Las jardineras elevadas son muy prácticas para cultivar un mini huerto en un balcón en una zona urbana, o para favorecer la autonomía de las personas mayores o con discapacidad, que así no tienen que agacharse para acceder a sus plantaciones. Estas jardineras con pies se utilizan con frecuencia para cultivar verduras, pequeños frutos o hierbas aromáticas, como un microjardín sin suelo (hidropónico), protegido de los ataques de las babosas o de las garras del gato. ¡Muchos beneficios, en definitiva!, siempre y cuando las rellenes bien para que den todo de sí.

Elegir bien la jardinera elevada
Por lo general, se compran jardineras elevadas cuando se vive en un edificio, ya que permiten tener un jardín en pie, o huerto en altura, cómodo de usar. En este caso concreto, en un balcón, también sirven como elemento decorativo y hasta forman una pantalla de privacidad apreciable.
Si es en el balcón de una vivienda donde planeas instalar tu jardinera elevada, presta atención al tipo de material, ya que la capacidad de carga de los balcones no es la misma según los años de construcción. Confírmalo bien con tu administrador de fincas.
Si vas a colocar una jardinera con pies en una terraza de obra, entonces no hay tantos problemas de peso y tienes muchísima libertad para elegir, con modelos de madera incluidos.
Para todas las jardineras con pies, asegúrate de que tengan orificios de drenaje suficientes en la parte inferior.

Regla n.º 1: Drenar
Antes de añadir la mezcla de tierra, como en una plantación clásica en jardinera o en maceta, el drenaje de las jardineras elevadas es la acción básica que no debes olvidar nunca.
Se trata de llenar la jardinera con una primera capa de materiales que garantizan un buen drenaje: es decir, que facilitan el paso del agua para que no se estanque en el fondo, algo que sería perjudicial para las raíces. A unos 5 a 8 cm, según la profundidad, rellena con bolas de arcilla o con una mezcla de grava.
Justo encima, lo ideal es colocar un trozo de tela no tejida, recortada a las dimensiones de la jardinera, para que la tierra que vas a aportar no se mezcle con la capa drenante.
Regla n.º 2: Preparar un sustrato ligero y nutritivo
Hay un aspecto un poco paradójico sobre la tierra en la que vas a plantar en esta mega jardinera: debe ser rica, pero a la vez ligera, teniendo en cuenta la normativa de peso en un balcón. El sustrato será una mezcla que permita combinar el aporte de sustancias nutritivas con la ligereza de la estructura.
Una buena mezcla puede componerse de dos tercios de sustrato aligerado, favoreciendo una aireación óptima de las raíces, además de ser fácil de conseguir en la ciudad. Se completará con elementos ligeros o porosos para el tercio restante: arena, perlita, o vermiculita, que mejoran la estructura del suelo aumentando la porosidad y facilitando la retención de agua y aire.
Si dispones de compost, prepara una mezcla ideal con 50 % de compost, 30 % de sustrato para macetas y 20 % de vermiculita o perlita.
Por último, también puedes emplear en tu preparación de sustrato retentores de agua a base de materias procedentes de la petroquímica para aligerar una gran jardinera elevada en los balcones de viviendas, pero solo si vas a utilizar la jardinera para cultivar plantas ornamentales.
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Regla n.º 3: Abonar
Seguro que vas a cultivar plantas exigentes, que van a crecer durante todo el verano en un contenedor relativamente pequeño para sus grandes necesidades. Por lo tanto, de vez en cuando habrá que “dar de comer” a todo ese pequeño universo. Los fertilizantes aportan los elementos nutritivos esenciales que van a ayudar a las plantas a crecer con fuerza y a producir abundantes flores y/o frutos.
Abona desde el inicio de la plantación para enriquecer aún más tu sustrato: ya sea con varillas, o con abono líquido, que es eficaz y práctico. Los abonos de liberación lenta, como el polvo de hueso, o de liberación rápida, como la sangre seca, e incluso una mezcla de ambos, lista para usar, son ideales.
En cuanto al equilibrio entre nitrógeno, fósforo y potasio, elige fertilizantes ricos en potasio y fósforo para plantas anuales o vivaces con flor, y un fertilizante también equilibrado en nitrógeno, fósforo y potasio para jardineras grandes donde principalmente van a crecer verduras. Por último, si tu jardinera elevada contiene sobre todo plantas aromáticas, presta atención a sus necesidades, que a menudo son radicalmente diferentes (también en lo que respecta a la exposición).
Si tienes una jardinera con pies y, además, un jardín, no dudes en usar enmiendas orgánicas, como compost o estiércol bien descompuesto: mejorarán notablemente la ligereza y la retención de agua de tu jardinera, al mismo tiempo que asegurarán la fertilidad de la mezcla.
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