¿Cuál elegir de entre los Lychnis?
En función de distintos criterios de color, tamaño, tipo de suelo y uso
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Mitad romántico, mitad natural, con un toque silvestre, discreto pero bien presente, el lychnis es una planta anual o vivácea que forma hermosas matas rebosantes de flores. Tu jardín ganará en luminosidad, delicadeza y ligereza. Ya se llamen coquelourde, clavel de los prados o flor de cuclillo, los lychnis prosperan, según la variedad, tanto en suelos pobres y secos como al borde de una charca. De 10 a 80 cm de altura, el lychnis florece en diferentes tonalidades de rosa, desde muy pálido hasta magenta, en blanco, e incluso en rojo u naranja en algunos híbridos. En definitiva, difícil elegir… Por eso te ayudamos a elegir la mejor variedad de lychnis en función de tus necesidades, de tus preferencias de color y de la naturaleza de tu suelo.
Según el color de las flores
Flores de cinco pétalos de Lychnis, encaramadas sobre largos pecíolos, rebosan delicadeza. Al vaivén del viento, componen cuadros llenos de color y movimiento en tus macizos, bordillos y rocallas. Puedes, según tus gustos y deseos, pintar tu jardín con una amplia paleta de rosa, de blanco, e incluso de rojo y de naranja, colores obtenidos por hibridación.
Floración rosa
El rosa es el color más común en Lychnis, un color que se presenta en diferentes tonos, del más claro al más oscuro. Así, Lychnis flos-cuculi luce un rosa pálido, mientras que el rosa de Lychnis viscaria ‘Plena’ es más intenso. Las flores dobles de Lychnis viscaria ‘Splendens’ son de un rosa aún más vivo, cercano a la púrpura de Tiro y al magenta. También lucen magenta Lychnis coronaria y Lychnis coronaria ‘Gardener’s World’, que realmente acaparan todas las miradas por su color marcado.

La vida en rosa con lychnis coronaria, flos-cuculi, viscaria ‘Splendens’, viscaria ‘Plena’ y coronaria ‘Gardener’s World’
En cuanto al espléndido Lychnis coronaria ‘Angel’s Blush’, sirve de transición entre los Lychnis de floración rosa y los de flores blancas, pues luce ambos tonos: este clavel lanudo muestra un rosa angelical en el centro, rodeado de un blanco virginal.

El extraordinario Lychnis coronaria ‘Angel’s Blush’
Floración blanca
El blanco sienta de maravilla a Lychnis. Los Lychnis chalcedonica ‘Alba’, también conocidos como Cruz de Malta, son de una gran elegancia. Las flores blancas del clavel lanudo ocupan un lugar de privilegio en pequeños jardines amurallados. Y las de la flor de cuclillo destacan por su originalidad: las flores de Lychnis flos-cuculi ‘Henri’ son muy dobles y muy despeinadas, mientras que las de Lychnis flos-cuculi ‘White Robin’ son pura discreción y delicadeza.

Lychnis coronaria ‘Alba‘, Lychnis flos-cuculi ‘White Robin’ y Lychnis chalcedonica ‘Alba’
Floración roja y anaranjada
Dos Lychnis destacan por una floración rojo anaranjado, de viveza variable: Lychnis chalcedonia ‘Cruz de Malta’ y Lychnis arkwrightii ‘Vesuvius’.

Lychnis chalcedonia ‘Cruz de Malta’ y Lychnis Arkwrightii ‘Vesuvius’
Ver también
Lychnis, Coquelourde: plantar, cultivar y cuidarEn función de la tonalidad del follaje
Algunas variedades de lychnis presentan un follaje gris plateado de gran efecto; otras lucen hojas más bien verdes y otras se tiñen de púrpura.
Un follaje gris
Lejos de resultar triste o apagado, el color gris del follaje de los lychnis ayuda a resaltar y a suavizar el rosa de las flores. Ese gris, con reflejos deliciosamente plateados, aporta además un toque de elegancia a los macizos, siempre que se utilice en pequeñas pinceladas.

