Hacer tus propias semillas de hortalizas es un gesto muy gratificante. Simplemente porque es a la vez económico y ecológico. Es, de alguna manera, una forma de cerrar el ciclo del jardinero: sembrar, cultivar, cosechar y conservar las semillas para volver a sembrarlas el año siguiente. Ahora bien, si la cosecha, el secado y la conservación de las semillas de hortalizas no son óptimos, la decepción está asegurada. ¿Cómo conservar semillas de tomate, cuál es la duración de conservación de las semillas, hay que guardarlas en la nevera, la conservación de las semillas se hace en el congelador? Descubre nuestras respuestas y nuestros consejos para lograr un buen secado y conservar tus semillas durante mucho tiempo !

séchage des graines

Deligiros de la planta madre a la cosecha

La calidad de tus futuras semillas depende directamente de la calidad de la planta de la que proceden. Por eso, esta fase es fundamental.

Elegir las mejores plantas

  • Elige las plantas más vigorosas, más productivas y más resistentes a las enfermedades y a los parásitos durante la temporada de cultivo. Elimina sin dudar las plantas más débiles, enfermas o poco productivas
  • Asegúrate de que la planta se corresponde bien con las características de la variedad en cuanto a colores, forma, tamaño... y también a la producción
  • Al plantar, aísla las plantas utilizadas para la recolección de semillas. En efecto, algunas especies de hortalizas pueden hibridarse entre sí. Para empezar, conviene iniciarse con especies que se autofecundan como judías, guisantes, tomates, lechugas y berenjenas, que se autopolinan. Un espacio de varios metros es suficiente. En cambio, las calabazas, las coles, las remolachas... se hibridan con mucha facilidad.

El momento adecuado para la cosecha

El estado de madurez del fruto o de la flor es la clave para obtener una buena semilla. Todo depende del tipo de especie de hortaliza:

  • Las hortalizas de fruto (tomates, calabazas, pepinos, pimientos): los frutos deben permanecer en la planta hasta que alcancen un estado de sobremadurez avanzado. ¡Más allá del punto habitual de consumo! Por ejemplo, un tomate debe estar blando y con un color muy oscuro, rozando el marchitamiento
  • Las hortalizas de semilla (judías, guisantes): hay que dejar las vainas secar en la planta. Deben volverse marrones, quebradizas y hacer “crujido” al tocarlas
  • Las hortalizas de hoja y de raíz: la planta debe subir a semilla. Se forman los tallos florales y la cosecha se realiza cuando las semillas estén secas y sean marrones. ¡Antes de que el viento se encargue de dispersarlas!

La extracción de las semillas

Las semillas que están en vainas o en cápsulas se extraen fácilmente a mano, retirando las semillas (desgrane). Luego solo hay que separarlas de los pequeños restos y de las hojas. En cambio, otras semillas como las de los tomates, pepinos, melones... son más difíciles de extraer, porque están rodeadas por un envoltorio gelatinoso. Así es como se hace:

  • Corta el fruto por la mitad y presiona la pulpa, las semillas y el jugo dentro de un tarro
  • Añade un poco de agua y cubre el tarro con un paño fino o con una tapa que no sea hermética
  • Deja fermentar a temperatura ambiente durante 2 a 4 días (puede formarse una capa de moho blanco)
  • Al cabo de unos días, las semillas viables caen al fondo del recipiente; los restos, la pulpa y las semillas no viables permanecen en la superficie. Solo hay que recoger las buenas semillas y lavarlas con agua fresca varias veces.

El secado de las semillas

Esta etapa puede ser la más crítica, porque las semillas con un alto contenido de humedad no se conservan y se pudren. Por lo tanto, hay que conseguir un nivel de humedad muy bajo, del orden del 5 al 10 %.

  • Extiende las semillas en una capa fina sobre un soporte que deje pasar el aire: una bandeja (clayette) cubierta con papel absorbente o con un periódico, un tamiz muy fino, una mosquitera
  • Coloca las semillas en un lugar seco, bien ventilado y protegido de la luz directa del sol. Un cobertizo de jardín, un desván aireado o una estancia de la casa a temperatura ambiente... son perfectos
  • Déjalas secar durante 1 a 4 semanas, según la especie, el método de extracción y el nivel de humedad ambiental.

Para comprobar si las semillas están secas, prueba a intentar romper las más grandes con un martillo. Deben romperse con claridad. Para las semillas pequeñas, prueba a doblarlas: si se rompen de golpe, entonces están secas.

La conservación de las semillas

Una vez que las semillas estén perfectamente secas, el objetivo es mantenerlas en un entorno estable, fresco y seco, para preservar su periodo de latencia y su capacidad germinativa.

¿Qué tipo de caja para conservar las semillas?

El recipiente debe proteger las semillas de la humedad y de las plagas (insectos y roedores). Es imprescindible para conservar bien tus semillas.

  • Papeles y cartones : Las bolsas de papel kraft, los sobres de papel o las cajas de cartón son excelentes. Permiten que las semillas respiren ligeramente y absorben las trazas de humedad residual, evitando así la condensación
  • Recipientes herméticos : Los tarros de vidrio con tapa hermética o las cajas metálicas pueden usarse solo si estás absolutamente seguro del secado perfecto de las semillas. En caso contrario, cualquier humedad atrapada resultará fatal.

El etiquetado

Un buen etiquetado es la regla de oro para el jardinero-semillerista. En cada sobre, debes indicar obligatoriamente el nombre de la especie y de la variedad, el año y el lugar de recolección, y el porcentaje de germinación (si lo has realizado).

El lugar de almacenamiento

El lugar ideal de almacenamiento es: fresco, seco y oscuro. La temperatura debe estabilizarse entre 0 y 10 °C, y el nivel de humedad debe ser manejable. Las semillas se guardarán en la oscuridad, porque la luz puede degradarlas.