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¿Cómo crear un bonito macizo de arbustos?

¿Cómo crear un bonito macizo de arbustos?

Diseño, selección de plantas, plantación

Contenido

Modificado el 30 de noviembre de 2025  por Jean-Christophe 11 min.

Crear un macizo de arbustos ornamentales es una alternativa a los macizos de vivaces. Bonitos en todas las estaciones, a menudo fáciles de cuidar, muchos arbustos además, por lo general, apenas requieren un mantenimiento limitado. ¿Dónde plantarlos? ¿Cómo elegirlos, combinarlos y plantarlos? En este artículo, me propongo guiarte y darte todos los consejos útiles que necesitas para acertar con el diseño de un macizo de arbustos, ¡y decorativo todo el año!

Dificultad

Diseñar tu macizo de flores

1) Determinar la ubicación

La creación de un macizo de arbustos es algo que conviene pensar bien antes de pasar a la acción. De hecho, si a veces es posible o necesario, por una u otra razón, cambiar de opinión o de tener que trasplantar un arbusto, esta operación es más delicada (¡y física!) que cuando se trata de vivaces. En efecto, el sistema radicular de algunos arbustos es potente, se hunde profundamente en el suelo o se extiende ampliamente, lo que vuelve la operación delicada. Este estrés puede, en algunos casos, ser fatal para la planta, sin olvidar que, colocados uno junto a otro, los sistemas radiculares de los distintos ejemplares pueden haber acabado entrelazándose bajo el suelo, con el riesgo de dañar las plantas vecinas. Por otra parte, algunas plantes no se recomiendan cerca de edificaciones o de tuberías, que pueden dañarse con sus raíces. Por eso es importante elegir el emplazamiento correcto desde el principio.

La elección de la ubicación de un grupo de arbustos puede responder a varios motivos: ocultar un elemento antiestético (una construcción poco estética, un poste…), ganar privacidad, marcar la esquina de una parcela, crear un punto focal en una zona del jardín, mitigar los vientos dominantes. En todos los casos, el planteamiento difiere del de la creación de un seto, donde las plantas se colocan en hilera o a tresbolillo.

Por otra parte, los árboles pequeños y los arbustos pueden ser caducos, lo que implica que pierden las hojas en otoño. Estas pueden dejarse al pie y así servir de mantillo que protege y nutre el suelo, pero el viento puede decidir otra cosa y arrastrarlas a otra parte, obligando al jardinero a recogerlas, tarea aún más necesaria y frecuente si hay una piscina cerca.

2) Elegir el estilo y la función.

La amplísima paleta de arbustos disponible hoy permite crear composiciones con resultados muy diferentes según las plantas elegidas. No vas a seleccionar las mismas especies si deseas crear un jardín de tipo japonés, mediterráneo, romántico, moderno o exótico, por ejemplo.

Más allá del estilo, quizá quieras asignar una función concreta a tu macizo: filtrar el viento, dar cobijo a la fauna silvestre, atraer insectos, producir fruta comestible… Todos estos factores influyen en la elección de los arbustos a plantar, pero un macizo de arbustos también debe ser bonito y decorativo. Así, se pueden incluir arbustos de follaje llamativo, con corteza colorida, con frutos decorativos, o bien con magníficos colores otoñales; lo ideal es, por supuesto, mezclar todas estas cualidades para que tu macizo resulte atractivo todo el año.

Cómo crear un bonito macizo de arbustos

La elección de las especies estará guiada, entre otros, por la función de tu macizo: cortavientos, periodos de floración, floración melífera… ¡disfruta, la elección es infinita!

¿Qué arbustos elegir para crear un macizo?

1) Elegir las plantas adecuadas

Es raro que un jardín pueda acoger cualquier arbusto. Cada uno tiene, en efecto, exigencias relativas a la textura del suelo (arcilloso, arenoso, limoso…), al pH (suelo neutro, más o menos ácido o calcáreo), al drenaje (suelo filtrante o que conserva la humedad durante mucho tiempo) o también a la exposición (pleno sol, media sombra u sombra ligera, sombra más densa). El clima también desempeña un papel esencial, porque no todos los arbustos resisten igual al frío (se habla de rusticidad de las plantas) o al viento.

