Heléboro
Por su delicada floración que se abre en pleno corazón del invierno, los heléboros vuelven esta estación un poco más colorida. Los más tempranos comienzan su floración en noviembre y los más tardíos la terminan en abril. Resultan decorativos tanto por sus espléndidas flores como por su follaje perenne. Existen numerosas variedades, entre ellas el célebre Helleboro de Abjasia Helleborus niger, que pueden presentar colores muy diversos. Ahora bien, su nombre de heléboro provendría del griego helein: «herir» o «hacer morir», y bora: «alimento», que puede traducirse como «el alimento que hace morir»: de hecho, los heléboros tienen fama de ser tóxicos, como la mayoría de las Ranunculáceas.

Helleborus
Principios activos, partes tóxicas y efectos
Todos los heléboros contienen sustancias tóxicas (helleboreine y helleborine), potentes alcaloides que tienen efectos sobre el sistema nervioso y el corazón. Desde la Antigüedad, Helleborus niger se cultivaba por sus propiedades analgésicas, cardiotónicas, purgantes, vomitivas y vermífugas y se prescribía en dosis ínfimas para tratar epilepsia o migrañas. Su toxicidad actúa directamente sobre el músculo cardíaco y provoca convulsiones, delirio y, a veces, la muerte. Hojas, flores, frutos y, sobre todo, raíces son altamente tóxicos.
Comentarios