8 trepadoras ultrarresistentes para principiantes
¡Los infalibles!
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Las plantas trepadoras son ideales para aportar un toque de verticalidad al jardín, para vegetalizar estructuras o camuflar construcciones poco estéticas.
Pero el cultivo de plantas trepadoras no está reservado a los jardineros experimentados. Algunas variedades fáciles de cuidar no requieren ningún mantenimiento ni conocimientos de jardinería y serán capaces de desarrollarse casi por completo de forma autónoma.
Estas trepadoras suelen ser vigorosas, resistentes tanto al frío como a las enfermedades y muy tolerantes en cuanto a la exposición y al suelo.
Aquí tienes nuestra selección de 8 trepadoras infalibles, fáciles de cultivar incluso para principiantes.
Rosales trepadores ADR, verdaderas cascadas florales
El sello ADR es una de las distinciones más exigentes y apreciadas en el universo de la rosa. Esta certificación alemana premia las variedades más resistentes, ya sea a las enfermedades o al frío, y también las más fiables y fáciles de cultivar sin esfuerzo en el jardín.
Tras varios años de ensayos, en diversas Condiciones climáticas y sin recurrir nunca a tratamientos, las mejores variedades pueden obtener esta valiosa distinción.
Así, los rosales ADR resultan perfectos para jardineros principiantes o para quienes disponen de poco tiempo para dedicar al cuidado de sus plantas.
Entre las variedades trepadoras, citamos:
- el rosal trepador ‘Laguna’, que combina una bella floración doble, de color rosa, y un perfume afrutado y embriagador (2,50 m de altura por 1 m de envergadura)
- el rosal ‘Décorosiers Opalia Trepador’, con una floración blanca inmaculada realzada por un centro dorado y un perfume discreto (2,50 m de altura por 80 cm de envergadura)
- el rosal trepador ‘Libertas’, con su floración vibrante rojo magenta con centro blanco y dorado, casi ininterrumpida de junio a octubre (2,50 m de altura por 1 m de envergadura)
- el rosal trepador ‘Golden Gate’, que luce un amarillo muy luminoso y desprende notas frescas y ligeramente ácidas, a limón (3,50 m de altura por 1 m de envergadura)
¿Su única exigencia? Contar con un soporte para que puedan crecer bien y elevar sus tallos flexibles hacia el cielo (espaldera, pérgola, carpa de jardín o incluso enrejado). Cabe señalar que incluso existen modelos de jardinera o maceteros con espaldera ya integrada para rosales.

Rosa ‘Opalia’, Rosa ‘Golden Gate’ y Rosa ‘Laguna’
El lúpulo, un hermoso follaje decorativo
El interés del lúpulo (Humulus lupulus) no se limita a su uso en la elaboración de cerveza. Es una trepadora vivácea voluble, que crece aferrándose por sí misma a cualquier soporte cercano, gracias a sus tallos sarmentosos. Así, escala con facilidad malla, espaldera, barandilla u otras plantas.
El lúpulo ofrece un follaje dividido muy estético, que recuerda a hojas pequeñas de vid. Estas presentan un color verde tierno o, a veces, incluso matizado de dorado en ciertas variedades, como el Humulus lupulus ‘Aureus’. Aunque esta vegetación desaparece en otoño, reaparecerá en cuanto llegue la primavera siguiente.
La planta es dioica: existen pies machos y pies hembras, y la formación de frutos requerirá cultivar ambos.
En verano, entre junio y agosto, nuestra trepadora se adorna ya sea con inflorescencias en panículas verdes, ya sea con flores en forma de gatitos que podrán convertirse en frutos (conos), según la naturaleza del pie (macho o hembra).
De crecimiento extremadamente rápido, puede alcanzar cerca de 10 metros de altura en una sola temporada, lo que la convierte en candidata ideal para vegetalizar rápidamente una zona del jardín o protegerse de las miradas durante la estación cálida. Las variedades más pequeñas pueden utilizarse en macetas, en una terraza o un balcón orientado al este, por ejemplo, ya que esta escaladora tolera bien la media sombra.
Salvo podar para limitar su desarrollo si hiciera falta, el lúpulo no requiere mantenimiento. Es una planta que puede dejarse vivir sin cuidados, pues no es sensible a enfermedades y resiste muy bien el frío (por debajo de -15 °C).
Consulta nuestros consejos para lograr el cultivo del lúpulo.

