Dracaena en interior: enfermedades y plagas más comunes
Consejos y trucos para identificar, prevenir y tratar
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El Dracaena, también llamada dragón, es una planta de interior de porte erguido y esbelto, no ramificada, con hojas arqueadas que coronan altas varas desnudas, lo que le confiere una silueta gráfica. Las dracaenas también destacan por su follaje coloreado: las hojas, a menudo largas y lanceoladas, están jaspeadas con blanco, crema y/o rojo, según las especies y las variedades. Reconocidas por sus propiedades depurativas, las dracaenas se caracterizan por ser fáciles de cuidar. Aun así, si no se respetan las condiciones de cultivo, las dracaenas pueden ser objeto de algunas enfermedades y parásitos.
Descubre cómo identificar, tratar y prevenir las afecciones y plagas más frecuentes que se presentan en la dracaena.
Las buenas prácticas de cultivo para un Dracaena en plena forma
Aunque el Dracaena se caracteriza por su tolerancia y su robustez, no se libra de la regla de oro de cualquier cultivo vegetal: más vale prevenir que curar. Un Dracaena bien instalado en un entorno sano y que disfruta de buenas condiciones de cultivo resistirá mucho mejor a los patógenos y a los parásitos. Estas son las prácticas esenciales que conviene poner en marcha para reducir drásticamente los riesgos y tener un Dracaena en pleno esplendor :
- Un sustrato adecuado para un drenaje óptimo : como la mayoría de las plantas de interior, el Dracaena odia el exceso de humedad a nivel de las raíces. Por eso es necesario ofrecerle un sustrato ligero y bien drenante, idealmente compuesto por un sustrato especial para plantas de interior, al que se añada un poco de arena o de perlita. Por supuesto, la maceta debe tener agujeros. Un trasplante cada tres o cuatro años permite renovar este sustrato
- Control del riego : un riego demasiado frecuente y en exceso favorece el desarrollo de hongos y bacterias. Por eso, el riego debe ser regular en primavera y en verano, con una frecuencia de una vez por semana, esperando siempre a que el sustrato se seque en 2 a 3 cm. En otoño e invierno, los riegos se reducen a cada dos o tres semanas. Estos riegos deben hacerse con agua no calcárea, idealmente agua de lluvia, a temperatura ambiente
- Un entorno adecuado : el Dracaena agradece una luz viva, sin sol directo. En cuanto a la temperatura, se recomienda mantenerla entre 18 y 25 °C, pero nunca por debajo de 12 °C. Para mantener una humedad moderada, también es recomendable pulverizar regularmente el follaje.

Un Dracaena (aquí fragrans) que cuenta con buenas condiciones de cultivo muestra gran resistencia
Las plagas que atacan a Dracaena
El Dracaena puede convertirse en el objetivo de varios plagas muy conocidas de las plantas de interior. Algunas atacan la savia, otras provocan daños mecánicos o favorecen infecciones secundarias. Una identificación rápida y una respuesta adecuada son esenciales para evitar la propagación.
Las cochinillas algodonosas o con caparazón
Las cochinillas son las plagas más frecuentemente observadas en el Dracaena. Se detectan por los acúmulos algodonosos en los entrenudos o, a veces, por las conchas marronáceas que protegen a las hembras. Producen una melaza pegajosa que favorece el desarrollo de fumagina en las hojas. Las cochinillas chupan la savia de la planta.

