El romero (Salvia rosmarinus) es un arbusto mediterráneo especialmente resistente, pero con el tiempo, como le pasa a todos, también acaba envejeciendo. Con los años, sus ramas se vuelven leñosas, el centro se aclara y la floración se vuelve menos abundante. Para rejuvenecer un romero viejo, conviene eliminar progresivamente las ramas muertas o demasiado envejecidas, acortar los ramillos que aún tienen hojas y evitar las podas severas en la madera vieja sin vegetación. Realizada después de la floración, en primavera o a finales de verano según la zona, esta poda estimula la aparición de nuevos brotes y ayuda a mantener un porte compacto durante muchos años. Vamos a ver cómo podar un romero viejo sin debilitarlo, cuándo conviene intervenir y qué gestos adoptar para prolongar su vigor y su longevidad.

Las buenas prácticas para podar un romero viejo
| ✅ Lo que hay que hacer | ❌ Lo que hay que evitar |
|---|---|
| Pode después de la floración o en primavera | Despuntar bruscamente toda la planta |
| Eliminar las ramas muertas y aclaradas | Cortar en la madera vieja totalmente desnuda |
| Conservar siempre hojas en los tallos podados | Pode hasta el tronco principal |
| Aclarar de forma progresiva a lo largo de varios años | Intentar rejuvenecerlo todo de una sola vez |
| Usar un podador limpio y bien afilado | Dañar los tallos al podar |
¿Por qué necesita podarse un romero viejo?
Con los años, el romero desarrolla una base cada vez más leñosa. Las ramas se van aclarando progresivamente, los brotes nuevos se concentran en la punta de los ramillos y el arbusto pierde poco a poco su porte compacto. La floración también puede volverse menos abundante y algunas ramas se alargan hasta desequilibrar la planta o incluso romperse.
Una poda regular permite estimular la renovación del follaje, mantener una silueta armoniosa y prolongar la longevidad de la planta. También favorece una mejor circulación de aire en el interior del arbusto.
Sin embargo, esta intervención debe hacerse con prudencia. A diferencia de algunos arbustos, el romero no siempre brota en la madera vieja totalmente desnuda. Una poda demasiado drástica puede, por tanto, comprometer su recuperación. Es mejor conservar zonas que aún tengan hojas en las ramas podadas y rejuvenecer los ejemplares más viejos de forma gradual, durante varias temporadas si fuera necesario.
¿Cuándo podar un romero viejo?
El mejor momento para rejuvenecer un romero viejo se sitúa justo después de su principal periodo de floración, generalmente en primavera, entre abril y junio, según la zona y las variedades. Entonces la planta dispone de toda la buena estación para producir nuevos brotes y cicatrizar los cortes.
En regiones de clima suave, también puede hacerse una poda ligera de mantenimiento al final del verano o al inicio del otoño. En cambio, evite las intervenciones importantes en invierno o en periodos de mucho calor, que debilitan el arbusto y retrasan su recuperación.

¿Cómo rejuvenecer un romero viejo?
Un romero viejo se rejuvenece mediante una poda progresiva, conservando siempre follaje en las ramas podadas. El objetivo es renovar la vegetación sin cortar en la madera vieja desnuda, que rebrota con dificultad.
- Utilice un podador limpio y bien afilado.
- Elimine las ramas muertas, secas o dañadas cortándolas en la base, lo más cerca posible del tronco.

- Acorte los ramillos más viejos por encima de un brote joven o de una salida con hojas.

- Aclare ligeramente el centro del mata para dejar entrar la luz.
- Nunca pode en la madera vieja totalmente desprovista de hojas.
- No elimine más de un tercio del volumen de la planta en una sola intervención.
- Recoja los restos de la poda en la base del arbusto para mantener un entorno sano.
- En un ejemplar muy antiguo, distribuya el rejuvenecimiento a lo largo de varios años en lugar de hacer un recorte severo de una sola vez.
¿Cómo cuidar un romero rejuvenecido?
Después de una poda de rejuvenecimiento bien hecha, con unos pocos gestos basta para favorecer la recuperación y conservar un porte denso durante muchos años:
- Poda anual de mantenimiento después de la floración : acorte ligeramente los brotes jóvenes para evitar que el arbusto se aclare de nuevo.
- Suelo perfectamente drenado : al romero le da miedo el exceso de humedad, sobre todo en invierno. Es indispensable un terreno ligero y filtrante.
- Poco o nada de abono : evite las fertilizaciones excesivas que favorecen un crecimiento rápido pero poco resistente.
- Riego moderado : riegue solo si hay sequía prolongada, mientras la planta recompone su vegetación después de la poda.
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