La permacultura: una práctica de futuro ante el cambio climático
De la Resistencia a la diversidad
Contenido
Ante la urgencia del cambio climático, cada vez más jardineros buscan métodos de cultivo más respetuosos con el medio ambiente y sostenibles. Entre las distintas alternativas, la permacultura surge como una solución viable para mitigar los efectos del calentamiento global en nuestros huertos y jardines. Descubra cómo la permacultura puede contribuir a crear sistemas de cultivo resilientes, favorecer la conservación del agua, mantener la salud del suelo y enriquecer la biodiversidad. Si se pregunta cómo hacer su jardín más sostenible y resistente a los caprichos del clima, está en el lugar adecuado.

¿Qué es la Permacultura?
Seguramente ya has oído hablar de la permacultura, pero quizá te estés preguntando qué significa exactamente, sobre todo para tu jardín. En realidad, es una forma de jardinería que intenta hacer que todo sea lo más natural y duradero posible, imitando en la medida de lo posible lo que ocurre en la naturaleza.
La idea básica de la permacultura es considerar el jardín como un ecosistema. Se trata de un entorno en el que las plantas, los animales e incluso el suelo trabajan juntos para ser más resistentes y productivos. Por ejemplo, al cuidar la salud de tu suelo con compost y acolchado, creas un entorno rico para las plantas que, a su vez, estarán mejor preparadas para resistir enfermedades y parásitos.
La permacultura también busca aprovechar al máximo los recursos naturales, como el agua de lluvia o la luz del sol, para que tu jardín sea más sostenible, al tiempo que se minimizan los recursos necesarios.
En este contexto, la permacultura se presenta como un método eficaz para atenuar los efectos del cambio climático en tu jardín, haciéndolo más resistente y reduciendo su impacto ambiental.
Y si todo esto todavía te parece demasiado abstracto, antes de seguir con la lectura (¡hay muchos ejemplos en los capítulos siguientes!), mira el vídeo de Olivier y las explicaciones de Pascal De Lessines:
La resiliencia de los ecosistemas gracias a la permacultura.
La resiliencia es la capacidad de tu jardín para adaptarse y recuperarse rápidamente ante condiciones difíciles, como las sequías o las infestaciones. La permacultura es una forma de reforzar esa resiliencia.
Siguiendo los principios de la permacultura, creas un entorno en el que todo está conectado y trabaja en conjunto: el suelo, las plantas e incluso los insectos.
Ejemplos de resiliencia gracias a la permacultura :
- Veamos el caso de una época de sequía. En un jardín convencional, quizá tendrías que regar abundantemente, lo que consume mucha agua. En un jardín de permacultura, se imita el suelo que nunca está desnudo en la naturaleza: se utiliza el acolchado en la base de las plantas. Este acolchado ayuda a reducir la evaporación del agua y mantiene el suelo húmedo durante mucho más tiempo.
- El uso de plantas resistentes a la sequía también permite reducir de forma significativa la necesidad de agua. Así, tienes un jardín que no solo sobrevive mejor a la sequía, sino que además es más eficiente en el uso de los recursos.
- Un suelo bien alimentado con compost, por ejemplo, será más capaz de retener agua, lo que también es otra ventaja durante una sequía. El compostaje también mejora la calidad del suelo y la salud general de tus plantas.
- Diversificar las plantaciones en lugar de practicar la monocultura permite limitar la propagación de enfermedades. Algunas plantas repelentes van a alejar a los insectos y, al mismo tiempo, protegen a las plantas vecinas. Por otro lado, la diversidad de plantaciones atrae a una fauna variada, creando así un equilibrio natural que reduce la proliferación de parásitos.
Al imitar los ecosistemas naturales, un jardín en permacultura suele disponer de una mejor defensa frente a las inclemencias. No se trata solo de plantas resistentes, sino de todo un entorno equilibrado en el que el suelo, la fauna y la flora interactúan en sinergia.
En resumen, la permacultura te ayuda a crear un jardín más autónomo y menos dependiente de los recursos del exterior. Es una manera proactiva de preparar tu jardín para hacer frente a las incertidumbres climáticas y ambientales, a la vez que contribuyes a un modo de vida más sostenible.

La permacultura al servicio de la conservación del agua
El cambio climático intensifica los problemas relacionados con el agua, como las sequías y las inundaciones. La conservación del agua se convierte, por tanto, en una prioridad, incluso en el jardín. La permacultura ofrece técnicas eficaces para gestionar este valioso recurso de forma más sostenible.
Creación de una charca
Una charca puede transformar tu jardín en un auténtico refugio de biodiversidad, al tiempo que sirve de depósito natural de agua. Permite, por ejemplo, acoger a las ranúnculos acuáticos devoradoras de babosas, dar de beber a los erizos y a las abejas polinizadoras, etc, etc. También puede alimentar un sistema de riego eficiente, como una simple bomba solar que redistribuye el agua a las zonas que la necesitan.
Uso óptimo del agua de lluvia
Otra idea es almacenar el agua de lluvia en fûts o depósitos para utilizarla durante los periodos secos. Esto reduce el consumo de agua potable y refuerza la resiliencia de tu jardín.
Mulching y, además, más mulching
Como comentábamos en el capítulo anterior, cubrir el suelo con mantillo orgánico mantiene la tierra húmeda durante más tiempo. Esto limita la evaporación y te permite reducir la frecuencia de los riegos.

