Las sequías estivales, antes puntuales, ahora son moneda corriente en Francia y en Bélgica (y en gran parte del resto del mundo). Nos preocupa mucho la supervivencia de nuestras plantas en el jardín como en la naturaleza. Pero, se olvida pronto que la polinización, es decir, lo que garantiza la perennidad de las plantas mediante la reproducción sexual y permite una producción frutícola y hortícola, se ve afectada directamente por el calor intenso y la falta de agua. ¿Cuáles son realmente estos efectos perjudiciales para la polinización provocados por las fuertes sequías sufridas en los últimos años? Actualmente se están llevando a cabo investigaciones científicas para descubrirlo.
La polinización a través de los insectos: un contrato ganar-ganar
Como se suele decir: "¡la naturaleza lo tiene todo bien hecho!". Un insecto polinizador (abejas, abejorros, avispas, sírfidos y otros dípteros, mariposas, algunos coleópteros...) visita una flor. Este último encuentra en ella néctar y polen, que lo alimentarán o alimentarán a su descendencia, mientras que el polen, sujeto al insecto, se va a desplazar de una flor a otra según el ir y venir de su recolección. El polen de una flor entonces encuentra el pistilo de otra flor de la misma especie y, ¡bingo!, la flor es fecundada: en ese momento puede comenzar la producción de frutos o de semillas. En resumen, ¡todos ganan! El insecto y la planta.
Para recordar: los insectos polinizadores han coevolucionado con las plantas con flores. Es decir, las plantas han evolucionado para atraer y facilitar la visita de los insectos polinizadores, mientras que los insectos han evolucionado por su parte para tener una morfología adecuada para recoger el néctar y el polen de esa flor. Además, algunas plantas solo pueden ser fecundadas por una única especie de insecto: si el insecto desaparece, la planta deja de reproducirse y desaparece a su vez; si es la planta la que no está o ya no está presente, el insecto no podrá alimentarse y también desaparecerá.
Para recordar: aquí solo hablamos de la polinización por insectos, llamada entomógama o entomófila. Existen otros tipos de polinización: por aves o por quirópteros, por el viento (anemogamia) o por el agua (hidrogamia).

Una preocupación generalizada: hay investigaciones en marcha
Los científicos, entre ellos Charlotte Descamps (doctoranda en el Earth and Life Institute de la UCLouvain), llevan años trabajando para conocer y comprender el impacto que podría tener la sequía en las polinizaciones. Para ello, han elegido varias plantas tipo, como la borraja (Borrago officinalis), y las han colocado en cámaras de cultivo con condiciones controladas: distintas temperaturas (21, 24 y 27 °C) y diferentes aportes de agua (regada o sin regar). La idea es reproducir las condiciones a las que puede enfrentarse la planta en un cultivo real. Ya se han podido extraer varias conclusiones.
¿Cuáles son las consecuencias de la sequía en las flores?
- Disminución del número de flores: nosotros, simples jardineros, ya lo notamos en nuestros jardines. Cuando hace muchísimo calor y no hay casi agua, el número de flores en el jardín ornamental, en el huerto o en el vergel se reduce. Además, la floración, pobre, es muy fugaz. Apenas volvemos y la flor ya se marchita;
- La morfología de las flores cambia: esto es lo más sorprendente; en episodios de sequía, las flores se transforman. Algunos pétalos desaparecen, las flores se hacen más pequeñas... Todo esto podría provocar que el insecto sea incapaz de visitar la planta;
- Bajada de la capacidad de atracción de la flor para el insecto: según un estudio realizado en Marsella, si hace demasiado calor y falta agua, la flor puede presentar una modificación de los olores habituales. Esto puede tener como consecuencia que el insecto pierda de repente el interés por una flor que, sin embargo, está acostumbrado a visitar;
- Reducción de la producción de néctar y de polen: el néctar es menos abundante, así que la flor resulta menos atractiva para los polinizadores. Además, el polen se produce en menor cantidad, lo que reduce fuertemente las polinizaciones.
- ¿Y la calidad del néctar y del polen? : las investigaciones siguen en curso para determinar si la calidad del néctar y del polen, y por tanto la capacidad de atracción de las flores para los insectos, se mantenía estable o disminuía durante episodios de sequía. Asunto en seguimiento...

¿Y los insectos, entonces, qué?
Las poblaciones de insectos están sufriendo, desde hace décadas, por diversas razones: uso de pesticidas, reducción de la superficie del hábitat y de la comida, caída de la biodiversidad floral... y, por supuesto, cambios climáticos. Durante el calor intenso y los episodios de sequía, los insectos tienen sed y ya no pueden desplazarse o alimentarse con normalidad. En resumen, la sequía afecta a las dos partes de la polinización entomófila: a la planta y al insecto. Evidentemente, esto podría tener consecuencias graves a medio plazo sobre algunas producciones alimentarias y llegar a causar hambrunas, incluso entre nosotros. Aunque, en algunos países, los productores ya están recurriendo a la polinización manual o mediante nanorobots...

Comentarios