El nenúfar o Nymphaea es una planta acuática apreciada por sus grandes hojas flotantes y sus flores de colores, ideal para un estanque. El nenúfar puede plantarse directamente en el fondo del estanque o cultivarse en cestas perforadas, adecuadas para plantas acuáticas, que luego se colocan en el fondo del estanque. Cultivado en maceta o en cesta, el nenúfar necesita un sustrato pesado, una profundidad de agua adecuada y espacio suficiente para su desarrollo. El trasplante se vuelve necesario cuando falta espacio para sus rizomas y su crecimiento se ralentiza. ¡Sigue nuestros consejos para lograr el trasplante del nenúfar!

¿Por qué trasplantar tu nenúfar?

El trasplante del nenúfar permite ofrecer más espacio a los rizomas, renovar un sustrato empobrecido y favorecer una floración abundante. También puede ser la ocasión para dividir el nenúfar y así regenerar los grupos (matitas) y obtener nuevas plantas. Con el tiempo, la planta puede quedar “ahogada” en un recipiente demasiado pequeño, ralentizar su crecimiento o producir menos flores. Las raíces que sobresalen del contenedor o la ausencia de floración son señales de que el trasplante es necesario.

Nenúfares cultivados en maceta en un estanque
Nenúfares cultivados en maceta en el fondo de un estanque.

¿Cuándo trasplantar el nenúfar?

El trasplante se realiza idealmente entre mayo y julio, cuando el agua está lo bastante caliente y la planta entra en fase de crecimiento. Esto facilita que se recupere después de la manipulación. Fuera de ese periodo, el trasplante sigue siendo posible en caso de urgencia, especialmente si la cesta está dañada o si las raíces están en mal estado.

¿Qué maceta/cesta elegir para trasplantar tu nenúfar?

El recipiente ideal es una cesta acuática perforada (una cesta diseñada específicamente para plantas acuáticas), que garantiza una buena circulación del agua. Debe ser un poco más grande que la anterior, sin excederse, para acompañar el desarrollo de los rizomas. Puedes utilizar una tela de yute o un fieltro geotextil para retener el sustrato dentro de la cesta.

El sustrato ideal para trasplantar un nenúfar

El nenúfar necesita un sustrato pesado y rico, como tierra arcillosa o un sustrato especial para plantas acuáticas. Este tipo de suelo ancla bien los rizomas y limita la turbidez del agua. Una capa de grava en el fondo de la cesta mejora el drenaje, mientras que algunas piedras en la superficie protegen el sustrato de los remolinos.

Material necesario para trasplantar un nenúfar

  • Una cesta perforada, un poco más ancha que la anterior.
  • Sustrato adecuado, idealmente sustrato para plantas acuáticas.
  • Grava o bolas de arcilla.
  • Una tela de yute o un fieltro geotextil para mantener el sustrato dentro del recipiente.
  • Un seccionador o cuchillo limpio, para limpiar los rizomas.

Los pasos prácticos para trasplantar un nenúfar

  • Saca el nenúfar del agua, deja que escurra y retira el sustrato antiguo desenredando las raíces.
Un nenúfar desenterrado y listo para trasplantarse
Empieza por sacar el cepellón del agua.
  • Corta las raíces dañadas o podridas con un cuchillo o seccionador bien limpio. Conserva solo los fragmentos sanos.
  • Si el rizoma es demasiado voluminoso, puedes dividirlo con un cuchillo limpio. Cada fragmento debe tener al menos un brote. Descubre nuestro tutorial sobre este tema: "¿Cómo dividir un nenúfar?"
  • Prepara la cesta colocando una capa de sustrato, de 10 a 15 cm de grosor.
  • Coloca el cepellón en la cesta, poniendo el rizoma de forma oblicua con el brote hacia arriba, ligeramente por encima del sustrato.
El trasplante del nenúfar en una cesta perforada
Coloca el sustrato en la cesta perforada y, a continuación, instala el nenúfar en el centro.
  • Añade sustrato alrededor del cepellón, sin enterrar el brote, y compacta ligeramente sin presionar en exceso.
  • Coloca una capa de pequeñas piedrecitas o grava en la parte superior para evitar que la tierra se disperse en el agua.
  • Humedece el sustrato.
  • Vuelve a sumergir gradualmente la cesta en el estanque: empieza con poca profundidad (máximo 10 cm) y aumenta la profundidad a medida que crece la planta (normalmente entre 60 y 80 cm de profundidad final).
Cómo trasplantar un nenúfar
Rellena con sustrato todo alrededor del cepellón.

Después del trasplante: cuidados y mantenimiento del nenúfar

Tras haber trasplantado el nenúfar, es esencial ofrecerle condiciones favorables para su recuperación. Se recomienda una exposición bien soleada, con al menos seis horas de luz directa al día, para estimular la floración. El agua debe mantenerse limpia, sin cambios bruscos de nivel o temperatura. Durante las primeras semanas, es preferible evitar una exposición prolongada al sol intenso o a vientos fuertes, porque la planta aún puede estar frágil. También se desaconseja añadir demasiados fertilizantes justo después del trasplante: una fertilización suave y localizada en la base de los rizomas es suficiente al inicio de la temporada. Para ayudar a la planta a reiniciar bien, un acolchado superficial con grava protege el sustrato de los remolinos o de los peces que escarban. Por último, se recomienda vigilar la aparición de nuevas hojas y eliminar las partes dañadas para favorecer un crecimiento sano y continuo.

Estanque con nenúfares y diferentes plantas acuáticas
Instala el nenúfar, en un primer momento, en un lugar de poca profundidad y, después, aumenta la profundidad a medida que crece. ¡Los estanques con diferentes niveles son perfectos para esta inmersión progresiva!