La ortiga, planta poco apreciada cuando una se pica, va recuperando progresivamente su imagen teniendo en cuenta los múltiples beneficios que la caracterizan y sus numerosas aplicaciones. En el jardín, en primer lugar, conservar un rincón de ortigas en lugar de intentar erradicarlas permite que desempeñen su papel como planta huésped de varios insectos y orugas de mariposas. El jardinero también puede preparar purín, que usa varias veces al año como fertilizante, como repelente, como estimulante de las plantas y como activador del compost. El cocinero la consume cocida en sopa y en tarta, y seca en infusión por sus beneficios, entre ellos, para las articulaciones. También es muy interesante reducir la ortiga a polvo después de secarla, y así eliminar su picor; luego usarla en la alimentación para dar sabor a los platos, o bien en usos cosméticos para el cabello o la piel. Sus beneficios son lo bastante numerosos como para que merezca la pena tomarse el tiempo de preparar el polvo de ortiga, que después puede usarse de muchas maneras distintas.

Técnica y consejo
Aquí tienes algunos consejos para elaborar en casa un polvo de ortiga. Esto requiere varias etapas, con un tiempo de secado de las hojas en medio del proceso. Por tanto, es necesario ser previsor, pero cada etapa es bastante rápida de poner en práctica.
¿Qué ortiga utilizar?
Se trata de la Urtica dioïca, ortiga mayor u ortiga dioica, que se elige para poder cubrir todas las aplicaciones. Una vez seca, su poder urticante queda desactivado.

No hay que confundirla con la Ortiga de quemar, Urtica urens, parecida, pero que no supera los 20 a 60 cm de altura cuando la Ortiga mayor alcanza 1,50 m a 2 m. La ortiga de quemar también tiene los dientes más marcados en los bordes de las hojas. La Lamium blanco, Lamium album, es parecida igualmente, pero no es una ortiga: no pica, la floración es muy diferente y suele alcanzar unos 50 cm de altura.

Beneficios de la ortiga en polvo
Se dice que la ortiga tiene muchos beneficios. Rica en vitaminas y sales minerales, en calcio con efecto alcalinizante y en sílice, tiene propiedades remineralizantes, útiles para las articulaciones o para las personas que sufren dolores articulares y enfermedades como la osteoporosis, la artrosis o los reumatismos. Naturalmente rica en vitaminas A, B y C, la ortiga también es rica en magnesio, fósforo, zinc y potasio. Contiene una buena cantidad de proteínas foliares y también es muy rica en hierro.
Considerada como un hemostático potente (reduce los sangrados), también se reconocen desde la antigüedad sus propiedades astringentes y depurativas. Sus hojas se consideran con una acción antiasténica y anti-anémica. Por tanto, son útiles para tratar la fatiga y la anemia.
Al ser rica en principios activos, es necesario informarse correctamente antes de usarla, para evitar interacciones desagradables o efectos secundarios en caso de tratamientos o afecciones específicas.
La ortiga también se considera que tiene beneficios para la salud del cabello: es fortalecedora, calmante y reguladora. Para la salud de la piel, resulta útil en pieles atópicas o con eccema.
Usos de la ortiga en polvo
Por eso se usa el polvo de ortiga, después de haber comprobado las contraindicaciones o solicitado una opinión médica:
- Espolvoreada sobre los alimentos y los platos calientes o fríos, ensaladas, quesos, sopas, en una cantidad de 1 a 3 cucharaditas de café al día. En bebidas, por ejemplo, en zumo de verduras. Su sabor es neutro.
- Incorporada a recetas «hechas a mano» de mascarillas para el cabello o la piel, de champús y de macerado acuoso para preparar lociones.
¿Cuándo y cómo hacerlo?
Es necesario recolectar la ortiga joven, en primavera, antes de la floración. Así, es menos fibrosa y se obtiene un mejor resultado después de reducirla a polvo. Además, una vez pasada la floración, las hojas contienen concreciones minerales (los cistolitios) que pueden irritar las vías urinarias.
¿Dónde recolectar la ortiga?
Si se consume el polvo de ortiga en cocina, espolvoreado sobre los alimentos, entonces se toma crudo. Por lo tanto, conviene prestar especial atención a los lugares de recolección, sobre todo para un uso alimentario o cosmético.
- Tu ortiga procede de tu jardín: es lo ideal. Has conservado un rincón de ortigas; es beneficiosa como planta huésped y puedes recolectarla cuando quieras para sus numerosas aplicaciones. También puedes decidir sembrarla consiguiendo sus semillas.
- En recolección en exterior, durante un paseo, hay que tomar algunas precauciones:
- No recolectes al borde de carreteras, en campos o cerca de un lugar contaminado, como una zona o escombrera industrial, porque aquí la ortiga puede concentrar metales pesados o hidrocarburos.
- En plena naturaleza, no recolectes en zonas húmedas. Las ortigas prefieren este tipo de entorno y es fácil encontrarlas cerca de puntos de agua. Este medio favorece enfermedades y parásitos, como la duela del hígado.
- En plena naturaleza, evita también las orillas de caminos forestales, que están frecuentados por animales, y en particular por el zorro, que son vectores de enfermedades.
- Como precaución adicional, en la recolección en exterior, recolecta a partir de 1 m de altura, o incluso recoge solo los 20 primeros centímetros. Así reducirás al máximo cualquier riesgo.

Receta y etapas
- Recolecta tallos de ortiga con picor, usando guantes gruesos y tijeras o un cortasetos.
- Quita las hojas de los tallos.
- Lava las hojas cuidadosamente.
- Pásalas por la centrifugadora de ensaladas.
- Coloca las hojas en una sola capa sobre una superficie plana.
- Deja secar durante aproximadamente una semana en un lugar seco, hasta que estén bien secas; entonces se enrollan sobre sí mismas.
- Con una batidora o picadora, tritura progresivamente en pequeñas cantidades, para obtener un polvo bien fino. Si las hojas no están lo bastante secas, esta operación resulta más difícil y el resultado no será satisfactorio.
- Transfiere a un tarro o a una bolsa hermética y conserva en seco y protegido de la luz.
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