Flores de lúpulo y follaje de Humulus lupus ‘Aureus’
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La akebia, una floración original
Akebia quinata es una liana con un cierto aire exótico, poco común pero llena de cualidades. Esta trepadora voluble solo necesitará un soporte para elevarse, ya sea natural o instalado especialmente para ella.
En primavera, en abril y mayo, se engalana con adorables flores de tres pétalos, de color violeta púrpura poco común en la especie tipo Akebia quinata, o de un blanco luminoso en ‘Alba’ y ‘Cream Form’.
El follaje ligero y elegante es semiperenne, es decir, desaparecerá en otoño en las regiones con inviernos más marcados, pero se mantendrá en las regiones de clima suave.
Rústica y poco sensible a las enfermedades, esta planta sin mantenimiento prosperará incluso en ausencia de cuidados y tolerará la mayoría de las exposiciones. Solo será necesaria una poda ligera para conservar una silueta armoniosa.
Para saber más, no dudes en consultar nuestra ficha sobre la plantación y el mantenimiento de la akebia.

Akebia quinata
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Árboles frutales para principiantesParra virgen, exuberante y vistosa
La parra virgen forma parte de esas trepadoras tan exuberantes que a veces resulta difícil deshacerse de ellas. Autónoma, se sujeta por sí misma a muros, fachadas, árboles, postes o cualquier soporte a su alcance, gracias a mini ventosas o almohadillas adhesivas. Presenta la ventaja de ser menos destructiva que la hiedra (no obstante, precaución con soportes de materiales friables).
Algunas variedades alcanzan hasta 15 metros de altura, mientras las más pequeñas y menos expansivas se quedan en 3 a 5 metros, como Parthenocissus tricuspidata ‘Lowii’ o ‘Minutifolia’.
Lo más interesante es el follaje ornamental de la parra virgen. Generalmente, de un verde vivo y lustroso, en otoño vira a increíbles colores cálidos que mezclan rojo, naranja, amarillo o púrpura, todo un espectáculo en el jardín.
Robustas, resistentes y sin mantenimiento, las parras vírgenes también tienen la ventaja de aclimatarse a todo tipo de suelos y a todas las exposiciones, lo que las convierte en trepadoras particularmente fáciles de cultivar.
Para más información, consulta nuestros consejos de cultivo para la parra virgen.

Parthenocissus tricuspidata ‘Lowii’ y tricuspidata ‘Minutifolia’
Jazmín estrellado, un delicado toque perfumado
El jazmín estrellado (Trachelospermum) combina una floración llena de encanto con una fragancia agradable. Esta trepadora, que alcanza entre 2 y 7 metros de media según las variedades, se enrolla por sí misma gracias a sus tallos volubles sobre los soportes, espalderas, mallas, barandillas, etc.
Durante su Floración de verano, muestra, como su nombre sugiere, delicadas flores en forma de estrella que recuerdan a las del jazmín. Desprenden una fragancia menos intensa, pero igualmente floral y exquisita. Sus colores, siempre suaves, pueden ser blancos (Trachelospermum jasminoides, ‘Sun Lover’), rosas (Trachelospermum asiaticum ‘Pink Showers’) o amarillos (Trachelospermum asiaticum, Trachelospermum jasminoides ‘Star of Toscane’).
El follaje perenne barnizado, igual de elegante y decorativo, puede ser verde, abigarrado (Trachelospermum asiaticum ‘Ogon-Nishiki’), o incluso mostrar tonos rojo púrpura por efecto del frío invernal o de la sequía estival (Trachelospermum jasminoides ‘Winter Ruby’).
Su cultivo es posible tanto en terreno abierto como en macetas, para vestir terraza o balcón. Tolerante en cuanto a suelo y exposición, resistente hasta -15 °C de media y de bajo consumo de agua, es una trepadora fácil de cuidar en las regiones de clima suave y perfectamente adecuada para jardineros principiantes.

