
Lupinos: 6 ideas para combinarlos
¡Combinaciones sobrias o atrevidas!
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Con su impresionante floración en espigas desde finales de primavera hasta mediados de verano, los lupinos se convierten fácilmente en un punto focal en el jardín. Su porte columnar es valioso para introducir verticalidad y estructura en los medios o fondos de los grandes macizos de vivaces herbáceas, en parterres floridos o incluso en maceta junto a la casa. Sus grandes espigas erguidas, cubiertas de flores rosas, blancas, rojas, azules, violetas o amarillas, aportan relieve y amplitud a jardines naturales en los que los lupinos vivaces se siembran de manera natural con facilidad. ¡Fáciles de combinar con otras plantas perennes, crean escenas encantadoras y románticas o vibrantes! ¡Los lupinos son, sin duda, piezas clave para jardines ingleses, románticos e incluso extravagantes! También son imprescindibles en los jardines rosas o azules.
¡Apuesta por su espectacular presencia y descubre ya nuestras ideas e inspiraciones para combinar los lupinos en el jardín!
Los lupinos, sublimes plantados en masa… pero no únicamente.
En un jardín de estilo cottage
Con su follaje opulento y muy gráfico y sus conos exuberantes, densamente cubiertos de flores de guisante, los altramuces se integran fácilmente en un jardín de estilo cottage inglés, junto a otras vivaces de floración de verano. Elige de preferencia variedades en tonos suaves y frescos; aportarán un aspecto muy natural, perfecto para composiciones de aire campestre. Los altramuces en tonos rosa salmón o amarillo, por ejemplo, el Altramuz ‘Le Chandelier’ o ‘Salmon Star’, serán perfectos: formarán matas espléndidas, muy floríferas, durante todo el verano. Puedes acompañarlos con flores de delfinios, acianos, Baptisia, con digitales (dedalera), con Veronicastrum virginicum, con milenramas (‘Pimentón’) o incluso con campánulas (‘Summer Snow’, ‘Bouquet Rose’). En segundo plano, integra Eremurus himalaicus, cuyos grandes bohordos floridos también aportarán altura. En este tipo de jardín, también se sentirán a gusto en compañía de malvas reales, gramíneas y peonías, componiendo bonitos macizos exuberantes y sin apenas mantenimiento.

Altramuz ‘Le Chandelier’ amarillo, Peonías herbáceas, Milenrama ‘Pimentón’ y Veronicastrum
Más ideas en nuestra página de inspiración ¡Jardín de cottage!
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La hermosa paleta de colores de los lupinos, que va del rosa suave al rojo rosado intenso, permite todas las combinaciones. Versión suave en torno al Altramuz ‘Blossom’, con flores de un tono rosa pastel muy suave que combina bien con rosales, como el rosal ‘Mary Rose’, de tonos fríos, con Phlox paniculata, con las cabezas ligeras de grandes Verbenas de la Patagonia o con grandes lavateras y malvarrosas.
Atrévete con la asociación de tonos saturados acercando las flechas rosas del Altramuz ‘Red Rum’ y del Altramuz ‘Terracotta’ que mezclan ricos tonos de rosa salmón, albaricoque y rojo terracota, de Cleome, de ásteres, de ‘Phlox ‘Early Red’, de cosmos, de coquelourdes, de ‘Echinacea ‘Flamingo’ o ‘Pacific Summer’, de Amapolas de Oriente, como ‘Clochard’.
Para no saturar el conjunto, aporta como contrapunto matas ligeras y plateadas de artemisas blancas (Artemisia stelleriana ‘Silver Brocade’), y de gramíneas glaucas como Panicum virgatum ‘Dallas Blues’.

Altramuz ‘Blossom’, Verbena de la Patagonia, malvarrosa púrpura, Panicum virgatum y Phlox paniculata
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En un macizo romántico
Como los lupinos suelen florecer en la temporada de las rosas, a finales de la primavera y comienzos del verano, son buenos compañeros para los rosales, con los que componen escenas frescas, opulentas y románticas. Por ejemplo, puedes plantarlos en grupos de tres o seis junto a un rosal de David Austin ‘The Ancient Mariner’ o ‘Gérard Depardieu’. O bien, sobre un fondo compuesto por un Rosal trepador Seagull, mezcla algunas matas de lupinos blancos Lupinus ‘Noblemaiden’ o rosados Lupinus ‘The Châtelaine’, con astrancias, peonías ‘Miss Eckhardt’, dedaleras, un delphinium blanco, aguileñas, Iris germanica, astrancias blancas, gauras blancas, y lavandas ‘Hidcote‘, y Papaver orientale en tonos a juego como ‘Royal Wedding’ o ‘Queen Alexandra’, por ejemplo. Acompaña el conjunto con la floración blanca, muy vaporosa, de las gipsofilas y de gramíneas para aportar un toque de sencillez.

