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Todo sobre las enfermedades criptogámicas

Todo sobre las enfermedades criptogámicas

Identificar los distintos hongos, prevenir su aparición y tratar naturlamente tus plantas

Contenido

Modificado el 11 de noviembre de 2025  por Marion 8 min.

Las enfermedades criptogámicas, o enfermedades fúngicas, son enfermedades causadas por hongos que parasitan las plantas. Son las enfermedades más frecuentes en el jardín ornamental, en el huerto de frutales o en el huerto.

Algunas medidas preventivas sencillas permiten limitar su aparición. Una vez detectados los primeros síntomas, a veces todavía es posible actuar para limitar el desarrollo de las enfermedades y evitar la proliferación de los hongos.

Hagamos un repaso juntos sobre estas enfermedades, para identificarlas mejor y tratarlas naturlamente.

Dificultad

Definición de enfermedad criptogámica

Las enfermedades criptogámicas son el resultado de la contaminación de un vegetal por un hongo parásito. Representan la mayor parte de las enfermedades que se encuentran en el jardín y afectan a casi todos los vegetales: plantas anuales, vivaces, arbustos, árboles, plantas ornamentales, planteros y semilleros de hortalizas o frutales. Entre los más sensibles, podemos citar, por ejemplo, los rosales, los tomates, las patatas, la vid, los manzanos o los perales.

La diseminación se produce a través de las esporas de los hongos, que pueden ser transportadas por el viento, la lluvia, los animales o por los propios jardineros. Las esporas también pueden permanecer en el suelo tras una contaminación anterior. Este modo de reproducción convierte estas enfermedades en muy contagiosas de un vegetal a otro.

Las esporas penetran en la planta de varias formas:

  • a través de sus orificios naturales (estomas de las hojas, lenticelas)
  • por medio de heridas, debidas a ataques de insectos, a una poda, a lesiones provocadas por el viento o las heladas, etc.
  • por las raíces

Algunos hongos incluso pueden atravesar la capa protectora (cutícula) de los órganos aéreos de la planta. Una vez instalado el hongo, tras un periodo de incubación, se desarrolla por filamentos (micelio) al germinar rápidamente y ramificarse entre las células. Es en ese momento cuando aparecen los primeros síntomas de la enfermedad.

A la larga, los tejidos sufren necrosis, la savia deja de circular correctamente y los vasos se obstruyen. Las consecuencias no siempre son mortales, pero provocan el debilitamiento de la planta afectada, a veces hasta su decaimiento, y una disminución e incluso la pérdida del cultivo.

enfermedad fúngica, hongo en rosal

Los rosales son especialmente sensibles a las enfermedades criptogámicas.

Principales enfermedades criptogámicas

Algunas de estas enfermedades están especialmente extendidas en el jardín. Se reconocen por las manchas, de coloración variable, que aparecen en las partes aéreas de la planta o por deformaciones características.

  • El mildiu ataca generalmente a los tomates, las patatas, las cebollas, las vides y también a los rosales. Provoca manchas marrones o mohos, a veces con halo amarillo en las hojas. También puede aparecer un fieltro blanco. El hongo termina provocando el secado y la podredumbre de la planta.
  • La podredumbre gris o Botrytis aparece en el huerto (fresales, calabacines, melones, …) como en el jardín ornamental (rosales, geranios, prímulas, …) o en el vergel (frambuesas comunes, manzanos, …). Se identifica por la aparición de manchas cubiertas por un fieltro gris en hojas, flores y frutos, lo que acaba provocando su podredumbre.
  • El oídio es muy común en los rosales, las vides, los árboles frutales y en hortalizas como las calabazas o la borraja. Se manifiesta como un fieltro blanco‑grisáceo de aspecto polvoriento que recubre todas las partes de la planta. Los primeros síntomas suelen aparecer en hojas y tallos, luego en los nuevos brotes, flores y frutos, que se vuelven pardos, se secan y caen de forma prematura. En plantas ornamentales, el problema es sobre todo estético, pero en el huerto la cosecha puede verse afectada si la enfermedad aparece a comienzos de temporada.
  • La moniliosis: este hongo parasita los árboles frutales (albaricoqueros, almendros, cerezos, melocotoneros, perales, ciruelos, …), atacando a las ramas, las flores y las yemas florales. Hace pudrir los frutos, que se momifican en el árbol quedando adheridos.
  • La roya afecta a numerosas plantas, desde las ornamentales (rosales, jacintos, malvas reales, …), pasando por las hortalizas (judías, ajo, …) y los frutales (perales, groselleros, …). Se reconoce por sus pústulas de distintos colores según la especie, a menudo anaranjadas, amarillas o pardas, que aparecen en el follaje. Las hojas se deforman y caen de forma prematura.
  • Marsonia o enfermedad de las manchas negras aparece en plantas con flor como los rosales o en plantas con frutos carnosos como la vid o las fresas. Forma manchas redondeadas con bordes amarillos en las hojas. Las flores se marchitan, el follaje se seca, los tallos y las ramas acaban muriendo y las raíces por pudrirse.
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Botrytis, oídio, moniliosis y Marsonia.

