El Popillia japonica, comúnmente llamado escarabajo japonés, representa una amenaza cada vez mayor para la agricultura y los jardines en Europa, y en particular en Francia, donde podría asentarse próximamente. Este insecto, originario de Asia, está clasificado entre los organismos de cuarentena prioritarios por la Unión Europea debido a sus devastadores impactos económicos y medioambientales. En efecto, ataca a más de 300 especies de plantas, desde cultivos agrícolas hasta plantas ornamentales. Descubramos un poco más sobre esta posible (y una más) amenaza.

¿Cómo reconocer el escarabajo japonés?

El escarabajo japonés mide aproximadamente entre 10 y 12 mm de longitud. Su pequeño tamaño puede llevar a confundirlo con otros coleópteros presentes en Francia. Sin embargo, se distingue por la cabeza y el tórax de color verde metálico, los élitros marrón cobrizo, así como por los cinco mechones de cerdas blancas situados en los laterales del abdomen y otros dos en el extremo de este.

Por último, el escarabajo japonés es más pequeño que otros escarabajos europeos comunes. La forma de su cuerpo es compacta y ligeramente redondeada, con antenas cortas y segmentadas que terminan en mazas con forma de palo de golf. Estas antenas suelen recogerse cuando se posa, pero pueden ser visibles cuando está en movimiento o alimentándose.

escarabajo japonés Francia

Ciclo de vida del Popillia japonica

El ciclo de vida del Popillia japonica, o escarabajo japonés, es anual e incluye cuatro etapas: huevo, larva, ninfa y adulto. Las hembras depositan sus huevos en verano en el suelo, de donde emergen las larvas tras aproximadamente dos semanas, alimentándose de las raíces de las plantas y causando daños hasta el otoño. Después, hibernan en profundidad hasta la primavera, cuando se transforman en ninfas y pasan a la fase adulta. Los adultos están presentes en verano, se alimentan de hojas y flores, y luego se reproducen, cerrando así el ciclo.

¿Cuál es su impacto en las plantas?

Este insecto es polífago, es decir, se alimenta de múltiples especies vegetales (unas 300 especies). Los adultos se alimentan del follaje, las flores y los frutos, dejando las hojas en estado esqueletizado después de su paso. Por su parte, las larvas causan daños al alimentarse de las raíces de las plantas, en particular de gramíneas como los céspedes. Entre las plantas más afectadas, se encuentra la vid, los árboles frutales, los rosales y muchas otras plantas ornamentales y agrícolas.

En Italia, donde el escarabajo japonés está presente desde 2014, los viñedos son especialmente vulnerables. Los escarabajos devoran las hojas de la vid, reduciendo la superficie foliar necesaria para la fotosíntesis y, por tanto, la maduración de las uvas. Los cultivos de maíz y soja también se ven gravemente afectados por el escarabajo japonés.

Los rosales se encuentran entre las plantas ornamentales más afectadas. Los escarabajos japoneses devoran las hojas y las flores, lo que puede provocar una defoliación completa. Las larvas del escarabajo japonés, que se alimentan de las raíces de las gramíneas, también representan un serio problema para los céspedes.

Obviamente, como todas las especies invasoras, el Popillia japonica amenaza gravemente la biodiversidad local al competir con los coleópteros autóctonos por los recursos alimentarios y al alterar los ecosistemas naturales.

Estimación del coste de las pérdidas en el rendimiento agrícola

Las cifras precisas sobre los impactos económicos del escarabajo japonés en Europa todavía están en fase de evaluación, debido a la reciente introducción del insecto en el continente. No obstante, la experiencia estadounidense ofrece una idea de la magnitud de los posibles daños. En Estados Unidos, los costes directos e indirectos (pérdidas de rendimiento, tratamientos y gestión) asociados al escarabajo japonés superan los 450 millones de dólares al año.

Con la expansión continua del escarabajo japonés por Europa, los impactos económicos deberían aumentar, especialmente si el insecto logra asentarse en Francia, uno de los principales países productores de vino y cultivos agrícolas en Europa. Por ello, la prevención y la lucha temprana son esenciales para minimizar los daños.

A esto, se pueden añadir los costes asociados a la lucha, que incluyen los gastos para instalar trampas con feromonas, la compra de productos químicos o biológicos, y la movilización de los equipos para vigilar y tratar las zonas infestadas.

popillia japonica

Propagación del Popillia japonica

El escarabajo japonés se apoda “el autostopista” debido a su capacidad para desplazarse a grandes distancias al engancharse a diversos soportes, como vegetales, macetas, objetos e incluso medios de transporte (camiones, trenes, coches y aviones). Esto facilita su expansión rápida a través de distintos territorios. Desde su introducción en Italia en 2014 y en Suiza en 2017, el escarabajo japonés ha visto aumentar su población, con nuevos focos detectados de forma regular, incluso en Zúrich y Basilea en 2023 y 2024.

¿Pronto en Francia?

Aunque aún no se ha detectado el escarabajo japonés en Francia, es crucial mantenerse alerta. En caso de sospecha de detección, se recomienda capturar el insecto (si es posible, vivo) y comunicarlo de inmediato a la Dirección Regional de Alimentación, Agricultura y Bosques (DRAAF). Un aviso temprano permitirá poner en marcha medidas de control adecuadas para impedir su establecimiento en el territorio.

Medidas de lucha previstas y concienciación

En Italia, donde el Popillia japonica está presente desde 2014, se han puesto en marcha medidas rigurosas de vigilancia y trampeo, especialmente el uso de trampas con feromonas para capturar los adultos y limitar su propagación. Suiza, que se enfrenta a la invasión desde 2017, ha adoptado una estrategia similar, intensificando la vigilancia en las zonas fronterizas y utilizando métodos de lucha biológica, como la introducción de nematodos para atacar a las larvas en el suelo.

La lucha contra el establecimiento del Popillia japonica en Francia se basa en la detección temprana y en la erradicación rápida de los primeros focos. Los servicios del Estado han instalado trampas con señuelos mixtos (feromonas sexuales y atrayentes florales) a lo largo de las fronteras francesas y en zonas estratégicas como puertos y aeropuertos. Si se detecta el insecto, se delimita una zona infestada y se somete a una vigilancia reforzada mediante una combinación de métodos biológicos, físicos y, como último recurso, químicos.

Pero cualquiera puede contribuir a limitar la propagación de este insecto manteniéndose alerta al comprar plantas o durante intercambios de plantas, así como vigilando de forma regular las plantas de su jardín.