Una escena muy romántica compuesta por lupinos blancos, astrancias, aguileñas, lavanda ‘Hidcote’ y delphiniums blancos
Para coronar una pradera naturalista
Con su alta silueta ondulante, que roza el metro de altura, los grandes lupinos lucen de maravilla en una pradera naturalista para crear un ambiente de aire silvestre y natural. Tienen un aspecto generoso e imponente, muy estructurante: sus flechas coloridas y exuberantes se imponen con total naturalidad. Aportan verticalidad y permiten crear bonitos contrastes, combinando muy bien con plantas de porte más aireado y flexible.
Sus espigas esbeltas introducen puntos focales, sobre todo si se oponen a inflorescencias planas como las de las Aquileas o a plantas más aéreas como las malvarrosas. Las gramíneas también son imprescindibles en estas zonas naturales, por ejemplo la majestuosa Stipa gigantea o la más delicada Stipa pennata, la Eulalia también. Compensan el aspecto vigoroso de las matas de lupinos aportando movimiento y una ligereza infinita. Asocia también tus lupinos con esparceta, alfalfa, guisantes de olor vivaces y Eryngium. Piensa también en acianos, margaritas, cosmos, o en Delphiniums, por ejemplo ‘Guinevere’, de flores rosa lavanda.

En pradera naturalista, combina el lupino con Miscanthus nepalensis, algunos guisantes de olor, cosmos y un Miscanthus ‘Giganteus’
Para dar relieve a un arriate mixto
La dimensión vertical que aportan los lupinos permite dar volumen y estructura a un bordillo algo plano. De hecho, poseen un follaje finamente recortado y vigoroso, y forman matas que alcanzan con facilidad entre 90 cm y 1 m de altura aproximadamente. Planta en segundo plano rosales trepadores. Integra junto a ellos otras espigas como las de los Delphiniums, de Verbascum con bohordos floridos erguidos, muy estructurantes, de Baptisia con, por ejemplo, las variedades ‘Lemon Meringue’ y ‘Cherries Jubilee’, verónicas, lirios de las estepas; reavivarán esta zona creando acentos de color verticales y gráficos e insuflando de inmediato vitalidad y dinamismo a la composición. Completa el conjunto con plantas más bajas, como hostas, hierbas del clavo, alquemilas, campanillas y geranios vivaces.

Lupinos, Geum ‘Mai Tai’, geranios vivaces blancos, Eremurus ‘Pinnokio’ y Baptisia ‘Cherries Jubilee’
Para combinaciones cromáticas contrastadas o armónicas
Los altramuces o Lupinus lucen colores deslumbrantes y bastante variados, lo que permite crear juegos visuales contrastados o, por el contrario, apostar por una armonía cromática. Puedes así atreverte con una combinación vibrante rosa/verde de un altramuz ‘Gallery Pink’, con las flores de color verde anisado de las Alquemilas,, de una Kniphofia ‘Green Jade’, de Echinacea ‘Green Jewel’, y de los follajes glaucos de euforbias y hostas.
Para una composición refrescante tono sobre tono, combina un Lupinus ‘La Demoiselle’ o ‘Polar Princess’, con un Cornus controversa ‘Variegata’ y una Eulalia ‘Morning Bright’. Aligera el conjunto con una vivácea aérea como Sanguisorba ‘Alba’.

Frescura de los altramuces blancos en compañía de un Cornus controversa ‘Variegata’, de Eulalia ‘Morning Bright’ y de Sanguisorba ‘Alba’
Para dar aire a una maceta
Para crear un punto focal interesante en tu terraza o balcón, las variedades menos imponentes de lupinos, como el lupino ‘Avalune Lilac’, una variedad anual enana, así como la serie de híbridos Gallery (‘Yellow’), muy compactos, vigorosos y notablemente floríferos, se prestan bien al cultivo en grandes macetas. Requieren sol, sustrato rico y muy drenante, y ser trasplantadas cada dos años. Lucirán de maravilla mezcladas con las espiguillas de pequeñas gramíneas plumosas (Pennisetum villosum, Hordeum jubatum, Stipa pennata) y con las flores de Ásteres, geranios vivaces, de Dianthus, de Flox musgoso y de campanillas enanas.

Lupino ‘Avalune Lilac’, en compañía de Asters cordifolius ‘Little Carlow’, de Pennisetums villosum, de Dianthus y de Phlox subulata
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