2) Un macizo de arbustos bonito todo el año

Una vez conocidos todos estos parámetros, ahora hay que pensar en que tu composición sea bonita el mayor tiempo posible, es decir, todo el año, y está al alcance de cualquier jardinero. Muchos jardines están espléndidos entre marzo y junio, pero luego pierden algo de su esplendor, cuando no resultan sencillamente deprimentes en invierno.

a) Las floraciones

Entonces sí, los arbustos de floración primaveral y aquellos de floración de verano son legión, pero otros también florecen en otoño o en invierno, y alegran así estas 2 estaciones con corolas que regocijan al jardinero. Procura encontrar el equilibrio justo para que siempre haya algunas flores (ciertos arbustos, además, son a la vez bellos y muy perfumados), sea cual sea la estación.

Cómo crear un bonito macizo de arbustos

De la primavera al invierno: una elección acertada de las especies aportará atractivo a tus macizos arbustivos en todas las estaciones

b) Los follajes

Sin embargo, las flores no son las únicas que embellecen un jardín. Los arbustos de follaje excepcional también desempeñan un papel de primer orden, porque su efecto ornamental dura mucho más tiempo, ya sea por la talla de las hojas, sus formas (enteras o más o menos recortadas), pero también sus colores (tonos de verde, amarillos, anaranjados, púrpuras, negros, rojos, abigarrados…).

c) Bayas y madera decorativa

Algunos arbustos, una vez caído su follaje, revelan maderas y cortezas de colores vivos, que perduran todo el invierno y desafían los días más grises. Las bayas y frutos decorativos, que por lo general alcanzan su apogeo en otoño y, en algunos casos, persisten toda la « mala » temporada, también contribuyen a esta sinfonía de colores.

d) Colores de otoño

Imprescindibles también, los arbustos que se visten de colores cálidos al final de la temporada, y sirven de puente entre floraciones tardías, bayas y maderas coloreadas.

e) Caducos y perennes

Por último, apuesta también por los arbustos de hoja perenne. Estos aportan una estructura permanente y fuerte a tu macizo. También pueden servir para realzar a sus vecinos, actuando, por ejemplo, como telón de fondo, contra el cual flores, frutos y ramas destacan mejor. Lejos de ser monótonos, los arbustos de hoja perenne pueden cambiar de color bajo la influencia de las estaciones y las temperaturas, fenómeno que se observa muy a menudo en numerosas coníferas, incluidas las enanas, adaptadas a pequeños jardines.

3) Jugar con las dimensiones y los portes

Se consideran generalmente arbustos las plantas leñosas provistas de uno o varios troncos de pequeño diámetro o de tallos desde la base, ramificados y de aspecto arbustivo, y que no superan los 6 a 7 m de altura. En esta categoría se incluyen también los arboritos y los subarbustos (más pequeños), o ciertos vegetales calificados de arbolitos. Si la denominación no tiene en sí gran importancia, las dimensiones y la forma general que adopta la planta adulta son en cambio primordiales.

Cómo crear un bonito macizo de arbustos

Jugar con los tamaños y las siluetas permite dar ritmo a tus macizos arbustivos (© Virginie Douce)

a) Las dimensiones

Al diseñar tu macizo paisajístico, ten siempre en cuenta las dimensiones de la planta una vez adulta. Algunas, de crecimiento lento, pueden tardar en alcanzar su plena madurez. Coloca las más grandes en la parte posterior si tu macizo está adosado a algo (muro, árboles grandes…) o en el centro de tu macizo si se trata de un islote aislado, visible desde todos los lados.

Crea después distintos niveles de vegetación, seleccionando arbustos más bajos en el medio y, en primer plano, ejemplares de poco desarrollo o plantas cubresuelos. Evita, no obstante, algo demasiado sistemático, a riesgo de parecer poco natural. Lo esencial es que cada arbusto pueda ofrecer todo su potencial ornamental, sin quedar completamente oculto tras otra planta.

