7 árboles que producen mucha hojarasca
… ¡y nuestras soluciones para sacarles partido en el jardín!
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La llegada del otoño va de la mano de la caída de las hojas de los árboles caducos. Una faena para unos, una oportunidad para otros: todo depende de tu punto de vista y de tu práctica de la jardinería. ¿Prefieres un jardín «limpio», sin malas hierbas ni hojas secas en tu césped ni en tus macizos? Entonces, seguro que la llegada del otoño te impondrá innumerables tareas de recogida de hojas. ¿Practicas una jardinería más en sintonía con la naturaleza? Entonces, las hojas secas son para ti oro caído de los árboles: acolchado, compost, refugio para pequeños mamíferos e insectos… Ahora bien, algunos árboles generan MUCHÍSIMAS hojas secas, con fama de ser muy difíciles de aprovechar. Demos un repaso a esos árboles que pierden una multitud de hojas y veamos cómo sacarles partido en el jardín.

¿Hojas secas: engorro u oportunidad?
Descomposición de las hojas
Las hojas de algunos árboles son más gruesas o coriáceas que otras. Las hojas del roble, de la haya común o incluso del plátano de sombra, entre otros, son naturlamente ricas en carbono, para una relación Carbono/Nitrógeno (C/N ) comprendida entre 50 y 60.
En el proceso de descomposición de la materia vegetal, cuando esa relación C/N es superior a 20, no hay suficiente nitrógeno para permitir la descomposición del carbono. Estas hojas se descomponen entonces más lentamente y, sobre todo, los microorganismos deben extraer nitrógeno del suelo como compensación. A este fenómeno se le llama «hambre de nitrógeno«. Cuando lo que querríamos es aportarlo al suelo, en cambio se extrae de sus reservas. La descomposición, por tanto, es lenta y solo devuelve al suelo una pequeña cantidad de nitrógeno mineral.
Por suerte, la naturaleza es sabia, las cosas se reequilibran, sin embargo, en cierta fase de descomposición, en la que el nitrógeno se redistribuye, sobre todo, con la muerte de los microorganismos descomponedores y con sus secreciones. Por eso algunas hojas se descompondrán más lentamente que otras. Por tanto, resulta más complicado incorporarlas al compost, por ejemplo, máxime cuando algunos árboles pierden una cantidad de hojas que a veces nos parece astronómica.
Sin pánico: una solución puede ser, por ejemplo, utilizarlas como acolchado, mezcladas con otras hojas de descomposición más fácil.

Las hojas muertas son oro para el jardín
→ Para saber más: «El hambre de nitrógeno: ¿qué es, cómo evitarla y remediarla?»
→ Escucha también nuestro pódcast «¿Qué hacer con las hojas muertas en el jardín?»:
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¿Cómo hacer un buen compost de hojas? - TutorialPlátano de sombra
Es un gigante de más de 20 m, plantado a menudo en ciudades, donde tolera muy bien la contaminación. El Platanus x acerifolia, o plátano de sombra, presenta un follaje caduco coriáceo, formado por grandes hojas dentadas de unos quince centímetros. La forma enana del plátano, más adecuada para jardines, es el plátano de bola Platanus acerifolia ‘Alphen’s Globe’, que también luce grandes hojas lustrosas y palmeadas. En otoño, estas innumerables hojas se vuelven amarillas y luego marrones antes de caer. Entonces cubren por completo el suelo bajo el árbol formando un tapiz y se descomponen con mucha dificultad, lo que obliga a los jardineros a tediosas sesiones de recogida. Ahora bien, aunque estas hojas son coriáceas, sí que se pueden compostar, pero tardan más en descomponerse. Para acortar su proceso de descomposición, puedes triturarlas y mezclarlas con restos verdes como cortes de césped. Su resistencia a la descomposición permite utilizarlas como acolchado en los macizos, mezcladas con otras hojas.

Silueta y hojas de plátano de sombra
→ El consejo de Sophie: En la región sur, los plátanos de sombra se ven afectados por la enfermedad del cancro coloreado provocada por un hongo. No existe tratamiento por el momento y esta enfermedad causa estragos considerables en las hileras de plátanos a lo largo de las carreteras y del Canal du Midi. Se han hecho necesarias grandes campañas de tala, ya que los árboles afectados se vuelven peligrosos. Si tu plátano presenta bandas pardo-rojizas en el tronco con forma de llamas, puede que esté afectado y puede ser necesario un diagnóstico profesional.
Más información Árboles y grandes arbustos
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Nogal común
El nogal común o Juglans regia es un árbol caducifolio de unos veinte metros de altura cuyo ramaje puede extenderse hasta unos quince metros. Así que presenta una buena superficie foliar, compuesta por un follaje denso y coriáceo. Las grandes hojas ovaladas son glabras y superan los veinte centímetros de longitud. En primavera, primero son de color bronce y luego pasan a un verde vivo y brillante en el haz. Después caen en masa en otoño. Las hojas de nogal común se caracterizan por ser ricas en juglona, un compuesto «tóxico» presente tanto en las hojas como en las raíces y la corteza de los árboles de la familia Juglandaceae, y especialmente en el nogal negro. Como los nogales comunes se injertan a menudo sobre este último, es posible que las hojas de tu nogal común contengan una cantidad nada desdeñable de juglona. Pues bien, en realidad se trata de un compuesto alelopático, es decir, una sustancia que frena la germinación y el crecimiento de otras plantas.
Podemos considerar entonces que las hojas de nogal común constituyen un mantillo ideal. Si temes que liberen en el suelo este compuesto antigerminativo, reúnelas en montones y déjalos reposar unos meses. Las lluvias lixiviarán y diluirán la juglona, y podrás utilizar este mantillo mezclado con otras hojas al pie de arbustos y vivaces ya establecidos.

