
Diseñar un bonito jardín de otoño
¿Qué plantas elegir? ¿Cómo utilizarlas?
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« El otoño es una segunda primavera, en la que cada hoja es una flor ». Así describía Albert Camus esta estación increíblemente bella y generosa. Seamos jardineros o no, es imposible no reparar —y no caer rendidos ante su encanto— en esas grandes masas de tonos cálidos que tiñen los paisajes en esta época. Algunas plantas se convierten entonces en auténticas estrellas y se revelan como joyas que se ofrecen a la vista. Ya sea por sus colores, sus fructificaciones o sus flores, árboles, arbustos, vivaces y trepadoras permiten crear composiciones espléndidas de final de temporada. En este artículo, descubre qué plantas seleccionar y cómo utilizarlas para crear un bonito jardín de otoño, e invitar un poco de poesía.

Un escenario espectacular en otoño; sin duda, una estación preciosa en el jardín. (Foto: D. Ohmer)
→ Descubre también nuestra ficha de consejos: 7 macizos espectaculares para otoño
Apuesta por el follaje con una espectacular coloración otoñal
¡No hay jardín de otoño bonito sin follajes coloridos! Un proceso ligado a la duración del día y a las temperaturas más frescas provoca un cambio de color de las hojas de numerosos árboles y arbustos, mayoritariamente caducos. Entonces se encienden y se tiñen de rojo, púrpura, amarillo, anaranjado, violeta, pardo o rosa, cada color desplegando múltiples matices. En algunas plantas, estos colores conviven en un mismo ejemplar. En cualquier caso, esta paleta tan rica permite combinaciones que, si eliges bien, pueden ser sencillamente espectaculares.
Para empezar tu diseño, elige distintos árboles o arbustos cuyos colores creen bonitos contrastes. Colocar dos plantas cuyo follaje se tiñe del mismo rojo no lucirá tanto como si combinas un follaje rojo escarlata con otro amarillo dorado, por ejemplo.
Tienes a tu disposición numerosas plantas leñosas. Elígeles en función de tu suelo, tu clima y la exposición de la que disfrutarán. Las dimensiones en la madurez también son importantes. Los pequeños jardines urbanos, por ejemplo, no pueden acoger un gran Ginkgo biloba, una de las referencias en follajes amarillos, pero capaz de elevarse a más de 15 m. Por suerte, existen variedades mucho más modestas, como Ginkgo ‘Blagon’, de porte más estrecho y que culmina en torno a 10 m, u otra, Ginkgo ‘Mariken’, que se limita a 2,5 m en todos los sentidos. Incluso una terraza o un balcón pueden acoger este género imprescindible, gracias a la variedad enana Ginkgo ‘Troll’ que, con sus 1 m en todos los sentidos, encuentra lugar incluso en maceta.
Así, cuando un árbol te guste, piensa en comprobar si no existe en variedades para pequeños jardines, y en dimensiones que te permitan darte el gusto, sea cual sea el espacio del que dispongas.
- Entre los grandes clásicos, citemos el Arce ‘Autumn Blaze’, Nyssa, el Roble americano, el Árbol de las tulipas, los Liquidámbares, o el Parrotia de Persia.
- Además de las variedades enanas de algunos árboles citados arriba, los espacios pequeños pueden acoger cantidad de arbustos o pequeños árboles. Cotinus, Guillomo, Evónimo alado, algunas Viburnos y, por supuesto, los Arces japoneses son todos célebres por su esplendor otoñal.
- Trepadoras tales como las Parras vírgenes aportan color a los soportes verticales, y algunas vivaces también pueden tomar bonitos colores, como Amsonia o las Persicarias.