La permacultura al rescate de la salud del suelo
La qualité del suelo está en el centro de cualquier jardín que quiera ser resiliente y duradero. Un suelo sano puede retener mejor el agua, resistir la erosión y aportar nutrientes esenciales a las plantas. La permacultura propone varias prácticas para mejorar y mantener la salud del suelo.
El círculo virtuoso del compostaje
Reciclar tus residuos orgánicos mediante el compostaje, ya sean tus restos de césped, restos de cocina o desbroces, enriquece tu suelo con materia orgánica. Además, contribuyes al reciclaje de tus restos verdes. Una vez descompuesto y utilizado en el jardín, el compost mejora la estructura del suelo, haciéndolo más fértil y menos propenso a la erosión, pero también favorece la actividad de los micro-organismos beneficiosos para tu tierra.
Cultivo asociado: la ayuda mutua en el jardín
¡Olvida las platabandas de monocultivo! En permacultura, a menudo se cultivan distintas plantas juntas, gracias a su beneficio mutuo. Algunas plantas enriquecen el suelo en nitrógeno, mientras que otras ahuyentan parásitos. Este método, también llamado policultura, permite crear un ecosistema más equilibrado, menos enfermo y más resistente.
Por ejemplo:
- Tomates y albahaca : Esta asociación es una de las más clásicas en permacultura. La albahaca ayuda a alejar ciertos parásitos que se sienten atraídos por los tomates, como las moscas blancas. A cambio, los tomates aportan sombra a la albahaca, lo cual puede ser beneficioso en periodos de mucho calor.
- Maíz, judías y calabazas : A menudo llamado «Las Tres Hermanas», este ejemplo de policultura procede de las prácticas de jardinería tradicionales de América del Norte. El maíz sirve de tutor natural para las judías trepadoras, que a su vez fijan el nitrógeno en el suelo, lo que beneficia al maíz. Las hojas de las calabazas actúan como un mantillo natural, reteniendo la humedad del suelo e inhibiendo el crecimiento de las malas hierbas.

La permacultura, soporte de la diversidad
La biodiversidad, a menudo descuidada en los métodos de jardinería tradicionales, está en el corazón de la permacultura. Al crear un entorno diverso, no solo haces tu jardín más resistente, sino que también contribuyes a un ecosistema más amplio.
Al diversificar los tipos de plantas en tu jardín, creas un hábitat acogedor para una gran variedad de animales. Por ejemplo, las plantas con flores atraen a los polinizadores como las abejas y las mariposas, mientras que los árboles frutales y los arbustos proporcionan alimento y refugio para las aves. Piensa también en crear hoteles para insectos monoespecíficos, refugios para murciélagos y deja montones de madera para los erizos.
Los setos formados por diversos arbustos autóctonos sirven no solo como cortavientos, sino que además actúan como corredores ecológicos para la fauna menor. Los insectos, las aves e incluso algunos mamíferos utilizan estos espacios para desplazarse, alimentarse y reproducirse.
Un jardín rico en biodiversidad crea un efecto dominó que va mucho más allá de sus límites. Los polinizadores que visitan tu jardín ayudarán a la polinización de plantas en otros jardines y espacios naturales. Además, al favorecer una fauna local variada, contribuyes a cadenas alimentarias más robustas, esenciales para la salud general del ecosistema local.
Una biodiversidad elevada también favorece un suelo rico en micro-organismos. Esta red subterránea compleja desempeña un papel crucial en la descomposición de la materia orgánica, la fijación del nitrógeno e incluso en la lucha contra las enfermedades de las plantas.

¿Por dónde empezar?
Lo entenderéis: la permacultura se presenta como una solución duradera y eficaz frente a los retos del cambio climático. Al fomentar una jardinería y una agricultura respetuosas con la biodiversidad y los recursos naturales, permite a los jardineros contribuir a un futuro más resiliente para el planeta.
Si os estáis preguntando por dónde empezar (os diré que practicar ya es experimentar, pero veo a algunos que querrían pasar por la casilla de “la teoría” antes de lanzarse), podéis leer nuestros artículos sobre el tema:
- ¿Cómo transformar el jardín en permacultura?
- Huerto en permacultura: ¿por dónde empezar?
- Permacultura urbana: cultivar en superficies pequeñas
- He probado para ti: una formación en permacultura
Sabed que no existe realmente una “biblia” hecha de antemano en la librería. Sin embargo, puedo sugeriros que leáis las siguientes obras:
- «Soluciones para un jardín resiliente», de Jean-Paul Thorez – Éditions Terre Vivante
- «Brillantes y miserias de un permacultor» de Stuart Anderson – Terre Vivante
Y seguir el MOOC (formación a distancia) en permacultura impartido por el colibrí.
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