El stipa, o pelo de ángel, es una gramínea ornamental que enamora por su follaje vaporoso y su ligereza. Esta planta elegante es ideal para dar movimiento y un aspecto natural a tus macizos, manteniéndose bonita durante todo el año sin exigir apenas cuidados.
Con el tiempo, tus stipas pueden perder un poco de su esplendor o expandirse más allá del espacio previsto. Dividirlas es una excelente ocasión para devolverles una nueva vitalidad, controlar su tamaño e incluso multiplicar tus ejemplares, para densificar tus borduras o compartir con amigos jardineros. Descubre nuestros consejos para lograr la división de un stipa.

¿Por qué dividir un stipa?
Dividir un stipa aporta varias ventajas a tu jardín :
- Refrescar la planta : tras varios años, el centro de las matas puede quedarse más ralo. Al dividirlas, estimulas el crecimiento de nuevos brotes más vigorosos.
- Multiplicar tus plantas : es una solución económica para obtener ejemplares nuevos, con el fin de embellecer otros macizos o zonas del jardín.
- Mantener una bonita forma : el stipa tiende a expandirse. Dividir las matas permite controlar su crecimiento sin perder su aspecto ligero.
- Compartir con otros aficionados : ¿por qué no regalar una parte de tus divisiones a amigos o vecinos amantes de la jardinería?
¿Cuándo dividir un stipa en el jardín?
El mejor momento para dividir un stipa depende de las estaciones :
- En primavera : entre marzo y abril, la planta retoma su crecimiento poco a poco. Las temperaturas suaves y el suelo todavía húmedo favorecen el arraigo de las divisiones.
- En otoño : en septiembre u octubre, antes de las primeras heladas, también es un periodo ideal. La planta aún tiene tiempo suficiente para enraizar antes del invierno.
En general, se recomienda dividir los stipas cuando tienen entre 3 y 4 años, una edad en la que empiezan a perder densidad o a expandirse.
Atención : Evita las divisiones en verano, ya que el calor podría estresar los ejemplares. Del mismo modo, en invierno, el frío ralentiza la cicatrización de las raíces.

Los pasos prácticos para dividir un stipa
El material necesario
Estos son los utensilios indispensables para una división con éxito :
- Una pala : Para desenterrar la planta sin dañar las raíces.
- Un cuchillo bien afilado o un seccionador : Para cortar las matas de forma limpia.
- Unas guantes de jardinería : Para proteger tus manos durante la manipulación.
- Una regadera : Para hidratar los ejemplares antes y después de la división.
- Compost o un sustrato enriquecido : Para mejorar el suelo al replantar.
Los pasos
1- Preparar la planta : riega bien el stipa la víspera de la operación. Esto facilitará la extracción y reducirá el estrés hídrico.
2- Desenterrar con cuidado : cava alrededor del stipa y, después, usa una pala para hacer palanca y levantar el cepellón procurando preservar al máximo las raíces.
3- Agitar el cepellón : retira con suavidad el exceso de tierra para distinguir bien las distintas zonas que vas a dividir.
4- Separar las matas : con ayuda de una pala, un cuchillo o un seccionador limpio, corta el cepellón en varias secciones. Asegúrate de que cada parte tenga raíces y brotes en buen estado.
5- Preparar el suelo : afloja la tierra en el lugar de replantación y añade compost o sustrato para ofrecer a los ejemplares un buen comienzo.
6- Replantar las divisiones : coloca cada sección a la misma profundidad que antes, compactando bien la tierra alrededor de las raíces.
7- Regar generosamente : riega de inmediato tus nuevos ejemplares, con agua de lluvia, para favorecer su enraizamiento y eliminar las bolsas de aire entre las raíces.
Alternativa : plantar en maceta : si te falta espacio o quieres disfrutar del stipa en una terraza, coloca cada división en una maceta. Usa un contenedor de tamaño suficiente con orificios de drenaje. Vierte un lecho de bolitas de arcilla en el fondo de la maceta y rellena con una mezcla de sustrato y arena para asegurar un buen drenaje. Riega de forma regular, pero sin excesos, para evitar el agua estancada.

Consejos de mantenimiento después de dividir un stipa
Para que tus plantas se recuperen bien después de la división :
- Riego regular : durante las primeras semanas, procura mantener el suelo ligeramente húmedo. Cuando los ejemplares estén bien enraizados, reduce los riegos de forma progresiva.
- Mulching protector : añade una capa de acolchado orgánico para mantener la humedad y limitar las variaciones de temperatura a nivel de las raíces. Además, esto reduce el crecimiento de las malas hierbas.
- Aporte de nutrientes : dos veces al año (primavera y otoño), enriquece la tierra con un poco de compost maduro o estiércol bien descompuesto, para estimular el crecimiento de los nuevos brotes.
- Protección invernal : si la división se realizó en otoño, recuerda cubrir la base de los ejemplares con un velo de invernada o con una capa adicional de acolchado en caso de heladas intensas.
- Vigilancia : inspecciona regularmente tus plantas para detectar signos de estrés, como hojas amarillentas, o la presencia de plagas como los pulgones. Actúa con rapidez si es necesario.
- Poda ligera : una vez bien establecidos, puedes podar ligeramente las matas para favorecer un crecimiento armonioso y mantener una forma estética.
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