En el jardín, en clima favorable, la adelfa ‘Sealy Pink’ destaca en un seto libre, plantada cada 1,20 m a 1,50 m para obtener una pantalla densa y muy florida. Para componer una escena rica en colores, asóciala con otras adelfas como ‘Italia’, de grandes flores simples rosa vivo, ‘Soeur Agnes’, blanco puro y perfumada, o la muy compacta ‘Angiolo Pucci’ con flores amarillo marfil. A sus pies, lavandines, gauras, perovskias o jaras acentuarán el ambiente mediterráneo.
Desde la Antigüedad, la adelfa acompaña la historia de los jardines alrededor del Mediterráneo. Ya cultivada en Mesopotamia, Egipto, luego entre griegos y romanos, es citada por los autores antiguos y forma parte de coronas y decoraciones de fiestas religiosas. En Francia, donde la especie solo es espontánea en la Costa Azul y en Córcega, poco a poco se ha convertido en uno de los arbustos emblemáticos de los paisajes del sur, plantado en setos, en parques, a lo largo de avenidas y en taludes de carreteras. A partir del siglo XVIII, también llega a América del Norte y a numerosas regiones cálidas del globo; en Texas, la ciudad de Galveston incluso se dio a conocer como «Oleander City», tan presente está el arbusto en el espacio público.