Follajes encendidos de Liquidámbares, Ginko biloba, Nyssa sylvatica, Cotinus coggygria y parra virgen (Partenocissus)
→ Consulta nuestra amplísima selección de árboles y arbustos con bonitos colores otoñales.
→ ¿Tienes un espacio pequeño o una terraza? Encuentra un árbol para pequeños jardines o un arbusto para cultivar en maceta en nuestro vivero en línea.
Combina colores vivos con tonos más neutros
Demasiados colores vivos colocados unos junto a otros pueden cansar la vista y acabar por “aplanar” la composición. Para dar relieve al conjunto y poner en valor tus ejemplares de colores intensos, intercala plantas con tonos más neutros, o más fríos. El verde ofrece numerosísimos matices, desde los más oscuros hasta los más claros. Permite crear un vínculo de forma suave y natural, y debe estar bien situado para desempeñar su papel. Para destacar un follaje colorido, coloca la planta en cuestión delante de otra, de follaje verde, situada en segundo plano. Para que el efecto funcione, la planta de fondo debe ser más grande para no desaparecer por completo detrás de su vecina. También es posible intercalar arbolitos o arbustos de follaje verde en primer plano o a tresbolillo, frente a los cuales resaltan los tonos más vivos.
Entre otros colores a tener en cuenta, no olvides los follajes grises (o plateados) y abigarrados. Contribuyen al efecto “wow” de tu composición y también desempeñan un papel importante, al templar la escena. Menos neutros que los verdes, los follajes abigarrados, colocados en exceso, confunden el mensaje y pueden llegar a cansar. Basta con uno o dos ejemplares para aportar un plus estético a un macizo. El gris es más fácil de usar, porque es un tono que combina con todos los demás. Diseminar algunas plantas de follaje azul añade profundidad a la composición, y cada tono queda así realzado por los otros.
- Numerosas coníferas y árboles y arbustos perennes ofrecen follajes verdes.
- Para el gris o el plateado, se pueden citar la Buddleia, el Olivo en tallo, el Espino amarillo ‘Pollmix’, el Peral de hoja de sauce llorón o el Sauce de hojas de romero.
- El follaje abigarrado aparece en algunas abelias, el Cornus alba ‘Sibirica variegata’ (o su pariente Cornus alternifolia ‘Argentea’), la Dafne ‘Rogbret’, el Aligustre ‘Argenteum’ y muchos otros…
- El azul está muy presente en muchas coníferas (Cedro azul del Atlas, Pícea azul, Enebro ‘Blue Carpet’…), pero también en la Palmera azul o en la Hosta ‘Halcyon.

Un bonito efecto de asociaciones de tonos cálidos y de tonos verdes y azulados, entre frondosos y coníferas (Foto: T. Snewton-Syms)
→ Descubre nuestra amplia gama de coníferas.
→ Todos nuestros árboles y arbustos de follaje azul, gris plateado o abigarrado.
Aporta ligereza con gramíneas
Las gramíneas figuran entre las grandes protagonistas del otoño. Al desarrollarse en primavera y verano, muchas alcanzan su apogeo a finales de temporada, tanto gracias a sus espigas vaporosas como a los tonos cálidos que algunas lucen. Su follaje fino y lineal aporta un contraste interesante con los de otras plantas, y su porte flexible imprime una ligereza innegable, acentuada aún más cuando el viento las hace danzar. Muy fáciles de cultivar y de mantener, a menudo de crecimiento rápido, son ideales para vestir con rapidez un macizo algo vacío. Su interés ornamental en un macizo otoñal es indiscutible, máxime porque las hay de tamaños muy distintos. Se pueden integrar en distintos planos: las más bajas son excelentes plantas cubresuelos, en la parte frontal de los macizos, en setos bajos o para marcar esquinas; las más altas forman bonitas pantallas o crean magníficas puntuaciones en los macizos. Son muy fáciles de combinar en el jardín y su follaje a menudo permanece decorativo casi todo el invierno, tras haber adquirido colores que, en algunas especies, nada tienen que envidiar a los árboles más bellos.
- Entre las espigas más bonitas, prueba el Plumero de la Pampa, el Miscanthus nepalensis, el Pennisetum macrocum o la Molinia ‘Transparent’…
- Los tonos otoñales de algunos Miscanthus (Ghana’, ‘Malepartus’, ‘Purple Fall’, ‘Purpurascens’, ..) son de una gran belleza, al igual que los de Schizachyrium ‘Standing Ovation’, Imperata ‘Red Dragon o Anemanthele lessoniana…

El contraste de las gramíneas con los follajes otoñales es magnífico. Aquí, Miscanthus (Foto: C. Bartnik)
→ Todas nuestras gramíneas están disponibles en línea.
Ver también
6 camelias de otoño para descubrirConviértete en orfebre con bayas y frutos decorativos
Una vez terminadas las flores, de muchas plantas dan frutos que engalanan sus ramas y añaden así un elemento decorativo adicional. De colores y formas variadas, estas bayas son además fuente de alimento para toda una fauna, en particular para las aves. Es la ocasión perfecta para disfrutar de su gracioso ir y venir, mientras vuelan de una rama a otra, y aprovechan este bufé colorido y sabroso. Una vez más, la paleta de colores de la que dispones es bastante fenomenal: negro, azul, rojo, amarillo, anaranjado, blanco, rosado… es difícil encontrar un color que no exista. Si algunos frutos son discretos, otros son tan decorativos como las flores, y su interés ornamental puede durar muchísimas semanas, a veces hasta la primavera siguiente.
- Callicarpa, Cotoneaster, Pyracanhta o manzanos ornamentales forman parte de las plantas que se aprecian por sus frutos y bayas de colores.
→ Elige entre todos nuestros árboles y arbustos con frutos decorativos.

