
Crear un huerto en la región mediterránea
Todos nuestros consejos de riego, de gestión del suelo y de plantación para triunfar con tu jardín mediterráneo
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¿Vives en el litoral mediterráneo y te apetece cultivar un pequeño huerto? Es lógico, pero tendrás que tener en cuenta algunas limitaciones relacionadas con el clima y la naturaleza del suelo. Cultivar un huerto mediterráneo implica, en efecto, lidiar con el calor excesivo, e incluso con la sequía en verano; con el mistral y la tramontana, que resecan los cultivos; con la ausencia de precipitaciones estivales o la violencia de los episodios tormentosos en primavera y en otoño; con la amplitud térmica, a veces importante, entre el día y la noche… Un clima que erosiona, reseca y degrada los suelos. Aun así, con prácticas de cultivo adecuadas, es perfectamente posible cosechar hortalizas, frutos del bosque y plantas aromáticas en un huerto provenzal. Sigue nuestros consejos para gestionar eficazmente riegos, suelo y exposición solar, y elegir las variedades de Planteros y semilleros de hortalizas que mejor se aclimatan.
Cuidamos el suelo
Sin generalizar, los suelos en clima mediterráneo, ya sean arcillosos o arenosos, la mayoría de las veces son áridos, erosionados por las lluvias intensas de los episodios tormentosos y resecos por el viento. Pobres en humus y en microorganismos, necesitan ser enriquecidos con enmiendas. Por tanto, es imprescindible un abonado regular con materias orgánicas como compost o estiércol, tanto para fertilizar el suelo como para favorecer una mejor retención de agua y reactivar y estimular la actividad microbiana de la microfauna.
También es posible sembrar en otoño una mezcla de abonos verdes compuesta por mostaza india, veza de invierno, centeno y trébol, que mejoran la estructura del suelo gracias a sus raíces que se hunden. Se segarán en marzo, antes de que formen semilla, y se incorporarán al suelo justo antes de las primeras siembras.

Unos abonos verdes como la mostaza india, sembrados en otoño, fertilizan eficazmente el suelo
Gestionamos el riego
En la región mediterránea, el principal problema en un huerto es el riego. Las lluvias son escasas en verano, el viento y el calor resecan el suelo. Para paliar esta dificultad, pueden implantarse varias soluciones, más o menos sencillas y más o menos costosas.
- La primera solución, y la más accesible, sigue siendo el acolchado. ¡Adelante, sin miedo! Cuanto más grueso sea el acolchado, más eficaz será para retener la humedad, fertilizar el suelo y, además, limitar el crecimiento de las malas hierbas, grandes consumidoras de agua en detrimento de tus hortalizas. Extiende un acolchado orgánico de al menos 5 cm (¡más si puedes!). Para que resulte útil, mezcla paja, restos de siega secos, ricos en nitrógeno, pequeñas ramas trituradas tipo BRF (madera de ramas trituradas), paja de lino o de cáñamo, frondas de helechos… Antes de instalar tu mantillo, piensa en trabajar el suelo con azada pequeña para eliminar todas las «malas hierbas» indeseables.

Un buen acolchado limita los riegos y el crecimiento de las malas hierbas
- La instalación de un sistema de riego por goteo, también llamado microirrigación, permite consumir menos agua y, al mismo tiempo, regar las hortalizas de forma eficaz, dirigiendo el riego al sistema radicular. Existen numerosos sistemas de riego: goteros, microaspersores, mangueras porosas… complementados con un programador.
- La instalación de un recuperador de aguas pluviales. Durante los episodios de tormenta, siempre acompañados de lluvias abundantes, el depósito se llenará y te permitirá disponer de agua de riego pura y gratuita.
- La instalación en el huerto de oyas (u ollas), tinajas de barro cocidas a baja temperatura. Basta con enterrarlas en medio de los bancales del huerto y llenarlas de agua. Como tienen paredes porosas, la oya dejará que el agua se escurra lentamente. Las ventajas de estas oyas son múltiples: el agua de riego no se evapora y se difunde muy cerca de las raíces. Consecuencias: las malas hierbas crecen menos y los riegos son menos frecuentes y, sobre todo, menos cuantiosos. Calcula una oya de 10 litros para regar 1 m². También es posible fabricar tus oyas con macetas de arcilla.

Las oyas (u ollas) de riego difunden el agua muy cerca del sistema radicular
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Damos sombra
El sol resulta un enemigo temible para el suelo, sobre todo en un huerto de la región mediterránea. Las hojas se queman, las hortalizas se deshidratan y detienen su crecimiento. El más mínimo trocito de sombra será beneficioso para el retoño de tus hortalizas. Por tanto, sitúa tus plantaciones para que se beneficien de la sombra por la tarde. Si no es posible, puedes prever una estructura de sombreo de madera con un techo de paja o una planta trepadora, o incluso un parasol. También puedes plantar en el borde del huerto girasoles, maíz, judías de enrame, o flores como las lavateras.
Los setos también resultan interesantes para dar sombra. Además, tienen la ventaja de frenar el viento y así proteger el huerto del mistral. Elige especies de arbustos adaptadas al clima como los madroños, elaeagnus, adelfas o laureles, cotoneasters, enebros, mirtos, fotinias, pitosporos, piracantas…

El madroño prospera bien en setos cortavientos en la región mediterránea
Adaptar las plantaciones
Para lograr un huerto exuberante en la región mediterránea, hay que saber renunciar a algunas hortalizas para favorecer otras. Planta en prioridad todas las hortalizas del sol como los tomates, los pimientas y pimientos y las berenjenas… que agradecerán el calor. El melón y la sandía también, pero requieren mucha agua. La alcachofa también se da bien en los huertos provenzales, al igual que el ajo, la cebolla roja o amarilla y la cebolla chalota.

La alcachofa es imprescindible en el jardín mediterráneo, y en particular la alcachofa violeta de Provenza
Truco: fíjate bien en la variedad de tus hortalizas, porque algunas denominaciones ya dicen mucho sobre su capacidad para crecer en el sur (p. ej.: la cebolla de Cévennes, la calabaza larga de Niza, el calabacín bola de Niza, la alcachofa violeta de Provenza, las lechugas Craquerelle du Midi o Rougette de Montpellier, el ajo de culebra del Tarn, la acelga verde de cardos blancos de Niza…).
De forma general, las hortalizas de raíz como las zanahorias, las remolachas, las chirivías… se desarrollan bien con el calor. En cambio, las hortalizas de hoja como la lechuga o las espinacas son más frágiles. Con el calor, se espigan rápido, a menos que elijas variedades de lechuga adaptadas al calor.
Es quizá también la ocasión de probar nuevos cultivos de Planteros y semilleros de hortalizas como la batata, la chayotera, la Okra, la oca del Perú, la Espinaca de Nueva Zelanda, el pepino de Kenia, el ñame de China…

Los tubérculos de la oca del Perú recuerdan el sabor de la patata y de la acedera
No olvides también cultivar plantas aromáticas, ideales bajo el sol del sur.
Un huerto en región mediterránea también presenta ventajas: se puede sembrar antes que en otras regiones más frías, ya que el suelo está más cálido y con mayor humedad. En un jardín provenzal, se siembran en terreno abierto las patatas desde febrero o marzo; en abril se siembran las judías verdes y se plantan tomates o berenjenas (¡cuando en otros lugares hay que esperar al fin de las heladas tardías!).
Descubre también nuestra ficha de consejos: Huerto en el Midi: ¿qué hortalizas cultivar?
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