La chayota, también llamada christophine o chouchou, es un vegetal-fruta exótico cultivado principalmente en las regiones tropicales de Sudamérica y África. Se trata de una fruta con forma de pera, de color verde claro, cuyo sabor recuerda al calabacín, y que puede integrarse en una gran variedad de recetas. ¡La chayota se merece ser más conocida! En este tutorial te explicamos en qué momento cosechar las chayotas, cómo conservarlas y cómo cocinarlas.
La chayota : ¿qué es ?
La chayota es una planta trepadora y tuberosa originaria de México. Pertenece a la familia de las Cucurbitáceas, como las calabazas. Crece rápidamente y produce zarcillos que le permiten agarrarse a un soporte, de la misma manera que las calabazas. Se puede cultivar en terreno abierto o en maceta. Eso sí, es sensible al frío y necesita protección durante el invierno (es resistente hasta - 5 °C).
La chayota da frutos en forma de pera, verde claro a amarillo, con la piel brillante y ligeramente abombada. Su pulpa es blanco-verdosa, firme y crujiente, con un sabor parecido al calabacín y a la patata. Son ricas en vitaminas y minerales. La chayota se aprecia sobre todo por sus frutos; sin embargo, todas las partes de la planta son comestibles: los brotes tiernos, las hojas, los frutos y los tubérculos.

¿Cuándo y cómo cosechar las chayotas ?
La cosecha de las chayotas se realiza a principios de otoño, generalmente entre septiembre y noviembre, antes de las primeras heladas. Lo ideal es recolectar los frutos cuando sean grandes y la piel tenga suficiente grosor como para resistir la presión de una uña, pero justo antes de que estén totalmente maduros (así se conservarán mejor). Después puedes seguir cosechando chayotas hasta las primeras heladas. Las plantas de chayota son especialmente generosas y pueden llegar a dar varias decenas de frutos.
¿Cómo conservarlas ?
Tras la cosecha, las chayotas se pueden conservar durante varios meses en un lugar fresco y oscuro, ventilado, extendiéndolas sobre una superficie limpia. Ojo con no dañarlas: si se golpean, podrían pudrirse. Para una conservación a largo plazo, también puedes escaldar las chayotas y congelarlas. Asimismo, es posible conservarlas en frascos de conserva.

¿Cómo cocinarlas ?
La chayota es muy versátil en la cocina y puede utilizarse en muchas recetas. Se puede consumir cruda; de hecho, es la mejor forma de aprovechar sus cualidades nutricionales (es rica en vitamina C, cobre y magnesio). Rallada o cortada en rodajas o en dados, quedará perfecta en ensaladas. También puede cocinarse, en gratén, en puré, salteada en la sartén o al vapor. Se puede incorporar en sopas y guisos. Su pulpa tierna y ligeramente dulce combina muy bien con diversas especias y hierbas. Además, la chayota puede consumirse en versión dulce, para preparar pasteles, compotas o mermeladas.
También es posible consumir los brotes tiernos, cocinados como los espárragos; igualmente, los tubérculos preparados como patatas fritas, o las hojas en fricassé.

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