Las plantas que toleran tanto la sombra como el pleno sol
Las plantas extremadamente resistentes a diversas exposiciones
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A veces, algunos jardines o zonas ajardinadas acaban en sombra total durante el invierno y con un calor intenso en verano. Esto implica invitar a allí a vegetales completamente adaptables y polivalentes a una luminosidad elevada. Deberán sentirse bien tanto con el calor en verano como con un sombreado muy marcado en invierno.
Entonces, ¿cuáles son estas plantas, arbustos y vivaces perfectamente flexibles, igual de obedientes a la sombra que a la plena luz ? Le desvelamos algunas…
El problema de los jardines expuestos tanto a la sombra como al sol
Lo observamos todos en pleno verano: algunos macizos, terrazas, patios o jardines se encuentran, con la llegada de la buena temporada, en pleno calor, soportando una fuerte exposición al sol y un termómetro que sube con rapidez. Mientras que en invierno, estos mismos espacios permanecen sumergidos en el frío y la sombra durante largas semanas.
Este contraste se explica, evidentemente, por la trayectoria del sol, que alcanza su punto más alto en el cielo durante los meses de junio a agosto en nuestras latitudes europeas. El recorrido del sol se ve entonces menos frenado, especialmente en las regiones donde la vivienda es baja, sin pisos superiores, como en el sur o en el Atlántico, donde la edificación aporta, por lo general, una sombra densa sobre las platabandas que bordean la casa. La presencia de árboles persistentes como los coníferos también puede provocar en invierno una sombra espesa en el jardín, transformada en el solsticio de verano en una zona luminosa.
Estas variaciones estacionales nos plantean un pequeño reto para la planificación y el mantenimiento de algunos macizos muy expuestos, que nos llevan a buscar plantas perfectamente adaptables a este gran salto de exposiciones.

En la ciudad, sobre todo, algunos jardines se encuentran en verano en plena luz
Las condiciones para que funcione
La adaptabilidad de las plantas al sol y a la sombra
En estos jardines que sufren variaciones extremas de exposición, las plantas que pueden prosperar deben ser extremadamente adaptables. Su capacidad para tolerar estas condiciones depende a menudo de características fisiológicas comunes, como hojas gruesas o enceradas, que las protegen tanto del frío invernal como del calor estival. Por eso, con frecuencia se encuentran arbustos resistentes, de follaje perenne, e incluso coriáceo y brillante, que se comportarán bien tanto en la sombra como al sol. La cutícula encerada ayuda a reducir la pérdida de agua y les ofrece cierta protección frente a los intensos rayos UV y frente a la sequía, ya que el problema de la resistencia al calor se presenta precisamente en verano.
En las plantas llamadas “blandas”, las vivaces no leñosas, la lista es más reducida, pero no hay que pasarlas por alto por el atractivo de su floración, tal y como veremos en la selección de plantas. Entre ellas encontramos, en particular, algunas plantas semipersistentes que entran en reposo durante los periodos de sequía estival. Pero también las que se despiertan un poco más tarde cuando comienza a asomarse la media sombra en esta zona sombría durante el invierno. Es el caso, por ejemplo, de las persicarias.
Cabe señalar que muchas de estas plantas adaptables florecen a mediados de temporada, en primavera o en otoño. El follaje uniforme que disfruta la exposición en sombra también es, en general, mucho más receptivo a la luz intensa y al calor que el follaje abigarrado, que es más sensible a las quemaduras.

Entre las buenas opciones, plantas de follaje perenne como el Muehlenbeckia, que siempre se las arregla muy bien entre la sombra y el calor.
Influencia del clima y de la región de cultivo
Por supuesto, una planta no se comportará igual en Marsella que en Cherburgo. La cantidad de insolación, la pluviometría y la higrometría influyen de manera nada desdeñable en cómo logrará la planta adaptarse bien a condiciones de exposición radicalmente opuestas.
Condiciones ambientales favorables
Para que estas plantas se desarrollen tanto a la sombra como al sol, aun así deben cumplirse ciertas condiciones ambientales.
- Un suelo que permanezca lo bastante fresco en verano es crucial para ayudar a las plantas resistentes a la sombra a soportar mejor el pleno sol.
- En los climas más cálidos, a veces es necesario proporcionar protección contra el sol intenso de la tarde para evitar que las hojas más tiernas de algunas plantas se quemen.
Estrategias de cultivo y mantenimiento
Por último, siempre se podrá contemplar, en una terraza o en un pequeño jardín urbano, un jardín de macetas modular a gusto. Esto permite proteger las plantas más delicadas en la zona del follaje, desplazándolas según las estaciones: instalándolas más al sol o a la sombra cuando llegue el verano. Una planta en maceta que uno aprecia especialmente en invierno a la sombra, puede, con la misma idea, trasladarse a un macizo más sombrío en verano para protegerla.

