
Enfermedades de la vid
¿Cómo prevenirlos y tratarlos?
Contenido
Si la Vid (Vitis vinifera) es apreciada por sus frutos de pulpa jugosa y dulce, también es conocida por la frecuencia de sus enfermedades. Aunque resistente y fácil de cultivar, la vid es sensible a distintas enfermedades criptogámicas y a ciertas plagas, que amenazan los racimos de uvas o, a veces, su supervivencia. Las enfermedades de la vid son frecuentes. El mildiu, el oídio, la podredumbre gris (Botrytis), son las más comunes. Afortunadamente, buenas prácticas de cultivo pueden evitar fácilmente estas enfermedades en tus cepas de vid. Para estas enfermedades criptogámicas, utilizarás Mezcla bordelesa en cuanto aparezcan los primeros síntomas.
¡Descubre nuestros consejos para hacer rápidamente el diagnóstico correcto y elegir el tratamiento adecuado para disfrutar de una buena cosecha de uvas!
¿Qué amenaza la vid?
Entre las numerosas enfermedades que amenazan tus plantas de vid, se distinguen:
- Enfermedades parasitarias debidas a hongos criptogámicos, bacterias y virus.
- Enfermedades no parasitarias causadas, en particular, por carencias de nutrientes (como la clorosis férrica de la vid)
- Plagas como ácaros e insectos, entre ellos la polilla del racimo

Ver también
El oídio o la enfermedad del blanco¿Cómo prevenir las enfermedades de la vid?
Una vid bien establecida en condiciones de cultivo adecuadas será siempre menos vulnerable.
- Plántala a pleno sol, en una exposición muy cálida y resguardada de los vientos fríos dominantes, en un suelo bien drenado.
- Una plantación en pendiente facilitará el drenaje. Un terreno que retiene demasiada humedad favorece la podredumbre de las raíces y la aparición de enfermedades criptogámicas. Además, se mostrará más resistente en un suelo drenado.
- Elige cepas resistentes a las enfermedades como las vides Ampelia®.
- Una plantación de vides muy densa favorece el desarrollo de enfermedades. Poda y emparra regularmente los sarmientos para evitar una vegetación demasiado densa y facilitar la circulación de aire en las partes aéreas.
- En periodos calurosos y secos, evita regar y, si lo haces, no mojes el follaje.
- Limita los aportes de abono; la vid es una planta frugal que no requiere aportes de abono regulares: un suelo demasiado rico puede volverla más sensible.
En cualquier caso, te aconsejamos utilizar productos procedentes de la agricultura ecológica, compatibles con la jardinería ecológica, para disfrutar de uvas sin tratamiento químico.
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Mildiu
El mildiu (plasmopara viticola) es el enemigo número 1 de la vid. Este hongo parásito aparece principalmente en primaveras y veranos templados y lluviosos, cuando la temperatura se sitúa entre 16 y 22 °C. Se propaga rápidamente, con lluvia o con rocíos intensos, debilita la vid y suele provocar la pudrición de los granos de uva ya formados y pérdidas importantes de cosecha. Conviene una buena protección contra el mildiu.
Síntomas:
Hojas, inflorescencias, racimos, zarcillos y ramas están amenazados, porque el mildiu ataca todas las partes aéreas de la planta, los órganos verdes y jóvenes de la vid. Los ataques pueden aparecer desde el inicio de la floración: el raspón adquiere un color parduzco, se deforma, las inflorescencias se secan y caen, dejando la cosecha en nada. En un primer momento, grandes manchas pardo-amarillentas y de aspecto aceitoso aparecen en el haz de las hojas. Después, aparece una pelusa en el envés de las hojas. Luego, las hojas se vuelven pardas y se secan. Muy pronto, estas manchas alcanzan los sarmientos jóvenes, que se cubren de líneas blanquecinas, y los racimos de uvas, que terminan pudriéndose en la planta tras volverse blancos (podredumbre gris) y, en un segundo momento, pardo-rojizos (podredumbre parda).