  • La cloque afecta a frutales como melocotoneros, nectarinos o albaricoqueros. Las hojas se abultan, se enrollan y cambian de color. Los frutos también pueden deformarse. Los brotes se debilitan y las plantas afectadas se van agotando con el tiempo.
  • La tavelure afecta a manzanos y perales, pero también a plantas ornamentales como los sauces o los espinos. Provoca manchas irregulares pardas o negras en las hojas, que terminan cayendo. También puede crear costras y grietas en los frutos, deteniendo su desarrollo.
  • La podredumbre de raíz o armillaria afecta a árboles y arbustos (moreras, carpes, abedules, abetos, robles, hayas comunes, …). Aparece en la base del tronco tras haber contaminado el sistema radicular. Hojas y ramas se secan, la planta desprende olor a moho y acaba decayendo.
  • El hongo coralino ataca a distintos árboles y arbustos (arces, albicias, tilos, magnolios, …), pero también a frutales (manzanos, ciruelos, cerezos, …). Se identifica fácilmente por la presencia de pústulas y pequeños acúmulos de bolitas de color coral. Este hongo provoca el decaimiento de ramillas y ramas y, en caso de fuerte infestación, el decaimiento del ejemplar.
  • El mal del semillero puede afectar a todas las plantas sembradas. O bien la siembra no germina, o bien los tallitos de las plántulas se ahilan y se vuelven parduzcos antes de morir.
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Cloque, tavelure, podredumbre de raíz y hongo coralino

Prevenir las enfermedades criptogámicas

El cóctel ideal para la aparición y el desarrollo de los hongos es una combinación de calor y humedad. La primavera y el otoño son las estaciones más propicias para estas enfermedades, cuando las temperaturas se suavizan, superando los 10-12 °C, y las lluvias y la humedad ambiental se vuelven más frecuentes.

Algunos gestos sencillos permiten, no obstante, limitar la aparición o el desarrollo de estas enfermedades.

  • Evita mojar el follaje de tus plantas en el momento del riego
  • Limpia y desinfecta siempre las herramientas de corte antes de podar, para evitar la transmisión de esporas entre plantas
  • Procura una buena ventilación entre las plantas, respetando el espaciado recomendado para permitir que el aire circule bien y evitar que la humedad se estanque en el follaje
  • Practica la rotación de cultivos y diversifica las variedades: la práctica del monocultivo tiende a empobrecer el suelo, desequilibrarlo y favorecer la aparición de enfermedades
  • Evita dejar las plantas con heridas abiertas, verdaderas puertas de entrada para los hongos. Por ejemplo, puedes usar mastic cicatrizante tras la poda.
  • No cultives plantas sensibles en zonas previamente infectadas
  • En climas húmedos, cultiva en invernadero o bajo abrigo las plantas más sensibles, como calabazas o tomates
  • Cultiva variedades reconocidas por su resistencia a enfermedades: rosales ADR, manzanos de las variedades ‘Ariane’ o ‘Reinette Grise du Canada’, tomate ‘Honey Moon’ resistente al mildiu, etc.
  • Cuida las condiciones de cultivo: favorece el drenaje del suelo, abona de forma adecuada, riega de manera regular, etc. Plantas sanas, cuyos requerimientos de cultivo están cubiertos, serán más resistentes. Tendrán menos probabilidad de desarrollar enfermedades o de ser sensibles a los ataques de hongos
  • Observa regularmente tus plantas para poder actuar ante los primeros síntomas, eliminando las partes contaminadas
prevenir las enfermedades fúngicas en plantas

Un buen riego, la desinfección de las tijeras de podar y la observación de las plantas son gestos fundamentales para prevenir la aparición de enfermedades criptogámicas.

