El Tamaris, conocido botánicamente como Tamarix, es un arbusto o arbolito notable que destaca por su robustez y su elegancia. Originario de regiones mediterráneas y asiáticas, según la especie, esta planta se distingue por sus hojas finas y escamosas y por sus delicados racimos florales, a menudo teñidos de rosa o de blanco, que aparecen generalmente entre primavera (en los tamariscos de primavera) y otoño (en los tamariscos de otoño). Adaptado a una gran variedad de condiciones climáticas, el Tamaris es especialmente apreciado por su tolerancia a los suelos salinos y por su capacidad para resistir fuertes vientos, lo que lo convierte en una elección ideal para jardines costeros o zonas con condiciones meteorológicas difíciles. ¡Descubramos cómo multiplicar el tamarisco!

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Los tamariscos, en pocas palabras

El Tamaris es una planta que se adapta bien a una gran diversidad de condiciones ambientales, pero prospera especialmente en ciertos entornos concretos. Estos arbustos se plantan idealmente en zonas con exposición a plena luz, algo esencial para estimular una floración abundante y saludable. Prefieren suelos bien drenados, e incluso pueden tolerar condiciones de sequía una vez establecidos. Aun así, un riego moderado favorecerá un crecimiento más vigoroso, sobre todo durante periodos de sequía prolongada.

Los Tamariscos resisten bien la salpicadura salina, por lo que son especialmente adecuados para jardines costeros. También soportan suelos ligeramente salinos y pueden utilizarse para estabilizar el terreno y prevenir la erosión. Puede ser necesaria una protección frente a los vientos más fuertes para las plantas jóvenes, aunque los ejemplares maduros son notablemente resistentes al viento.

Para saber más sobre el cultivo de tamarix, lee Tamaris: plantar, podar y cuidar.

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Los Tamariscos son habituales en la costa

Material necesario

  • Secateur bien afilado para tomar los esquejes. Es crucial que estas herramientas estén limpias y desinfectadas para evitar la propagación de enfermedades.
  • Acelerador radicular (opcional) para mejorar la tasa de éxito, favoreciendo un enraizamiento rápido y sano.
  • Macetas de plantación llenas con un sustrato ligero y bien drenado; idealmente, una mezcla de sustrato universal y arena o perlita, para asegurar una buena aireación de las raíces.
  • Bandeja de esquejes o mini invernadero (opcional): un entorno con humedad controlada puede aumentar enormemente las posibilidades de éxito de los esquejes, manteniendo la humedad necesaria sin saturar las raíces jóvenes.
  • Regadera o pulverizador para mantener el sustrato húmedo, pero no encharcado.
  • Etiquetas de jardín para marcar los esquejes con el nombre de la variedad y la fecha.

Cómo hacer esquejes de tamarisco: técnicas y consejos

¿Cuándo hacer esquejes de tamarisco?

La multiplicación por esquejes del tamarisco puede realizarse en tres periodos clave, y cada uno corresponde a un tipo de esqueje específico:

  • en primavera (abril-mayo), se realizan esquejes herbáceos o semileñosos, tomados de brotes jóvenes todavía flexibles. Este método requiere una buena humedad ambiental y un sustrato ligero y drenante.
  • a finales de verano (agosto-septiembre), se practican esquejes semiaugustados, cuando las ramas empiezan a volverse leñosas. Reanudan bien el crecimiento si se colocan bajo cubierta luminosa, a modo de “mini efecto invernadero”. Este periodo coincide con el final de la temporada de crecimiento activo, cuando los tallos ya han tenido tiempo de madurar, pero aún no se han lignificado completamente (esquejes semiaugustados). Hacer esquejes en ese momento permite que los esquejes se establezcan y desarrollen un sistema radicular robusto antes de la llegada de las condiciones invernales, optimizando así sus posibilidades de supervivencia y crecimiento en la primavera siguiente.
  • en invierno, de noviembre a febrero, se hacen esquejes leñosos o esquejes de madera seca. Es un método rústico y sencillo: se toman ramitas bien lignificadas de unos 20 cm y se plantan directamente en el exterior, en plena tierra o en macetas.

Con cada periodo se consiguen buenos porcentajes de enraizamiento si se cumplen las condiciones, pero la multiplicación por esquejes del Tamaris suele ser la más eficaz si se realiza a finales de verano o al inicio del otoño. Por eso, el mes de septiembre es ideal.

