Temida por algunos, esperada por otros, la nieve sin duda no deja a los jardineros indiferentes. Algunos le atribuyen virtudes fertilizantes, mientras que otros la ven como fuente de molestias. ¿Entonces la nieve es un bien o una verdadera pesadilla en el jardín? Intentemos verlo un poco más claro.

La nieve, una protección perfecta para plantas perennes y bulbos

Cuando los meteorólogos hablan de cobertura de nieve, no exageran. No se piensa a primera vista, pero cuando cae en capa de más de 10 cm de espesor, la nieve ofrece un alto poder aislante. Al atrapar el aire, actúa como un edredón y regula la temperatura del suelo. Si cae en abundancia sobre un suelo a 0°C mantendrá la temperatura de ese suelo incluso si afuera hace -20°C. Por lo tanto, protegerá eficazmente plantas perennes y bulbos de un frío siberiano!

Los bulbos son las primeras plantas en beneficiarse de la luz al derretirse la nieve.

Pero hay que tener cuidado, como todo buen aislante, también puede desempeñar el papel inverso. Si cae sobre un suelo helado en profundidad, lo mantendrá helado y durante un largo periodo. De igual forma, la nieve húmeda, pesada y más compacta no ofrecerá la misma protección térmica que la nieve seca y ligera.

¡Pero una calamidad para arbustos persistentes!

Si las plantas perennes están bien protegidas bajo la nieve, los arbustos y, en particular, los arbustos persistentes no la llevan tan bien. Sus ramas con hojas ofrecen mayor sujeción que las especies caducifolias. Como resultado, cuando la nieve está húmeda, los copos se adhieren a las hojas y luego a las ramas, y las ramas se rompen bajo el peso de la nieve. No es raro ver, a finales de invierno, cipreses o tuyas partidos en dos y rotos hasta la base!

Rama de un Camelia rota por el peso de la nieve

En los bambúes, por otro lado, es diferente. Las cañas no se rompen, pero se doblan y con el paso del tiempo pueden, o bien arrancarse de raíz, o bien mantener una forma arqueada. ¡No dudes en quitar la nieve de tus bambúes!

¿Un fertilizante natural, la nieve?

Los antiguos recuerdan del dicho "Nieve en febrero vale un buen estiércol", es decir, el nitrógeno del aire atrapado en los copos de nieve se difunde en el suelo durante el deshielo y fertilizaría abundantemente las tierras. ¿Creencia popular infundada o verdadera observación?

Ver que los suelos se vuelvan verdes rápidamente al derretirse la nieve no es una ilusión. Muchos jardineros asocian esto a que la nieve atrapa el nitrógeno del aire y lo libera durante la fusión. Sin embargo, olvidan que el suelo protegido del frío se calienta más rápido y tampoco todos saben que la nieve favorece la germinación de las semillas. Estos son, ante todo, los factores que contribuyen al verdor de los suelos.

Varios estudios recientes, recogidos aquí por Isabelle Charissou para la red Tela Botanica, muestran que la hipótesis de la nieve que atrapa el nitrógeno del aire y lo restituyese tal cual en el suelo no está comprobada. En cambio, cuando se derrite, el agua se difunde lentamente y permite mantener mayor nitrógeno asimilable en comparación con una lluvia fuerte. Por lo tanto, la nieve permite una mejor absorción de agua en el suelo y la mantiene húmeda en profundidad durante mucho tiempo, pero no actúa como fertilizante natural.

Un beneficio real para las siembras

Es frecuente que durante el deshielo muchas plántulas germinen y emerjan del suelo, y no es debido al nitrógeno sino a la acción combinada del frío, del desgaste y del agua. Al derretirse, la nieve actúa como agente abrasivo sobre las semillas y las estratifica. La ablanda y altera la envoltura externa de la semilla (el tegumento) y libera el germen. Algunas semillas poseen dormancia embrionaria y es la acción del frío y del agua la que van a degradar las enzimas que bloquean dicha dormancia y permitir la germinación.

Salvo las semillas de plantas anuales que germinan con facilidad, todas las semillas de plantas perennes y de arbustos que reciben la nieve germinan más fácilmente. No duden en sembrar sus semillas consideradas difíciles a principios de enero y cubran sus semilleros con nieve (si es que llega a caer). A partir de marzo/abril, las primeras germinaciones serán más abundantes que de costumbre!