Combinar Ophiopogon
5 ideas para combinar con Convalaria
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Ophiopogon, también conocido por distintos nombres comunes como Hierba de turquesas, Barba de serpiente, Barba de dragón o Convalaria, es una vivácea de follaje fino y alargado, lo que visualmente la acerca a las gramíneas. Su floración discreta, en campanillas que imitan a las del Lirio de los valles, se presenta en tonos blancos a violáceos y va seguida de una fructificación en pequeñas bayas de tonos azulados. Sin embargo, ante todo se valora por su follaje gráfico y decorativo. Verde uniforme en la especie tipo, adquiere un púrpura tan oscuro que en algunas variedades parece negro. De crecimiento lento, forma un cubresuelo perenne muy decorativo y se adapta a todas las exposiciones, en suelos no demasiado calcáreos. Con una rusticidad notable, además no requiere mantenimiento alguno. Aunque muy estético, sería una pena cultivarlo solo. Lo ideal es usarlo para realzar plantas vecinas bien escogidas. Desde plantas de bonito follaje hasta las de floración perfumada, pasando por cortezas de colores y bayas decorativas, la elección es muy amplia. En este artículo, te propongo descubrir 5 ideas para combinar Ophiopogon. Encontrarás pistas para crear composiciones decorativas en cualquier estación, tanto si cultivas Ophiopogon en terreno abierto o en macetas en tu terraza.
Estampa invernal colorida y fragante
Ophiopogon planiscapus ‘Nigescens’ o Ophiopogon negro, es una variedad que permite crear contrastes llamativos durante todo el invierno. Ciertos árboles y arbustos, una vez caídas sus hojas, lucen coloraciones de gran riqueza, realzadas por el negro intenso de esta magnífica planta cubresuelos. Arces japoneses, como Acer ‘Sango Kaku’ y su madera rojo anaranjada, u Acer ‘Bi-hoo’, de amarillo vivo, contrastan de maravilla sobre este fondo oscuro. Otras estrellas imprescindibles, los cornejos de corteza colorida, con ramillas intensamente coloreadas (rojas, naranjas, amarillas…). También se pueden citar algunas sauces, cerezos ornamentales como Prunus serrula (corteza color caoba) o Prunus maackii ‘Amber Beauty’ (corteza cobriza). El blanco de un Betula jacquemontii o de una zarza ornamental como Rubus ‘Silver Fern’ también crea un efecto impactante. Para acompañarlos, piensa en las coníferas, cuyas formas enanas pueden tener cabida en los pequeños jardines. Sus colores son mucho más variados de lo que se piensa, y sus tonos a veces también cambian según las estaciones. No olvides las floraciones invernales, perfumadas en arbustos como Hamamelis, Mahonia, Daphne, Sarcococca, la madreselva de invierno o el viburno de Bodnant. Después solo queda completar con vivaces que también abren sus corolas en esta época (heléboros, brezos, bergenias…) y con gramíneas de follaje decorativo y perenne como los carex, las festucas o también las lúzulas. Para completar el conjunto, imposible pasar por alto los bulbos de floración precoz (campanillas de invierno, Chionodoxa, Croco, Ipheion, Lirio o lirio de Argel…).
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Prunus serrula (foto Esther Westerveld), Abies balsamea ‘Nana’, dafne, brezo, Luzula sylvatica (foto Wikipedia) y Ophiopogon planiscapus ‘Nigescens’
Ver también
Ophiopogon, barba de serpiente: plantar y cuidarA la sombra, bajo los árboles
Ophiopogon se adapta perfectamente a las situaciones sombrías, como las que se dan en algunas zonas del jardín, bajo árboles de follaje caduco. Debido a la luz menos intensa, una especie de follaje verde, como Ophiopogon chingii, destaca mejor que otra de follaje más oscuro. Esta Convalaria viste con elegancia y de forma natural la base de arbustos como los Sarcoccocas, de follaje perenne y con floración invernal muy perfumada. Para aportar luz, juega con el follaje abigarrado de verde y amarillo de un Aucuba ‘Golden King’, por ejemplo. Para verla fructificar y lucir pequeñas bayas rojas, asóciale la variedad ‘Rozannie’, que la polinizará y también fructificará. Para variar las formas del follaje y las texturas, Mahonia como ‘Charity’ o ‘Winter Sun’ también son perennes y hacen surgir sus racimos erguidos de flores amarillas perfumadas en invierno. De aspecto más suave, Mahonia ‘Soft Caress’ parece haber tomado su follaje de un helecho. Una vez colocados los arbustos en segundo plano, añade vivaces que no temen la sombra. Geranium macrorrhizum forma tapices de follaje perenne. Muy resistente a la sequía y resistente, limita la aparición de malas hierbas, florece en la segunda mitad de la primavera y no le importa crecer entre las raíces de los árboles. Matas luminosas de Serpentinas abigarradas como ‘Silvery Sunproof’ o ‘Silver Dragon’ toman el relevo entre verano y otoño, con flores en tonos azules. También en follajes bajos y decorativos, apuesta sin dudar por el de los Carex. Por último, entre algunas matas de Heléboros de irresistible floración invernal, intercala bulbos como los Ciclámenes, que florecen desde finales del invierno hasta el otoño según la especie.
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Aucuba japonica ‘Golden King’, Ophiopogon chingii (foto Daderot – Wikimedia), Geranium macrorrhizum ‘Bevan’s Variety’ (foto Wikipedia), Cyclamen hederifolium y Mahonia ‘Soft Caress’
Más información Ophiopogon
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¡Un bordillo elegante, hermoso todo el año!
