se agrieta y el tronco puede cubrirse de abultamientos.

Abedul afectado por el cancro
Prevención
Para evitar la propagación de hongos, mantén un entorno sano y limpio en el jardín: elimina los restos vegetales, deshazte de las ramillas o hojas enfermas sin dejarlas descomponerse en el suelo.
El abedul no tolera bien la poda. Si necesitas podar una rama peligrosa, utiliza siempre herramientas de corte limpias, previamente desinfectadas y bien afiladas. Aplica además una masilla cicatrizante sobre las heridas, ya que son auténticas puertas de entrada para los hongos.
Soluciones naturales
Si la enfermedad progresa, retira las ramillas afectadas y quémalas para evitar cualquier propagación de esporas al resto del árbol o a las plantas vecinas.
Como complemento, utiliza un tratamiento fungicida, como la Mezcla bordelesa o los productos a base de azufre, que se deben pulverizar sobre las partes afectadas.
Más información Abedul
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Podredumbre de raíz o armillaria
La podredumbre de raíz o armillaria es otra enfermedad criptogámica, que ataca a árboles y arbustos ornamentales, pero también a frutales. Provoca su decaimiento.
Este hongo presente en el suelo se alimenta de madera muerta. Son las raíces del abedul las que primero se infectan y quedan asfixiadas por el micelio, provocando poco a poco su pudrición. Después, el hongo coloniza el resto del árbol.
Los síntomas son los siguientes: crecimiento ralentizado, hojas que amarillean y se marchitan, y ramillas que mueren. Puede desprenderse del árbol un olor a podredumbre y moho. Sin embargo, estos signos suelen aparecer tardíamente, tras el desarrollo invisible del hongo en las raíces, bajo la corteza y en la base del tronco.
Al pie del árbol, también pueden aparecer colonias de setas en caso de infestación prolongada.
Además, te invitamos a leer nuestro artículo dedicado: Armillaria o hongo de miel: reconocer y luchar contra este hongo de los árboles.

Prevención
Como suele ocurrir, los ejemplares ya debilitados, dañados o cultivados en malas condiciones son los más propensos a verse afectados por esta enfermedad. Un suelo demasiado húmedo y poco drenado puede, por ejemplo, estar en el origen del desarrollo de la podredumbre. Evita los aportes demasiado ricos y regulares de materia orgánica, que desequilibran el suelo.
Puedes optar por cultivar especies consideradas insensibles a esta enfermedad, como el abedul negro (Betula nigra).
No cultives nunca un abedul en una zona previamente afectada por este hongo, ya que las esporas pueden persistir en el suelo durante varios años.
Soluciones naturales
No existe realmente un tratamiento curativo contra la podredumbre de raíz o la armillaria. A menudo, cuando se detectan los síntomas ya es demasiado tarde. Por ello, la prevención es aún más importante para combatir esta enfermedad.
Para limitar el desarrollo del hongo, es necesario eliminar el árbol enfermo y extraer su sistema radicular y su tocón. No replantes nada en la zona afectada o renueva el suelo en al menos 50 cm si deseas volver a cultivar pronto.
El minador del abedul
Se trata de una larva de insectos himenópteros parecida a una pequeña oruga, que excava sus galerías en las hojas del abedul para alimentarse.
Los primeros síntomas son la aparición de manchas o estrías blancas, grises o marrón claro en las hojas. La larva también puede ser visible en sus galerías bajo la epidermis de la hoja. También puede detectarse la presencia de excrementos negros. Las hojas afectadas acaban por volverse marrones, secarse y caer.
Los daños son sobre todo de orden estético y por lo general no son mortales. Pero un ataque importante o repetido puede debilitar el abedul y hacerlo más sensible a otras enfermedades y parásitos.

Larva sobre una hoja de abedul
Prevención
Evita los aportes demasiado regulares de abonos nitrogenados, que hacen al árbol más apetecible para los parásitos.
Vigila el buen mantenimiento de tu abedul, para hacerlo más resistente a los ataques: riego en periodo de sequía, enmienda anual de compost u otro fertilizante, etc.
Soluciones naturales
Si el ataque es reciente y poco desarrollado, corta las hojas dañadas y quémalas para evitar cualquier propagación de las larvas.
Cabe señalar que los insecticidas suelen ser ineficaces, ya que la larva está protegida dentro de las hojas del abedul.
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