Dracaena: el cuidado a lo largo de las estaciones
Cómo cuidar bien tu Dracaena de interior
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De origen tropical, el Dracaena, también llamado dragonnier, se adapta perfectamente a nuestros interiores acogedores. Esta planta de interior de la familia de las asparagáceas es apreciada, además, por su follaje decorativo, que varía de una especie o de una variedad de Dracaena a otra, por su tolerancia a condiciones de luz diferentes y por su mantenimiento relativamente sencillo. Sin olvidar su pequeño toque exótico, decididamente a la moda. Pero, como toda planta de interior, el Dracaena necesita unos cuidados mínimos, adaptados a las estaciones. En efecto, para mantener tu dragonnier en buen estado, es esencial ajustar su cuidado según la época del año.
Descubre cómo llevar a cabo el mantenimiento del Dracaena en interior a lo largo de las cuatro estaciones, a través de su riego, su fertilización, su trasplante…

Dracaena ‘Tricolor’
La primavera, un periodo de renovación
Para las plantas del jardín, igual que para las plantas de interior, la primavera es una temporada de reinicio. La luz aumenta de forma progresiva, las temperaturas suben suavemente y las plantas salen de su reposo invernal. Es el mejor momento para estimular y preparar el Dracaena para la bella estación. La primavera, de hecho, es un periodo de crecimiento activo.
- Riego : ha llegado el momento de retomar riegos más regulares, pero sin excesos, ya que el exceso es una fuente de pudrición de las raíces. En efecto, hay que esperar a que el sustrato se seque en la superficie antes de regar. En primavera, en general basta con regar una vez por semana. Asegúrate de no dejar nunca agua residual en el platillo o en el cubre-maceta. Es preferible un riego con agua no calcárea (agua de lluvia, agua desmineralizada o agua del grifo dejada en reposo durante unas horas). Del mismo modo, utiliza agua a temperatura ambiente.

En primavera, un riego una vez por semana es ideal
- Trasplante : aunque tiene un crecimiento relativamente lento para ser una planta de interior, el trasplante del Dracaena debe ser regular, aproximadamente cada 2 a 3 años. El inicio de la primavera es la época ideal. Este trasplante permite ofrecer al drago una maceta ligeramente más grande, pero sobre todo renovar el sustrato. Por supuesto, hay que elegir una maceta con agujeros, colocar una capa de bolas de arcilla en el fondo y luego llenar la maceta con sustrato. En cuanto al sustrato para el Dracaena, elige una mezcla compuesta por sustrato especial para plantas de interior (70 %) a la que añadas arena o de la perlita. Entre trasplantes, el acolchado superficial (surfaçage) ayuda a aportar elementos nutritivos.
Pascale te cuenta más en el tutorial: Trasplantar un Dracaena: ¿cuándo y cómo? - Fertilización : la primavera también es un buen momento para reanudar los aportes de nutrientes, que se interrumpen durante el invierno. Hay que utilizar un fertilizante líquido equilibrado, especial plantas verdes, una vez al mes.
- Luz y exposición : puedes aprovechar el aumento de la luz para colocar tu Dracaena cerca de una ventana. Pero no debe exponerse al sol directo, ya que puede quemar el follaje. También es importante ventilar la estancia, sin corrientes de aire.
- Poda : si el Dracaena tiene algunas hojas muertas o estropeadas, hay que retirarlas. Una poda más “seria” puede ser adecuada para algunas especies de Dracaena que pueden llegar a hacerse altas (fundamental para el mantenimiento de los Dracaena marginata, Dracaena fragans). Pierden las hojas inferiores y dejan ver un tronco algo pelado. Basta con podar el tallo principal, por encima de un nudo, para permitir que el drago se densifique. Procura usar una tijera de poda bien afilada y desinfectada. No tires el tallo cortado, ya que puede hacerse un esqueje en agua o en un sustrato especial para siembra.
- Vigilancia de parásitos : la primavera suele marcar el regreso de plagas como las cochinillas, las arañas rojas y los pulgones. Sobre todo si las condiciones de cultivo no son las óptimas. Es el momento de limpiar bien las hojas, para facilitar la fotosíntesis, pero también para vigilar cualquier señal de ataque. ¡Y actuar rápido !

