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Enfermedades y parásitos de la albizia

Enfermedades y parásitos de la albizia

Identificación, prevención y tratamientos naturales

Contenido

Modificado el 6 de noviembre de 2025  por Marion 5 min.

Albizia es un arbusto apreciado por sus numerosas cualidades. En verano, ofrece una adorable floración en penachos sedosos. Su follaje muy dividido y estético aporta ligereza y un toque gráfico al jardín; y su silueta en forma de sombrilla es ideal para aportar sombra.

Fácil de cultivar y poco exigente, no es especialmente sensible a los parásitos y enfermedades. No obstante, algunas medidas preventivas permitirán evitar su aparición y mantener la albizia sana.

Y, si se detectan síntomas, veamos cómo tratar de la manera más natural posible nuestro arbusto.

Como complemento, consulta en la ficha dedicada todos nuestros consejos para plantar, podar y cuidar una albizia.

Dificultad

Hongo coralino

Esta enfermedad criptogámica está causada por un hongo (Nectria cinnabarina). Ataca tanto a los arbustos como a los árboles y a los frutales.

En ejemplares ya debilitados por heridas, por ejemplo tras una mala poda o por enfermedades, provoca el desecado y luego el decaimiento de las ramillas y las ramas. La savia deja de circular, las yemas dejan de recibirla y la corteza se desprende.

Esta enfermedad puede ser mortal para las albizias. Además, es contagiosa y puede transmitirse rápidamente de una planta a otra.

El hongo coralino se identifica por la aparición de pequeñas pústulas esféricas y lisas en la corteza (tronco y ramas), a veces agrupadas, que miden aproximadamente de 0,5 a 1 cm de diámetro. Al principio rosas o rojas, van tomando poco a poco un color coral, ladrillo e incluso negro. Es en la madurez cuando estas esferas se abren y permiten que las esporas migren por las fisuras y heridas de la planta huésped, pero también para infectar a otros vegetales.

albizia árbol de seda hongo coralino

Pústulas que aparecen en la corteza

Prevención

Mantener un jardín sano, limpiado regularmente de sus residuos vegetales (ramas muertas, hojas enfermas…) permite prevenir la aparición de enfermedades e impedir el desarrollo de esporas.

La poda de la albizia también debe realizarse con precaución: utiliza herramientas bien afiladas para un corte limpio, siempre limpias y previamente desinfectadas para evitar riesgos de propagación de enfermedades. Como complemento, también puedes utilizar un mastic cicatrizante, que evita que las heridas recientes queden expuestas a cuerpos extraños antes de su curación.

Para realizar correctamente la poda de tu albizia, sigue los consejos de nuestra ficha Albizia: ¿cuándo y cómo podarla?

Te aconsejamos evitar cultivar juntas especies sensibles a esta enfermedad (tilos, magnolios, arces, cerezos, manzanos…) o plantar tu albizia en una zona que ya haya sido contaminada anteriormente.

Y para saber más sobre esta enfermedad, no dudes en consultar nuestra ficha de consejos: ¿Cómo evitar el hongo coralino?

Soluciones naturales

Si has identificado los primeros signos del hongo coralino, aún es posible actuar.

Rasca las pústulas para eliminarlas, poda las ramillas afectadas y quémalas para evitar la propagación del hongo al resto del arbusto y a otras plantas. Como en la poda, aplica después mastic (o arcilla) cicatrizante.

Como complemento, puedes optar por el uso puntual de un fungicida, como la Mezcla bordelesa. Ten en cuenta que, aunque este producto se puede utilizar en agricultura ecológica, conviene usarlo con moderación y con precaución.

Si tu albizia está completamente afectada y quieres impedir la contaminación al resto del jardín, por desgracia generalmente habrá que plantearse abatirla.

Fusariosis

Otra enfermedad criptogámica causada por hongos (Fusarium y Microdochium). La fusariosis obtura los vasos de las plantas e impide la correcta circulación de la savia. Las hojas amarillean y los brotes jóvenes se marchitan, luego se secan antes de decaer, como si se hubieran mustiado. Un polvillo rosado también puede recubrir las ramas.

