
Poda del avellano: ¿cuándo y cómo podarlo bien?
Descubre todos nuestros consejos
Contenido
El Avellano o Corylus en latín, es un hermoso arbusto frutal tan elegante como apetecible, que se integra tanto en el huerto como en el jardín ornamental, en setos libres, frutales, cortavientos o campestres. Este arbolito tupido, de porte muy arbustivo, desarrolla un bonito follaje redondeado y dentado, una floración en largos gatitos seguida de deliciosos frutos de cáscara dura: las avellanas. Aunque a menudo prescinde de podas de plantación y de formación, ya sea Avellana (Corylus avellana), avellano tortuoso o avellano púrpura (Corylus maxima ‘Purpurea’), necesita ser podado de vez en cuando para mantener una bonita forma y una buena producción de avellanas.
Descubre todos nuestros consejos para realizar, paso a paso, esta operación: ¿cuándo y cómo podar los avellanos?
Descubre también los gestos en vídeo: ¿Cómo podar un avellano?
¿Por qué hay que podar un avellano?
Los avellanos son arbustos tupidos que vienen con chupones fácilmente, formando de manera natural un arbol multitronco, es decir, una mata compuesta por tallos poco ramificados, muy rectos, de 2 a 6 m de altura. Una poda regular permitirá mejorar la cosecha. Al cabo de unos diez años, se aconseja rejuvenecer con regularidad las ramillas envejecidas y las ramas mal situadas para mantener su productividad. El corte del avellano favorece el retoño de rechazos vigorosos, que rebrotarán desde el tocón y producirán, a su vez, avellanas en 3 a 4 años.
El centro de las ramas del avellano es bastante caótico: la poda servirá para airear bien el interior del árbol y evitar que las ramas se toquen ni se dañen por ese roce: las avellanas solo se desarrollan en el exterior del arbusto, por lo tanto, es inútil conservar las ramas que crecen hacia el interior.

Los gatitos del avellano se mecen al viento, anunciadores de la primavera y de las futuras avellanas. Un espectáculo delicado y esencial para la biodiversidad de tu jardín.
Ver también
Avellano, Corylus: plantar, podar y mantener¿Cuándo podar los avellanos?
El avellano debe podarse después de la fructificación y antes de la reanudación de la vegetación. El periodo adecuado para podar el avellano es, por tanto, a finales de otoño (se puede podar desde el mes de octubre) o a finales del invierno, en febrero-marzo. Evita, sobre todo, intervenir en periodo de heladas. La poda en la plantación es innecesaria. Deja que el avellano se desarrolle bien y espera unos diez años antes de empezar en serio las operaciones de poda, incluso si las primeras avellanas ya han aparecido.
Más información Avellanos
Ver todos →Disponible en 4 tamaños
Disponible en 4 tamaños
Disponible en 3 tamaños
Disponible en 2 tamaños
Disponible en 1 tamaños
Disponible en 1 tamaños
Disponible en 1 tamaños
Disponible en 3 tamaños
Disponible en 1 tamaños
Disponible en 1 tamaños
¿Cómo podar un avellano según su edad o su forma?
Antes de empezar: herramientas y precauciones de poda
El avellano no tolera bien las podas severas: la poda de ramas gruesas se tolera muy mal, al igual que el arte topiario; mejor dejar el arbusto en porte libre. Si presenta ramas gruesas en exceso, no las elimines todas de una sola vez. Te aconsejamos espaciar las podas en dos o tres años; de lo contrario, el avellano retoñará por la raíz aún más. Realiza cortes limpios y precisos, cortando siempre en la base de una rama, a ras.
Utiliza un cortarramas para las ramas viejas más gruesas y para despejar bien el centro del árbol, y unas tijeras de podar para las ramas secundarias y los tallos jóvenes. Utiliza herramientas bien afiladas y desinfectadas, a fin de evitar transmitir enfermedades durante la poda.
Poda de mantenimiento del avellano adulto
- Airea la base cortando a ras de la base los rechazos en exceso, conservando solo los más vigorosos y mejor situados
- Corta los tallos viejos a la base (su diámetro es mayor que el de los tallos jóvenes): cada 5 años, suprime 4 o 5 de estos tallos más antiguos
- Acorta a la mitad los retoños jóvenes para limitar la altura y el volumen
- Elimina la madera muerta, seca y enferma
- Elimina los retoños secundarios mal situados, que cruzan las ramas principales y recargan el interior del arbol multitronco inútilmente: tras la poda, ninguna rama debe tocarse ni cruzarse
Poda de rejuvenecimiento o de reestructuración
Si tu arbusto muestra signos de agotamiento, es posible rejuvenecer los avellanos de más de 15 años rebajando todas las ramas a ras del suelo, para regenerarlo y así fomentar la aparición de nuevos rechazos en la primavera siguiente.
Podar un avellano demasiado alto
Para reducir la altura de un avellano demasiado alto, empieza por identificar las ramas más altas y más viejas que hay que cortar. Realiza cortes de reducción en esas ramas, rebajándolas sobre una ramificación lateral más baja y bien orientada, o suprimiéndolas por completo en su base si resultan demasiado voluminosas. No olvides eliminar también los chupones y las ramas muertas o raquíticas para favorecer la aireación y la fructificación de las partes restantes.

Hermosas avellanas en formación en nuestro avellano, ¡promesa de una cosecha sabrosa! ¿La poda de tu avellano es crucial para una buena fructificación?
Qué evitar al podar un avellano
Para la poda de un avellano, hay algunos errores comunes que conviene evitar para garantizar una buena fructificación y un crecimiento sano.
- Primero, evita podar de forma demasiado drástica o aleatoria. Una poda excesiva puede debilitar el árbol y reducir considerablemente la producción de avellanas al año siguiente.
- Del mismo modo, no cortes las ramas que llevan gatitos machos (las futuras flores), ya que impediría la polinización.
- También es preferible no podar en periodo de heladas para no debilitar el árbol ni exponer las heridas al frío.
- Por último, evita dejar demasiados rechazos en la base; aunque el avellano tiende a retoñar por la raíz, un exceso de rechazos puede perjudicar el vigor del árbol principal y su capacidad para producir frutos.
- Suscribirse
- Contenido












Comentarios