b) Los diferentes portes

Las dimensiones tienen en cuenta la altura, pero también el ancho de un arbusto e influyen así en el porte general. Crea una especie de puntuaciones gracias a los arbustos de porte erecto, columnar o fastigiado, que pueden emerger entre vecinos de líneas más redondeadas o arbustivas. En primer plano, instala por ejemplo arbustos postrados o de porte rastrero, que actúan como cubresuelos y «asientan» tu composición, salvo que tu planteamiento sea deliberadamente distinto. Varía las formas e insufla dinamismo con ejemplares de siluetas variadas: porte llorón (aportan gracia y romanticismo), porte piramidal (transmiten una sensación de solidez), tortuosos (particularmente bellos cuando sus ramas se desvelan en invierno), tabular (apreciados por su aire japonés), irregular (gustan por su lado silvestre y sin florituras), en sombrilla (proporcionan una sombra beneficiosa, útil para el jardinero o las plantas de alrededor) o bien de forma esférica (permiten crear bonitas ondulaciones)… Para saberlo todo, lee el artículo de Olivier sobre los diferentes portes de árboles y arbustos.

c) Distancias de plantación.

Cuando plantas tus arbustos, sus dimensiones en ese momento por lo general no son las que alcanzarán una vez adultos. Según el formato, algunos incluso pueden parecerte ridículamente pequeños. Aun así, conviene ser prudente y anticipar su crecimiento. Para ello, infórmate bien sobre las dimensiones adultas (te las precisamos en el sitio para todas nuestras plantas) y espácialos en consecuencia.

Cómo crear un bonito macizo de arbustos

Los macizos deben plantarse teniendo en cuenta el desarrollo futuro de los arbustos

Lo más sencillo sigue siendo sumar el ancho de los distintos arbustos y dividir después el resultado entre 2. Por ejemplo, si a un arbusto A se le atribuye 1 metro de envergadura y un arbusto B alcanzará 2 metros, eso da un total de 3 metros y, por tanto, una distancia de plantación de 1,50 m entre ambos arbustos. Colocados así, tienen espacio para desarrollar libremente su silueta natural y llegar a tocarse sin estorbarse. Para los siguientes arbustos, plántalos también en función de las dimensiones de los 2 anteriores, y así sucesivamente. Por supuesto, puedes decidir plantarlos más juntos, pero eso implica que probablemente a la larga tendrás que tirar de las tijeras de podar para impedir que se molesten mutuamente. Ten en cuenta además que el mantenimiento es más fácil si has dejado suficiente espacio entre cada ejemplar.

Ten en cuenta también la altura, porque un arbusto alto, con el pie despejado y la corona más elevada, puede acoger a un vecino más bajo, de porte postrado o extendido, por ejemplo, que vestirá su base, sin estorbar su ramaje. En ese caso, puedes permitirte plantar ambos ejemplares más cerca uno de otro si no deseas dejar huecos.

Más información Arbustos

Pedir tus arbustos

Una vez definido tu esquema de plantación y seleccionados tus arbustos, solo queda pedirlos. Según los géneros y las especies, te proponemos diferentes formatos de venta, desde las macetas de 9 cm hasta las macetas de más de 50 litros. Algunos arbustos también están disponibles a raíces desnudas (entre finales de otoño e invierno).

  • La ventaja de los ejemplares pequeños es que son más fáciles de manejar y plantar, más económicos y arraigan con facilidad. Algunos incluso alcanzan rápidamente a ejemplares plantados de mayor tamaño.
  • Los formatos de venta más grandes permiten un aspecto más maduro más rápido, pero son más pesados, requieren hoyos de plantación mayores y, evidentemente, su coste no es el mismo. Más estresados que los ejemplares pequeños por la plantación, pueden requerir un poco más de atención al principio para ayudarles a fijarse.
  • Los arbustos a raíces desnudas también son económicos y arraigan muy bien.
Cómo crear un bonito macizo de arbustos

Te proponemos los arbustos en diferentes formatos de venta, ¡tú decides!

Para saberlo todo, no dudes en consultar el artículo de Marion sobre los diferentes formatos de venta de los arbustos.

Según tus necesidades, te ofrecemos gran flexibilidad en la fecha de entrega de tus pedidos, y puedes elegir en qué momento recibir tus plantas, lo que te deja todo el tiempo necesario para preparar el suelo.

Preparación del suelo y plantación

1) ¿Cuándo plantar un macizo de arbustos?

  • El periodo ideal de plantación de arbustos se sitúa en otoño, momento en que el suelo está templado y el tiempo suele volver a ser más lluvioso. Las raíces tienen así tiempo de desarrollarse bien antes de afrontar el invierno y, sobre todo, de buscar agua a mayor profundidad desde la primavera siguiente.
  • En regiones con inviernos fríos y húmedos, y más aún en suelo pesado, conviene esperar a primavera, en particular para ciertas plantas menos resistentes en esas condiciones.
  • En general, planta preferentemente entre octubre y marzo, siempre fuera de periodos de heladas, aunque es posible plantar todo el año, con cuidados más constantes.