Tratar naturlamente las enfermedades criptogámicas

Cuando los síntomas han aparecido, no existe realmente un tratamiento contra las enfermedades criptogámicas. Pero algunas soluciones naturales permiten evitar que los hongos se propaguen al resto de la planta o a las plantas vecinas.

El primer gesto consiste en eliminar las partes enfermas de la planta. Puedes retirar estos residuos verdes quemándolos, si está permitido en tu zona, llevándolos al punto limpio o compostándolos. Cabe señalar que algunos jardineros aconsejan no compostar los vegetales enfermos. Otros consideran, por el contrario, que un compost correctamente equilibrado se calienta lo suficiente como para permitir la eliminación de las enfermedades y hongos naturlamente.

Incluso a final de temporada, no dejes ningún fruto, ninguna hoja ni ramas enfermas en tus plantas.

Los purines de plantas

Aunque su acción no está científicamente probada, los purines de plantas tendrían un efecto beneficioso contra las enfermedades criptogámicas. Por un lado, contribuirían a reforzar las defensas naturales de la planta; por otro, limitarían la proliferación de hongos.

Los purines se utilizan a menudo como tratamientos naturales en el jardín ecológico, tanto de forma preventiva como curativa, en sustitución de los productos fitosanitarios.

El purín de cola de caballo refuerza las defensas inmunitarias de la planta gracias a su riqueza en minerales. La cola de caballo también tendría una acción antifúngica en los primeros síntomas de las enfermedades criptogámicas, en particular en frutales. Se utilizará diluido y aplicado en pulverización desde la primavera y hasta la cosecha, al menos cada 15 días. Puedes conseguir una solución lista para usar de purín de cola de caballo o prepararlo tú mismo, siguiendo nuestros consejos en el artículo dedicado: ¿Cómo hacer purín de cola de caballo?

El purín de ortiga tiene aproximadamente las mismas propiedades que el purín de cola de caballo: permite estimular las defensas naturales de las plantas y podría prevenir enfermedades. Se utilizará diluido en pulverización sobre las partes afectadas. De nuevo, puedes optar por la compra de un purín de ortiga en tienda o preparar un purín casero fácilmente, siguiendo nuestro tutorial: ¿Cómo hacer purín de ortiga?

Los purines de helecho o de tanaceto también se utilizan para luchar contra los hongos. El purín de helecho tendría una acción curativa y preventiva contra la roya y el oídio. Por su parte, el purín de tanaceto permitiría limitar la aparición y el desarrollo de la roya y del mildiu de la patata. Para saber más, no dudes en consultar nuestros artículos Cómo hacer purín de helecho y Cómo hacer purín de tanaceto.

La Mezcla bordelesa

La Mezcla bordelesa es una solución a base de cobre utilizada como tratamiento fungicida. Se trata de un polvo generalmente azul para diluir en agua. Actúa de forma preventiva evitando la Germinación de las esporas de hongos, pero también de forma curativa al limitar el desarrollo de la enfermedad.

La Mezcla bordelesa se utiliza tanto en el jardín ornamental como en el Huerto o en el vergel, ya que su acción sería eficaz contra la mayoría de las enfermedades criptogámicas: mildiu, podredumbre gris, moniliosis, abolladura, sarna,…

Este producto está autorizado en agricultura ecológica, pero conviene utilizarlo con moderación. Un exceso puede provocar desequilibrios perjudiciales para los suelos y una contaminación del medio ambiente.

Para saber más, te invitamos a leer nuestro artículo: Mezcla bordelesa y otros tratamientos a base de cobre en el jardín.

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Otros tratamientos antifúngicos

El bicarbonato de sodio, apreciado por sus múltiples usos en casa y en el jardín, ayudaría a combatir los hongos responsables de la sarna y del oídio. El bicarbonato de sodio se utiliza en pulverización una vez diluido en agua, como preventivo antes de la aparición de los primeros síntomas en primavera y verano. Este producto es utilizable en agricultura ecológica.

El azufre también posee propiedades fungicidas, que permitirían prevenir el oídio, la Marsonia y la sarna. Se utiliza en espolvoreo sobre las plantas afectadas, antes de los primeros síntomas o al inicio del ataque.

Estos productos, aunque naturales, deben utilizarse con moderación: cantidades excesivas pueden, a la larga, desequilibrar los suelos y la biodiversidad natural, favoreciendo así el desarrollo de enfermedades. ¡Un verdadero círculo vicioso que ningún jardinero quiere favorecer!

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