Combinar la gipsófila: 7 ideas para inspirarte
Composiciones llenas de elegancia
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Con sus pequeñas nubes de diminutas flores blancas o rosas, la gipsófila se utiliza a menudo en ramos por su toque de ligereza. Combina con todo tipo de flores y es la compañera imprescindible de las rosas. En el jardín, la gipsófila permite crear toda una miríada de composiciones y arreglos muy diferentes. Fácil de cultivar, la gipsófila solo necesita sol y un suelo seco y bien drenado. Al pie de los rosales, en una rocalla, en un jardín mediterráneo, en un macizo de flores coloridas, en maceta o en pradera florida, la gipsófila ofrece numerosas posibilidades.
¡Descubre nuestras 7 ideas de asociación con la gipsófila para crear un ambiente romántico!
Con rosales
Composición clásica, elegante e imprescindible, la gipsófila combina de maravilla con las rosas en los ramos. Recrea esta combinación en tu jardín plantando gipsófilas cerca de tus rosales favoritos. Como las gipsófilas florecen de junio a agosto, puedes asociarlas tanto con rosales trepadores como con no trepadores. Para que esta combinación tenga éxito, asegúrate de que las gipsófilas estén bien expuestas al sol y plantadas en un suelo bien drenado.
Puedes, por ejemplo, combinar colores para crear contrastes. Planta Gypsophila repens ‘Alba’ al pie de un rosal de color vivo, como el rosal de flores agrupadas ‘Charmant’.
Si prefieres apostar por degradados suaves, crea armonías de tonos. Combina por ejemplo gipsófilas rosas, como la Gypsophila ‘Rosenschleier’, con rosas de color rosa suave, como el rosal ‘The Fairy’.
El consejo de Angélique: elige la variedad de gipsófila en función del tamaño del rosal y asocia las gipsófilas repens (o rastreras) con rosales enanos o Plantas cubresuelos. Reserva las gipsófilas paniculadas, que alcanzan más altura, hasta 1 metro, para instalarlas junto a un rosal trepador en un muro o un arco, como el rosal ‘Pierre de Ronsard’.

Gypsophila ‘Rosenschleier’, Rosa ‘The Fairy’ y Rosa ‘Larissa’
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Gypsophila: Plantación y cuidadoEn una rocalla
Gipsofila vive en terrenos pedregosos de los Alpes y de las regiones de la Cuenca mediterránea o de Asia Central. Prefiere suelos secos y calcáreos. Es, por tanto, la planta de jardín rocoso por excelencia. ¡Aprovecha su ligereza en tus composiciones minerales!
Instala tu rocalla a pleno sol y, si eliges plantas pequeñas, prefiere las especies rastreras como la Gypsophila repens de 20 cm o la Gypsophila cerastioides de 10 cm, para no romper la armonía de la composición. También puedes jugar con los contrastes de altura plantando gipsofilas altas como la Gypsophila paniculata, que puede alcanzar 1 metro.
Entre las plantas de jardín rocoso, combina el Gypsophila repens ‘Alba’, por ejemplo, con campanillas, que ofrecen una amplia gama de colores, del violeta al rosa. También puedes combinar las gipsofilas con phlox de colores vivos, como el Phlox douglasii ‘Waterloo’, o en tonos más suaves, como el Phlox douglasii ‘Lilac Cloud’. Los claveles, como el Dianthus carthusanorum, también lucen de maravilla en una rocalla y combinan con ligereza con la gipsofila.
Descubre en este artículo Cómo crear una rocalla.

Dianthus carthusianorum, Gypsophila repens ‘Alba’, Campanula portenschlagiana y Phlox douglasii ‘Waterloo’
Más información Gypsophila
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En un jardín mediterráneo
Planta perfecta para suelos secos y pedregosos, gipsófila se integra sin problemas en un jardín mediterráneo. Puedes combinarla con lavandas, salvias, jaras y ajos ornamentales. Piensa también en adelfas, en granados, en olivos en tallo y en magueyes para reforzar el carácter mediterráneo de tu jardín.
También puedes recurrir a aromáticas mediterráneas, como tomillo y romero, que, además, perfumarán tu jardín.
Descubre en este artículo las plantas emblemáticas de un jardín mediterráneo.