El follaje perenne de Ophiopogon permite componer bordillos de aspecto cuidado todo el año. Entre las variedades de follaje negro, Ophiopogon ‘Nigrescens’ adopta un porte más flexible y lánguido que Ophiopogon ‘Hosoba Kokuryu’, más erguido. En ambos casos, combínalos por ejemplo con otras plantas de bordillos de follaje claro o abigarrado, como una Hakonechloa o un Carex, dos gramíneas de formas redondeadas y muy gráciles. Otra gran opción son los Coralitos de follaje gris o plateado, como Heuchera ‘Silver Gumdrop’ o ‘Sugar Plum’. El verde de Ophiopogon planiscapus también conviene para bordear un macizo o un sendero. Como armoniza con todos los demás tonos, nada te impide asociarlo con coralitos de tonos más marcados. Rosa intenso para Heuchera ‘Georgia Plum’, naranja luminoso de Heuchera ‘Carribean Sea’, verde oliva fundido con púrpura rosado y plateado en Heuchera ‘Cappuccino’ o incluso abigarrado con variedades como ‘Velvet Night’ o ‘Mint Julep’. Por supuesto, vivaces de floración prolongada enriquecen tu composición. Erigeron karvinskianus es conocido por preferir el sol, pero florece sin problema en media sombra, y sus pequeñas flores, parecidas a las margaritas, forman cúpulas floridas en profusión durante cerca de 6 meses al año. Los distintos tonos azulados de las pequeñas campanillas aportan profundidad, a menos que prefieras apostar por el rosa lavanda de una Campanilla de los Muros ‘ Lisduggan Variety’, o por el blanco puro de una Campanilla de los Cárpatos ‘Clips’.
–> ¿Te apetece un bordillo elegante? Nuestros artículos para guiarte.

Ophiopogon ‘Hosoba Kokuryu’, Erigeron karvinskianus, Campanilla de los Cárpatos blanca ‘Clips’ y Heuchera ‘Sugar Plum’
Jardín de inspiración japonesa
El Lirio de los valles japonés, por sus orígenes asiáticos, se emplea habitualmente en los diseños de tipo japonés o zen. Para lograr un ambiente acertado, la elección de las plantas es importante. Un arbusto podado en nubes aporta estructura y un aire de intemporalidad. Muchos Pinos y Acebos japoneses se prestan bien a este arte del Niwaki. También puedes asociarlos con coníferas de porte más libre. Por supuesto, un arce japonés de follaje dividido y coloreado combina a la perfección con las finas cintas de Ophiopogon, al igual que muchos otros arbustos de follaje decorativo como Nandina, Fatsia, Mahonia sin espinas o incluso las Andrómedas. Las flores, añadidas en pequeñas pinceladas, también pueden formar parte del conjunto. Camelias, rododendros y azaleas, u hortensias marcan el ritmo de las estaciones, al igual que un árbol más imponente como un cerezo ornamental. También emblemáticos de los jardines nipones, los bambúes ofrecen un follaje perenne y cañas a veces muy coloridas. Si tienes espacio (o si los contienes con barreras antirraíces), los Phyllostachys pueden formar grandes macizos que, una vez desnudadas sus cañas en el tercio inferior, resultan especialmente gráficos. Para los jardines más pequeños, o para evitar cualquier riesgo de verse sobrepasado, opta mejor por especies cespitosas, como las Fargesia. No dudes en dejar que surja este conjunto (así como tu Convalaria), de un tapiz musgoso de Soleirolia o de Sagina, que crean una atmósfera de total serenidad, y completa con el follaje exuberante de algunas Hostas, y con el follaje gráfico y recortado como encaje de los helechos.
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Acer palmatum ‘Sango Kaku’, pino podado en Niwaki, Ophiopogon planiscapus (foto Guido), Nandina domestica y Helxine soleirolii (foto Leonara Enking)
En macetas, para una terraza siempre acogedora
Barba de serpiente es una vivácea que se cultiva muy bien en maceta y se mantiene decorativa todo el año sin exigir cuidados especiales. Por supuesto, puedes plantarla sola en una maceta, pero lo ideal es combinarla con otras vivaces y arbustos que harán de tu balcón o terraza un lugar agradable en cualquier estación. En una jardinera grande, Ophiopogon japonicus forma un cubresuelos de un verde brillante y perenne que resalta arbustos de follaje colorido como la Espirea del Japón ‘Goldflame’ : entre su follaje joven de un naranja vivo, su floración de verano rosa y sus tonos rojizos en otoño, acumula atractivos y hace evolucionar el conjunto sin cesar. El follaje verde ácido marginado de amarillo de un Physocarpus ‘Anny’s Gold’ crea un contraste magnífico cuando destaca sobre un tapiz de Ophiopogon negro, pero puedes invertir este contraste prefiriendo colocar una variedad de follaje muy oscuro, como la de Physocarpus ‘All Black’, sobre el verde del Ophiopogon tipo. Estos arbustos, además, ofrecen una bonita floración de final de primavera, seguida de bayas decorativas. Otra combinación interesante es la de un arce japonés, cuyo follaje cambia de color de la primavera al otoño. Si bien su follaje es interesante, algunos además son conocidos por su corteza muy colorida en invierno, creando así escenas atractivas durante todo el año. Entre los arbustos con follaje perenne y decorativo, elige por ejemplo los Pieris, las verónicas arbustivas (para climas más bien suaves) o bien las Skimmia, que además te regalan bonitas floraciones o fructificaciones. Para un ambiente de sotobosque, los helechos son ideales, al igual que las Hosta o las Brunnera, que no olvidarás acompañar con bulbos de floración primaveral, de verano o otoñal.
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Ophiopogon japonicus, Spiraea japonica ‘Goldflame’, Physocarpus opulifolius ‘All Black’ y Pieris japonica ‘Katsura’
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