Con el tiempo, los síntomas pueden alcanzar la copa del árbol y provocar su muerte.

albizia árbol de la seda enfermedad por hongo

Fusarium verticillioides es uno de los hongos que provocan la fusariosis (foto Wikipedia)

Prevención

El calor y la humedad suelen ser responsables del desarrollo de los hongos. Como en cualquier caso la albizia requiere poca agua una vez bien establecida, procura que el suelo se mantenga bien drenado y evita cualquier encharcamiento que favorezca el desarrollo de enfermedades.

Las esporas persisten en el suelo varios años, por eso te aconsejamos evitar plantar tu albizia en un suelo previamente contaminado en los 4 o 5 años anteriores. Del mismo modo, como con el hongo coralino, evita cultivar juntas especies sensibles a este hongo (Gladiolos, tulipanes…).

De nuevo, acuérdate de desinfectar bien las herramientas de poda antes de usarlas, para evitar transmitir esporas y contaminar tu albizia.

Soluciones naturales

No existe realmente un tratamiento contra la fusariosis: elimina y quema las partes afectadas para limitar la expansión de la enfermedad.

Y para saber más, no dudes en consultar nuestra ficha de consejos: La Fusariosis, prevención y tratamiento.

Más información Albizia

El cancro

Estos hongos o bacterias provocan daños en la madera de albizia: las ramas se secan, la corteza se agrieta y aparecen abultamientos antiestéticos.

enfermedad del árbol de seda albizia

La madera se agrieta y se forman abultamientos.

Prevención

Las medidas de prevención son las mismas que para otras enfermedades criptogámicas: mantén un entorno lo más sano posible en el jardín, limpio con regularidad y libre de restos vegetales.

Utiliza siempre herramientas de corte limpias y bien afiladas. Aplica pasta cicatrizante sobre las heridas.

Soluciones naturales

Si la enfermedad se desarrolla, elimina las partes dañadas y quémalas para evitar cualquier propagación al resto del arbusto y a otros vegetales.

Como complemento, utiliza un tratamiento fungicida (Mezcla bordelesa, azufre…), para pulverizar sobre las partes afectadas.

Psílidos y cochinillas

Los psílidos, al igual que las cochinillas, son pequeños insectos chupadores que se alimentan perforando el follaje del árbol de la seda. Los primeros son verdes o marrones, con alas transparentes, mientras que los segundos son blancos o con caparazón pardo. Tanto las larvas como los adultos pueden colonizar el árbol de la seda.

Estas pequeñas plagas producen melaza, susceptible de provocar la aparición de negrilla. Este hongo segrega entonces una sustancia negra que recubre las hojas y reduce la fotosíntesis de la planta. Con el tiempo, las hojas del árbol de la seda se enrollan, se deforman o se vuelven rojizas antes de caer de forma prematura. Este fenómeno no es mortal, pero puede debilitar el árbol, sobre todo en caso de ataques repetidos.

La melaza también provoca daños estéticos secundarios: al gotear bajo el árbol, mancha todo lo que se encuentra cerca (mobiliario de jardín, coche, terraza, otras plantas…).

albizia árbol de la seda parásito

Psílido

Prevención

Evita los aportes de nitrógeno demasiado abundantes, que tienden a atraer a estos insectos al volver las hojas más tiernas y apetecibles.

Utiliza purín de tanaceto como repelente natural para alejarlos.

Por último, favorecer la presencia de depredadores naturales de los psílidos y las cochinillas, como las mariquitas o las crisopas, ayuda a combatir de forma natural, desde el principio, su aparición y desarrollo. La instalación de un seto natural, una charca, refugios, etc., son gestos sencillos para equilibrar el jardín y ofrecer un entorno propicio a la biodiversidad.

Consulta nuestros consejos en el artículo dedicado: Un seto natural para reforzar la biodiversidad.

Soluciones naturales

Al inicio de la infestación, un chorro de agua potente puede ser suficiente para desalojar a los invasores.

En caso de un ataque más intenso, realiza pulverizaciones de jabón negro diluido sobre las partes afectadas (1 cucharada sopera en 1 litro de agua tibia), que actuará como insecticida. Realiza el tratamiento preferentemente al final del día, para no poner en riesgo a otros insectos, como los valiosos polinizadores.

También puedes utilizar un insecticida a base de piretro, siempre con moderación en la medida de lo posible, ya que los insecticidas, incluso los naturales, nunca son selectivos.

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