El jardín de macetas sigue siendo el plan perfecto en espacios pequeños, donde podremos trasladarlas fácilmente según el grado de luminosidad.
Algunos ejemplos de plantas que se dan bien en cualquier exposición
Como acabamos de ver, los arbustos persistentes y las vivaces robustas suelen ser los mejores candidatos. Apostemos por los arbustos y las vivaces menos exigentes en cuanto a cultivo y exposición.
Aquí tienes algunas de las plantas que han demostrado su valía y que se adaptarán a condiciones de insolación extremas y, casi, nulas:
Los arbustos
- El Pittosporum de hojas pequeñas (Pittosporum tenuifolium), formando masas de vegetación encantadoras con un efecto exótico, ideales para zonas costeras y climas suaves.
- El Muehlenbeckia, ideal para hacer que trepe como cubresuelos o para que caiga desde un muro o una jardinera.
- El Lonicera nitida y Lonicera pileata, perfectos como topiarios o para setos pequeños recortados o libres, así como en rocallas o taludes. La variedad ‘Ernest Wilson‘ es una buena alternativa al boj.
- El boj, precisamente: uno de los arbustos más indiferentes a las condiciones de exposición.
- El acebo común (Ilex aquifolium).
- Los hipericones, ¡unos auténticos comodines! Te aconsejo Hypericum inodorum para disfrutar de su bonita fructificación (pero evitando que le dé demasiada sombra densa en invierno).
- El Choisya ternata, eligiendo la especie tipo (La ‘Sundance’ se quema fácilmente con el sol).
- Losevónimos del Japón de follaje persistente o evónimo de Europa de follaje caduco, espectaculares en otoño.
- El Osmanthus, en particular el Osmanthe de Burkwood, con flores muy perfumadas a mediados de primavera.
- Los aucubas que escojas en variedades verdes y uniformes, asegurándote de que reciban suficiente agua para evitar el estrés hídrico en las regiones del sur.
- El durillo, un clásico intemporal, a veces poco utilizado, que se integra muy bien en setos de varias especies.
- Otro laurel, el laurel, también una planta aromática, igual de adaptable.
- Los mahonios : Mahonia x media, lomariifolia y ‘Wagneri Fireflame’, por ejemplo, lomariifolia y ‘Wagneri Fireflame’ (‘Wagneri Fireflame’), que florecerán un poco menos en invierno si hay una sombra densa.
- El jazmín de invierno (Jasminum nudiflorum) es un trepador adaptable, aunque florece poco en invierno cuando está a la sombra.
- El Skimmia japonica podrá ser, a su vez, una opción en regiones de clima fresco, donde el sol no sea abrasador en verano.
- El Cotoneaster, interesante por sus bayas rojas persistentes durante mucho tiempo y por ser el deleite de las aves en otoño y en invierno…

Durillo, Lonicera nitida, acebo común, hipericón y mahonio
Las vivaces
Resistentes, estas bonitas vivaces también sabrán hacer frente a la alternancia de una sombra invernal y a un suelo que se seca bajo el efecto del sol en verano, aportando la frescura de su floración:
- Los geranios vivaces, de los que sus mejores campeones para tolerar el rigor del sol y de la sombra son Geranium oxonianum y los Geranium macrorrhizum, pero también los Geranium endressii.
- Los Epimediums, un cubresuelos también muy bonito por su follaje y por su discreta floración primaveral.
- Las Bergenias, muy versátiles, porque toleran una amplia gama de condiciones de luz y, una vez establecidas, son resistentes a la sequía.
- Muchas Persicarias, entre ellas la Persicaria filiformis, o también las persicarias affinis y amplexicaulis.
- Las anémonas del Japón híbridas, como las de la serie Swan (‘Ruffled Swan‘ o ‘Elfin Swan’), que florecen durante mucho tiempo.
- Algunas hostas de entre las de follaje verde claro o amarillo, como ‘Fire Island’ y, idealmente, las Hosta plantaginea y ‘Venus‘, ¡perfumadas!
- Las heucheras púrpuras, como ‘Sloeberry‘ y las de follaje verde.
- Las astrancias, maravillosas flores de primavera: aceptan todas las exposiciones, pero conviene ubicarlas, como mínimo, al sol a partir de la primavera.
- El muguet, sí: no se piensa en él lo suficiente, pero entra en reposo en verano y admite situaciones soleadas durante el verano.
- Las liriope, que resisten bastante bien el sol si el suelo se mantiene bien fresco en verano, como el cultivar ‘Majestic‘.
- Algunos helechos como el helecho de Alemania (Matteuccia struthiopteris), Dryopteris filix mas o el Osmunda regalis.
- Las vinca (Vinca sp.) de flores azules, blancas o malvas se usarán como cubresuelos.
- Por último, la Acanthe mollis, que florecerá un poco menos en primavera, pero que también entrará en reposo durante el verano.

Geranio vivaz (aquí macrorrhizum), helecho Dryopteris, Epimedium, Bergenia y Carex morrowii.
Las gramíneas
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