Trachelospermum asiaticum y Trachelospermum asiaticum ‘Pink Showers’
Capuchina trepadora, una anual infalible para el jardín y la cocina
La capuchina trepadora es una planta adorable, tanto por su floración como por su follaje. De crecimiento rápido, cubre en pocas semanas malla, barandilla o espaldera gracias a los pecíolos de las hojas, que se enroscan espontáneamente para agarrarse. Alcanza de media 2 a 3 metros de altura en la madurez.
Durante todo el verano, se engalana con flores en forma de embudo en colores tan encantadores como variados: amarillo intenso con manchas naranjas en el centro en ‘Baby Orange’, rojo vivo en ‘Red Wonder double’ u naranja asalmonado con toques de melocotón en ‘Salmon Gleam’. Quedan realzadas por un bonito follaje redondeado, que casi recuerda a pequeños nenúfares y aporta un precioso toque exótico.
Tan bonitas en el jardín como sabrosas en la cocina, las flores comestibles alegran las ensaladas de verano, a las que aportan un sabor original, picante y refinado.
Poco resistente (unos -5 °C), se cultiva como anual en nuestros climas. La plantación de la capuchina se realiza a menudo por siembra de semillas a principios de primavera. Su cultivo tiene fama de ser infalible, ya que es muy fácil de realizar en casi cualquier lugar, incluso por principiantes o niños.
Cabe señalar que su único «defecto», que además la convierte en una planta muy útil en el control biológico en el huerto, es su capacidad para atraer pulgones, que así dejan de lado otros cultivos.

Tropaeolum majus
Madreselva, una floración imprescindible de campanillas perfumadas
La madreselva es sin duda una de las trepadoras más extendidas. De hecho, no le faltan atractivos: facilidad de cultivo, bella floración de verano en forma de trompeta y perfume embriagador.
Según las variedades, las flores pueden ser de predominio blanco (Lonicera periclymenum, Lonicera japonica ‘Hall’s Prolific’), rojas (Lonicera (x) brownii, Lonicera sempervirens ‘Cedar Lane’), amarillo anaranjado (Lonicera henryi ‘Copper Beauty’, Lonicera ‘Mandarin’) o rosas (Lonicera periclymenum ‘Serotina’, Lonicera híbrida ‘Celestial’).
El follaje suele ser perenne, por lo que mantiene su interés decorativo incluso en invierno.
Con 2 a 6 metros de altura, esta trepadora de crecimiento rápido utilizará sus tallos volubles para trepar por una espaldera, celosía, malla o pérgola. Podrá cultivarse tanto en macetas como en terreno abierto.
Tolera la mayoría de los suelos y climas, generalmente resistente por debajo de -15 °C, sin mantenimiento y no sensible a enfermedades ni plagas. Un conjunto de cualidades que la convierte en una trepadora ideal para todos los jardines.
Y para saber más, consulta nuestra ficha dedicada al cultivo de la madreselva.

Lonicera henryi ‘Copper Beauty’, Lonicera periclymenum ‘Serotina’ y Lonicera ‘Mandarin’
Jazmín amarillo pour faire fleurir le jardin pendant la saison froide
El jazmín amarillo (Jasminum nudiflorum) es el más resistente del género (hasta unos -15 °C), capaz de florecer incluso bajo la nieve. Aporta así un auténtico toque de luz cuando el jardín pierde exuberancia, gracias a unas bonitas flores de color amarillo limón. Aparecen de enero a marzo como verdaderos pequeños soles sobre ramas aún desnudas.
Cabe señalar que esta variedad no es perfumada. El follaje caduco cae en otoño, antes de reaparecer en primavera.
Esta trepadora de tallos sarmentosos necesitará ser conducida para trepar, vistiendo así celosías, barandillas, balcones o carpas de jardín. Si no deseas rodrigarla, también podrá cultivarse en lo alto de un murete, del cual caerá con gracia en una verdadera cascada florida.
De tamaño modesto, el jazmín amarillo por lo general no superará los 3 metros de alto y ancho.
Resistente, fácil de cuidar, sin exigencias particulares de exposición ni de suelo, tolerante incluso con tierras pobres y pedregosas, será el aliado de los jardineros que creen no tener buena mano.
Además, sigue nuestros consejos para cultivar con éxito el jazmín.

Jasminum nudiflorum
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