Las cochinillas son las plagas más frecuentemente observadas en el Dracaena (imagen generada por la IA)
Las consecuencias
El Dracaena se debilita y ralentiza su crecimiento, el follaje se amarillea y puede caer. La fumagina se desarrolla y recubre las hojas con un polvo negro parecido al hollín.
¿Qué hacer?
En primer lugar, hay que rascar las cochinillas con un bastoncillo de algodón empapado en alcohol de 70 °C; luego, en un segundo paso, pulverizar una solución jabonosa a base de un litro de agua al que se añade una cucharadita de cada uno de los siguientes ingredientes: jabón negro líquido, alcohol de quemar y aceite vegetal.
Esta pulverización puede repetirse cada semana.
Las arañas rojas
Las arañas rojas son ácaros (y no arácnidos) que se desarrollan sobre todo en ambientes secos y cálidos. Se reproducen muy rápidamente.
Las consecuencias
Se distingue una decoloración blanca o amarillenta, en puntos, en las hojas, que además adquieren un aspecto grisáceo. Acaban por secarse. Se observan telitas muy finas en la base de las hojas o entre los tallos. En caso de un ataque severo, la planta puede morir.
¿Qué hacer?
Lo más sencillo es rociar de forma regular el follaje con agua de lluvia, idealmente fresca y, si es posible, por la tarde. El objetivo es mantener una atmósfera ligeramente húmeda alrededor de la planta.
Si el ataque es más intenso, se pueden diluir 20 gotas de aceite esencial de romero, 4 gotas de jabón negro líquido y 5 ml de aceite vegetal en un litro de agua y pulverizar sobre el follaje. El purín de ortiga también resulta muy eficaz.
Los pulgones
Más raros en el Dracaena, los pulgones pueden colonizar a veces el follaje, especialmente a comienzos de la primavera. Un simple enjuague con agua o un tratamiento con jabón negro permite eliminarlos rápidamente.
Los trips
Discretos pero temibles, los trips son difíciles de detectar a simple vista. Son insectos picadores, especialmente persistentes, que se alimentan de la savia. También pueden actuar como vectores de virus fitopatogénicos.
Las consecuencias
Las hojas se vuelven plateadas o abigarradas y aparecen pequeñas manchas negras que en realidad son las excreciones de los insectos. El follaje se deforma, cae y la planta ralentiza su crecimiento.
¿Qué hacer?
Como a los trips les gusta el calor y la sequedad, una pulverización regular de agua sobre el follaje los aleja. En caso de un ataque más severo, la decocción de ajo puede ser muy eficaz.
Otros indeseables que conviene vigilar
Siempre es posible tener infestaciones de moscas blancas o aleuródidos, especialmente si tu Dracaena está instalado en un entorno muy cálido y luminoso. Son insectos picadores y chupadores de savia, y se reconocen por la nube blanca que forman cuando se les molesta. Debilitan considerablemente la planta. Un tratamiento con agua jabonosa, por lo general, permite eliminarlas.

Las moscas blancas deben vigilarse en los Dracaenas
Las cecidomias o moscas del sustrato o, mejor dicho, sus larvas viven en el sustrato y se alimentan de las raicillas de la planta. Son los plantones, instalados en un ambiente cálido y húmedo, los que se ven más afectados. Para deshacerse de ellas, es imprescindible trasplantar el Dracaena a un sustrato nuevo.
Las principales enfermedades del Dracaena
Más que de verdaderas enfermedades, suelen ser más bien las consecuencias directas de un mal mantenimiento las que son frecuentes en el Dracaena :
- La pudrición de las raíces (Phytophthora) : el follaje se amarillea y se marchita, y las raíces se vuelven blandas u oscuras. Para solucionar este problema, hay que trasplantar la planta a un sustrato bien drenado, habiendo eliminado previamente las raíces afectadas. Después, el riego debe controlarse para evitar los excesos de humedad
- Las manchas foliares en el follaje : estas manchas suelen ser marrones o amarillas, a veces con un borde rojizo. Se deben a un exceso de humedad o de agua en el sustrato, combinado con una mala aireación. Hay que eliminar las partes afectadas y mejorar las condiciones de cultivo
- El follaje que se amarillea puede ser señal de un exceso de agua, pero también de una falta de luz, de un sustrato inadecuado o de un choque térmico
- Las puntas de las hojas que se secan son síntomas de un ambiente interior demasiado seco. Basta con pulverizar el follaje con agua de lluvia o con agua no calcárea a temperatura ambiente.

Un follaje que se amarillea suele deberse a un exceso de agua, a la falta de luz o a un sustrato mal adaptado (imagen generada por IA)
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