Pyracantha, Callicarpa, Arbutus unedo
Disfruta de las flores tardías
Los jardineros aman las flores, y nuestros jardines rebosan de ellas en primavera y verano. Sin embargo, algunas plantas eligen el final del verano y el otoño para desplegar sus corolas, quizá para hacerse notar mejor. Aunque la elección es más limitada que en la «bella estación», existen, no obstante, cantidad de árboles, arbustos y vivaces que florecen en otoño, e incluso algunos difunden un perfume delicado. Los colores disponibles son numerosos. Pueden ser cálidos, y armonizan entonces con los del follaje, creando sutiles guiños. Con los colores más fríos, se juega más con los contrastes, para avivar el conjunto y crear sorpresas visuales que atraen la mirada. Estos colores complementarios aportan un verdadero plus al diseño, pero cuidado con los excesos. Mejor ir con pequeñas pinceladas, para evitar una impresión de desorden. Como con los follajes, el blanco es un tono neutro, que templa y une los demás colores. En jardinería, cada cual es libre de hacer lo que prefiera. Encuentra el equilibrio que más te seduzca.
- Camelia de otoño, Caryopteris, Prunus ‘Autumnalis’, Clerodendro son algunos de los arbustos con una bonita floración otoñal.
- Entre las vivaces y los bulbos, Ásteres, Anémonas del Japón, Helenio, Sedums, Dalias, Nerinas y Cannas son imprescindibles
- Algunas clemátides, los rosales trepadores (es decir, que florecen varias veces al año) o el Solanum, florecen por su parte en Vertical.

Ásteres, Sedum Matrona, Anémonas ‘Honorine Jobert’, Nerinas, Clerodendro
→ Te proponemos una amplia gama de vivaces de Floración tardía.
Estructura tus macizos y evita algunos errores
- Juega con las formas del follaje y las texturas. Combina el follaje fino y esbelto de una gramínea con el más ancho y compacto de un arbusto, por ejemplo.
- Combina los portes bajos y rechonchos, incluso extendidos, con plantas de silueta erguida, para dar relieve.
- Coloca las plantas más altas al fondo del macizo, las de tamaño medio delante de ellas, y luego completa la parte delantera con plantas pequeñas. Esto no impide crear sorpresas, pero sin abusar y, sobre todo, sin comprometer el equilibrio.
- Juega con los colores complementarios (verde y rojo, amarillo y azul, por ejemplo…), pero también con los distintos matices que pueden existir dentro de un mismo color (rojo escarlata, burdeos, de color de heces de vino, ciruela, granate, púrpura…).
- Los follajes adquieren, en otoño, tonos llamados ‘cálidos’ (rojo, amarillo, naranja…). Para hacer tu composición aún más interesante, no dudes en añadir toques de tonos ‘fríos’ (verde, azul, violeta…), ya sea a través de los follajes (coníferas, perennes…) o de las flores (ásteres o anémonas, por citar solo algunas).
- Evita plantar exclusivamente plantas que solo son bonitas en otoño, con el riesgo de tener un jardín que carezca de interés en las demás estaciones. Inserta entonces algunos árboles, arbustos, plantas vivaces y bulbos que se vayan relevando a lo largo de todo el año. En la misma línea, acepta que ciertas plantas sean discretas en primavera y verano, pero luego se conviertan en verdaderas estrellas. Los cornejos de ramas decorativas, por ejemplo, pasan a menudo desapercibidos de la primavera al verano (sobre todo los de follaje verde uniforme), pero se encienden en otoño y, además, sus ramas rutilantes son un verdadero plus durante todo el invierno.
- Deja en su sitio ciertas inflorescencias o tallos secos, que a menudo toman tonos marrones o color paja y combinan muy bien (y durante mucho tiempo) con los tonos otoñales.
- Por último, ten en cuenta que los colores de otoño pueden variar muchísimo de un año a otro. La temperatura, la higrometría, el viento… son factores sobre los que no podemos hacer nada. Del mismo modo, la naturaleza de tu suelo (más o moins ácido o alcalino) influye en los cambios de tonos, al igual que la exposición (una exposición soleada favorece, en muchas plantas, los tonos de final de temporada).
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