La calabaza, se aprecia en el huerto por sus bonitos colores, en la cocina en forma de crema, de gratinado o de tarta dulce, como manda la tradición estadounidense en Thanksgiving… Pero también se puede invitar al estante del baño
Con su color naranja, nos imaginamos que es beneficiosa para la salud, y que a nuestra piel también le va a encantar. Tomando todas las precauciones habituales, porque elaborar tus propios cosméticos no tiene nada de trivial y requiere una higiene impecable, hoy os revelamos la receta de un exfoliante como ninguno: el exfoliante de calabaza

¿Por qué elegir la calabaza para tu ritual de belleza?
Si a menudo pensamos en el pepino o en el aguacate para elaborar mascarillas caseras, una preparación a base de calabaza o calabaza de invierno es interesante para exfoliar la piel. De hecho, varias marcas de cosmética comienzan a desarrollar gamas de exfoliantes detox de calabaza.
La calabaza contiene, en efecto, muchas fibra, que actúan como un exfoliante natural muy suave, y además es rica en provitamina A y en vitamina C. Como todos los vegetales o frutas naranjas, también contiene beta carotenoides (sobre todo las variedades más naranjas, como la potimarrón), que garantizan un efecto de “buena cara”. Los antioxidantes que contiene ayudan asimismo a estimular la renovación celular. Permite eliminar las impurezas del rostro, lo purifica y le devuelve un brillo instantáneo, dejándolo suave.
La calabaza puede sustituirse por otras calabazas de invierno, como la calabaza tipo potiron, la butternut o la potimarrón.

¿Para qué tipo de piel?
Este exfoliante se adapta especialmente a pieles normales a secas, ya que la calabaza tiene propiedades hidratantes. Sin embargo, gracias a sus enzimas naturales, este exfoliante también puede convenir a las pieles mixtas. Ayuda a eliminar las células muertas, a reducir la apariencia de los poros y a aportar un brillo natural a la piel. Aun así, el exfoliante de calabaza no se recomienda para pieles sensibles y debilitadas.
Ingredientes y utensilios
Para preparar este exfoliante con un color tan bonito, necesitarás los siguientes ingredientes (las cantidades pueden parecer pequeñas, pero son adecuadas para una sola dosis).
- Carne de calabaza ecológica, o mejor aún del huerto (aprox. 80 g)
- Azúcar moreno o azúcar rubio ecológico (2 cucharaditas)
- Miel (1 cucharadita)
Utensilios
- Una cacerola
- Un colador (o una batidora pequeña)
- Un cuenco
- Una espátula o una cuchara
La receta
- Cuece el trozo de calabaza, cortado en trozos pequeños, al vapor o en un poco de agua.
- Reduce la pulpa a puré con ayuda de un colador. El puré debe quedar algo grueso: obtendrás una “pasta” de calabaza para aprovechar el aspecto fibroso en nuestro exfoliante. (Nota: la cantidad utilizada debe ser el doble que la cantidad de azúcar y la cantidad de miel).
- Mezcla con una cuchara o una espátula en un cuenco, el puré de calabaza, la miel y el azúcar, para conseguir una textura homogénea… ¡Listo!
Aplicación y tiempo de actuación
- Limpia tu rostro para eliminar cualquier resto de maquillaje.
- Aplica inmediatamente el exfoliante sobre la piel seca: toma una pequeña cantidad de exfoliante en la mano y aplícalo en el rostro evitando el contorno de los ojos y de la boca.
- Masajea con la yema de los dedos haciendo pequeños movimientos circulares para exfoliar la piel suavemente y activar la circulación.
- Enjuaga con agua fresca para tonificar la piel y, después, seca el rostro con una toalla.
- Puedes aplicar una agua floral justo después.
Esta mascarilla casera se puede usar una vez por semana, desde el otoño hasta el inicio de la primavera, ¡siempre que tengas calabazas a mano! Aprovecha para hacer un cuidado de mascarilla facial justo después para beneficiarte de las propiedades del exfoliante.
Importante: higiene y conservación
Es esencial respetar unas normas estrictas de higiene cuando preparas cosméticos caseros. Se nos olvida demasiado a menudo, pero nuestros interiores están llenos de bacterias, y para un cuidado que se va a aplicar sobre la piel, no hay lugar para “más o menos”… Asegúrate de que todos tus utensilios y la superficie de trabajo estén limpios y desinfectados (y también el paño). Lávate bien las manos antes de empezar la preparación y el proceso de aplicación.
Aunque este cuidado se puede conservar de 2 a 3 días, en el frigorífico, te aconsejamos preparar la mezcla al momento, con estas cantidades, ya que el exfoliante de calabaza se usará una sola vez a la semana.
Antes de ponerte manos a la obra: las buenas prácticas de los cosméticos caseros !

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