En primavera, el trasplante permite renovar el sustrato y aportar nutrientes
El verano, un crecimiento magnífico para la Dracaena
Calor, sequedad, sol directo, luz intensa… para una planta de interior como el Dracaena, el verano es la estación de todos los peligros. Sin embargo, también es un periodo de pleno apogeo y de crecimiento. Lo esencial es, por tanto, aportar los cuidados adecuados.
- Riego : hay que regar muy regularmente para no dejar el sustrato demasiado tiempo seco. Un riego una vez por semana es suficiente, salvo si las temperaturas interiores y exteriores son muy elevadas. En ese caso, conviene reforzar los riegos, asegurándose de que el agua no se estanque en el platillo o en el cubremacetas. El riego se hace con agua de lluvia o con agua filtrada. También puedes usar agua del grifo, pero nunca demasiado fría.
- Humedad y ventilación : si el aire ambiente está demasiado seco por culpa de los ventiladores o del aire acondicionado, no dudes en pulverizar el follaje con agua de lluvia. También hay que asegurarse de que haya buena circulación de aire, ventilando la estancia a diario.

En verano, si el aire ambiente está demasiado seco por culpa de los ventiladores o del aire acondicionado, no dudes en pulverizar el follaje
- Luminosidad y exposición : hay que proporcionarle al Dracaena una luz indirecta fuerte, colocándolo cerca de una ventana. Pero es imprescindible protegerlo del sol directo. Durante la estación cálida, también se puede colocar el Dracaena al exterior, en el jardín, en un balcón o en una terraza, siempre que esté a la sombra.
- Fertilización : los aportes de abono continúan una vez al mes. Asegúrate de no abonar en exceso: demasiados nutrientes combinados con el calor y la luz intensa pueden quemar el follaje y las raíces
- Protección contra el estrés : ante un calor intenso, no dejes tu Dracaena en la oscuridad durante todo el día. Aprovecha la frescura relativa de la mañana para sacarlo al exterior, a la sombra. Vigila las señales de estrés, como el borde de las hojas marrones y amarillas en tu Dracaena o que se resequen, y ajusta el sombreado, el riego…
El otoño, un periodo de transición para el Dracaena
El otoño es la transición hacia la estación fría. La luz, al igual que las temperaturas, disminuye de forma progresiva. El Dracaena ralentiza su crecimiento. Por ello, conviene ayudarle a pasar el invierno en buenas condiciones.
- Riego : hay que empezar a reducir gradualmente los riegos, sin dejar, aun así, que el sustrato se seque. Con un riego cada 10 a 15 días basta de sobra. Evidentemente, hay que evitar siempre el agua estancada en el platillo o en la maceta con cubeta.
- Luz y exposición : si la luz disminuye, hay que ajustar la ubicación y acercar el Dracaena a una ventana orientada al sur o al este, provista de una cortina translúcida.

Dracaena fragrans
- Fertilización : también se empieza a reducir los aportes de abono para detenerlos en octubre.
- Prevención de enfermedades y plagas : hay que comprobar sin falta los signos de enfermedad, ya que en otoño, con el aumento de la humedad ambiental y la disminución del calor, algunas plagas o los hongos encuentran un entorno favorable.
- Temperatura : si tu Dracaena todavía está en exterior, hay que meterlo en casa. Es imprescindible alejarlo de corrientes de aire causadas por ventanas mal aisladas o por puertas abiertas. Asimismo, no coloques el Dracaena cerca de una fuente de calor como un radiador o una chimenea. Procura mantener una temperatura alrededor de 20 °C.
¿Cómo conservar un Dracaena en invierno?
El invierno es una etapa de periodo de latencia para muchas plantas tropicales, incluido el Dracaena. Los días son más cortos, las temperaturas y la luz disminuyen, y el crecimiento se ralentiza. Es el momento de proporcionar unos cuidados más suaves, evitar el estrés, protegerlo de los excesos y preparar el reinicio en primavera.
- Riego : hay que regar de forma moderada el Dracaena y reducir las aportaciones de agua para permitir que se seque el sustrato. Un riego cada dos o tres semanas es suficiente, en pequeñas cantidades. Incluso más que en primavera o en verano, se recomienda usar agua no fría: idealmente a temperatura ambiente o templada para evitar choques térmicos. Y una vez más, recordemos que nunca hay que dejar agua estancada.
- Luz y ubicación :colocar el Dracaena en una situación luminosa, pero evitando el sol directo. ¡Incluso en invierno, los rayos directos pueden ser engañosos! También hay que alejarlo de las fuentes de frío y de las corrientes de aire, pero igualmente de las fuentes de calor directo. Idealmente, durante su periodo de reposo invernal, un Dracaena debe mantenerse a una temperatura superior a 15 °C y hasta 20 °C.
- Humedad :debido a la calefacción, en invierno los interiores suelen ofrecer un ambiente demasiado seco. Si realmente es así, puedes pulverizar ligeramente el follaje con agua a temperatura ambiente, o bien colocar tu Dracaena sobre un lecho de bolas de arcilla humidificadas.
- Fertilización :como el Dracaena crece poco en invierno, no necesita fertilización. Hay que, por tanto, detener las aportaciones de abono hasta el inicio de la primavera, en marzo.
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