¿Cómo remediarlo?
Prevención:
La lucha contra el mildiu es ante todo preventiva. Cultiva variedades resistentes al mildiu. La mejor prevención es elegir variedades poco sensibles, y es posible. Las nuevas variedades se muestran más resistentes a las enfermedades. Es el caso de las vides Ampelia, muy resistentes a las enfermedades criptogámicas y que requieren pocos o ningún tratamiento. Desde el ataque de la filoxera en 1863, un insecto chupador que diezmó el viñedo francés y europeo, también nacieron portainjertos procedentes de variedades americanas más resistentes.
- Espacia lo suficiente las plantas y entutora los sarmientos a medida que crecen para facilitar la circulación del aire y un secado rápido del follaje, ya que el mildiu se ve favorecido por condiciones húmedas.
- En los días calurosos de verano, no mojes tus vides. Riega siempre, y con moderación, al pie de la planta, procurando no mojar el follaje.
- Pulveriza, con carácter preventivo, la Mezcla bordelesa (15 g por litro de agua), azufre o purín de cola de caballo. Repite si el tiempo es lluvioso. Recoge y quema las hojas afectadas.
Tratamiento:
En caso de ataque fuerte, pulveriza cada 8 días con Mezcla bordelesa o con una decocción de cola de caballo: no procedas en periodo de floración.
Ver también
Botrytis o podredumbre grisOídio o mal blanco
El oídio o la enfermedad del blanco es una enfermedad criptogámica frecuente causada por hongos. Ataca a todos los órganos de la vid, desde las hojas hasta los sarmientos, pasando por los racimos. El calor y el exceso de humedad favorecen su desarrollo, sobre todo en abril-mayo y a finales de verano. Poco visible al principio, se vuelve difícil de controlar una vez que se instala.
Síntomas:
Primero, las hojas presentan manchas aceitosas y polvorientas; después, el revés de la lámina foliar se ennegrece. Aparece un recubrimiento de aspecto harinoso blanco grisáceo, luego los bordes de la lámina foliar se crispan y las bayas jóvenes infectadas se necrosan y se pudren.

¿Cómo remediarlo?
Prevención:
A finales del invierno, poda para que la vid quede bien aireada.
Limita los riegos y evita también mojar directamente las hojas y los sarmientos; dirige el chorro al pie.
Pulveriza un fungicida a base de azufre o una decocción de cola de caballo en el momento del brote, antes y después de la floración.
Limita su expansión cortando las partes afectadas y quémalas para evitar la propagación.
Tratamiento:
En caso de ataque, pulveriza un fungicida a base de azufre cada quince días o en cuanto haya llovido. Para una eficacia óptima del tratamiento, la temperatura exterior debe situarse entre 25 y 30 °C.
La Botrytis
Botrytis (botrytis cinerea), también denominada Podredumbre gris es una enfermedad causada por un hongo microscópico no específico. Se desarrolla rápidamente alrededor de 18 a 20 °C en un ambiente cálido y saturado de humedad. Afecta principalmente a las uvas en madurez.
Síntomas:
Las hojas se enrollan y adquieren un aspecto quemado. Se secan y se cubren de un moho grisáceo en el envés. Los brotes contaminados presentan manchas pardas. Las uvas se pudren, se vuelven pardas y se cubren de un moho gris.

¿Cómo remediarlo?
Prevención:
Pulveriza Mezcla bordelesa en otoño. Evita los estiércoles nitrogenados.
Tratamiento:
Una vez presente, es difícil eliminarlo. Elimina las partes enfermas y recoge los frutos afectados para evitar la propagación del hongo.
Principales plagas de la vid
El gusano del racimo y el eudémis
- La cochylis, más comúnmente llamada enrolladora o gusano del racimo, es un lepidóptero, una pequeña mariposa con alas de color ocre amarillo, rayadas de marrón. Sus orugas perforan las yemas florales en primavera y después los granos de uva en verano, provocando heridas en los frutos, lo que favorece la aparición de la podredumbre gris. Se desarrolla bien en clima fresco y húmedo.
- El eudémis está más presente en el litoral mediterráneo; prefiere climas secos y cálidos. También es de color ocre amarillo, pero más pequeño que la cochylis, y sus orugas causan daños similares.
Como prevención:
Para prevenir estos ataques del gusano del racimo en tus vides, visibles por la aparición de hilos de seda tejidos por las orugas, pasa esencialmente por un control biológico con la implementación de trampas con feromonas (método de la confusión sexual) o preparados a base del insecticida biológico Bacillus thuringiensis.
La erinosis o abolladura de la vid
Es una enfermedad muy frecuente en la vid, pero benigna, provocada por pequeños ácaros que se alojan en el revés de las hojas creando abultamientos verdosos que luego se vuelven rojizos o ampollas por sus picaduras. También puede aparecer en el envés de las hojas un fieltro blanco que vira a pardo rojizo. Los daños, por lo general, no revisten gravedad y no requieren un tratamiento específico, salvo un tratamiento preventivo a base de Azufre mojable, desde la aparición de las agallas. Esta enfermedad leve no repercute en la cosecha.

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