Cistus purpureus, Lavandula angustifolia ‘Hidcote’, Rosmarinus officinalis, Gypsophila cerastioides, Agave americana
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Cultivar gipsófila en macetasPara aportar ligereza e iluminar un macizo
En los macizos de flores, la gypsófila realza la belleza de flores más voluminosas que ella, como los cosmos, los claveles o los lirios africanos. Solo habrá que procurar, para que tu combinación tenga éxito, que los periodos de floración coincidan bien entre las distintas flores.
Para aumentar el efecto de ligereza, puedes complementar el macizo con otras plantas igual de aéreas, como las gauras o las gramíneas y así variar las formas y los colores.
Los tonos blancos, e incluso rosa claro, de las gypsófilas se asocian a flores de colores más oscuros para hacerlas más luminosas. Prueba a combinar Aliento de bebé con equináceas purpurea, lavanda azul y Cleomes Sparkler blancos como fondo de los macizos. El resultado puede ser magnífico.
Otra posibilidad: crear una gama de colores en tonos de azul, malva y blanco. Piensa, por ejemplo, en la combinación de Aliento de bebé blanco con ásteres malva como los Asters amellus ‘Sonora’, menta de gato y agastaches ‘Black Adder’, para colocar al fondo del macizo.

Gypsophila paniculata ‘Bristol Fairy’, Aster amellus ‘Sonora’, Agastache foeniculum ‘Black Adder’ y Nepeta kubanica
Para embellecer bordillos o un murete
Para tus bordillos, la gypsófila es perfecta porque aporta un toque vaporoso y elegante a tu jardín. Puedes combinarla con geranios vivaces o bien menta de gato para aportar un toque de color a tus bordillos.
Si tienes la suerte de contar con un murete en tu jardín, planta una gypsófila en un hueco con tierra. Poco exigente en riego, la planta agradece este tipo de lugar siempre que haya suficiente tierra y que esté soleado. En compañía de campanillas, que también gustan de alojarse entre las piedras, tu murete resultará enseguida mucho más encantador.

Gypsophila paniculata ‘Flamingo’ y Geranium cinereum ‘Ballerina’ (foto Wikipedia)
En maceta con flores
Opta por gipsófilas rastreras o anuales, como Gypsophila repens o elegans, y crea macetas de flores elegantes y campestres, combinándolas con malvones, campanillas, cosmos o petunias.
De nuevo, puedes jugar con los contrastes de color: el blanco con el azul, el rosa o el violeta, o con degradados en gama. La ligereza de la gipsófila realza la belleza de las flores más grandes, en corola o en racimo, y permite jugar con las formas.
Para componer tus macetas de flores, elige una maceta bastante ancha, de al menos 50 cm de diámetro y lo suficientemente profunda.

Gypsophila repens ‘Rosa Schönheit’, Pelargonium zonale y Petunia ‘Sugar Plum’
Para crear una pradera florida
Si te gustan los jardines naturales, también puedes crear una pradera florida y aireada, sembrando gipsofilas, en terreno abierto. Elige una exposición bien soleada y un suelo ligero y bien drenado. Si tu suelo es demasiado pesado o arcilloso, añade arena para aligerarlo. Siembra en marzo o abril a voleo para obtener una bonita pradera de flores, de junio a agosto.
Puedes realzar la pradera florida con muchas otras flores y plantas campestres que aportarán otras formas y numerosos colores. Puedes plantar por ejemplo también amapolas, acianos, escabiosas del Cáucaso y cosmos. ¡Una idea estupenda para atraer mariposas!

Gypsophila repens ‘Alba’, Scabiosa ‘Chile Black’, Papaver ‘Patty’s Plum (foto Alexandre Dulaunoy) y Centaurea montana ‘Violetta’,
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