2) Preparación del suelo antes de la plantación

Preparar bien el suelo es una de las claves en el éxito de tu proyecto. Empieza por eliminar las hierbas y/o raíces. Para ello, puedes adoptar varias técnicas:

  • Desherbado por ocultación: esta operación consiste en cubrir el suelo durante varios meses con una lona o con cartones (sin tintas nocivas), que dejan pasar el agua pero privan a las plantas de luz y acaban haciéndolas morir naturalmente. Por estética, cubre todo, por ejemplo, con triturado vegetal (si utilizas cartones o un material biodegradable, este dúo además enriquece tu suelo). Es un método más largo, pero mucho menos cansado y más respetuoso con la vida del suelo. Después bastará con rematar retirando las últimas raíces que hayan resistido y descompactar el suelo con una pala o una biohorquilla.
  • Retirada de la capa superficial: con una pala, retiras los primeros centímetros de hierba para dejar el suelo al descubierto. Los restos obtenidos pueden ir al montón de compost, donde se descomponen poco a poco. Es un trabajo físico, pero permite plantar rápidamente. Aun así, trabaja un poco el suelo y descompacta, retirando las raíces y pequeñas hierbas que queden.
  • Cavado con pala: el suelo se voltea con una pala y la hierba queda así enterrada. De nuevo, la operación es muy física y existe el riesgo de una descomposición perjudicial para las plantas, sin hablar del riesgo de rebrote rápido de malas hierbas.
  • Labranza: un motocultor permite voltear el suelo sin cansarse demasiado. Este queda desmenuzado y mezclado con la hierba más o menos picada. A menudo se desaconseja, porque perturba la vida del suelo; además, esta técnica exige vigilar el rebrote de las indeseables.

Una vez limpio el macizo, pasa un rastrillo o un gancho para desmenuzar groseramente la superficie e incorpora, si hace falta, una enmienda a fin de alimentar el suelo y favorecer la vida microbiana, como compost por ejemplo. En suelo pesado, un aporte de arena también ayuda a mejorar el drenaje.

3) Plantación de los arbustos

Una vez definida la ubicación de cada arbusto (puedes materializarlas con estacas o tutores), es momento de abrir los hoyos de plantación. Durante esta operación, pon en remojo las plantas en espera en un gran volumen de agua, para empapar todo el sustrato.

  1. Abre un hoyo de plantación al menos 2 veces más ancho y más profundo que el tamaño del contenedor y afloja bien la tierra extraída.
  2. Incorpora a la tierra extraída materiales que puedan resultar útiles según las necesidades de la planta y la naturaleza de tu suelo. Puede tratarse de arena o grava para mejorar el drenaje y/o de materias orgánicas húmedas como compost o estiércol bien descompuesto para las plantas más exigentes, por ejemplo. Por eso, conviene informarse de antemano sobre las características de cada planta.
  3. Vierte una gran cantidad de agua en el fondo del hoyo y deja que se infiltre.
  4. Desmolda tu arbusto y colócalo en el centro del hoyo, de modo que la parte superior del cepellón quede a ras. Si tu arbusto viene a raíces desnudas, comprueba que no entierras el collar (unión entre ramas y raíces).
  5. Rellena con tu mezcla, apisona ligeramente y riega en abundancia.
  6. Aplica mantillo alrededor de la base con los materiales que elijas (paja, cortes de césped, hojas secas, mantillos orgánicos o acolchados minerales del comercio…)

En las semanas y meses siguientes, riega en abundancia, pero con poca frecuencia, teniendo en cuenta las precipitaciones.

¡El toque final!

Cómo crear un bonito macizo de arbustos

Delimita los bordillos y aporta un acolchado orgánico para dar el toque final a tus macizos

  • Acolcha todo el macizo con una buena capa (5 a 10 cm): es una excelente manera de mantener el suelo fresco y limitar el crecimiento de las malas hierbas. También puedes plantar plantas tapizantes, que formarán un manto para tus arbustos. Algunas crecen muy bien bajo los árboles, como Michael te lo explica en este artículo.

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