La Thalia dealbata, también llamada Thalia blanca o Caña, es una vivaz acuática o semiacuática, a menudo perenne, que destaca por su gran tamaño y sus espigas de flores malvas en verano. Es ideal para los estanques, ya que aporta al jardín un toque vertical y exótico. En un suelo fértil y con un clima templado, puede alcanzar dimensiones considerables, aunque su rusticidad es limitada.
Perteneciente a la familia de las marantáceas, el Thalia dealbata es originario del sur de Estados Unidos, donde crece en los pantanos y en zonas húmedas y soleadas. Esta planta se desarrolla gracias a grandes rizomas subterráneos. En verano, produce altas bohordos floridos con flores cerosas en tonos que van del blanco al malva. Las flores, ricas en néctar, atraen a las abejas y luego dan paso a semillas purpúreas. Sus grandes hojas ovaladas, de un verde azulado y cubiertas de un tomento blanquecino, aparecen en primavera. Aunque en su hábitat natural es perenne, el Thalia dealbata se vuelve caduco en climas más fríos.
Esta planta es perfecta para estanques ornamentales grandes, plantada directamente en el fango o en una cesta sumergida. Aporta un encanto exótico único. Su porte tapizante permite usarla como plantas cubresuelos, incluso en rocalla húmeda, siempre que se le deje suficiente espacio. Necesita una exposición total al sol para lucirse plenamente. El Thalia dealbata también puede cultivarse en una maceta grande en una terraza, con los pies en el agua, y debe protegerse del frío en invierno.
Los rizomas se instalan entre 0 y 50 cm por debajo de la superficie del agua. La profundidad de plantación se puede ajustar según las temperaturas mínimas invernales. Los rizomas están protegidos por la altura de agua y resisten temperaturas de hasta -17°C, pero, a cambio, la frescura en profundidad en primavera provoca que el reinicio de la vegetación sea más tardío.
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