7 coníferas para un jardín mediterráneo
Nuestra selección de coníferas para el sur
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La flora mediterránea está compuesta por numerosas plantas de follaje perenne, entre ellas magníficas coníferas, muy bien adaptadas para resistir la sequía y crecer en suelos pedregosos y pobres. Estas coníferas pueden formar setos, marcar macizos, actuar como tapiz cubresuelos o elevarse como majestuosos ejemplares aislados. Hay tantas especies y variedades de coníferas que puede resultar difícil elegir. ¿Buscas una conífera enana para tu rocalla? ¿Un ejemplar decorativo para realzar la entrada de la casa, o una conífera en maceta sin mantenimiento para aportar verdor a la terraza? Para ayudarte, aquí tienes una selección de 7 coníferas adecuadas para jardines mediterráneos.
Juniperus conferta 'Blue Pacific': un bonito tapiz ultraresistente
Juniperus conferta ‘Blue Pacific’, también llamado enebro de playa, es una conífera para usar como planta cubresuelos. Con una altura de 30 cm, se extiende lentamente hasta cubrir algo más de 1 m de superficie. Sus ramas flexibles están cubiertas de pequeñas escamas de un verde tierno en primavera que viran a azul verdoso en invierno. No dudes en plantarla en una rocalla seca, en la parte delantera de un macizo o para cubrir un talud. También quedará de maravilla en un jardín a orillas del mar gracias a su adaptación al salitre y a suelos salinos y arenosos. Procura ofrecerle un suelo drenado, incluso pobre, y una exposición a Pleno sol.

Juniperus conferta ‘Blue Pacific’
Juniperus sabina 'Tamariscifolia': una planta cubresuelos densa de un bonito tono azulado
Para cubrir bonitas superficies horizontales, ¡nada mejor que el Juniperus sabina ‘Tamariscifolia’! Esta conífera, también conocida como enebro de hojas de Taray catina, se extiende lentamente para cubrir con su follaje perenne una superficie de unos 2 m. En madurez, no superará los 80 cm de altura; por lo tanto, podrá vegetalizar fácilmente y sin mantenimiento superficies desatendidas faltas de verdor. Los taludes o el borde de los macizos, los jardines secos sobre grava, el borde de una terraza: tantas utilidades para este hermoso ejemplar horizontal, extremadamente rústico y resistente. Los suelos secos, pobres y drenantes no le asustan y tolera muy bien la caliza.

Juniperus sabina ‘Tamariscifolia’
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Juniperus communis 'Arnold': una columna de verdor
Este Enebro común – Juniperus communis ‘Arnold’ – aprecia una exposición a pleno sol y un suelo pobre, drenante y calcáreo. Indiferente tanto al calor sofocante del verano como al frío intenso del invierno, marca, con su silueta vertical, una entrada, aporta relieve a espacios plantados algo planos o acompaña los senderos. Su crecimiento es más bien lento y conserva un porte fastigiado hasta alcanzar una altura de 2,50 m: suficiente para encontrarle fácilmente un sitio en tus macizos, incluso en un espacio pequeño o en una maceta grande. Además, su follaje perenne luce una bonita tonalidad gris-azul, que le permite armonizar con multitud de plantas mediterráneas.

Juniperus communis ‘Arnold’
Pinus nigra 'Pierrick Brégeon': una pequeña bola verde
Pinus nigra ‘Pierrick Brégeon’ es una variedad de pino laricio de crecimiento contenido, adecuada para pequeños jardines secos y mediterráneos. De crecimiento lento, alcanzará una altura adulta de 1,5 m y un porte esférico y atractivo sobre un tronco corto. Sus grandes agujas flexibles forman una copa bien densa, de color verde claro. Tiene la ventaja de ser a la vez resistente, de soportar bien las condiciones estivales de calor y el estrés hídrico, y se adapta a todo tipo de suelos. Combínalo en una rocalla mediterránea, en un macizo estructurado junto a la piscina o en una bonita maceta en la terraza soleada.

Pinus nigra ‘Pierrick Brégeon’
Pinus pinea: el gran parasol del Mediterráneo
La silueta de los pinos mansos – Pinus pinea – marca los paisajes del Mediterráneo. Este gran conífero, majestuoso y siempre verde, se va extendiendo con la edad hasta adquirir poco a poco el porte de un gran parasol, proyectando una sombra muy agradecida. Produce piñones, semillas muy apreciadas en cocina y que entusiasman a los jardineros… ¡y también a las ardillas! Perfecto para un gran jardín a orillas del mar por su resistencia al salitre y a la sequía, crece rápidamente hasta alcanzar 20 m de altura y 10 m de envergadura. Prefiere el Pleno sol, se adapta a suelos secos y pobres y resiste temperaturas invernales de -10 °C.

Pinus pinea
Cupressus sempervirens 'Stricta': un clásico
Ciprés común, también llamado Cupressus sempervirens ‘Stricta‘ es emblemático de los jardines del Mediterráneo. Al verlo, uno piensa en los paisajes de la Toscana, en los jardines clásicos donde realza los macizos bordeados de boj, junto a las adelfas, los olivos en tallo y las lavandas. Y, aun así, no se limita a ese estilo, ya que, plantado en el jardín de una villa depurada y contemporánea, también hace maravillas. Siempre verde, fácil de cultivar y notablemente austero, crece con rapidez una vez establecido y alcanzará entre 10 y 15 m de altura. Bastante resistente, se adapta a todo tipo de suelos, tolera las olas de calor veraniegas y puede prescindir de riego.
→ Leer también: ¿Cómo integrar cipreses en un jardín contemporáneo?

Cupressus sempervirens ‘Stricta’
Cedrus libani 'Atlantica Glauca': para grandes espacios
El cedro azul del Atlas es majestuoso e imponente. Esta subespecie del Cedro de Líbano presenta ramilletes de agujas de tono azul plateado muy decorativos y un Porte piramidal gigantesco, lo que la convierte en un ejemplar de excepción. Cedrus libani ‘Atlantica Glauca’ tiene un crecimiento algo lento, pero en la madurez alcanza una altura de unos veinte metros y ocupa un espacio de unos 10 m. Si dispones del espacio adecuado, lucirá de maravilla Aislado o plantado en grupo. Al ser originario del Atlas, está a la vez adaptado a suelos drenantes y pobres, y además es perfectamente resistente. Plántalo en Pleno sol y, sobre todo, donde pueda expandirse y expresar todo su vigor.

Cedrus libani ‘Atlantica Glauca’
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