Al plantar un árbol o un arbusto, el riego es esencial para favorecer un buen establecimiento. Para que el agua beneficie de verdad a las raíces, es posible crear una cuveta de riego alrededor del vegetal. Fácil de hacer, este pequeño “cuenco” de tierra permite concentrar el agua en la base de la planta y limitar el escurrimiento.
Pero, ¿cómo hacer una cuveta de riego? ¿Qué profundidad y qué diámetro conviene tener en cuenta? ¿Cuáles son los pasos principales? Descubre todos nuestros consejos para realizarla correctamente y así facilitar el riego de tus plantas.
¿Por qué hacer una cuveta de riego?
Una cuveta de riego es una pequeña depresión que se forma en la tierra, generalmente alrededor de la base de un árbol o un arbusto. Su principal ventaja es permitir que el agua se infiltre progresivamente en el suelo, en lugar de escurra superficialmente. Es especialmente útil cuando los vegetales acaban de plantarse y su sistema radicular todavía está poco desarrollado. La cuveta facilita, en particular, la infiltración del agua en la zona radicular y evita que se escurra.
Por eso resulta especialmente interesante durante los primeros meses posteriores a la plantación, cuando las raíces necesitan un aporte de agua regular para fijarse.

¿Cuándo crear una cuveta de riego?
La cuveta de riego puede crearse en el momento de la plantación, justo después de instalar el vegetal en terreno abierto. Es incluso el momento ideal: el suelo ya está trabajado y es fácil modelar la tierra alrededor del cepellón.
Es especialmente útil para los árboles y arbustos recién plantados, sobre todo en primavera o en otoño, cuando las precipitaciones no son suficientes para mantener el suelo lo bastante húmedo.
También se puede acondicionar una cuveta alrededor de una planta ya establecida si el agua tiende a fluir con rapidez, especialmente en un terreno ligeramente inclinado o en un suelo con una superficie muy propensa al escurrimiento.
En cambio, no siempre es necesaria. En un suelo muy pesado, arcilloso y mal drenado, retener el agua en la base de un vegetal puede favorecer un exceso de humedad y resultar perjudicial, provocando asfixia o la pudrición de las raíces.
¿Cómo hacer una cuveta de riego paso a paso?
Material necesario
En la mayoría de los casos, para hacer una cuveta de riego basta con preparar:
- una pala o una pala de jardín;
- un rastrillo para nivelar la tierra;
- eventualmente una azada de garra o una binette para aflojar ligeramente la superficie del suelo;
- acolchado, si quieres completar la cuveta.
Lo esencial es contar con una tierra suficientemente suelta para poder moverla con facilidad alrededor de la planta.
¿Qué dimensiones para una cuveta de riego?
No existe una única medida válida para todas las plantaciones. El diámetro de la cuveta debe ser proporcional al tamaño del vegetal y, sobre todo, al tamaño de su cepellón o de su zona radicular.
Para un árbol joven o un arbusto recién plantado, por lo general se puede prever una cuveta de aproximadamente entre 60 cm y 1 m de diámetro. En el caso de un árbol más voluminoso, puedes aumentar progresivamente esta superficie para acompañar la extensión de las raíces.
La profundidad debe mantenerse moderada. Una cuveta de unos 5 a 10 cm de profundidad suele ser suficiente para retener el agua sin crear una excavación demasiado grande. El objetivo no es cavar profundamente alrededor del tronco, sino simplemente formar una superficie ligeramente hundida.
También es importante no modificar en exceso el nivel del suelo alrededor del cuello, es decir, la zona de transición entre las raíces y la parte aérea del vegetal. El cuello debe permanecer despejado y no enterrarse bajo una capa de tierra o de acolchado.
¿Cómo hacer una cuveta de riego?
Hacer una cuveta de riego es sencillo y solo requiere unos minutos:
- Limpia la zona alrededor de la planta, retirando malas hierbas, piedras y restos vegetales.
- Afloja un poco la superficie del suelo con una pala, una grifa o una binette. Evita trabajar demasiado profundo para no dañar las raíces.

- Forma un pequeño borde circular alrededor del vegetal, a unas decenas de centímetros del tronco o del tallo. Vuelve a llevar la tierra hacia el exterior para crear un reborde capaz de retener el agua.
- Deja el centro ligeramente hundido y nivela el fondo de la cuveta para que el agua pueda repartirse de manera homogénea alrededor del cepellón.
- Compacta un poco el borde para que resista el agua, sin compactar en exceso el suelo.
- Riega de forma progresiva para comprobar que el agua permanece en la cuveta e infiltra correctamente. Si se sale, refuerza ligeramente el borde.
Para limitar la evaporación, la cuveta puede asociarse con un acolchado orgánico. Este ayuda a conservar más humedad en el suelo y también reduce la competencia de las hierbas indeseadas.
Con el tiempo, las raíces se desarrollan y el vegetal se vuelve más autónomo. Entonces la cuveta puede ampliarse, remodelarse o eliminarse de forma progresiva, según las necesidades de la planta y las condiciones del terreno.

Errores que conviene evitar
Una cuveta de riego es fácil de hacer, pero algunos errores pueden reducir su eficacia o perjudicar a la planta. Estos son los principales “trampas” que conviene evitar:
- Hacer una cuveta demasiado profunda: una ligera depresión de unos centímetros suele ser suficiente para retener el agua. No es necesario cavar profundamente alrededor del árbol o el arbusto.
- Amontonar tierra contra el tronco: deja siempre la base del vegetal despejada para evitar mantener una humedad excesiva en el cuello.
- Enterrar el cuello: respeta el nivel de plantación y no cubras la zona de transición entre las raíces y la parte aérea con tierra o acolchado.
- Hacer la cuveta demasiado cerca del tronco: la cuveta debe cubrir una superficie lo bastante amplia para favorecer la infiltración del agua en el nivel del cepellón y de la zona radicular.
- Regar demasiado rápido: vierte el agua despacio, con una regadera, para favorecer su infiltración y evitar el escurrimiento por encima del borde.
- Mantener una cuveta idéntica con los años: a medida que el árbol o el arbusto crece, su zona radicular se amplía. Por lo tanto, puede ser necesario ensanchar la cuveta o eliminarla de forma progresiva.
- Hacer una cuveta en un suelo muy mal drenado: si el agua ya se estanca naturalmente en el terreno, una cuveta puede agravar el exceso de humedad. En ese caso, hay que adaptar el riego a las características del suelo y a las necesidades del vegetal.

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