Los Lychnis coronaria, entre ellos Lychnis coronaria ‘Atrosanguinea’, tienen follaje gris plateado
En general, son los lychnis de la especie coronaria los que poseen el follaje más gris, además tomentoso y con pelusa, ya que está cubierto de minúsculos pelos. Por ejemplo, es imposible pasar por alto Lychnis coronaria ‘Atrosanguinea’, cuyo gris claro de las hojas realza el rojo carmín excepcional de sus flores.
Un follaje verde
Varias tonalidades de verde colorean el follaje de los lychnis. El follaje de las pequeñas Lychnis alpina es más bien verde oscuro, mientras que el de Lychnis chalcedonica oscila entre el verde claro y el verde vivo. En cuanto a Lychnis viscaria ‘Splendens’, luce un magnífico verde bronce que pone en valor los racimos compactos de flores de colores.
Un follaje púrpura
Una vez más, Lychnis Arkwrightii ‘Vesuvius’ destaca con un follaje de color púrpura, de gran efecto, que armoniza a la perfección con la floración rojo anaranjado. Púrpura también presentan los Lychnis flos-cuculi, pero en los tallos. En cuanto al follaje, es de un verde vivo.
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Según la altura
Los lychnis cuentan con varias especies muy diferentes entre sí. Y, en particular, en términos de altura. Así, los Lychnis alpina apenas alcanzan de 10 a 15 cm, una altura que las convierte en plantas ideales para rocallas, pavimentos o incluso para cultivo en maceta.
De tamaño medio, otros lychnis forman densos cojines de flores. Así, Lychnis viscaria ‘Plena’ alcanza de 40 a 50 cm y produce una mata ancha de tallos ligeramente pegajosos que le valen el nombre de «atrapamoscas». En cuanto a Lychnis flos-cuculi, también llamados «flor de cuclillo» porque su floración coincide con los primeros cantos del cuco, alcanzan como máximo 50 cm.
Por último, las Lychnis coronaria producen tallos de hasta 80 cm según la naturaleza del suelo. Son perfectas para componer bonitos ramos campestres o para ocupar un macizo junto a romeros o lavandas que requieren las mismas condiciones de cultivo que ellas.
En función del periodo de floración
En la familia de los lychnis hay dos escuelas: los que florecen en primavera y los que prefieren el verano para desplegar sus inflorescencias coloridas. Así, los lychnis de los Alpes ofrecen ramos de flores con pétalos encrespados de abril a junio. Los Lychnis flos-cuculi esperan a mayo para lucir su floración de colores o blanca.
Después, los demás lychnis toman el relevo y producen flores hasta agosto, e incluso hasta septiembre en el caso de los Lychnis coronaria.
Así, variando las variedades, es posible conseguir macizos o bordillos floridos desde comienzos de la primavera hasta finales del verano.
Según el tipo de suelo
Una de las principales ventajas de los lychnis es que hay variedades adaptadas a suelos totalmente diferentes. Lo que permite plantarlos en distintas zonas del jardín, con suelos más o menos secos, o incluso francamente frescos.
En términos generales, lícnide de jardín (Lychnis coronaria) crece sin dificultad en suelos secos y pobres y en las zonas más áridas del jardín. Solo los suelos calizos o arcillosos pueden perjudicar su crecimiento. En cambio, resiste perfectamente la sequía.
Otras especies de lychnis, en concreto las viscaria, prefieren suelos más frescos, al ser originarias de acantilados y pedregales de zonas de alta montaña. Es la planta alpina de rocalla por excelencia que, sin embargo, no aprecia suelos calizos. Lychnis flos-jovis comparte las mismas preferencias en cuanto al suelo.

Lychnis viscaria y Lychnis flos-jovis prefieren suelos frescos
Otros lychnis prefieren claramente tierras arcillosas y pesadas, cargadas de humedad. Originaria del este de Europa, Lychnis chalcedonia aprecia suelos constantemente frescos y bajas temperaturas invernales. Y las Lychnis flos-cuculi o flores de cuclillo, que prosperan naturlamente en marismas y turberas, necesitarán un suelo rico y húmedo, como una orilla o el borde de una charca.
Según el uso en el jardín
Los pequeños Lychnis alpinas se prestan de maravilla para dar cuerpo a una rocalla o a un murete de zona alpina, asociados con las aubrietes (Aubrieta), que forman un tapiz de bonitas flores malvas o violetas, con las campanillas de los muros (Campanula poscharskyana) o, también, con las saxífragas y pulsatillas. Todas soportan condiciones meteorológicas difíciles y aportan un toque silvestre a un jardín.
Para macizos y bordillos de aire algo silvestre y natural, los Lychnis viscaria se imponen, al igual que las coquelourdes de jardín. En compañía de phlox, de campanillas, se plantarán en masa para aportar volumen.

Los lychnis viscaria forman bonitos macizos densos en compañía de phlox y campanillas
Por último, reserva los Lychnis flos-cuculi para los bordes de las charcas, aunque pueden adaptarse a todo tipo de suelos, junto a astilbes, coralitos y hostas, o a las magníficas reinas de los prados o filipéndulas.

En el borde de la charca, lychnis flos-cuculi se encuentra a gusto en compañía de astilbes, de reinas de los prados, y de hostas y coralitos por su follaje
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