Los pensamientos son muy apreciados por sus flores coloridas, que se presentan en tonos vivos y luminosos, a menudo manchados con otras más oscuras. Generalmente se cultivan en macetas o jardinera, y son ideales para aportar un toque de color a los alféizares de las ventanas, los balcones y las terrazas. También pueden formar magníficos parterres o plantarse en la parte delantera de los macizos. Tienen la ventaja de poder florecer incluso en otoño e invierno, cuando escasean las flores. Son fáciles de cultivar y requieren pocos cuidados. Para obtener nuevas plantas, lo ideal es sembrarlas, aunque también es posible dividir las matas o hacer esquejes. Descubre todos nuestros consejos para conseguir un buen semillero de las semillas de pensamientos.
Encuentra toda nuestra gama de semillas de pensamientos, así como nuestra ficha completa para lograr su cultivo: "Pensamientos: cultivo, siembra, plantación y cuidados".
¿Cuándo sembrar los pensamientos?
Elige el periodo de siembra en función de cuándo quieres ver florecer tus pensamientos. De este modo, puedes escalonar las siembras para que tus plantas de pensamientos florezcan en diferentes momentos. Sin embargo, lo ideal es sembrar los pensamientos en verano, entre junio y agosto, lo que permite que las plantas se desarrollen antes de la llegada de las primeras heladas y florezcan en otoño e invierno. También es posible sembrar a finales del invierno, hacia el mes de febrero, bajo un chasis frío; así, las plantas florecerán en primavera y en verano.

Material necesario
Antes de empezar, asegúrate de tener todo el material necesario. Esto es lo que necesitarás:
- Semillas de pensamientos: puedes recolectarlas de tus plantas o comprarlas. Si recoges las semillas de tus pensamientos, las nuevas plantas podrían ofrecer flores de un color diferente al de origen.
- Un sustrato ligero, idealmente sustrato especial para semilleros, fino y bien drenado. También puedes mezclarlo con un poco de arena para mejorar el drenaje.
- Una bandeja de semillero o macetas alveoladas.
- Una regadera con rociador fino, o un pulverizador.
- Etiquetas para semilleros.

¿Cómo hacerlo?
- Rellena la bandeja de semillero o las macetas alveoladas con sustrato especial para semilleros. Compacta ligeramente el sustrato para obtener una superficie plana y regular, pero no demasiado, para permitir que circule el aire en el sustrato.
- Distribuye las semillas de manera uniforme sobre la superficie del sustrato. Puedes sembrarlas bastante densamente, ya que luego las trasplantarás.
- Cubre las semillas con una capa muy fina de sustrato tamizado. Unos pocos milímetros bastan (como máximo 1 a 2 mm), porque los pensamientos necesitan luz para germinar. A continuación, compacta suavemente la superficie para que las semillas queden bien en contacto con el suelo.

- Riega con cuidado con un pulverizador o con una regadera con rociador fino. Es importante humedecer la tierra sin empapar las semillas, ya que un exceso de agua podría desplazarlas o favorecer su pudrición.
- Coloca la bandeja de semillero o las macetas alveoladas en un lugar luminoso, pero protegido del sol directo, ya que podría secar el sustrato o quemar los brotes jóvenes. Si haces la siembra a finales del invierno, coloca las macetas bajo un chasis o en un invernadero sin calefacción para protegerlas del frío y, a la vez, proporcionarles suficiente luz.
- Mantén el sustrato húmedo, regando una o dos veces por semana. La humedad es clave para una buena germinación, pero evita regar en exceso para no provocar la pudrición de las plantas jóvenes.
- Alrededor de un mes después de la siembra, cuando las plantas jóvenes tengan 2 o 3 hojas verdaderas, trasplántalas a macetas individuales. Así podrán desarrollarse aún más antes de trasplantarlas a jardineras o a terreno abierto.

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