Silueta y hojas de nogal común
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¿Cómo recoger las hojas secas?Castaño
El castaño o Castanea sativa es un árbol caducifolio imponente, reconocido por sus frutos nutritivos: las castañas. Sus largas hojas verdes, que pueden medir hasta 25 cm de largo, forman unas ramas muy densas, ideales para dar sombra a grandes espacios. Y cuando caen, miles de hojas cubren el suelo bajo el árbol. Ahora bien, estas son ricas en taninos, que se caracterizan por ralentizar el proceso de descomposición de las hojas. Por lo tanto, tienes varias opciones para aprovechar con inteligencia los montones de hojas de tu castaño: triturarlas (pasando el cortacésped por encima si no tienes biotrituradora) y utilizarlas como acolchado en los parterres. Una vez trituradas, también puedes incorporarlas al compost, mezclándolas con otros residuos verdes y, si es posible, con hojas de ortiga. Deja que este compost madure durante al menos un año, ¡y después podrás utilizarlo en el jardín!

Silueta y hojas de castaño
El roble
Según las especies, los robles forman árboles majestuosos de más de 30 m en algunos casos, con ramas anchas y densas. Entre los robles caducos se encuentran:
- el roble común, Quercus robur
- el roble de los pantanos, Quercus palustris
- el roble escarlata, Quercus coccinea ‘Splendens’
- o el roble americano, Quercus rubra
Al igual que las del castaño, las hojas de roble contienen taninos. También en este caso, estos compuestos ralentizan su descomposición. A diferencia de lo que se cree, las hojas de roble no son tóxicas; simplemente hay que evitar comerlas… algo que nadie hace. Y, sin embargo, nosotros mismos consumimos taninos, por ejemplo en el vino tinto o el té. Lo que convierte algo en veneno es la dosis; por tanto, conviene actuar con sentido común y «diluir» estos taninos mezclando las hojas de roble con otras hojas y con restos verdes. Esta mezcla, al mismo tiempo, ayudará a reducir la acidez del compost obtenido, ya que las hojas recién caídas de estos árboles venerables son algo más ácidas que otras.

Silueta y hojas de roble
Si deseas utilizar las coriáceas hojas de roble como mantillo, convendrá, una vez más, triturarlas previamente con el cortacésped o la desbrozadora para favorecer su descomposición y la lixiviación del suelo de los taninos y de la acidez bajo la acción de la lluvia.
Haya común
Las hayas comunes son árboles caducos o marcescentes muy conocidos por jardineros y paseantes en el bosque. Ya sea la Haya común Fagus sylvatica, la Haya roja Fagus sylvatica ‘Atropurpurea’ , o bien la Haya común fastigiada dorada Fagus sylvatica ‘Dawyck Gold’, se reconocen por sus hojas ovaladas bordeadas de pequeños pelillos, de 7 a 10 cm de largo y de 5 a 8 cm de ancho. Bastante gruesas, estas hojas permanecen en parte en los ejemplares durante el invierno (de ahí el término «marcescente»). Se trata de una especie de sombra: en un hayedo, planteros y planteles temen por encima de todo la insolación y se benefician de la sombra del follaje denso de los árboles adultos. Las hayas comunes producen, por tanto, gran cantidad de hojas debido a estas ramas densas, y estas se descomponen lentamente. ¡Aprovecha esta bendición: es un excelente acolchado gratuito, para extender al pie de los árboles, de los setos o en los macizos de arbustos y vivaces! Esto permitirá que la vida del suelo se desarrolle y ponga en marcha un círculo virtuoso para enriquecerlo.

Silueta y hojas de haya común
El magnolio
El género de los magnolios comprende más de cien especies, principalmente árboles y grandes arbustos. Las hojas de los magnolios son, por lo general, grandes, ovaladas y coriáceas. Según la especie, estas pueden ser caducifolias o persistentes. Sus grandes flores solitarias son muy decorativas, lo que hace de los magnolios unos árboles muy apreciados por los jardineros. La cosa se complica un poco cuando llega el otoño y las innumerables hojas caen sobre el césped, donde los magnolios se plantan a menudo en aislado: entonces conviene recogerlas cuanto antes, y muchas personas las llevan por sacos enteros al punto limpio. La mejor forma de aprovechar estas hojas secas en el jardín es convertirlas en un mantillo, útil para proteger del frío tus plantas más sensibles. Procura triturarlas al máximo para obtener un mantillo homogéneo y extenderlo en una capa gruesa, una auténtica manta aislante.

Silueta y hojas de magnolio
Morera sin frutos
La morera sin frutos o Morus kagayamae es un árbol de sombra caduco, reconocible por sus grandes hojas recortadas y brillantes. Puede alcanzar unos diez metros de altura y extender su copa sobre una amplia superficie, produciendo rápidamente multitud de hojas coriáceas: ¡ideal para protegerse del sol abrasador en verano, pero un engorro cuando toca recogerlas todas en otoño! Si te enfrentas al problema, debes saber que incorporarlas tal cual al compost no es la mejor solución, porque su descomposición es lenta. Habrá que reunirlas en montones y triturarlas hasta reducirlas a trozos lo más pequeños posible: así constituirán un aporte importante para el compost y podrás extenderlas como acolchado junto con el triturado de ramas y otras hojas más finas.

Ramas de morera sin frutos
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