Para maximizar el éxito del esquejado, es crucial elegir tallos sanos y vigorosos. Los tallos ideales para el esquejado en este momento son los que son semileñosos; es decir, parcialmente endurecidos y no del todo verdes ni blandos. Evita los tallos que presenten signos de enfermedad, debilidad o daños. La longitud recomendada para cada esqueje es de aproximadamente 15 a 20 centímetros, lo que facilita la manipulación y deja espacio suficiente para que se formen las raíces.

Preparación de los esquejes

  • Corte de los tallos: usa un secateur limpio y afilado para hacer cortes limpios justo por debajo de un nudo, ya que es a partir de estos puntos donde las raíces tienden a desarrollarse con mayor facilidad.
Cómo hacer esquejes de Tamaris
  • Preparación de los tallos: retira las hojas inferiores para reducir la transpiración (pérdida de agua) y deja solo unas pocas hojas en la parte superior del esqueje para permitir la fotosíntesis.
  • Tratamiento con acelerador radicular: sumerge el extremo inferior del esqueje en un acelerador radicular. Esto estimula el crecimiento de las raíces y aumenta las probabilidades de éxito.
Esqueje de Tamaris

Hacer el esqueje correctamente

  • Plantación: planta los esquejes tratados en una maceta con una mezcla de sustrato y arena o perlita, o un sustrato para esquejes para asegurar un buen drenaje. Introduce los esquejes a aproximadamente un tercio de su longitud en el sustrato.
Esqueje Tamaris
  • Riego: mantén el sustrato uniformemente húmedo, pero sin encharcar.
  • Emplazamiento: coloca los esquejes en un lugar luminoso, pero protegido del sol directo, donde puedan recibir suficiente luz indirecta sin riesgo de quemaduras.
  • Microclima: cubrir los esquejes con una bolsa de plástico transparente o colocarlos en un mini invernadero (esquejado a modo de “atufado”) puede ayudar a mantener una humedad alta alrededor de los esquejes, algo crucial para su enraizamiento.
Esqueje Tamaris

Cuidados de los esquejes

Las plantas jóvenes de tamarisco necesitan riego regular para mantener el sustrato uniformemente húmedo hasta que estén bien establecidas. Es importante evitar tanto la sequía prolongada como el exceso de agua, que puede provocar enfermedades en las raíces. Tras el establecimiento, el Tamaris se vuelve más tolerante a la sequía, pero un riego moderado durante periodos secos favorece el crecimiento continuo y una buena salud.

Las plantas jóvenes de tamarisco prosperan a pleno sol. Esto no solo ayuda a promover una floración abundante, sino que además refuerza la resistencia de la planta frente a enfermedades y plagas. Si se plantan en regiones muy calurosas, puede ser necesaria una protección frente al sol de la tarde durante las primeras fases de crecimiento para evitar el estrés térmico.

¿Y la siembra?

Las siembras espontáneas no son raras en las especies silvestres de tamarisco. A veces es una oportunidad para recuperar una planta joven a menor coste. Pero sembrar las propias semillas de Tamaris da resultados variables y, de hecho, solo merece la pena considerarlo para las especies botánicas, como el Tamarix tetrandra. Aun así, si quieres intentar la experiencia, aquí van nuestros consejos:

  • Recolección de semillas: las semillas de tamarisco están contenidas en pequeñas cápsulas que se abren al madurar, en otoño para el Tamaris de primavera. Recolecta las cápsulas cuando estén secas y marrones, y luego extrae las semillas frotándolas suavemente entre los dedos.
  • Preparación de las semillas: antes de sembrar las semillas de tamarisco, se recomienda estratificarlas para mejorar la germinación. Coloca las semillas en una mezcla húmeda de arena y turba, y consérvalas en el frigorífico durante 2 a 3 meses.
  • Siembra: en primavera, siembra las semillas estratificadas en plena tierra o en macetas, a una profundidad de aproximadamente 0,5 cm. Elige un emplazamiento soleado y bien drenado, con un suelo ligeramente ácido a neutro.
  • Riego: riega regularmente las siembras para mantener el suelo húmedo, pero evita los excesos de agua. El tamarisco es una planta resistente a la sequía, pero las plantas jóvenes necesitan riego regular para establecerse.
  • Repicado: si sembraste en macetas, repica las plantas a plena tierra cuando sean lo bastante grandes y resistentes, normalmente después de un año de cultivo.